SE PRETENDE REAFIRMAR UN PLAN ANTIPATRIOTICO EN PLENO 25 DE MAYO

DECLARACION DEL PARTIDO COMUNISTA

Las recientes consideraciones del Presidente Kirchner en los medios de comunicación, días antes del acto anunciado para el 25 de mayo, indican que el gobierno reafirma su función histórica de proveer consenso político a las reformas regresivas que sufriera el país en la década del ´90.

La convocatoria a una "concertación plural para consolidar la gobernabilidad" se enuncia puntualmente a favor de Repsol, contra la nacionalización del petróleo, y por un nuevo pago total y de una vez de la deuda externa, ahora al denominado Club de París.

Durante la gestión kirchnerista se ha ensanchado la brecha entre los más ricos y los más pobres, por lo que el país tiene ahora uno de los picos históricos más altos de desigualdad.

Se mantiene además una política de contracción del salario a través de topes que no se concilian con la inflación y el aumento del costo de la vida.

La otra cara de la misma medalla son las abultadas ganancias de las empresas monopólicas favorecidas por el proceso de concentración y las privatizaciones. Y las cifras históricas más altas de pago de una deuda externa inmoral e ilegítima.

El acto del 25 apuesta, pues, a la continuación y consolidación del modelo noventista.

Con su política concreta, el gobierno se pone a contramano, y por detrás, de la realidad latinoamericana, donde países con gobiernos tan disímiles como México, Brasil, Uruguay o Venezuela, y ahora Bolivia, tienen el desarrollo hidrocarburífero en manos estatales. Argentina, de este modo, es condenada a carecer de una política energética nacional.

No tiene nada de patriótico, entonces, defender a Repsol y a las otras corporaciones, que se apropian de nuestra renta petrolera, y continuar haciéndose cómplices de la estafa de la deuda exterior, disfrazando los desembolsos con el eufemismo del desendeudamiento y la liberación del FMI cuando se siguen aplicando en lo fundamental sus mismas recetas.

Una verdadera alternativa debe construirse en unidad y pluralidad, pero para alcanzar igualdad, democracia y soberanía, sobre la base de un programa transformador centrado en una justa y equitativa distribución de la riqueza, en la expansión de una democracia participativa y en el ejercicio pleno de la capacidad de decisión nacional, como lo hacen hoy los gobiernos de Cuba, Venezuela y Bolivia.

Ello implica hoy, mínimamente, un aumento general de salarios, jubilaciones y subsidios al desempleo para que no haya argentinos por debajo de la línea de pobreza; la recuperación de la riqueza petrolera y gasífera en manos de una YPF estatal gestionada por sus trabajadores y el cese de todo pago en concepto de deuda externa mientras no se revise su legitimidad. Porque no hay democracia política sin soberanía nacional y sin justicia social.

22 de mayo de 2006
96º aniversario del Cabildo Abierto de 1810

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