EL TRIUNFO DE EVO MORALES EN BOLIVIA
NUEVOS AIRES
El apoyo popular al MAS puede transformarse en un golpe
contundente al neoliberalismo y a los EE.UU. Y en un gran aporte al proceso
de resistencia en la región. Una delegación del PC argentino fue testigo de
los acontecimientos históricos en el país hermano
Sin dudas, el contundente triunfo de Evo Morales y
el Movimiento al Socialismo (MAS) en Bolivia abre un nuevo momento en la historia
de ese país y también en la región. Representante de los pueblos indígenas y
de las grandes mayorías excluidas y explotadas durante siglos, Morales desafió
las maniobras yanquis (Washington lo acusó de ser financiado por Hugo Chávez)
y de las petroleras internacionales sobre el electorado y ratificó, a pocas
horas del cierre de los comicios, el compromiso de recuperar la propiedad estatal
de los hidrocarburos y demás recursos naturales, propuesta electoral que con
distintos matices fue incluida por todos los candidatos en la elección. La fuerte
baja de las acciones de YPF-Repsol, el lunes 19, es seguramente un anticipo
de lo que vendrá en materia de presiones, de ahora en más, sobre el futuro gobierno
boliviano.
Una
delegación del PC argentino integrada por Carlos Chile, miembro de la dirección
nacional del MTL; Jorge Beinstein, director de Enfoques Críticos, y Leonardo
Juárez, secretario político del PC de Salta, participó del último tramo del
proceso electoral en el país hermano y recogió valiosos testimonios y experiencias
luego de entrevistarse con Jaime Solares, secretario general de la COB; con
Edgar Patana, de la Central de El Alto; con Felipe Quispe (candidato a presidente)
y Virgilio Panozo, del Movimiento Pachatuki; con el actual diputado y senador
electo por el MAS, Antonio Peredo; con el coordinador político de los Sin Tierra,
Angel Durán Choque; con el secretario político de la Alianza Laborista de Izquierda,
Daniel Farrel; con el senador del MAS Román Loayza y con los miembros de la
comisión política del Partido Comunista de Bolivia, que llevó candidatos a diputados
en la lista del MAS.
Al regreso del país hermano y luego de esta extensa agenda de encuentros, el
dirigente del MTL Carlos Chile analizó que en Bolivia se abre hoy "un proceso
de carácter reformista con fuerte respaldo popular y una gran subjetividad que
se expresa en la multiplicidad de organizaciones de carácter revolucionario
que han dado sustento a este proceso". Tras definir que lo más difícil para
Evo Morales será "defender el triunfo obtenido" el domingo 18 de diciembre,
Chile identificó algunos elementos fundamentales para comprender la coyuntura
política en Bolivia, donde se percibe, sostuvo, "una gran tensión social, una
crisis política ascendente en un escenario de descomposición generalizada".
En este sentido mencionó la crisis en las fuerzas armadas, "profundizada en
la última etapa por la decisión de las FF.AA. de enviar a EE.UU., para su desmantelamiento,
28 misiles NH5 de origen chino, sin previa autorización del Poder Ejecutivo
ni Legislativo. Esto, asociado a fuertes rumores de intervención militar directa
al estilo Haití", explicó.
Carlos Chile señaló que en un país donde predomina la economía informal, "existen
demandas de carácter nacional que comparte hoy la mayoría de la sociedad. La
principal es la nacionalización de los hidrocarburos. Los ocho candidatos presidenciales
tenían en su plataforma la nacionalización del gas, consecuencia de la guerra
del gas y de la última sublevación de octubre. Esta es una consigna que está
latente en cada lugar, en cada organización social: la recuperación de los hidrocarburos".
Otro elemento que es consigna nacional es la tenencia de la tierra, vinculada
a la demanda de las comunidades indígenas, en un país donde el porcentaje de
estas comunidades sobre la población total, de acuerdo con las proyecciones
del Movimiento Pachatuki, es superior al noventa por ciento. Si bien existen
diversas organizaciones del sector, una parte importante se encuentra contenida
en el MAS.
¿Qué
es el MAS? "Es un movimiento donde, al menos, conviven cuatro tendencias importantes.
Una, masiva, es la que lidera Evo, y cuya base fundamental son los trabajadores
cocaleros, sector que creció con el aporte de mineros desocupados, desplazados
de las minas que cerraron debido al decreto de Déficit Cero de 1985. Son campesinos
e indígenas pobres que, una vez cerradas las minas, se dedicaron al cultivo
de la coca, especialmente en la zona del Chapare, en el departamento de Cochabamba,
llevando con ellos toda la experiencia de la clase obrera organizada. Puede
decirse que a medida que la Central Obrera Boliviana (COB) se debilitaba, se
fortalecía el sector de los cocaleros", explicó Chile. Efectivamente, en 1985,
con una inflación anual de hasta el 25 mil por ciento, miles de campesinos y
unos 27 mil mineros desempleados fueron empujados a buscar nuevas oportunidades
al Chapare. Otro sector relevante en el MAS es el del vicepresidente electo,
Alvaro García Linera, cara visible de la socialdemocracia dentro del movimiento,
mientras que Loayza lidera el sector indigenista.
Luego de resaltar el enorme aporte de la juventud en esta etapa (de los 32 acuerdos
firmados luego de la insurrección de octubre sólo se cumplió uno, el referido
a la autonomía de la Universidad de El Alto), el dirigente del MTL sostuvo que
"no se puede resolver la crisis sin romper la matriz neoliberal", y recordó
el fracaso de los distintos intentos en la última etapa por construir gobernabilidad
y buscar meros administradores del modelo: "Terminaron mal, empeoraron las cosas
y los presidentes debieron abandonar rápidamente sus cargos".
Lo pactado en la insurrección de octubre fue el adelantamiento de las elecciones,
la ruptura de la cadena de asunción presidencial y el acuerdo de llamar a una
nueva convención constituyente, que se realizaría dentro de seis meses. "Peredo
nos anticipó que piensan promulgar el voto consular, por lo que los más de dos
millones de bolivianos que viven en la Argentina, la comunidad extranjera más
importante de nuestro país, estarán en condiciones de votar", dijo Carlos Chile.
Para finalizar, Chile afirmó que "el proceso boliviano abre en la región grandes
dudas y expectativas. La primera pregunta que surge es si el MAS podrá defender
su triunfo. La derecha, el imperio, la reacción no se van a quedar con las manos
en los bolsillos y seguro están preparando medidas tendientes a neutralizar
las acciones de gobierno que les permitan perpetuar sus privilegios en una nación
con el setenta por ciento de sus habitantes sumidos en la pobreza". Y aseguró:
"El triunfo de Evo constituye una nueva bocanada de oxígeno para un continente
que comienza a construir condiciones subjetivas en el marco de un proceso transformador.
Indudablemente, el afianzamiento de un proceso profundamente antineoliberal
y antimperialista en el altiplano ayudaría a la situación en la región y, particularmente,
en nuestra patria, donde los vendedores de ilusiones quieren hacernos creer
que en esta Navidad la mesa estará bien servida".