UNA BATALLA DE IDEAS
LAS TAREAS DE LOS COMUNISTAS DE CARA AL 24 DE MARZO
La principal disputa es con la derecha y por eso debemos
construir un amplio movimiento de repudio algolpe que no deje de lado la responsabilidad
imperialista y el repudio al genocidio social que continúa. Tenemos que aportar
a las iniciativas colectivas y construir nuestra propia agenda
Difícil sería exagerar la importancia del 30 aniversario
del golpe de estado del 24 de marzo de 1976. Si ésta es una batalla de ideas,
si lo que está en juego es la conciencia de millones de argentinos hartos del
fracaso capitalista y en búsqueda de un camino que nos conecte con el proceso
de transformaciones latinoamericano en curso, se comprenderá mejor la disputa
por el sentido histórico del aniversario, al que todas las fuerzas políticas
tratarán de asignarle el propio.
Desde la derecha fundamentalista y fascista, que insistirá en el carácter de
"mal necesario" y para tal cometido nada más útil que la teoría de los "dos
demonios" puesta a andar por el "progresista" gobierno de Alfonsín, pasando
por los sectores del liberalismo tradicional y hegemónico en la Academia que
insistirán en la idea del golpe como un "desvío institucional" que nos apartó
del recto camino que venía desde Mayo, pasaba por Caseros y que con Irigoyen
se hacía nuestro modo de "ser nacional", siguiendo por aquellos sectores que
no pueden pensar el terrorismo de estado más que como un daño cometido sobre
las víctimas y sus familiares que, según ellas mismas, fueron las únicas que
pelearon, sin dejar de considerar la interpretación en clave peronista que así
como asigna como fecha de fundación del movimiento obrero al 17 de octubre del
45 y comienza a contar la represión desde los bombardeos a la Plaza de Mayo
de setiembre del 55, describe el Golpe del 76 como antiperonista.
No pretendemos agotar la descripción de los enfoques en estas breves líneas
sino fundamentar la necesidad de fijar prioridades y construir escenarios e
iniciativas políticas para contemplar la complejidad del desafío de quienes
al tiempo que pensamos al golpe como una acción estratégica enmarcada en los
planes imperialistas por quebrar el desafío revolucionario en el Sur Latinoamericano,
lo vemos como un acto fundacional del país que hoy sufrimos, pero que no podemos
subestimar las operaciones ideológicas culturales que pretenden borrar el carácter
de víctima y resistente del Partido Comunista durante el periodo.
DISPUTA
La principal disputa es con la derecha, en el ancho
escenario de la sociedad toda y hacía allí tenemos que construir un amplio movimiento
de repudio al golpe, que no deje de lado la responsabilidad imperialista en
la cuestión y el repudio al genocidio social que continúa con el neoliberalismo
progresista de Kirchner y la Felisa. A impulso de algunos organismos de derechos
humanos (Ladh, AED, Medh, Serpaj) se viene constituyendo una comisión que pretende
construir una agenda común (que articule todas las iniciativas sin excluir ninguna)
al modo que se construyen los foros sociales y preparar un plan de trabajo para
todo el año. Es voluntad común extender, al modo de una red que potencie iniciativas
y no las pretenda controlar, este enfoque a todo el país y somos los comunistas
una de las fuerzas que podemos aportar a este enfoque de amplitud, autonomía
de las iniciativas estatales que pretenderán "cobijar" con un "abrazo de oso"
al movimiento popular para que se hable mucho del pasado y nada de las proyecciones
en el presente, digo del hambre, la desocupación, el gatillo fácil, el asesinato
de los presos sociales y el recorte de la democracia o el envío de tropas a
Haití y el pago adelantado de la deuda con el FMI.
Pero los comunistas no solo estamos llamados a aportar a las iniciativas colectivas,
no solo estamos convocados a desplegar en su seno nuestro proyecto político
agrupando lo más comprometido con la gestación de alternativa (y para ello es
vital comprometer y lograr un papel activo del Encuentro por la Soberanía en
todas las iniciativas para que comience a ser visible como fuerza en gestación)
sino que debemos construir nuestra propia agenda de actos, seminarios, charlas
y homenajes a los comunistas que por cientos fueron secuestrados (ciento treinta
aún continúan desaparecidos) y miles fueron presos, cesanteados y/o obligados
al exilio interno y externo.
Como decía una compañera correntina en el homenaje a Ito Gómez, "es verdad que
la sangre de los comunistas no vale más que la de nadie, pero ¿por qué va a
valer menos?" Digo, ¿por qué los nuestros (fue el Chacho Peñaloza quien al entregar
los presos porteños al enviado mitrista, preguntó ¿y los míos donde están? sabiendo
que habían sido asesinados) no van a recibir el homenaje que se merecen todos?,
no para llorarlos y acongojarnos sino para tomar fuerzas de su ejemplo, para
sentir orgullo de pertenecer a una fuerza que dio cientos de héroes a la lucha
popular y que, además, tuvo la valentía intelectual de emprender con el 16º
Congreso de 1986 el camino de la reflexión sobre nuestros pasos, para afirmar
sus costados revolucionarios y superar las desviaciones que nos apartaban de
nuestros objetivos fundacionales.
Mucho es lo que hemos corregido, y seguro que mucho es lo que falta corregir,
pero no es de la firmeza y la entrega revolucionaria que nos hemos autocriticado,
son ellos nuestra divisa más pura y poderosa. Como dice la Fede sobre Floreal
Avellaneda: "el Negrito vive, su mirada sostiene nuestros sueños". Y nuestro
sueño sigue siendo el mismo que el de ellos, la revolución socialista en toda
Nuestra América, un socialismo del siglo 21 que ellos contribuyeron a forjar
con su martirio.
José Ernesto Schulman
Coordinador de Derechos Humanos PC