RELATO DE LOS HECHOS

Jueves 12 de enero 2006: son detenidos (demorados) por "averiguación de antecedentes" Matías Martínez (16) y Daniel Romero (22) en distintos puntos de la Ciudad, el primero fue hacer un mandado de la madre y el segundo circulaba por la Ciudad. Las madres se presentaron el mismo día a retirarlos, a la madre de Romero le dijeron que saldría a las 24 hs. y a la de Martínez que lo busque a las 8 hs. del día viernes siguiente.
Estos jóvenes se encontraban en una misma celda con Ricardo Edgar Pared (17) quien está detenido esperando el avance de una causa en su contra en el Juzgado de Menores y con Hugo Escobar de 25 años también demorado sin mayores explicaciones de las causales a sus familiares.
Los cuatro jóvenes, dos menores y dos mayores compartían una misma celda de 2x3 m. en esas últimas horas previas al horror.
La Comisaría 7ma. es una seccional de menores, donde solo pueden estar mayores de edad en tránsito y donde según las normas no pueden compartir celda con menores. En este caso todos muy jóvenes igualmente, se suscitó un problema gravísimo ese jueves. El Juzgado de Menores había resuelto autorizar que se traslade a Ricardo Edgar Pared ese mismo jueves 12 de enero por la mañana hasta el Hospital donde su mujer Natalia Monzón de 18 años daría a luz a su hijo primogénito. Este traslado fue acordado a los efectos de no privar a la Señora de la presencia del padre del bebé y a los efectos civiles de reconocer la paternidad del recién nacido necesaria para la entrega del documento del niño antes del alta médica.
Sin embargo la Policía no cumplió su deber y violando la orden judicial no trasladó finalmente a Pared a presenciar el parto de su hijo ni a reconocerlo, el niño nació a la mañana al horario previsto sin su padre y durante todo el día el joven Pared estuvo agitado tratando de hablar con el personal policial para que cumplan el traslado. Tal fue la angustia y desesperación de este joven que a eso de las 2hs am del viernes 13 de enero se tragó la punta de la bombilla (del mate) para llamar la atención de la guardia, los compañeros de celda notaron con estupor que este muchacho se iba poniendo morado casi sin respirar por que esa acción lo llevó a ahogarse, entonces comenzaron los otros chicos (Martínez, Romero y Escobar) a gritarle a la guardia que internen a pared que se estaba ahogando, que estaba morado y no respondía, toda la comisaría comenzó a gritar desesperados.
Y allí comienza la masacre: viene el personal policial y propinan una tremenda paliza a los cuatro jóvenes de la celda para que se callen, los golpean, los patean, les insultan y finalmente esposan a los cuatro a las rejas de la celda, y los dejan allí y se retiran, los jóvenes comienzan a llorar a los gritos por los golpes y porque pared parecía definitivamente inconsciente o muerto suponía, entonces desde otra celda incendiaron imprudentemente un pedazo de colchón y lo arrojaron afuera de su celda, prende el fuego luego de echar mucho humo por un buen rato, sin que la policía se apersone a ver que pasa ante la humadera y los gritos y ocurre que el fuego se expande hacia la pequeña celda donde estaban los esposados y torturados.
El horror se apoderó del recinto, la policía no acudía a socorrer. Son vecinos del lugar que entraron ante los gritos desgarradores de estos chicos a tratar de socorrerlos, son los vecinos los que patearon y tumbaron la celda donde estaban ya inconsciente los cuatro jóvenes quemados de manera gravísima.
Entre los civiles que acudieron al rescate estaba la madre de Romero quien presenció el calvario de su hijo, a quien esperaba que salga en las afueras de la Comisaría, debía salir a las 24 hs., nunca salió, murió en el Hospital Escuela de la Ciudad de Corrientes el sábado 14 de enero por sus graves quemaduras.
Escobar que fuera atendido en el mismo nosocomio fue trasladado de urgencia al Instituto del Quemado de la Ciudad de Buenos Aires. Dicen que el traslado pudo hacerse porque su condición lo permitía.
En tanto Martínez y Pared se debaten entre la vida y la muerte en Terapia Intensiva del Hospital Vidal hasta el día de hoy. Su traslado a la Ciudad de Buenos Aires o Córdoba es esperado con desesperación por sus familiares. El asunto de este traslado es un punto oscuro.
Estos chicos están muy mal, tienen el 95% de la piel quemada de lo cual el 70 % se trata de quemaduras de 3er. grado con daño interno gravísimo. En un primer momento se dijo que se esperaba que estén estables para poder trasladarlos. Ahora en el último parte médico el Jefe de Terapia les dijo a los familiares que no se conseguía cama ni en Buenos Aires ni en Córdoba para ellos. Esto produce un estado de terror en los familiares ya que la presencia policial en el Hospital, de la misma Comisaría 7ma es muy agresiva y dialogan permanentemente con los médicos, los familiares temen que terminen por rematar a los jóvenes, ya sienten que no pueden confiar ni en los médicos ni en las autoridades del Hospital.
Es gente muy humilde. El Gobierno no se hace presente ofreciendo ninguna garantías de nada. La condición de los chicos empeora cada minuto, y la sensación es que desde algún recinto del poder se ha resuelto de que estos jovenes mueran aquí, en Corrientes para facilitar el silenciamiento de la masacre.
A esto se suma el acoso policial a los familiares, son seguidos en terapia intensiva, están alado de los quemados consa que ni las madres pueden, siguen a los familiares hasta cuando van al baño. son detenidos los hermanos de cada uno, y los sueltan, tienen a toda la familia en una virtual situación de rehenes. El sentimiento es de horror constante, como si se los siguiera dejando morir impunemente.
La cupula policial de esa Comisaría fue suspendida bajo investigación, pero no hay ningun agente preso. En su lugar nombraron a dos oficiales de la Brigada de Investigaciones de la Provincia que tienen antecedentes múltiples por torturas y vejaciones. La lectura política que se hace desde el poder político policial es inversa a la lógica, ellos consideran que esto ocurrió "por falta de orden", entonces ante la mano dura contra los jovenes que ha llevado a este escenario de horror el remedio planteado es más mano dura.
Obviamente están abiertos todos los mecanismos para el encubrimiento, se habla de motín y no de represión, se habla de desorden y no de la omisión del deber de rescate que tenían los funcionarios públicos por lo cual configura un homicidio calificado (inc.9 art. 80 Código Penal) y tentativa múltiple, hay que tener en cuenta que los que se quemaron estaban esposados a las rejas por lo cual a los vecinos les costó separarlos de las llamas.
Hay testigos en todo el barrio y fotos tomadas con celulares del escenario de la masacre mientras en la calle esperaban en ropa interior agentes que esperaban salvarse a sí mismos mientras jovencitos casi niños eran consumidos por las llamas por estar esposados y no poder escapar del infierno.

CARCEL A LOS RESPONSABLES DIRECTOS DE LA MASACRE DE LA COMISARÍA 7ma.

EXIGIMOS LA RENUNCIA INMEDIATA DEL SECRETARIO DE SEGURIDAD Y DE TODOS LOS FUNCIONARIOS RESPONSABLES POLÍTICOS DEL PERFIL POLICIAL DE LA PROVINCIA.


Sonia López - Sec. General del Partido Comunista - Distrito Corrientes

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