LA
FEDE
Un nombre, un logo, un proyecto político, una
herramienta del campo popular en la lucha de clases, una historia, miles de
anécdotas, de recuerdos, de proyecciones, miles y miles de hombres y mujeres
construyendo y transitando el camino de la revolución. En este 85 aniversario
queremos rendirle homenaje a todas las generaciones de jóvenes revolucionarios
que desarrollaron desde la Fede el proyecto de la revolución en la Argentina.
Queremos homenajear a nuestros mártires, a nuestros héroes, a los que nos enorgullecen
y nos siguen doliendo, a los que traemos al presente con solo pensarlos, a los
que encontramos cada vez que volvemos al fondo de nuestras convicciones. A los
que nos legaron los sentimientos más puros y vitales de los seres humanos. El
amor inconmensurable por nuestro pueblo y el odio invencible a todos aquellos
que lo oprimen.
Y son nuestros héroes, no sólo por que hayan muerto, porque los hayan asesinado,
torturado, desaparecido. Lo son, sobre todo, porque estuvieron en el lugar que
había que estar, haciendo lo que había que hacer, en el momento en que había
que estar haciéndolo.
No podemos por razones obvias, detenernos en todos, por lo que no nos queda
más remedio que en la figura de algunos compañeros y compañeras, hacer extensivo
el homenaje a todos y todas los jóvenes que a lo largo de estos 85 años "eligieron,
graduándose en combates, la profesión más áspera, la más vilipendeada, pero
la mas terriblemente hermosa: la de Revolucionarios"
JORGE
CALVO
Eran casi las diez de la noche de un frío 4 de agosto,
corría el año 1950.
La fede de Quilmes estaba reunida, organizando la resistencia al envío de tropas
a Corea que había solicitado el Imperialismo Norteamericano. Discutían sobre
la paz que debían conquistar por medio de la movilización popular.
En la reunión estaba Jorge, que había dejado de ser el secretario nacional de
la Fede, hacía poco tiempo para tomar la tarea de secretario político del partido
de la Provincia de Bs. As.
Alrededor de 8 hombres armados irrumpieron en el local, encerraron a todos los
presentes en una habitación, mientras unos vigilaban a los comunistas otros
recogían todo lo que había en el lugar.
Jorge la tuvo clara: los fascistas balearían a todos y quemarían el local. -¡A
resistir camaradas! -Gritó agarrando una silla como arma de defensa, el resto
hizo lo mismo. Sonaron las ráfagas... Con ellas se apagaron las vidas del camarada
Zelli y la de Jorge, y se plasmaron para siempre en la juventud argentina las
convicciones y el coraje que tienen los militantes comunistas.
DAVID
WATU CILLERUELO
Artículo 1º- El comando General del Ejército procederá
a ejecutar las operaciones militares que sean necesarias a efectos de neutralizar
y/o aniquilar el accionar de elementos subversivos..."
Así comenzaba el Decreto Nº 261/5, Decreto de aniquilamiento. Firmado 5 /02/1975
por la Presidenta Estela Martínez de Perón, todos sus ministros y el Comando
General del Ejército. En la universidad de Bahía Blanca esto se expresó designando
rector-interventor de la universidad al fascista Remus Tetu.
En la tarde del 3 de abril de ese mismo año, El Watu, que estaba pronto a asumir
como presidente de la Federación Universitaria del Sur, estaba volanteando en
los pasillos de la universidad. A la misma entró un grupo de matones de la Triple
A, que tenían un encargo en particular del rector, cumplir el decreto de aniquilamiento.
Nada más subversivo que organizar a los estudiantes y enfrentar la represión.
Nadie más subversivo que el WATU en ese momento.
FREDY
ROJAS
Era de Tafí Viejo, de la Juventud Radical, cuando en
un debate de las Juventudes Políticas los de la Fede le empezaron a discutir
lo de la deuda externa y él se enganchó. Se enganchó tanto que al final se convenció
y cuando quiso discutir lo echaron de la J.R., tan democráticos los chicos,
no?. Y entonces se incorporó a la Liga y se metió con todo hasta que justo el
día en que Alfonsín transó con Rico y nos dio las Felices Pascuas él solito
pidió afiliarse a la Fede. El mismo que cuando se enteró que el genocida Bussi
largaba la campaña electoral propuso enfrentarlo en la calle. Y allí fueron
la Fede y la Liga, che y donde están todos los que firmaron la declaración que
no los veo en la marcha. Dicen los memoriosos que el mismo padre lo quiso sacar
de la marcha y Fredy le dijo, dejame que es la primera vez en mi vida que hago
lo que quiero. Y siguió al frente, con la puteada caliente contra los asesinos,
con la mirada altiva y la frente en alto, justo la frente donde iban a pegar
los balazos de los guardaespaldas de Bussi. Agonizó largamente de agosto hasta
noviembre y dicen que era hermoso. Increíblemente bello para ser un militante
comunista asesinado en democracia.
MARCELO
FEITO
Fue en el avión o en el monte. No se acuerda bien,
pero sí que se acordaba bien de aquel cuento de Cortázar. Ese, Reunión, en el
que Cortázar hace como si fuera el Che, y el Che después de Bahía de Cochinos,
cree que Fidel está muerto y lo sueña vivo. Siempre se acordaba del cuento,
desde aquel día en que se lo hicieron leer en la Escuela. El no quería pero
lo obligaron y le cambió la vida. En el sueño del Che que cuenta Cortázar, Fidel
revivido en el sueño, se pone la mano en la cara y se saca la mascara (que no
hay cara) y se la ofrece al mismo Che y después a Raúl y ninguno la agarra porque,
se sabe, nadie se bancaba ser Fidel pero él sí. El se va a poner la mascara
del Che, la que quedó vacante desde la Higuera. Y por eso fue a Nicaragua. Y
por eso cuando preguntaron si quería ir a pelear con el Farabundo al Salvador
dijo que sí. Que era la gran oportunidad para mostrarle a todos que él si podía
ser como el Che. Y ahora que estaba en Chalatenango, se acordaba del Che y de
la máscara. Y pensaba en el XVI Congreso. Y que ahora sí. Ahora podían ponerse
la máscara vacante, la del Che y la de los 30.000. Y justo en ese momento empezó
la balacera, pero nada del otro mundo, unos estatales que venían por la vereda
tirando y esa bala que se desvía y se viene derechito. Y Marcelo entonces lo
encuentra al Che y le dice, aquí tienes, te cuide tu máscara, ¿se la dejamos
a los de la Fede?, te juro que ellos se la van a poner como yo.
EL NEGRITO AVELLANEDA. TERESA ISRAEL. INES OLLERO
El
terrorismo de estado que había empezado a instalar la Triple A, estaba en su
máximo esplendor, la dictadura fascista instaurada el 24 de marzo del 76, estaba
implementando su plan sistemático, de desaparición, asesinato, tortura del movimiento
revolucionario. Floreal ya había visto la muerte de cerca un año antes cuando
un comando asesinó a Rubén Poggioni, justo al lado suyo, en la misma esquina
donde la Fede estaba pintando. Pero ahora venían por él, bueno, en realidad
venían por su papá, pero se lo llevaron a él y a su mamá. Y no aguantaron su
serena decisión de callar y seguir siendo de la Fede cueste lo que cueste.
Igual
que Teresa, la misma que en una Asamblea de Derecho de la UBA le había puesto
una piña a un docente facho y que le costó aquella suspensión que casi le impide
cumplir su sueño de tener un título para defender a los presos. A los mismos
que estaba defendiendo ahora mismo, no importa que la dictadura, no importa
que no sean del palo, no importa que cuidate Teresa que van a venir por vos!.
Y ahora la estaban torturando a ella en el Atlético donde, como contaba aquella
sobreviviente, cantaba la del Principito y enseñaba a cambiarse con la capucha
y las esposas puestas.
Igual
que Inés, la que llevaba un paquete de revistas de la Fede en la bolsa y justo,
que puta casualidad!, la cana paró el colectivo y los metió a todos en la seccional
hasta que se avivaron que era ella, justamente ella, la de la Juventud Comunista
que los tipos no podían aguantar.
Y desde todo este orgullo militante, entre tantos
homenajes, reconocimientos, regocijos, desde el entusiasmo y la alegría que
nos da la ofensiva. Desde lo bien que se siente el calor de lo justo, luego
de resistir el frío de la derrota. Desde la tranquilidad de saber que lo justo
no sólo es justo, y eso ya es bastante, sino que también es posible. Con la
silla en la mano, el volante en la universidad, con la serenidad del silencio,
canturreando la del principito, con la revista en la bolsa, con la frente en
alto y la puteada caliente, con la máscara del Che, tampoco nos olvidamos de
las víctimas de la batalla cultural. De aquellos, no pocos, que no se bancaron
los vaivenes de la historia, que no resistieron los fríos de la derrota, y no
tuvieron huevos para llevar la mochila de los desaparecidos comunistas y se
cagaron en las promesas hechas a Marcelo que seguirían su lucha hasta el final.
Hoy nos acordamos de todos, de los compañeros y los miserables, de los tímidos
y los traidores, de los que callaron en la mesa de torturas y de los que no
resistieron una oferta de una sucia banca de diputados o de funcionario o de
botón o de que se yo que hacen ahora los que alguna vez fueron y ya no son.
Que la miren por T.V. a la columna de la Fede en el escrache a Videla y sientan
vergüenza. Y que vean la cara de Fredy y bajen la mirada. A ellos tambien, hoy
los recordamos, desde el sereno orgullo de seguir siendo y de ser cada día más
comunista.