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ENTREVISTA EXCLUSIVA PARA NUESTRA PROPUESTA

UNA MIRADA A ALLENDE CON LUIS CORVALÁN


El legendario ex secretario del PC chileno nos brinda un retrato vivo de Salvador Allende, la experiencia de la UP y de aquel 11 de setiembre que quedará por siempre en la memoria popular.

por Raúl Martínez,
editor de Radio Nuevo Mundo, Chile


Hablar de Salvador Allende en la víspera de que se cumplan 33 años del golpe de Estado que terminó con su gobierno y su vida, no es sencillo. Y tampoco lo es hablar del hombre que encabezó la dirección del Partido Comunista de Chile por tres décadas, incluyendo todo el período de la dictadura militar. Sin dudas que Luis Corvalán es parte de la historia de nuestro país, lo que no es un mero decir.
Fue en la época de la dictadura de Carlos Ibáñez del Campo, en 1932, cuando Corvalán, con quince años de edad, ingresó al Partido Comunista de Chile en la ciudad de Chillán. "En ese tiempo no había Jota", explica para señalar que la organización de los jóvenes comunistas sólo se gestó tiempo después de la mano de Ricardo Fonseca.
Como redactor del órgano oficial del PC, el diario El Siglo, Corvalán trabajó con el ahora Premio Nacional de Literatura Volodia Telteilboim. Es cuando aparece por primera vez el médico de militancia en el Partido Socialista Salvador Allende. "A él lo conocía de vista y nuestra relación fue más estrecha cuando lanzamos su primera candidatura, en 1952", recuerda con asombrosa nitidez el dirigente de izquierda. "Pero antes, Allende fue el ministro de Estado más joven en la historia del país, cuando el presidente radical Pedro Aguirre Cerda lo designó ministro de Salubridad en el corto período que logró gobernar, entre 1938 y 1940".
En la campaña del 52, Allende alcanzó alrededor del cinco por ciento de la votación, lo que en número de electores se traducía en poco más de 25 mil personas. Pero Allende no se amilanó. En su calidad de senador habló en una de las sesiones y planteó que "aquellos que votaron por nosotros, quiero decirles que serán los grandes constructores del futuro". Ya en la segunda presentación como candidato de la izquierda y con el apoyo irrestricto del Partido Comunista, Allende avanzó hasta alcanzar más del 25 por ciento de las preferencias. Esa vez el candidato que abrió las puertas de La Moneda, la casa de los presidentes, fue Arturo Alessandri, representante de la burguesía nacional y los terratenientes que mantenían sumido al campo en su período feudal. Es en ese momento que la derecha y los EE.UU. se dan cuenta del "peligro" que significaba para sus intereses el avance de la izquierda por la fuerza que había demostrado. En las siguientes elecciones, las de 1964, la oligarquía nacional decide declinar su candidatura a favor del representante de la Democracia Cristiana, Eduardo Frei Montalva. "Existen documentos desclasificados del Departamento de Estado norteamericano, un informe del senado de ese país (el informe Church) y otra serie de estudios que demuestran la intervención estadounidense en nuestro país para impedir que Allende llegara al poder", señala Corvalán. "EE.UU. y en especial Henry Kissinger y Richard Nixon decidieron destinar millones de dólares para preparar las condiciones y derrocar finalmente al gobierno popular", precisa.


ESTRECHA RELACIÓN POLÍTICA

En medio de toda la campaña de subversión, Luis Corvalán y Salvador Allende estrechan su relación política. Uno como secretario general del PC y el otro como Presidente de la República.
"El hecho más importante que realizó Allende en su gobierno fue sin lugar a dudas la nacionalización del cobre", dice Corvalán, convencido de que esa decisión determinó la agresión directa del imperialismo para terminar con el gobierno de la Unidad Popular. El cobre había estado hasta entonces en manos de compañías norteamericanas y sus utilidades no reportaban ningún beneficio para el pueblo chileno. "Entonces -plantea Corvalán- trasladar toda esa riqueza, el suelo de Chile para los chilenos, significaba tocar una fibra sensible, pero en eso no había vuelta atrás".
Además, el gobierno popular nacionalizó la banca y determinó distribuir todos los días medio litro de leche para los niños menores de quince años. Al mismo tiempo profundizó la reforma agraria que había comenzado el gobierno de Frei Montalva. "Allende hizo un gobierno honesto, para el pueblo. El gobierno de Allende era el gobierno del pueblo o mejor dicho, estaba en tránsito de tomar todo el gobierno. Recordemos que nombró cuatro ministros obreros, entre ellos Pascual Barraza y Carlos Cortés. El se dedicó a mejorar la situación de los trabajadores con un reajuste real de todos los salarios durante el primer año de su administración", recalca Corvalán. El ex secretario general del PC recuerda además la expansión que tuvo el país en materia de educación y de salud con una alta designación de recursos para esos sectores. "Es el único gobierno en la historia del país que en dos años aumenta su votación y todo se debe a las mejores condiciones que tenían los trabajadores, la preocupación del gobierno de Allende por crear mejores expectativas de vida en la población, pero la derecha y el fascismo lograron arrebatar todos esos avances", reflexiona Corvalán. "Desde el comienzo comprendimos que este gobierno, por su carácter, tenía poderosos enemigos y que tratarían de derribarlo. No era para nosotros un misterio", agrega. "Para detener el golpe de Estado se hicieron grandes esfuerzos, como por ejemplo llegar a acuerdos con la Democracia Cristiana, la que si bien en un inicio tuvo una actitud positiva hacia el gobierno, luego pasó a ser una oposición dura".
Corvalán no desconoce que se cometieron errores, como haber permitido el desplazamiento de la DC hacia la derecha, lo que se vio reforzado con el asesinato del ex ministro de Frei Edmundo Pérez Zujuvic, situación que aprovechó la derecha para acusar a los sectores cercanos al gobierno sin que hubieran tenido participación en el crimen.


EL GOLPE

"El domingo 9 de setiembre, dos días antes del golpe, un grupo de dirigentes del partido fuimos a la casa de Allende, quien estaba muy preocupado de la situación. Nos explicó que era inminente que habría un golpe y en ese momento nos dijo que tenía como propósito convocar a un plebiscito para terminar con la tensión que existía en el país", dice Corvalán. "El anuncio lo haría ese mismo 11 de setiembre en la ahora desaparecida Universidad Técnica del Estado, pero se produjo lo que el mundo conoce". "La muerte de Allende no me sorprendió. El siempre dijo de manera pública y privada que defendería la voluntad del pueblo que lo llevó a convertirse en presidente de Chile. Incluso una vez planteó que lo sacarían 'en pijama de madera', para graficar que sólo muerto renunciaría a su cargo y al mandato que le otorgó la gente", indica. Resulta impresionante la lucidez y la viveza que se observa en los ojos de un hombre que ha visto pasar gran parte de la historia del país y que fue protagonista de uno de los episodios más importantes para los trabajadores como fue el gobierno de la Unidad Popular. Por estos días, el 14 de setiembre, don Luis Corvalán cumple noventa años y sólo su paso cansino demuestra su edad.
"Trabajadores de mi patria: tengo fe en Chile y su futuro. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en que pretende imponerse la traición. Sigan sabiendo ustedes que mucho más temprano que tarde de nuevo abrirán las grandes Alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor". Después de 33 años aún resuenan en el aire las palabras de Allende y Luis Corvalán las trajo para contarlas una vez más.
Cuando escribo estas líneas es 11 de setiembre. Se conmemoran 33 años de ese día nublado, como hoy aquí en Santiago. Nuestro compañero se aleja entre medio de la gente cerca del local del Partido y se pierde al bajar las escaleras del tren subterráneo, sólo, pero con la historia entre sus brazos.

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