EDITORIAL
DECLARACION DEL PARTIDO COMUNISTA
El secuestro de Jorge Julio López, que pasados más
de cien días dramáticamente aún no aparece, con el agravante de que sus victimarios
se mantienen en la impunidad, el secuestro y posterior liberación de Luis Gerez,
cuyos autores materiales e intelectuales no han sido detenidos a pesar de que
se había anunciado un cerco sobre ellos y el discurso al respecto del presidente
Néstor Kirchner, como pocas veces meticulosamente redactado y leído en cadena
nacional, configuran un nuevo cuadro político nacional que, sin que se haya
modificado lo fundamental del mismo, demuestra una mayor audacia de las derechas
que apelan cada vez más a la violencia para evitar el justo castigo de quienes,
con los aberrantes crímenes del terrorismo de Estado, abrieron el camino a la
implantación del modelo neoliberal de aguda desigualdad social aun vigente en
la Argentina.
Lo cierto es que a los logros alcanzados por nuestro pueblo tras años de lucha
por los derechos humanos, entre ellos la reapertura de los juicios a los genocidas
de la dictadura militar, las fuerzas más oscuras de la reacción responden ahora
con estas acciones criminales con la pretensión de amedrentar a los testigos
y denunciantes, en fin, a la sociedad toda, apuntando a generar confusión, terror
y desmovilización popular. Por los dichos producidos en el caso Gerez, las autoridades
nacionales y de la provincia de Buenos Aires parecen reconocer que en el caso
López no actuaron en tiempo real ni con el análisis político correcto.
Reconocen también que esas fuerzas denominadas "mano de obra desocupada" surgen
del entramado del Estado, de modo parapolicial o paramilitar, pero no aciertan
a desarticularlas mientras crecen las dudas acerca de posibles negociaciones
con ellas. Hasta se ha constatado que varios de los jefes violadores de los
derechos humanos, entre ellos Etchecolaz, conviven en la misma prisión, la de
Marcos Paz, desde donde podrían dirigirse muchos de estos nuevos hechos aberrantes.
Hace falta un cambio de rumbo en estos asuntos. Cuanto más tiempo pase sin que
aparezca López y sin que sean encontrados, detenidos y castigados sus secuestradores
y los de Gerez, más se deteriorará la situación política y más capacidad tendrán
las fuerzas de la reacción para establecer la agenda política del país cambiando
los ejes públicos, que deberían ser el combate a la desigualdad y la recuperación
del patrimonio nacional enajenado, ejes que por lo visto tampoco son los del
gobierno.
La única fuerza capaz de modificar esta peligrosa realidad es el protagonismo
del pueblo, por lo que es necesario que éste gane las calles de modo de plantar
profundamente las banderas de la democracia, la igualdad y la soberanía, que
hoy se expresan en la lucha por la aparición con vida de Jorge Julio López y
por la detención y el castigo de los responsables de su secuestro y del de Luis
Gerez.
Exigimos al gobierno nacional y al de la provincia de Buenos Aires, que son
los que cuentan con las capacidades y los recursos necesarios para hacerlo,
que extremen todos los recursos para que en estos casos haya toda la verdad
y toda la justicia.
Exigimos también a esas autoridades que, con el concurso de todas las fuerzas
de la sociedad: políticas, sindicales, culturales, agrarias, cooperativas, estudiantiles,
confesionales, profesionales, etcétera, convoquen de inmediato a la más amplia
y masiva movilización popular para parar la mano de una vez por todas a la derecha
terrorista y eliminar definitivamente ese flagelo de la sociedad argentina.
La situación es grave y demanda de todos un esfuerzo mayor, que no contenga
elementos de cálculo electoral ni de intereses de grupos, que no sean los del
conjunto mayoritario de nuestro pueblo.
El Partido Comunista llama a estar convenientemente alertas y movilizados ante
esta situación. Al respecto está realizando y formalizará nuevas consultas con
un gran abanico de fuerzas del país, a fin de establecer los mejores acuerdos
para consolidar un gran movimiento popular contra la impunidad.