EDITORIAL
LOS CAMINOS DE LA CONSTRUCCIÓN
No cabe duda que de cara a un año electoral, el gobierno
está dispuesto a echar mano a todo aquello que le permita acumular. Así, la
gestión gobernante no tiene el menor escrúpulo en hacer gala de un singular
oportunismo y pretende atribuirse como propias la puesta en marcha de algunas
tenues reformas que le fueron arrancadas por la lucha popular.
Siguiendo esta lógica gatopardista, la reestructuración del sistema previsional
presenta, por un lado, la posibilidad de que se opte entre el sistema público
de reparto y el privado de las afjp, pero también legitima el robo del Pami
a los trabajadores jubilados. De este modo, la obra social más importantes de
Latinoamérica pasará a tener un Directorio con hegemonía del gobierno, lo que
convertirá a sus verdaderos dueños, trabajadores activos y jubilados, en convidados
de piedra a la hora de decidir qué se hace con los formidables recursos que
posee.
No se trata de otra cosa que de un nuevo paso tendiente a consolidar el proyecto
estratégico del kirchnerismo, basado en un país de dos plantas, construido con
un discurso seudoprogresista, pero sustentado en un firme pedestal neoliberal.
En procura de consolidar este escenario, el presidente Kirchner no vacila en
aceptar la posibilidad de que nuestro país empiece a jugar un peligroso papel
internacional. La abierta actitud del gobierno al imputar a funcionarios iraníes
por la voladura de la Amia se inscribe en esta dirección, más aún, en momentos
en que, tras su empantanamiento en Irak, Washington presiona a Irán y busca
una excusa para emprender acciones militares contra ese país.
Así las cosas, la lucha y la construcción de alternativa política siguen siendo
claves en los tiempos que transitamos, no solo los argentinos, sino todos los
pueblos de la región. En esa dirección, resulta saludable advertir como, desde
el respeto de las particularidades e identidades de cada sociedad, los pueblos
latinoamericanos avanzan, tal como se verifica en estos días con la puesta en
marcha en Paraguay de la Alianza Patriótica Socialista.
Pero no menos relevante es lo que a los comunistas nos dejó la elección del
pasado domingo en Corrientes. Mucho más que un escaño en la Asamblea Constituyente,
ese lugar alcanzado es el producto de la tarea militante cotidiana, de la lucha
del día a día por desplegar la línea del Partido, no es otra cosa que una banca
a la que accedimos con nuestra bandera roja, la hoz y el martillo. Pero también
será el escaño desde el que se hará escuchar la voz de nuestros mártires de
ayer, de la defensa de la soberanía, del medio ambiente y de aquellos que hoy
siguen padeciendo la constante violación de sus derechos humanos básicos. La
de los que continúan siendo víctimas de un gobierno que persiste en aplicar
un sistema económico que garantiza la continuidad del modelo inaugurado por
Videla y Martínez de Hoz, una gestión que pretende presentarse como campeona
de la lucha contra la impunidad, pero se muestra incapaz de presentar al menos
una línea de investigación convincente que permita dar con el paradero de Jorge
Julio López que ya lleva cinco meses en calidad de desaparecido.
Un gobierno que manipula para sustentar un sistema que, sabemos bien, solo será
derrotado perseverando en la tarea que venimos intentando, la de construir una
verdadera alternativa política.