EDITORIAL

 

SUEÑOS COMPARTIDOS

Hace unos días, la inefable CNN dio a conocer un informe de sus especialistas, que da cuenta de que la política de George W. Bush es ampliamente repudiada en Latinoamérica. Eureka, debieron gritar los directivos del multimedia que oportunamente supo convertirse en el principal propagandista de las invasiones y posterior ocupación imperial de Afganistán e Irak, en el momento en que descubrieron algo que es una verdad evidente para todo aquel buen observador que transite nuestras latitudes.
Lo cierto es que durante la semana en la que se extendió su periplo, los pueblos de la región le manifestamos contundentemente al mandatario yanqui que lo repudiamos a él y a todo lo que representa. Pero no es éste el único dato que los acontecimientos permitieron corroborar en estos días. Un profundo sentimiento antimperialista que atraviesa cada una de nuestras sociedades afloró a la superficie y se puso de manifiesto en manifestaciones de sentido unitario que sumaron a un diverso abanico de identidades políticas y sociales.
La imagen de Bush, protegido por impresionantes operativos de control en cada uno de los puntos que visitó, hostigado y acorralado por la manifestación popular, contrasta con la de Hugo Chávez en contacto permanente con los pueblos, dialogando cara a cara, estableciendo una singular simbiosis que permite soñar con que la unión de Nuestra América y el socialismo del siglo 21 son caminos posibles que debemos construir.
Y es en la construcción, trabajosa y a veces silenciosa, en la que los pueblos nos encontramos buscando y abonando el camino de una alternativa política que integre y represente genuinamente a todos aquellos que son agredidos por el capitalismo. El camino hacia una construcción amplia que está a punto de librar una nueva batalla electoral. El domingo el escenario será Entre Ríos, donde la Concertación dará un paso importante en la acumulación de masa crítica que, sin duda, va a aportar a que se vaya delineando un espacio de política alternativa en el orden nacional.
Se trata de eso, de construir sueños, aquellos que plantean la necesidad de una sociedad distinta con férreos pilares sustentados en el poder popular.
En los días que corren uno de esos sueños, enorme y colectivo se hace realidad con la inauguración del complejo habitacional Monteagudo, que fue imaginado, peleado y ganado por los compañeros del MTL. Se trata de 330 viviendas que pueden narrar episodios de lucha y convicción, es una pequeña gran historia que nos dice que es posible construirnos como aquel Hombre Nuevo del que nos habló el Che.
Es también una experiencia novedosa, gestada silenciosamente y alumbrada con perseverancia, una pequeña gran historia de la que nunca hablará la CNN, es diáfana, pero contundente, como los nuevos vientos que soplan en Nuestra América, los mismos que un día van a tumbar el poder del imperio.

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