EDITORIAL
EN LA CALLE CODO A CODO...
Tal como sucediera el 26 de junio de 2002 en el Puente Pueyrredón tras la orden
de Duhalde, que se conociera mediante aquel premonitorio discurso del ex ministro
Atanasof, esta vez en Neuquén volvió a ser fusilado un militante popular. En
aquella ocasión, el esbirro orgánico terminaba con la vida de Maxi Kosteki y
Darío Santillán. Ahora otro policía obediente del poder, ya impune por otros
crímenes, mató por cuenta de Sobisch al trabajador de la educación Carlos Fuentealba.
Su delito: pensar distinto, actuar según su conciencia y movilizarse junto a
sus compañeros por lo que consideraba justo: el aumento salarial y la defensa
de la educación pública.
Afortunadamente una represión similar en Salta no se cobró vidas, pero fue igual
de violenta y rigurosa para con los docentes y sus reclamos.
Santa Cruz es otra de las provincias cuasimilitarizadas para contener el conflicto
social, donde operan fuerzas de la Gendarmería que ahora van contra los docentes
como antes fueron contra los obreros de Las Heras.
Es preciso que se tomen medidas más efectivas para que estas situaciones no
se repitan, para que no se siga vulnerando el Nunca Más, como ocurre con la
desaparición de Jorge Julio López. El gobierno podría tomarse de las palabras
del propio presidente, que denunció el intento de crear una "doctrina de seguridad
bis" por parte de los amantes de la mano dura, como la que nos quitó para siempre
a Carlos Fuentealba, albañil de sueños, maestro y militante de la vida.
Esas tres provincias, y seguramente otras donde también se manifiestan las demandas,
tienen las capacidades económicas y financieras, en función de las regalías
petroleras que reciben, para cumplir la resolución del ministro Filmus de incrementar
el salario inicial docente. Y no lo hacen porque siguen sosteniendo la filosofía
concentradora del capitalismo neoliberal que nuestro pueblo no pierde oportunidad
de rechazar de mil maneras, una y mil veces.
También el Estado nacional tiene condiciones, dado el frondoso superávit fiscal,
para respaldar esa determinación en auxilio de algún Estado provincial en eventuales
dificultades, independientemente de que deban resolverse las cuentas pendientes
en relación con el financiamiento de la educación y la coparticipación federal.
Es que el aumento salarial no "recalienta" la economía como dicen las derechas,
sino que, por el contrario, es un factor de reactivación del mercado interno,
que sería de provecho para la economía nacional y en especial para los sectores
populares. Una recomposición salarial acorde con el nivel alcanzado por el costo
de una vida digna, por otra parte, sería un factor de justicia apuntado a lograr
una mayor participación de los trabajadores en la distribución de los beneficios
de la pregonada bonanza económica del país, de la que hasta ahora sólo sacan
partido las mil empresas más grandes, de las cuales ni más ni menos que ochocientas
son extranjeras.
En tal sentido, y al aproximarse el 1º de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores,
el Partido Comunista propone la realización de un gran acto unitario por una
equitativa distribución de la riqueza y por la superación del tope salarial
de que se habla en las cámaras empresarias y en los círculos oficiales.
Sería un modo de golpear a la aún vigente matriz distributiva, por lo cual la
lucha salarial de los trabajadores, que incluye enfrentar la precarización,
se torna un componente fundamental de los esfuerzos por lograr una superación
del capitalismo neoliberal.
Un antecedente de gran valor e importante significación en el cuadro político
nacional fueron las grandes manifestaciones realizadas en todo el país para
repudiar a los asesinos materiales e intelectuales del gobierno neuquino. Los
cientos de miles movilizados en todo el país con la simpatía de una amplia mayoría
popular muestran la fuerza del movimiento para decir basta de una vez a los
pregoneros de la mano dura y avanzar hacia nuevas conquistas democráticas y
económicas para el pueblo. La presencia en esas marchas de un vasto campo de
fuerzas populares dio una potencia mayor a las convocatorias, como en el caso
de la Ciudad de Buenos Aires, donde figuras como Carlos Heller, Miguel Bonasso,
Aníbal Ibarra, Héctor Polino, Claudio Lozano, Margarita Stolbizer y Patricio
Echegaray, entre otros, marcharon junto a los dirigentes de Ctera y CTA y de
diferentes movimientos sociales y de derechos humanos.
Ello fue así cuando en el otro extremo político Macri huía, aunque empapado,
del barco hundido de Sobisch. Y Telerman reforzaba su derechización integrando
a su fórmula al delarruísta Olivera, en un pacto de ocasión con Elisa Carrió,
aumentando el peligro de ver al macrismo y a una fuerza con marcada tendencia
a la derecha en la segunda vuelta de las elecciones porteñas.
Peligro al que sin dudas hay que esforzarse de manera cierta por evitar.
Los hechos se van sucediendo y las cosas tienden a aclararse.
Un pueblo movilizado, unido y luchando en la calle por sus demandas es la mejor
manera de hacerlo.