EDITORIAL

LAS RAZONES DE LA NOTICIA

No cabe duda que en un escenario en el que la puja salarial se ubica en el centro del debate, los trabajadores ocupados expresan con mayor energía las posibilidades en la pelea por la distribución de la riqueza. En los días que corren, la postura consecuente de algunos sectores demostró que es posible arrancarle a la patronal más que el techo establecido por el gobierno en las paritarias. Así lo exhibe la lucha inteligente y persistente de distintos gremios, entre ellos los docentes riojanos; mientras que aquella desarrollada por sus pares santacruceños ve amenazado el éxito por diferencias secundarias a la hora de fijar una postura. Vale citar la actitud de los trabajadores de Subterráneos, que vuelven a dar muestra de cuál es el camino en el momento de enfrentar con combatividad y flexibilidad un conflicto que ya le han ganado en otras oportunidades a sectores empresarios ampliamente subsidiados por el Estado. Se trata de un Estado que padece el estigma neoliberal. El proceso de privatización de las empresas estatales estuvo acompañado, como la sombra al cuerpo, por la corrupción que es inherente a la etapa neoliberal del capitalismo. Este proceso sigue dejando un reguero de prácticas ilegales y corrupción, tal como se advierte en el caso Skanska donde aparecen implicados funcionarios gubernamentales. El rigor de la respuesta que debe dar el Estado tiene que ser lo suficientemente contundente para que no quede ninguna duda.
Hace una semana los episodios ocurridos en la estación Constitución del Ferrocarril Roca precipitaron la quita de la concesión a la empresa TMR presidida por Sergio Taselli. Ahora el gobierno tiene en sus manos la decisión de devolver este bien a los argentinos mediante la creación de una administración compartida entre trabajadores, usuarios y el Estado.
Así las cosas, la derecha muestra cada vez con mayor descaro cuáles son sus cartas. En su edición dominical, el matutino La Nación, dedicó su suplemento Enfoques a brindar un pormenorizado informe sobre el alcance de la amenaza chavista en Latinoamérica. No es una novedad la postura del diario de los Mitre, a la que se suma en una verdadera cruzada el Grupo de Diarios de América, que por medio de un minucioso informe y análisis aporta a este particular dossier.
En lo que hace a nuestro país, este informe no brinda novedades. Es verdad que hay un amplio abanico de sectores que apoyan y participan en el proceso bolivariano propuesto por el presidente Chávez, consciente de que no hay mejor remedio contra la injusticia, la inequitativa distribución de la riqueza y la corrupción capitalista que emprender el camino del socialismo del siglo 21. Pero no es menos cierto que los comunistas nos sentimos orgullosos de pertenecer a ese espacio.
Lo de La Nación no es casual, el proceso abierto por la Revolución Bolivariana irrita y preocupa al imperio, que en medio de los serios cuestionamientos que sufre está dispuesto a echar mano a todos sus recursos para contrarrestarlo. Es en este camino en el que se inscribe la pretendida restauración republicana que, con una cabecera de plaza en la Ciudad de Buenos Aires, intenta instalar como proyecto de alternancia el bloque que postula a Elisa Carrió, que cuenta con el explícito apoyo de la jerarquía católica romana.
La respuesta de los sectores populares debe tener la contundencia que el reto exige, por lo que sin perder la profundidad que nuestro programa señala, se hace necesario transitar un camino de unidad muy amplia que pueda confrontar con una derecha que va por más.

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