SUPLEMENTO ESPECIAL
HOMENAJE AL COMANDANTE HEORICO

 

POR SIEMPRE, CHE

Con este suplemento iniciamos el año de actividades de homenaje al comandante Guevara, de cara a los 40 años de su caída en combate y los 80 de su natalicio

No porque hayas caído
tu luz es menos alta.
Un caballo de fuego
sostiene tu escultura guerrillera
entre el viento y las nubes de la Sierra.
No por callado eres silencio.
Y no porque te quemen,
porque te disimulen bajo tierra,
porque te escondan
en cementerio, bosques, páramos,
van a impedir que te encontremos
Che Comandante,
amigo.
Con sus dientes de júbilo
Norteamérica ríe. Más de pronto
revuélvese en su lecho
de dólares. Se le cuaja
la risa en una máscara,
y tu gran cuerpo de metal
sube, se disemina
en las guerrillas, como tábanos,
y tu ancho nombre herido por soldados
ilumina la noche americana
como una estrella súbita, caída
en medio de una orgía.
Tú lo sabías, Guevara,
pero no lo dijiste por modestia,
por no hablar de ti mismo.
Che Comandante, amigo.

Estás en todas partes. En el indio
hecho de sueño y cobre. Y en el negro
revuelto en espumosa muchedumbre,
y en el ser petrolero y salitrero,
y en el terrible desamparo
de la banana, y en la gran pampa de las pieles,
y en el azúcar y en la sal y en los cafetos,
tú, móvil estatua de tu sangre como te derribaron,
vivo, como no te querían,
Che Comandante,
amigo.

Cuba te sabe de memoria. Rostro
de barbas que clarean. Y marfil
y aceituna en la piel de santo joven.
Firme la voz que ordena sin mandar,
que manda compañera, ordena amiga,
tierna y dura de jefe camarada.
Te vemos cada día ministro,
cada día soldado, cada día
gente llana y difícil
cada día.

Y puro como un niño
o como un hombre puro,
Che Comandante,
amigo.

Pasas en tu descolorido, roto, agujereado
traje de campaña.
El de la selva, como antes
fue el de la Sierra. Semidesnudo

el poderoso pecho de fusil y palabra,
de ardiente vendaval y lenta rosa.
No hay descanso.
¡Salud Guevara!
O mejor todavía desde el hondón americano:
Espéranos. Partiremos contigo. Queremos
morir para vivir como tú has muerto,
para vivir como tú vives,
Che Comandante,
amigo.


Che Comandante
Poesía de Nicolás Guillén


UNA FIGURA SIEMPRE PRESENTE

Por Italo González,
director de la escuela de cuadros del PCV


Cuando algunos pensamos en el Che, lo asociamos con vivencias y valores éticos y morales que rescatan a la sociedad moderna del abismo insondable a donde quisieron mantenerla para siempre, sin dignidad y sin futuro, los gobernantes del mundo capitalista, hoy en crisis, de la cual quisiéramos ver emerger desde el tiempo la figura enhiesta de nuestro siempre Comandante Ernesto Guevara de la Serna Che.
La corriente democrática en ascenso hoy, que se inicia en Venezuela y se extiende por el continente americano, penetrando incluso a las entrañas del imperialismo, en forma de solidaridad hacia los desheredados de siempre, posee en su imaginario colectivo la efigie del hombre que supo interpretar los anhelos de un mundo mejor y los sembró con su trabajo y su ejemplo revolucionario en todos los continentes.
El Che y los diversos escenarios políticos, militares y sociales en que actuó, significan el rompimiento inmediato y certero entre la inercia, el miedo, la parálisis, la resignación, el peligroso equilibrio en la lucha de clases y la decisión de irse con todo a la cima de la gloria y a las profundidades infinitas de la muerte para lograrlo. En ello no hay término medio, con el Che nos identificamos entre el ser o no ser y siempre será lo primero para quienes seguimos su ejemplo y nos animan sus virtudes revolucionarias. El hombre (Che) está en consecuencia presente hoy en Latinoamérica y el Caribe, en el vórtice del huracán revolucionario iniciado en Venezuela, enfrentando al imperialismo y buscando caminos hacia la construcción del socialismo, en el alma del campesino que lucha por reforma agraria, el niño que abreva sus conocimientos y forja al hombre nuevo en las escuelas bolivarianas, en las universidades batiéndose contra la ignominia de los riquitos de siempre, que viven de las faltriqueras del crimen made in USA.
Está presente en las misiones que redimen al ser humano de sus miserias, no como una dádiva menesterosa sino como acción concreta de la distribución del ingreso nacional y que comienza a practicarse en otras naciones. En decenas de países que reciben el alivio gratificante a sus enfermedades con la presencia de miles de médicos cuya vida es la prolongación de las virtudes del guerrillero heroico y bajo cuya inspiración se realizaron y que entregan hoy con desprendimiento lo mejor de sí.
Está presente en el alma de los obreros, trabajadores y trabajadoras del mundo, cuyo sentido proletario, alimentado con la teoría y el ejemplo del internacionalista, del estadista, del diplomático, del cortador de caña cubano, del conductor de multitudes y en fin, del hombre en armas que dimensionando la voluntad de ser libre dejó regada la América con su sangre generosa y el compromiso de alentar para siempre la emancipación humana.
Lo vemos también hoy, cruzando los Andes, en la mente y el corazón de jóvenes mujeres y hombres, salidos apenas de la niñez, que armados de dignidad y valor se enfrentan con las armas en la mano a la sanguinaria oligarquía colombiana y al imperialismo, derrotando el Plan Colombia, guiados por el legendario guerrillero comunista Manuel Marulanda Vélez.
Vemos caminando al Che, junto a los indígenas ecuatorianos de la amazonía, en la gesta de los Sin Tierra del Brasil, en las protestas del pueblo mexicano, en los piqueteros de Argentina y en las Madres de la Plaza de Mayo. En todos los destacamentos comunistas de América y del mundo está hoy vigente y presente en el pensamiento y la obra del revolucionario ejemplar, disciplinado, valiente sin límites.
Cuando se estremecen los escenarios de la ONU o la OEA con los discursos del Comandante Chávez, sabemos de cierto que ha regresado el Che convertido en multitudes, que se expresan como él lo hiciera entonces y a través de quienes aprendieron el valor de la palabra y la denuncia en la propia cara de los enemigos de la humanidad.
En el aniversario del nacimiento de Ernesto Guevara de la Serna, en Rosario Argentina, que se cumple el 14 de este mes, vibrarán con entusiasmo los espíritus siempre jóvenes de todos los revolucionarios del mundo, que hoy combaten en las diversas formas posibles y multiplicados por millones, para convertir en realidad los sueños emancipadores del Che y mantener en alto las banderas de la dignidad y la ética revolucionaria, por cuya vigencia imperecedera rindió su aliento físico y entró por la puerta grande de la historia, para siempre y como conductor del hombre nuevo.


CON EL EJEMPLO DEL GUERRILLERO HEROICO

La influencia del Che en la nueva realidad que atraviesa la región y la inspiración que ejerce en sus pueblos y procesos abiertos en la reflexión del titular del PC colombiano

Por Jaime Caycedo,
secretario general del Partido Comunista colombiano


Ante los cambios que están ocurriendo en América Latina, es indudable que la figura de Ernesto Che Guevara cumple una nueva misión histórica. Su presencia viva en las expresiones de la juventud está también claramente manifiesta en los diferentes momentos de cambios que, en los últimos años, han comenzado a presentarse en varios países de nuestra región.
El espíritu del ejemplo de Ernesto Che Guevara inspira profundamente las decisiones y, sobre todo, la visión de largo plazo de procesos tan importantes como la Revolución Bolivariana en Venezuela, su idea de transformación y recuperación de las riquezas, del patrimonio público, del fortalecimiento de las soluciones sociales para favorecer al pueblo trabajador, afianzar la soberanía y la visión de futuro.
Un elemento semejante, inspirado en el ejemplo y la visión de Ernesto Che Guevara, se puede observar en las realizaciones, la actitud y las proyecciones de un proceso como el boliviano, a cargo de un hombre extraordinario como es el indígena Evo Morales, presidente de ese país, en la determinación de actuar en defensa del patrimonio de Bolivia, su pueblo y sus riquezas gasíferas y de hidrocarburos.
También en Ecuador con el gobierno del doctor Rafael Correa, donde es evidente que algo semejante se trasluce con mucha fuerza y muy cerca de nuestras fronteras. En nuestro país, es indudablemente en la juventud, en los sectores avanzados del pensamiento y la izquierda, donde la figura del Che Guevara continúa constituyéndose en ese elemento, no solo inspirador, sino de ejemplo de decisión y lucha.
El pueblo colombiano está aprendiendo de ese ejemplo en la idea de la unidad de las fuerzas de la izquierda, en este proceso de acercamiento, de conformación de un polo democrático que plantea la necesidad de una alternativa de cambio y que abre posibilidades para una paz democrática, es decir, una solución política negociada al conflicto armado interno histórico que hoy se ha convertido en un fenómeno que tiene alcance a nivel latinoamericano o al menos de la región andina, que naturalmente no tiene soluciones militares como lo ha pretendido el gobierno de Alvaro Uribe y el Plan Colombia y que, por lo tanto, precisa de una mirada distinta y de una acción de pueblo y cambios políticos fundamentales.
Esa figura de Ernesto Che Guevara, del Guerrillero Heroico, es hoy también la figura de los pueblos apoderados de su destino y su decisión de lucha, es la que en Colombia nos ayuda y congrega a evocar su presencia con motivo del 79 aniversario de su nacimiento y en la preparación de futuros actos de conmemoración correspondientes a la evocación de su memoria.


CARTA DE CAMILO CIENFUEGOS AL CHE

Abril, 24/58

Che, Hermano del alma
Recibí tu nota, veo que Fidel te ha puesto al frente de la Escuela Militar, mucho me alegra pues de ese modo podremos contar en el futuro con soldados de primera. Cuando me dijeron que venías a "hacernos el regalo de tu presencia", no me agradó mucho. Tu has desempeñado papel principalísimo en esta contienda, si te necesitamos en esta etapa insurreccional, más te necesita Cuba cuando la guerra termine; por lo tanto, bien hace el Gigante en cuidarte.
Mucho me gustaría estar siempre a tu lado, fuiste por mucho tiempo mi jefe y siempre lo seguirás siendo. Gracias a ti tengo la oportunidad de ser ahora más útil, haré lo indecible por no hacerte quedar mal.
Tu eterno chicharrón, Camilo


DE UN REPORTAJE REALIZADO A ERNESTO GUEVARA EL 11 DE NOVIEMBRE DE 1963

Hay varias causas para el descenso de la rentabilidad y de la calidad: ¿en que orden pondría usted éstas: burocratismo, bloqueo, falta de técnicos, desorganización, problemas sindicales…?
-Yo diría en primer lugar el bloqueo. Y diría que usted ha puesto ahí como causas independientes, cosas que han dependido directamente del bloqueo y la agresión. Por ejemplo, es cierto que estamos escasos de capacidad técnica. Parte importante de esa culpa, corresponde a los que han abandonado el país para irse al imperialismo, por cobardía o por egoísmo: ese problema es pues también ocasionado por el bloqueo y la agresión. Pondría en segundo lugar el burocratismo, pero el burocratismo es una palabra delicada.


 

LOS PARADIGMAS DE LA HORA

El hermano de Inti y Coco se refiere a las nuevas condiciones que recorren Nuestra América y reactualizan el pensamiento guevarista.

Por Antonio Peredo,
senador boliviano


En este año 2007, respecto a la actualización del pensamiento que guió la acción del comandante Che Guevara, al cumplirse cuarenta años de sus asesinato en La Higuera y a 79 de su nacimiento, en Bolivia estamos activando una serie de actos recordatorios de toda la campaña en función no de una recordación sentimental, sino de la comprobación de que los planteamientos hechos en la etapa del triunfo de la Revolución Cubana en 1959 y de la gesta guerrillera en Bolivia en 1967 se vienen cumpliendo ahora. América Latina está unida por lazos culturales y el idioma que nos dejaron los españoles, pero sobre todo porque tenemos un enemigo común que está presente en cada una de las acciones con que quiere someter a nuestros países como lo vemos en estos días.
En segundo lugar, está presente en el hecho de que es necesario construir un nuevo paradigma de Estado en el que estén incorporados todos, en lo que se refiere a nuestros países, fundamentalmente, los sectores indígenas que han sido los desplazados de siempre.
En tercer lugar, el hecho de la construcción de una nueva conciencia, aquello que el Che llamó El Hombre Nuevo. Una nueva conciencia que permita establecer un vínculo diferente entre los miembros de una sociedad, para que realmente esa sea la base de construcción de un nuevo Estado.
Estos tres factores esenciales son los que debemos destacar como elementos que van a contribuir, que de hecho están contribuyendo a la renovación de los paradigmas de los pueblos latinoamericanos en este año 2007.


EL PERFIL DE UN REVOLUCIONARIO

Para vestir mi artículo con una nota de color, quiero peguntarle: cómo trabaja usted, si toma, si fuma, si le gustan las mujeres.
-No tomo, fumo. Dejaría de ser hombre si no me gustaran las mujeres, dejaría de ser revolucionario si por esa u otra razón no cumpliera hasta el fin mis deberes revolucionarios. Trabajo de 10 a 18 horas por día; duermo seis horas diarias, cuando puedo, y de lo contrario, menos.
Considero que tengo una misión que cumplir en el mundo, en aras de la cual debo sacrificar todo, los placeres corrientes, el hogar, la seguridad personal y quizá la propia vida. Este es mi compromiso, del cual no puedo desligarme hasta el fin de mi vida. Yo nací en la Argentina. Pero permítanme que les diga que Martí y Fidel son americanos. Tengo un sustratum cultural argentino, y al mismo tiempo me siento tan cubano como el que más. Siento el sufrimiento de cualquier país de América y también del mundo.


(Extraído de un reportaje con periodistas internacionales)

CON EL ESPIRITU GUEVARISTA

A CONSTRUIR EL SOCIALISMO

Por Alejandro Forni,
secretario de la FJC


Hablar del Che significa referirse a sus ideas siempre en tiempo presente, de su lucha indeclinable contra el imperialismo y su enorme voluntad por lograr la unidad de los revolucionarios y de todas las fuerzas avanzadas del pueblo como condición indispensable para golpear a nuestro enemigo común. Referirse al Che también obliga a contabilizar el enorme aporte intelectual que su legado ha significado para el proceso de recomposición de las fuerzas revolucionarias, que en nuestro continente hoy desafían al imperialismo y marcan que otro mundo es posible. Podemos recorrer cada uno de los procesos abiertos donde los pueblos luchan por su liberación y en cada uno de ellos siempre asoma el Comandante, el Guerrillero Heroico, pero fundamentalmente el intelectual político que desafió al imperio y sentenció el destino de libertad de nuestros pueblo.
La realidad de América está profundamente abonada por las ideas libertarias del Che, que junto a otras figuras de la independencia, conforman el acerbo ideológico cultural que recorre la geografía de los pueblos que plantean ser definitivamente libres. En Nuestra América, el proceso en marcha muestra que en esta nueva etapa de cambios hay una gran posibilidad de que nuestro país transite definitivamente el camino de la liberación de nuestro pueblo.
Una vez más el legado político del Che nos interpela como generación y pone a prueba nuestra voluntad de asumir plenamente la tarea. Se trata de poner en práctica lo mejor de su pensamiento, su voluntad inquebrantable y su firme convicción de que ninguna situación preexistente es imposible de modificar. También asumir que ha llegado una nueva hora y que son los pueblos los que pueden construir su futuro, y que ningún joven que se reivindique guevarista puede permanecer prescindente en este momento. Los enemigos de los cambios, los que traicionaron la voluntad de sus pueblos desde las horas tempranas del alumbramiento de la nueva América, han actuado sobre cada una de estas posibilidades generando dispersión y divisiones que en el fondo garantizaron que la forma en que se organiza nuestra sociedad nunca se modificará.
Una vez más advierten que los cambios son posibles y actuando en consecuencia desarrollan su estrategia para instalar el capítulo argentino de la nueva derecha que en el mundo asumirá el reto de ponerles fin a los sueños de los pueblos, sueños que tienen en nuestro continente el epicentro de su construcción como plataforma real de lucha y emancipación.
El hecho palpable de que las noticias tanto en nuestro país como en el mundo entero expliciten el fortalecimiento de las tendencias más represivas no es un producto de la casualidad. En nuestro país se agrupan detrás de la figura de Macri y ensayan un escenario electoral que marca que la alternativa que se proyecta hasta ahora de cara a las elecciones sea de derecha.
Se están desarrollando cambios en nuestro continente que ponen en tela de juicio la continuidad del neoliberalismo como única forma de organizar la vida de nuestro pueblo.
No es un tema menor, esta derecha podría funcionar como el tapón a la positiva influencia de la revolución en el continente y los comunistas planteamos trabajar activamente para derrotarlos en su intento.
Esto no niega las insuficiencias del proceso en nuestro país, pero plantea agrupar fuerza para poner freno a la derecha y fortalecernos en el debate de que es necesario profundizar el rumbo en función de las mayorías populares.
En todas esas perspectivas de confrontación con el enemigo principal esta presente siempre el Che.
En el ejemplo de Cuba donde las nuevas generaciones van asumiendo el reto de ser parte fundamental de la continuidad del modelo más avanzado de sociedad con igualdad y equidad en nuestro continente. Ahí esta el pensamiento guevarista presente. En la Venezuela bolivariana que junto a Chávez enfrenta una vez más a la oligarquía que perdió sus privilegios a manos de una abrumadora mayoría que construye su futuro con igualdad y soberanía.
En Ecuador con Correa y el desafío de cambiar radicalmente el presente de un pueblo azotado por las políticas neoliberales.
En la Nicaragua de Sandino y su vanguardia política el Frente Sandinista. También en Bolivia donde Evo reivindica a los pueblos originarios burlados y expoliados por siglos. Y en cada uno de los procesos que se abren paso en nuestro continente.
Con contradicciones, pero con enormes desafíos, ahí está siempre presente en esta batalla la figura y el pensamiento siempre joven del Che.
Se trata entonces de asumir el reto de ser como él, poner en práctica toda nuestra creatividad y pasar a la ofensiva. Es tiempo de redoblar nuestra iniciativa, de asumir que la historia está cambiando a favor de los pueblos y que queremos trabajar para que el cambio también se imponga en nuestro país.
Para esto, con toda la contundencia que le impone el espíritu guevarista, ponemos a disposición la Brigada General San Martín, para agrupar fuerza antimperialista y asumir el desafío de ser difusores de este hermoso presente que viven nuestros pueblos de construir con otros la segunda y definitiva independencia de nuestro país, que no puede ser otra cosa que construir el socialismo.


EL CHE Y LA REVOLUCION EN CUBA

¿EXCEPCIÓN HISTÓRICA O VANGUARDIA EN LA LUCHA CONTRA EL COLONIALISMO?

Tramos de un discurso del comandante Ernesto Guevara, publicado en la revista Verde Olivo, en abril de 1961.

Nunca en América se había producido un hecho de tan extraordinarias características, tan profundas raíces y tan trascendentales consecuencias para el destino de los movimientos progresistas del continente como nuestra guerra revolucionaria. A tal extremo, que ha sido calificada por algunos como el acontecimiento cardinal de América y el que sigue en importancia a la trilogía que constituyen la Revolución Rusa, el triunfo sobre las armas hitlerianas con las transformaciones sociales siguientes y la victoria de la Revolución China.
Este movimiento, grandemente heterodoxo en sus formas y manifestaciones, ha seguido, sin embargo -no podía ser de otra manera-, las líneas generales de todos los grandes acontecimientos históricos del siglo, caracterizados por las luchas anticoloniales y el tránsito al socialismo.
Sin embargo, algunos sectores, interesadamente o de buena fe, han pretendido ver en ella una serie de raíces y características excepcionales, cuya importancia relativa frente al profundo fenómeno histórico-social elevan artificialmente, hasta constituirlas en determinantes. Se habla del excepcionalismo de la Revolución Cubana al compararla con las líneas de otros partidos progresistas de América y se establece, en consecuencia, que la forma y caminos de la Revolución Cubana son el producto único de la revolución y que en los demás países de América será diferente el tránsito histórico de los pueblos. Aceptamos que hubo excepciones que le dan sus características peculiares a la Revolución Cubana, es un hecho claramente establecido que cada revolución cuenta con ese tipo de factores específicos, pero no está menos establecido que todas ellas seguirán leyes cuya violación no está al alcance de las posibilidades de la sociedad. Analicemos, pues, los factores de este pretendido excepcionalismo.
El primero, quizás el más importante, el más original, es esa fuerza telúrica llamada Fidel Castro Ruz, nombre que en pocos años ha alcanzado proyecciones históricas. El futuro colocará en su lugar exacto los méritos de nuestro primer ministro, pero a nosotros se nos antojan comparables con los de las más altas figuras históricas de toda Latinoamérica. Y, ¿cuáles son las circunstancias excepcionales que rodean la personalidad de Fidel Castro? Hay varias características en su vida y en su carácter que lo hacen sobresalir ampliamente por sobre todos sus compañeros y seguidores; Fidel es un hombre de tan enorme personalidad que, en cualquier movimiento donde participe, debe llevar la conducción y así lo ha hecho en el curso de su carrera desde la vida estudiantil hasta el premierato de nuestra patria y de los pueblos oprimidos de América. Tiene las características de gran conductor; que sumadas a sus dotes personales de audacia, fuerza y valor, y a su extraordinario afán de auscultar siempre la voluntad del pueblo, lo han llevado al lugar de honor y de sacrificio que hoy ocupa. Pero tiene otras cualidades importantes, como son su capacidad para asimilar los conocimientos y las experiencias, para comprender todo el conjunto de una situación dada sin perder de vista los detalles, su fe inmensa en el futuro y su amplitud de visión para prevenir los acontecimientos y anticiparse a los hechos, viendo siempre más lejos y mejor que sus compañeros. Con estas grandes cualidades cardinales, con su capacidad de aglutinar, de unir, oponiéndose a la división que debilita, su capacidad de dirigir a la cabeza de todos la acción del pueblo, su amor infinito por él, su fe en el futuro y su capacidad de preverlo, Fidel Castro hizo más que nadie en Cuba para construir de la nada el aparato hoy formidable de la Revolución Cubana.
Sin embargo, nadie podría afirmar que en Cuba había condiciones político-sociales totalmente diferentes a las de otros países de América y que, precisamente por esa diferencia, se hizo la Revolución. Tampoco se podría afirmar por el contrario, que, a pesar de esa diferencia Fidel Castro hizo la Revolución. Fidel, grande y hábil conductor, dirigió la Revolución en Cuba, en el momento y en la forma en que lo hizo, interpretando las profundas conmociones políticas que preparaban al pueblo para el gran salto hacia los caminos revolucionarios. También existieron ciertas condiciones, que no eran tampoco específicas de Cuba, pero que difícilmente serán aprovechables de nuevo por otros pueblos, porque el imperialismo, al contrario de algunos grupos progresistas, sí aprende con sus errores.
La condición que pudiéramos calificar de excepción, es que el imperialismo norteamericano estaba desorientado y nunca pudo aquilatar los alcances verdaderos de la Revolución Cubana. (…) Los monopolios, como es habitual en estos casos, comenzaban a pensar en un sucesor de Batista, precisamente porque sabían que el pueblo no estaba conforme y que también lo buscaba, pero por caminos revolucionarios. ¿Qué golpe más inteligente y más hábil que quitar al dictadorzuelo inservible y poner en su lugar a los nuevos "muchachos" que podrían, en su día, servir altamente a los intereses del imperialismo? Jugó algún tiempo el imperio sobre esta carta su baraja continental y perdió lastimosamente. Antes del triunfo, sospechaban de nosotros, pero no nos temían; más bien apostaban a dos barajas, con la experiencia que tienen para este juego donde habitualmente no se pierde. Emisarios del Departamento de Estado fueron varias veces, disfrazados de periodistas, a calar la revolución montuna, pero no pudieron extraer de ella el síntoma del peligro inminente. Cuando quiso reaccionar el imperialismo, cuando se dio cuenta que el grupo de jóvenes inexpertos que paseaban en triunfo por las calles de La Habana tenía una amplia conciencia de su deber político y una férrea decisión de cumplir con ese deber, ya era tarde. Y así, amanecía, en enero de 1959, la primera revolución social de toda esta zona caribeña y la más profunda de las revoluciones americanas.
No creemos que se pueda considerar excepcional el hecho de que la burguesía, o, por lo menos, una buena parte de ella, se mostrara favorable a la guerra revolucionaria contra la tiranía, al mismo tiempo que apoyaba y promovía los movimientos tendientes a buscar soluciones negociadas que les permitieran sustituir el gobierno de Batista por elementos dispuestos a frenar la Revolución.
Teniendo en cuenta las condiciones en que se libró la guerra revolucionaria y la complejidad de las tendencias políticas que se oponían a la tiranía, tampoco resulta excepcional el hecho de que algunos elementos latifundistas adoptarían una actitud neutral o, al menos, no beligerante hacia las fuerzas insurreccionales.
Es comprensible que la burguesía nacional, acogotada por el imperialismo y por la tiranía, cuyas tropas caían a saco sobre la pequeña propiedad y hacían del cohecho un medio diario de vida, viera con cierta simpatía que estos jóvenes rebeldes de las montañas castigaran al brazo armado del imperialismo que era el ejército mercenario. Así, fuerzas no revolucionarias ayudaron de hecho a facilitar el camino del advenimiento del poder revolucionario.
Extremando las cosas podemos agregar un nuevo factor de excepcionalidad, y es que, en la mayoría de los lugares de Cuba, el campesino se había proletarizado por las exigencias del gran cultivo capitalista semimecanizado, había entrado en una etapa organizativa que le daba una mayor conciencia de clase. Podemos admitirlo. Pero debemos apuntar, en honor a la verdad, que sobre el territorio primario de nuestro Ejército Rebelde, constituido por los sobrevivientes de la derrotada columna que hace el viaje del Granma, se asienta precisamente un campesinado de raíces sociales y culturales diferentes a las que pueden encontrarse en los parajes del gran cultivo semimecanizado cubano (…)
A pesar de su espíritu pequeño burgués, el campesino aprende pronto que no puede satisfacer su afán de posesión de la tierra sin romper el sistema de la propiedad latifundista. La reforma agraria radical, que es la única que puede dar la tierra al campesino, choca con los intereses directos de los imperialistas, latifundistas y de los magnates azucareros y ganaderos. La burguesía teme chocar con esos intereses. El proletariado no teme chocar con ellos. De este modo, la marcha misma de la Revolución une a los obreros y a los campesinos. Los obreros sostienen la reivindicación contra el latifundio. El campesino pobre, beneficiado con la propiedad de la tierra, sostiene lealmente al poder revolucionario y lo defiende frente a los enemigos imperialistas y contrarrevolucionarios.
Creemos que no se pueden alegar más factores de excepcionalismo. Hemos sido generosos en extremarlos, veremos ahora, cuáles son las raíces permanentes de todos los fenómenos sociales de América, las contradicciones que, madurando en el seno de las sociedades actuales, provocan cambios que pueden adquirir la magnitud de una revolución como la cubana.
En orden cronológico, aunque no de importancia en estos momentos, figura el latifundio; el latifundio fue la base del poder económico de la clase dominante durante todo el período que sucedió a la gran revolución libertadora anticolonial del siglo pasado. Pero esa clase social latifundista, que existe en todos los países, está por regla general a la zaga de los acontecimientos sociales que conmueven al mundo. En alguna parte, sin embargo, lo más alerta y esclarecido de esa clase latifundista advierte el peligro y va cambiando el tipo de inversión de sus capitales avanzando a veces para efectuar cultivos mecanizados de tipo agrícola, trasladando una parte de sus intereses a algunas industrias o convirtiéndose en agentes comerciales del monopolio (…) El latifundista comprendió en 1a mayoría de los países que no podía sobrevivir solo y rápidamente entró en alianza con los monopolios, vale decir, con el más fuerte y fiero opresor de los pueblos americanos. Los capitales norteamericanos llegaron a fecundar las tierras vírgenes, para llevarse después, insensiblemente, todas las divisas que antes "generosamente" habían regalado, más otras partidas que constituyen varias veces la suma originalmente invertida en el país "beneficiado" (…)
La Revolución Cubana ha contado con factores excepcionales que le dan su peculiaridad y factores comunes a todos los pueblos de América que expresan la necesidad interior de esta Revolución.


LAS VICTORIAS DE FIDEL, SALVADOR ALLENDE Y EL CHE

Por Francisco Herreros,
director del semanario El Siglo


El Che muere en octubre de 1967, cuando yo tenía quince años y todavía estaba lejos de asumir conciencia política y social, de modo que su última epopeya en la selva boliviana y aun su magnética presencia no integran de manera directa mi iconografía personal.
Por tanto, no me es fácil encontrar un ángulo nuevo o una faceta de la cual no se haya hablado hasta la saciedad, tratándose de uno de los más poderosos íconos del siglo 20. Reiterar tópicos como su integridad personal, su moral insobornable, su acerada voluntad y su consecuencia militante, equivale, a estas alturas, a recaer en el lugar común.
Tiempo después, al tener oportunidad de leer directamente parte de sus escritos, caí en cuenta que, aparte de esos atributos personales que aun el sistema que combatió hasta la muerte le respeta, el Che era un cuadro de sólida preparación teórica, dueño de una cultura enciclopédica y dotado de un congénito sentido de la organización. Por poco conocido no es menos importante el período de cuatro años en que desempeñó el Ministerio de Industrias en la primera etapa de la Revolución Cubana, desde donde sentó las bases de la reorganización económica socialista con notable originalidad y sentido visionario. En esa época escribió:
"Se corre el peligro de que los árboles impidan ver el bosque. Persiguiendo la quimera de realizar el socialismo con la ayuda de las armas melladas que nos legara el capitalismo (la mercancía como célula económica, la rentabilidad, el interés material individual como palanca, etcétera), se puede llegar a un callejón sin salida. Y se arriba allí tras de recorrer una larga distancia en la que los caminos se entrecruzan muchas veces y donde es difícil percibir el momento en que se equivocó la ruta. Entre tanto, la base económica adaptada ha hecho su trabajo de zapa sobre el desarrollo de la conciencia. Para construir el comunismo, simultáneamente con la base material hay que hacer al hombre nuevo.
De allí que sea tan importante elegir correctamente el instrumento de movilización de las masas. Este instrumento debe ser de índole moral, fundamentalmente, sin olvidar una correcta utilización del estímulo material, sobre todo de naturaleza social". (El Socialismo y el Hombre en Cuba, Marcha, 12/03/1965).
Desgraciadamente, el espacio asignado no permite profundizar sobre el legado teórico del Che. Por tanto, de regreso a la dimensión subjetiva, me caben pocas dudas de que el Che junto a Fidel Castro y Salvador Allende forman la primera línea, la avanzada, de los constructores del socialismo en el continente latinoamericano. Salvo Fidel, que encabeza una revolución invicta que ya cumplió 48 años, los otros dos grandes líderes encontraron la muerte al final del camino de sus luchas, mientras que sus adversarios cometen el error de creer que los derrotaron. Aprovecharé, pues, la breve oportunidad de esta columna para refutarlos. Es cierto que el desastre de la quebrada del Yuro fue una derrota militar. Posiblemente, postergó por un tiempo el advenimiento de la revolución boliviana. El Che murió, pero también sus asesinos. ¿Alguien se acuerda del opaco Lyndon Johnson, del aún más oscuro René Barrientos o siquiera del nombre de alguno de los esbirros que jalaron el gatillo?
La analogía es válida para el ejemplo de Allende.
Murieron los cuatro integrantes de la Junta de Gobierno, y tras la paletada, nadie dijo nada. El caso de Pinochet es tan patético, que para evitar la repulsa, ni siquiera tiene tumba que se pueda visitar. En cambio, día que pasa, la figura de Allende se agiganta no sólo en el recuerdo, sino en la práctica de una nueva oleada de regímenes populares en América Latina, orientados hacia el socialismo, que siguen la saga de su visionaria concepción de vía institucional hacia el socialismo.
Con abstracción e independencia del problema de las vías, tema afortunadamente -o por lo menos aparentemente- superado, y por más que parezca lugar común, la muerte de ambos líderes revolucionarios, que supieron pagar con su vida la lealtad al pueblo, se transformó en un poderoso efecto de demostración para movimientos populares que apenas unas décadas después, bajo el influjo de su ejemplo, han retomado no sólo la iniciativa política, sino también la senda histórica de la construcción de sociedades de nuevo tipo.
Fidel, que en realidad nunca se fue, está de vuelta para supervisar personalmente la consolidación de una revolución que no perdió la esperanza en su recuperación, y que en su homenaje, apretó los dientes y el paso.
El Che y Allende, cada uno desde su original aporte a la construcción socialista, están más vivos que nunca en la luchas de la Revolución Bolivariana de Venezuela, Bolivia y Ecuador.
Con el ejemplo de líderes de esa laya, dotados de razón histórica, visión política y consecuencia revolucionaria, los pueblos no tardan en reencontrar los pasos perdidos, y una y otra vez desafían a los sistemas concebidos para oprimirlos y explotarlos. Como decía Gladys Marín, la historia está adelante.
En esa concepción, historia no es más que la acumulación de experiencia para reemprender, desde cualquier punto de la línea del presente, la construcción de una sociedad más justa para todos, en mejores condiciones que el intento anterior. Entonces, ¿de qué derrota se habla?


INTERNACIONALISMO Y SOLIDARIDAD DEL PARTIDO COMUNISTA ARGENTINO

HOY, COMO AYER, JUNTO AL HEROICO PUEBLO CUBANO Y EL SOCIALISMO

Desde un principio, los comunistas apoyamos y nos sentimos parte de la Revolución en Cuba. El envío de contingentes de compañeros, brigadas, movilizaciones y actos de adhesión a la gesta de Fidel, Che y Camilo se sucedieron luego de la toma del poder, el 1 de enero de 1959. "Los reaccionarios se romperán los dientes. Cuba no está sola", decía por entonces el periódico Nuestra Palabra. Un compromiso que mantiene su vigencia y se acrecienta cada día.

Por Athos Fava


Al día siguiente del 1° de enero de 1959, cuando la guerrilla encabezada por Fidel, el Che, Camilo y otros camaradas triunfó en Cuba, la primera plana del diario La Hora tituló: "La lucha popular voltea al agente yanqui Batista". Ese mismo día, Nuestra Palabra expresaba en una declaración: "Pero los reaccionarios se romperán los dientes. Cuba no está sola".
En las calles de Buenos Aires el pueblo manifiestaba su júbilo por la caída de Batista y contra el imperialismo yanqui bajo las consignas "Viva Cuba", "Solidaridad con Cuba", uniéndola a la exigencia por la libertad de los 2000 presos políticos confinados en la isla Martín García. Recordemos las palabras de Nicolás Guillén tras su visita: "yo estaba en Buenos Aires el día que huyó Batista con su séquito. El pueblo en masa se lanzó a la calle tan pronto la noticia circuló en la urbe en las primeras horas de la mañana. A las tres de la tarde, no se podía dar un paseo en las grandes arterias de la ciudad. Millares de personas congestionaban el tránsito, en todos los labios sólo había un nombre: Fidel Castro. Y es que el pueblo argentino había seguido con ansiedad la lucha cubana y aprendido a odiar a Batista. De manera que la caída del tirano fue celebrada allá (en Argentina) como un acontecimiento nacional".
Y el 3 de enero, La Hora publicó el llamamiento del Comité Central del Partido convocando al reconocimiento del gobierno revolucionario, al fortalecimiento de la amistad de los pueblos cubano y argentino y a la lucha por la unidad antimperialista, en particular contra el opresor común: el imperialismo yanqui.
El 4 de enero el pueblo marchó en manifestación hacia la embajada de Cuba y La Hora informó que "Fidel rechaza amenazas yanquis: si nos invaden, aquí quedarán doscientos mil gringos"... En los primeros días del triunfo de la Revolución Cubana La Hora junto con Nuestra Palabra informaba que "Deseamos amistad (con Estados Unidos) sin sometimiento". Al año siguiente, el 23 de agosto de 1961, el Che visitaría nuestro país. Durante los primeros años de poder revolucionario, el gobierno cubano nos consultó sobre la posibilidad de que enviásemos un conjunto de obreros calificados tales como torneros, matriceros, reparadores de trenes, ajustadores, etcétera, para que enseñasen sus oficios a los obreros cubanos, pues adolecían tanto de esas especialidades como de tantas otras, consecuencia de que Cuba era un garito de la mafia estadounidense: cabarets y timba. Nos sentimos honrados y orgullosos en poder satisfacerlos según nuestras posibilidades. El compañero ferroviario Ricardo Gómez era el responsable de dicho grupo.
José Murillo, Elisa Vigo, Angela Iglesias, Tatiana Viola y Berta Rosenvorgel fueron los primeros cinco alfabetizadores, y Natalio Swhartz, Nunziata, Mario Damián, E. Sorín los médicos. Los compañeros Giolito y Tavonaska fueron quienes se ocuparon de crear la primera editorial de la revolución bajo la dirección del Che. Si uno releé los trabajos publicados en Cuba durante los primeros años de la Revolución, se encuentra con que las llamadas de éstos hacían referencia a las Obras Escogidas de Lenin, editadas en Buenos Aires. Con el tiempo, Cuba sembraría el planeta de alfabetizadores, de médicos especializados en diversas especialidades.
Asimismo, en aquella época viajaron a la Isla cuatro grupos integrados por cincuenta compañeros cada uno, para estudiar el arte militar, así como varias brigadas partieron para colaborar en el corte de la caña de azúcar.
El Che apadrinaba todas estas iniciativas en relación directa con los distintos grupos. Pero, tal vez, lo más importante hayan sido las constantes movilizaciones que realizamos frente a cada agresión que se produjo contra la Revolución Cubana; las declaraciones del Comité Central, manifestaciones, pintadas, agitaciones variadas, tanto del Partido como de su Juventud. Se conformó un poderoso movimiento nacional, con centenares de comités distribuidos en todo el país y el envío de numerosas delegaciones a la Isla. Tal movimiento tenía como una de sus tareas primordiales, ante las constantes agresiones, reclutar a diez mil brigadistas. Se organizaron grandes actos y manifestaciones contra la invasión a Playa Girón (16 de abril de 1961) cuando Kennedy era el presidente de Estados Unidos.
Veamos algunos hechos. Con motivo de la Conferencia Tricontinental de los pueblos de Asia, Africa y América Latina, que tuvo lugar en La Habana y culminó el 1° de enero de 1966 -en coincidencia con el 7° aniversario de la Revolución-, Fidel lo declara el "Año de la Solidaridad Nacional". Nuestro país estuvo representado por el senador justicialista Lauro Ramírez en carácter de presidente del Maspla, Movimiento por la autodefensa de los pueblos, junto a Alcira de la Peña y Rubén Queijo por el Mucs, John William Cooke de la tendencia interna del Movimiento Justicialista, Carlos Laforgue y Antonio Sander por la Federación Universitaria Argentina (FUA).
La Conferencia Tricontinental se enmarcó dentro del auge revolucionario que se estaba desarrollando, en particular en América Latina y Africa. En Santo Domingo, el coronel Caamaño se había levantado en armas en 1965; al poco tiempo invadieron el país con cuarenta mil marines yanquis para establecer la "democracia" y la "libertad". El Maspla organizó en la Facultad de Ciencias Exactas un acto de Solidaridad por Caamaño y de repudio a los yanquis, donde hablaron Lauro Ramírez y Ruben Queijo, Juan C. Coral, Enrique Coromira y Salvarredy, por la FUA. Las resoluciones de la Tricontinental tuvieron amplia repercusión en el país; hubo encuentros de apoyo entre los sindicatos, la FUA, y otras entidades y organismos representativos que vinculaban la solidaridad con Cuba y Vietnam. Surgieron consignas tales como "ni un grano de trigo para los invasores de Vietnam". Podríamos sumar nuevos hechos, declaraciones ante cada agresión yanquis, actos, manifestaciones, delegaciones solidarias y fraternales. Hoy, como ayer, siempre al lado del heroico pueblo cubano y de sus líderes Fidel, Camino Raúl, el Che...


REPORTAJE A ALBERTO GRANADO

"SU MAYOR LEGADO ES LA REVOLUCIÓN"

Gabriela García Alifano entrevistó en exclusiva para Nuestra Propuesta en La Habana, en donde reside desde 1961, al amigo, compañero de viaje, aventuras y sueños de Ernesto Guevara.

Si el poeta aún viviera diría que Alberto Granado es de ese tipo de gente tan necesaria, pues nos trae la historia contada de primera mano para hablarnos de utopías que todavía son posibles. Sin recetas de cómo cultivar buenos valores o de cómo desarrollar la mejor filosofía de vida, sino apenas contándonos su propia existencia, Granado -junto al Che- nos lleva de la mano por los caminos de la amistad, la revolución y el socialismo. Alberto Granado vive en Cuba desde el año 61, pero para nada ha olvidado sus orígenes. "Mi mayor orgullo es ser argentino. A pesar de llevar tantos años afuera, yo sigo manteniendo mi nacionalidad, porque Argentina fue el país donde me formé ética y científicamente." Puede parecer extraño, pero en La Habana sigue conservando su cultura como si estuviera en su tierra natal: juega al truco -siempre tiene treinta y tres-, toma mate o de vez en cuando comparte un alfajor, y te abre las puertas de su casa con Carlitos cantando de fondo. Si bien ama a este pueblo como el suyo propio, su último pensamiento lo imagina mirando hacia el sur. Sin nostalgia, sino con toda la fuerza de la convicción, nos dice que a él le "hubiera gustado darle más ímpetu o fuerza a la lucha en mi país a favor de los desposeídos, pero las circunstancias se dieron en Cuba y aquí estoy. Sin embargo, desde aquí estoy brindando el mismo apoyo a esa idea, por lo que quisiera decirle al pueblo argentino que siga luchando por mejorar. He visto últimamente un salto cualitativo en cuanto a la participación de los jóvenes en temas que antes me parecía que no les importaban. Yo pienso que es porque ellos han visto que hay otras salidas: el triunfo en Venezuela, en el Ecuador y en Bolivia, esto le ha dado un aire a toda la gente de izquierda. Ahora lo importante es luchar, resistir y recordarles a los jóvenes que son el hombre del futuro, ya los demás quedamos para hacer anécdotas. La lucha ahora la tienen que desarrollar los jóvenes y recordar que el camino de la liberación va por el socialismo. Si no luchamos por el socialismo, estamos perdidos".

EL KNOW HOW DE UN REVOLUCIONARIO

No sería un ejercicio fácil el determinar cómo es o se hace un revolucionario de los buenos. Sin embargo, Granado nos afirma que el denominador común de ellos, fue conservar en la actualidad el mismo pensamiento que tenían a los veinte y pico de años. Ciertamente, el tener como compañero de ruta al Che tuvo una significación especial para su vida y así nos confía que "sin esa amistad podría decirse que yo no existiría como Alberto Granado actual. Mi amistad con Ernesto, el viaje y la Revolución Cubana, son los tres pilotes donde prácticamente se formó lo verdaderamente importante de mi vida. Lo anterior es muy anecdótico: sin la amistad no hubiera habido viaje, sin el viaje, no hubiera habido la concepción de la vida, y sin la Revolución Cubana, no hubiera podido llevar a cabo los sueños que tenía." A Alberto Granado se le llenan los ojos de orgullo cuando recuerda a su amigo. Lo acerca a nuestra realidad mediante relatos de aquella epopeya, para quitarle cualquier vestigio de misticismo a la figura del Comandante Guevara. De las anécdotas que más recuerda está aquella en la que: "una noche nos encontramos con un matrimonio de mineros chilenos que estaban muertos de frío, y que no tenían ni con qué taparse. Entonces Ernesto y yo, sin previo aviso y sin ponernos de acuerdo, cogimos unas de las mantas que teníamos para taparnos y se las regalamos, se las prestamos. Con mucha satisfacción puedo decir que pasamos mucho frío, pero que fuimos capaces de sacrificar el "yo ", por el "nosotros".

EL SOCIALISMO QUE QUEREMOS

Alberto Granado no se cansa de afirmar que el mayor legado que nos dejara el Che, es la propia revolución. "Normalmente podemos tener un líder muy bueno como Fidel, y un pueblo muy bueno como éste, pero sin el propósito revolucionario todo podría haber quedado en agua de borra." Y es que el Che y su generación nos acostumbraron a la idea de que mejor que decir, es hacer. Con su ejemplo de lucha y trabajo, nos abrieron el camino del socialismo, visto este último como -hoy Granados nos lo señala así- "el socialismo donde no solamente se mejoran los bienes materiales, sino también los bienes morales y éticos".
"Tenemos la satisfacción de que muchas de las cosas con las que aspirábamos entonces como imposibles en América Latina, ahora se están concretando. Nosotros nos lo vislumbrábamos, pero no creíamos -por lo menos yo- que lo íbamos a ver tan pronto. El hecho de que haya un indígena en la presidencia, el hecho de que Chávez haya sido capaz de hacer una reforma agraria y de nacionalizar el petróleo, entre otras cosas, hace que pensemos que hay grandes avances en Latinoamérica. Creo que debemos apoyar todos los proyectos que conduzcan a eso, porque no debemos perder de vista quién es el enemigo. El enemigo es el capitalismo, el imperialismo, y es por eso que tenemos que unirnos todos los que somos afines para luchar contra el verdadero enemigo". Alberto Granado, quien conoció muy bien a Ernesto Guevara, nos afirma sin vacilación que "si el Che estuviera vivo, estaría luchando. Estaría en Africa o tratando de unir a América Latina. Lo que seguro no estaría, es inactivo." Así es que para ser nuevamente consecuentes con este modo de decir y actuar, y en la coyuntura actual, nos invita a participar en la celebración por el 80 aniversario del Che. Será un jubileo internacional a desarrollar en la ciudad de Rosario, donde "desde ya estamos invitando a todos a que vayan allá, a todos los que son guevarianos, a todos los que quieren un mundo mejor y piensan que al capitalismo hay que aplastarlo".

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