SUPLEMENTO ESPECIAL
HOMENAJE AL COMANDANTE HEORICO
POR SIEMPRE, CHE
Con este suplemento iniciamos el año de actividades
de homenaje al comandante Guevara, de cara a los 40 años de su caída en combate
y los 80 de su natalicio
No porque hayas caído
tu luz es menos alta.
Un caballo de fuego
sostiene tu escultura guerrillera
entre el viento y las nubes de la Sierra.
No por callado eres silencio. 
Y no porque te quemen,
porque te disimulen bajo tierra,
porque te escondan
en cementerio, bosques, páramos,
van a impedir que te encontremos
Che Comandante,
amigo.
Con sus dientes de júbilo
Norteamérica ríe. Más de pronto
revuélvese en su lecho
de dólares. Se le cuaja
la risa en una máscara,
y tu gran cuerpo de metal
sube, se disemina
en las guerrillas, como tábanos,
y tu ancho nombre herido por soldados
ilumina la noche americana
como una estrella súbita, caída
en medio de una orgía.
Tú lo sabías, Guevara,
pero no lo dijiste por modestia,
por no hablar de ti mismo.
Che Comandante, amigo.
Estás en todas partes. En el indio
hecho de sueño y cobre. Y en el negro
revuelto en espumosa muchedumbre,
y en el ser petrolero y salitrero,
y en el terrible desamparo
de la banana, y en la gran pampa de las pieles,
y en el azúcar y en la sal y en los cafetos,
tú, móvil estatua de tu sangre como te derribaron,
vivo, como no te querían,
Che Comandante,
amigo.
Cuba te sabe de memoria. Rostro
de barbas que clarean. Y marfil
y aceituna en la piel de santo joven.
Firme la voz que ordena sin mandar,
que manda compañera, ordena amiga,
tierna y dura de jefe camarada.
Te vemos cada día ministro,
cada día soldado, cada día
gente llana y difícil
cada día.
Y puro como un niño
o como un hombre puro,
Che Comandante,
amigo.
Pasas en tu descolorido, roto, agujereado
traje de campaña.
El de la selva, como antes
fue el de la Sierra. Semidesnudo
el poderoso pecho de fusil y palabra,
de ardiente vendaval y lenta rosa.
No hay descanso.
¡Salud Guevara!
O mejor todavía desde el hondón americano:
Espéranos. Partiremos contigo. Queremos
morir para vivir como tú has muerto,
para vivir como tú vives,
Che Comandante,
amigo.
Che Comandante
Poesía de Nicolás Guillén
UNA FIGURA SIEMPRE PRESENTE
Por Italo González,
director de la escuela de cuadros del PCV
Cuando algunos pensamos en el Che, lo asociamos con
vivencias y valores éticos y morales que rescatan a la sociedad moderna del
abismo insondable a donde quisieron mantenerla para siempre, sin dignidad y
sin futuro, los gobernantes del mundo capitalista, hoy en crisis, de la cual
quisiéramos ver emerger desde el tiempo la figura enhiesta de nuestro siempre
Comandante Ernesto Guevara de la Serna Che.
La corriente democrática en ascenso hoy, que se inicia en Venezuela y se extiende
por el continente americano, penetrando incluso a las entrañas del imperialismo,
en forma de solidaridad hacia los desheredados de siempre, posee en su imaginario
colectivo la efigie del hombre que supo interpretar los anhelos de un mundo
mejor y los sembró con su trabajo y su ejemplo revolucionario en todos los continentes.
El Che y los diversos escenarios políticos, militares y sociales en que actuó,
significan el rompimiento inmediato y certero entre la inercia, el miedo, la
parálisis, la resignación, el peligroso equilibrio en la lucha de clases y la
decisión de irse con todo a la cima de la gloria y a las profundidades infinitas
de la muerte para lograrlo. En ello no hay término medio, con el Che nos identificamos
entre el ser o no ser y siempre será lo primero para quienes seguimos su ejemplo
y nos animan sus virtudes revolucionarias. El hombre (Che) está en consecuencia
presente hoy en Latinoamérica y el Caribe, en el vórtice del huracán revolucionario
iniciado en Venezuela, enfrentando al imperialismo y buscando caminos hacia
la construcción del socialismo, en el alma del campesino que lucha por reforma
agraria, el niño que abreva sus conocimientos y forja al hombre nuevo en las
escuelas bolivarianas, en las universidades batiéndose contra la ignominia de
los riquitos de siempre, que viven de las faltriqueras del crimen made in USA.
Está presente en las misiones que redimen al ser humano de sus miserias, no
como una dádiva menesterosa sino como acción concreta de la distribución del
ingreso nacional y que comienza a practicarse en otras naciones. En decenas
de países que reciben el alivio gratificante a sus enfermedades con la presencia
de miles de médicos cuya vida es la prolongación de las virtudes del guerrillero
heroico y bajo cuya inspiración se realizaron y que entregan hoy con desprendimiento
lo mejor de sí.
Está presente en el alma de los obreros, trabajadores y trabajadoras del mundo,
cuyo sentido proletario, alimentado con la teoría y el ejemplo del internacionalista,
del estadista, del diplomático, del cortador de caña cubano, del conductor de
multitudes y en fin, del hombre en armas que dimensionando la voluntad de ser
libre dejó regada la América con su sangre generosa y el compromiso de alentar
para siempre la emancipación humana.
Lo vemos también hoy, cruzando los Andes, en la mente y el corazón de jóvenes
mujeres y hombres, salidos apenas de la niñez, que armados de dignidad y valor
se enfrentan con las armas en la mano a la sanguinaria oligarquía colombiana
y al imperialismo, derrotando el Plan Colombia, guiados por el legendario guerrillero
comunista Manuel Marulanda Vélez.
Vemos caminando al Che, junto a los indígenas ecuatorianos de la amazonía, en
la gesta de los Sin Tierra del Brasil, en las protestas del pueblo mexicano,
en los piqueteros de Argentina y en las Madres de la Plaza de Mayo. En todos
los destacamentos comunistas de América y del mundo está hoy vigente y presente
en el pensamiento y la obra del revolucionario ejemplar, disciplinado, valiente
sin límites.
Cuando se estremecen los escenarios de la ONU o la OEA con los discursos del
Comandante Chávez, sabemos de cierto que ha regresado el Che convertido en multitudes,
que se expresan como él lo hiciera entonces y a través de quienes aprendieron
el valor de la palabra y la denuncia en la propia cara de los enemigos de la
humanidad.
En el aniversario del nacimiento de Ernesto Guevara de la Serna, en Rosario
Argentina, que se cumple el 14 de este mes, vibrarán con entusiasmo los espíritus
siempre jóvenes de todos los revolucionarios del mundo, que hoy combaten en
las diversas formas posibles y multiplicados por millones, para convertir en
realidad los sueños emancipadores del Che y mantener en alto las banderas de
la dignidad y la ética revolucionaria, por cuya vigencia imperecedera rindió
su aliento físico y entró por la puerta grande de la historia, para siempre
y como conductor del hombre nuevo.
CON EL EJEMPLO DEL GUERRILLERO HEROICO
La influencia del Che en la nueva realidad que atraviesa
la región y la inspiración que ejerce en sus pueblos y procesos abiertos en
la reflexión del titular del PC colombiano
Por
Jaime Caycedo,
secretario general del Partido Comunista colombiano
Ante los cambios que están ocurriendo en América Latina,
es indudable que la figura de Ernesto Che Guevara cumple una nueva misión histórica.
Su presencia viva en las expresiones de la juventud está también claramente
manifiesta en los diferentes momentos de cambios que, en los últimos años, han
comenzado a presentarse en varios países de nuestra región.
El espíritu del ejemplo de Ernesto Che Guevara inspira profundamente las decisiones
y, sobre todo, la visión de largo plazo de procesos tan importantes como la
Revolución Bolivariana en Venezuela, su idea de transformación y recuperación
de las riquezas, del patrimonio público, del fortalecimiento de las soluciones
sociales para favorecer al pueblo trabajador, afianzar la soberanía y la visión
de futuro.
Un elemento semejante, inspirado en el ejemplo y la visión de Ernesto Che Guevara,
se puede observar en las realizaciones, la actitud y las proyecciones de un
proceso como el boliviano, a cargo de un hombre extraordinario como es el indígena
Evo Morales, presidente de ese país, en la determinación de actuar en defensa
del patrimonio de Bolivia, su pueblo y sus riquezas gasíferas y de hidrocarburos.
También en Ecuador con el gobierno del doctor Rafael Correa, donde es evidente
que algo semejante se trasluce con mucha fuerza y muy cerca de nuestras fronteras.
En nuestro país, es indudablemente en la juventud, en los sectores avanzados
del pensamiento y la izquierda, donde la figura del Che Guevara continúa constituyéndose
en ese elemento, no solo inspirador, sino de ejemplo de decisión y lucha.
El pueblo colombiano está aprendiendo de ese ejemplo en la idea de la unidad
de las fuerzas de la izquierda, en este proceso de acercamiento, de conformación
de un polo democrático que plantea la necesidad de una alternativa de cambio
y que abre posibilidades para una paz democrática, es decir, una solución política
negociada al conflicto armado interno histórico que hoy se ha convertido en
un fenómeno que tiene alcance a nivel latinoamericano o al menos de la región
andina, que naturalmente no tiene soluciones militares como lo ha pretendido
el gobierno de Alvaro Uribe y el Plan Colombia y que, por lo tanto, precisa
de una mirada distinta y de una acción de pueblo y cambios políticos fundamentales.
Esa figura de Ernesto Che Guevara, del Guerrillero Heroico, es hoy también la
figura de los pueblos apoderados de su destino y su decisión de lucha, es la
que en Colombia nos ayuda y congrega a evocar su presencia con motivo del 79
aniversario de su nacimiento y en la preparación de futuros actos de conmemoración
correspondientes a la evocación de su memoria.
CARTA
DE CAMILO CIENFUEGOS AL CHE
Abril, 24/58
Che, Hermano del alma
Recibí tu nota, veo que Fidel te ha puesto al frente de la Escuela Militar,
mucho me alegra pues de ese modo podremos contar en el futuro con soldados de
primera. Cuando me dijeron que venías a "hacernos el regalo de tu presencia",
no me agradó mucho. Tu has desempeñado papel principalísimo en esta contienda,
si te necesitamos en esta etapa insurreccional, más te necesita Cuba cuando
la guerra termine; por lo tanto, bien hace el Gigante en cuidarte.
Mucho me gustaría estar siempre a tu lado, fuiste por mucho tiempo mi jefe y
siempre lo seguirás siendo. Gracias a ti tengo la oportunidad de ser ahora más
útil, haré lo indecible por no hacerte quedar mal.
Tu eterno chicharrón, Camilo
DE
UN REPORTAJE REALIZADO A ERNESTO GUEVARA EL 11 DE NOVIEMBRE DE 1963
Hay varias causas para el descenso de la rentabilidad
y de la calidad: ¿en que orden pondría usted éstas: burocratismo, bloqueo, falta
de técnicos, desorganización, problemas sindicales…?
-Yo diría en primer lugar el bloqueo. Y diría que usted ha puesto ahí como causas
independientes, cosas que han dependido directamente del bloqueo y la agresión.
Por ejemplo, es cierto que estamos escasos de capacidad técnica. Parte importante
de esa culpa, corresponde a los que han abandonado el país para irse al imperialismo,
por cobardía o por egoísmo: ese problema es pues también ocasionado por el bloqueo
y la agresión. Pondría en segundo lugar el burocratismo, pero el burocratismo
es una palabra delicada.
LOS PARADIGMAS DE LA HORA
El hermano de Inti y Coco se refiere a las nuevas condiciones
que recorren Nuestra América y reactualizan el pensamiento guevarista.
Por
Antonio Peredo,
senador boliviano
En este año 2007, respecto a la actualización del pensamiento
que guió la acción del comandante Che Guevara, al cumplirse cuarenta años de
sus asesinato en La Higuera y a 79 de su nacimiento, en Bolivia estamos activando
una serie de actos recordatorios de toda la campaña en función no de una recordación
sentimental, sino de la comprobación de que los planteamientos hechos en la
etapa del triunfo de la Revolución Cubana en 1959 y de la gesta guerrillera
en Bolivia en 1967 se vienen cumpliendo ahora. América Latina está unida por
lazos culturales y el idioma que nos dejaron los españoles, pero sobre todo
porque tenemos un enemigo común que está presente en cada una de las acciones
con que quiere someter a nuestros países como lo vemos en estos días.
En segundo lugar, está presente en el hecho de que es necesario construir un
nuevo paradigma de Estado en el que estén incorporados todos, en lo que se refiere
a nuestros países, fundamentalmente, los sectores indígenas que han sido los
desplazados de siempre.
En tercer lugar, el hecho de la construcción de una nueva conciencia, aquello
que el Che llamó El Hombre Nuevo. Una nueva conciencia que permita establecer
un vínculo diferente entre los miembros de una sociedad, para que realmente
esa sea la base de construcción de un nuevo Estado.
Estos tres factores esenciales son los que debemos destacar como elementos que
van a contribuir, que de hecho están contribuyendo a la renovación de los paradigmas
de los pueblos latinoamericanos en este año 2007.
EL
PERFIL DE UN REVOLUCIONARIO
Para vestir mi artículo con una nota de color, quiero
peguntarle: cómo trabaja usted, si toma, si fuma, si le gustan las mujeres.
-No tomo, fumo. Dejaría de ser hombre si no me gustaran las mujeres, dejaría
de ser revolucionario si por esa u otra razón no cumpliera hasta el fin mis
deberes revolucionarios. Trabajo de 10 a 18 horas por día; duermo seis horas
diarias, cuando puedo, y de lo contrario, menos.
Considero que tengo una misión que cumplir en el mundo, en aras de la cual debo
sacrificar todo, los placeres corrientes, el hogar, la seguridad personal y
quizá la propia vida. Este es mi compromiso, del cual no puedo desligarme hasta
el fin de mi vida. Yo nací en la Argentina. Pero permítanme que les diga que
Martí y Fidel son americanos. Tengo un sustratum cultural argentino, y al mismo
tiempo me siento tan cubano como el que más. Siento el sufrimiento de cualquier
país de América y también del mundo.
(Extraído de un reportaje con periodistas internacionales)
CON EL ESPIRITU GUEVARISTA
A CONSTRUIR EL SOCIALISMO
Por Alejandro Forni,
secretario de la FJC
Hablar del Che significa referirse a sus ideas siempre
en tiempo presente, de su lucha indeclinable contra el imperialismo y su enorme
voluntad por lograr la unidad de los revolucionarios y de todas las fuerzas
avanzadas del pueblo como condición indispensable para golpear a nuestro enemigo
común. Referirse al Che también obliga a contabilizar el enorme aporte intelectual
que su legado ha significado para el proceso de recomposición de las fuerzas
revolucionarias, que en nuestro continente hoy desafían al imperialismo y marcan
que otro mundo es posible. Podemos recorrer cada uno de los procesos abiertos
donde los pueblos luchan por su liberación y en cada uno de ellos siempre asoma
el Comandante, el Guerrillero Heroico, pero fundamentalmente el intelectual
político que desafió al imperio y sentenció el destino de libertad de nuestros
pueblo.
La realidad de América está profundamente abonada por las ideas libertarias
del Che, que junto a otras figuras de la independencia, conforman el acerbo
ideológico cultural que recorre la geografía de los pueblos que plantean ser
definitivamente libres. En Nuestra América, el proceso en marcha muestra que
en esta nueva etapa de cambios hay una gran posibilidad de que nuestro país
transite definitivamente el camino de la liberación de nuestro pueblo.
Una vez más el legado político del Che nos interpela como generación y pone
a prueba nuestra voluntad de asumir plenamente la tarea. Se trata de poner en
práctica lo mejor de su pensamiento, su voluntad inquebrantable y su firme convicción
de que ninguna situación preexistente es imposible de modificar. También asumir
que ha llegado una nueva hora y que son los pueblos los que pueden construir
su futuro, y que ningún joven que se reivindique guevarista puede permanecer
prescindente en este momento. Los enemigos de los cambios, los que traicionaron
la voluntad de sus pueblos desde las horas tempranas del alumbramiento de la
nueva América, han actuado sobre cada una de estas posibilidades generando dispersión
y divisiones que en el fondo garantizaron que la forma en que se organiza nuestra
sociedad nunca se modificará.
Una vez más advierten que los cambios son posibles y actuando en consecuencia
desarrollan su estrategia para instalar el capítulo argentino de la nueva derecha
que en el mundo asumirá el reto de ponerles fin a los sueños de los pueblos,
sueños que tienen en nuestro continente el epicentro de su construcción como
plataforma real de lucha y emancipación.
El hecho palpable de que las noticias tanto en nuestro país como en el mundo
entero expliciten el fortalecimiento de las tendencias más represivas no es
un producto de la casualidad. En nuestro país se agrupan detrás de la figura
de Macri y ensayan un escenario electoral que marca que la alternativa que se
proyecta hasta ahora de cara a las elecciones sea de derecha.
Se están desarrollando cambios en nuestro continente que ponen en tela de juicio
la continuidad del neoliberalismo como única forma de organizar la vida de nuestro
pueblo.
No es un tema menor, esta derecha podría funcionar como el tapón a la positiva
influencia de la revolución en el continente y los comunistas planteamos trabajar
activamente para derrotarlos en su intento.
Esto no niega las insuficiencias del proceso en nuestro país, pero plantea agrupar
fuerza para poner freno a la derecha y fortalecernos en el debate de que es
necesario profundizar el rumbo en función de las mayorías populares.
En todas esas perspectivas de confrontación con el enemigo principal esta presente
siempre el Che.
En el ejemplo de Cuba donde las nuevas generaciones van asumiendo el reto de
ser parte fundamental de la continuidad del modelo más avanzado de sociedad
con igualdad y equidad en nuestro continente. Ahí esta el pensamiento guevarista
presente. En la Venezuela bolivariana que junto a Chávez enfrenta una vez más
a la oligarquía que perdió sus privilegios a manos de una abrumadora mayoría
que construye su futuro con igualdad y soberanía.
En Ecuador con Correa y el desafío de cambiar radicalmente el presente de un
pueblo azotado por las políticas neoliberales.
En la Nicaragua de Sandino y su vanguardia política el Frente Sandinista. También
en Bolivia donde Evo reivindica a los pueblos originarios burlados y expoliados
por siglos. Y en cada uno de los procesos que se abren paso en nuestro continente.
Con contradicciones, pero con enormes desafíos, ahí está siempre presente en
esta batalla la figura y el pensamiento siempre joven del Che.
Se trata entonces de asumir el reto de ser como él, poner en práctica toda nuestra
creatividad y pasar a la ofensiva. Es tiempo de redoblar nuestra iniciativa,
de asumir que la historia está cambiando a favor de los pueblos y que queremos
trabajar para que el cambio también se imponga en nuestro país.
Para esto, con toda la contundencia que le impone el espíritu guevarista, ponemos
a disposición la Brigada General San Martín, para agrupar fuerza antimperialista
y asumir el desafío de ser difusores de este hermoso presente que viven nuestros
pueblos de construir con otros la segunda y definitiva independencia de nuestro
país, que no puede ser otra cosa que construir el socialismo.
EL CHE Y LA REVOLUCION EN CUBA
¿EXCEPCIÓN HISTÓRICA O VANGUARDIA EN LA LUCHA CONTRA
EL COLONIALISMO?
Tramos de un discurso del comandante Ernesto Guevara,
publicado en la revista Verde Olivo, en abril de 1961.
Nunca
en América se había producido un hecho de tan extraordinarias características,
tan profundas raíces y tan trascendentales consecuencias para el destino de
los movimientos progresistas del continente como nuestra guerra revolucionaria.
A tal extremo, que ha sido calificada por algunos como el acontecimiento cardinal
de América y el que sigue en importancia a la trilogía que constituyen la Revolución
Rusa, el triunfo sobre las armas hitlerianas con las transformaciones sociales
siguientes y la victoria de la Revolución China.
Este movimiento, grandemente heterodoxo en sus formas y manifestaciones, ha
seguido, sin embargo -no podía ser de otra manera-, las líneas generales de
todos los grandes acontecimientos históricos del siglo, caracterizados por las
luchas anticoloniales y el tránsito al socialismo.
Sin embargo, algunos sectores, interesadamente o de buena fe, han pretendido
ver en ella una serie de raíces y características excepcionales, cuya importancia
relativa frente al profundo fenómeno histórico-social elevan artificialmente,
hasta constituirlas en determinantes. Se habla del excepcionalismo de la Revolución
Cubana al compararla con las líneas de otros partidos progresistas de América
y se establece, en consecuencia, que la forma y caminos de la Revolución Cubana
son el producto único de la revolución y que en los demás países de América
será diferente el tránsito histórico de los pueblos. Aceptamos que hubo excepciones
que le dan sus características peculiares a la Revolución Cubana, es un hecho
claramente establecido que cada revolución cuenta con ese tipo de factores específicos,
pero no está menos establecido que todas ellas seguirán leyes cuya violación
no está al alcance de las posibilidades de la sociedad. Analicemos, pues, los
factores de este pretendido excepcionalismo.
El primero, quizás el más importante, el más original, es esa fuerza telúrica
llamada Fidel Castro Ruz, nombre que en pocos años ha alcanzado proyecciones
históricas. El futuro colocará en su lugar exacto los méritos de nuestro primer
ministro, pero a nosotros se nos antojan comparables con los de las más altas
figuras históricas de toda Latinoamérica. Y, ¿cuáles son las circunstancias
excepcionales que rodean la personalidad de Fidel Castro? Hay varias características
en su vida y en su carácter que lo hacen sobresalir ampliamente por sobre todos
sus compañeros y seguidores; Fidel es un hombre de tan enorme personalidad que,
en cualquier movimiento donde participe, debe llevar la conducción y así lo
ha hecho en el curso de su carrera desde la vida estudiantil hasta el premierato
de nuestra patria y de los pueblos oprimidos de América. Tiene las características
de gran conductor; que sumadas a sus dotes personales de audacia, fuerza y valor,
y a su extraordinario afán de auscultar siempre la voluntad del pueblo, lo han
llevado al lugar de honor y de sacrificio que hoy ocupa. Pero tiene otras cualidades
importantes, como son su capacidad para asimilar los conocimientos y las experiencias,
para comprender todo el conjunto de una situación dada sin perder de vista los
detalles, su fe inmensa en el futuro y su amplitud de visión para prevenir los
acontecimientos y anticiparse a los hechos, viendo siempre más lejos y mejor
que sus compañeros. Con estas grandes cualidades cardinales, con su capacidad
de aglutinar, de unir, oponiéndose a la división que debilita, su capacidad
de dirigir a la cabeza de todos la acción del pueblo, su amor infinito por él,
su fe en el futuro y su capacidad de preverlo, Fidel Castro hizo más que nadie
en Cuba para construir de la nada el aparato hoy formidable de la Revolución
Cubana. ![]()
Sin embargo, nadie podría afirmar que en Cuba había condiciones político-sociales
totalmente diferentes a las de otros países de América y que, precisamente por
esa diferencia, se hizo la Revolución. Tampoco se podría afirmar por el contrario,
que, a pesar de esa diferencia Fidel Castro hizo la Revolución. Fidel, grande
y hábil conductor, dirigió la Revolución en Cuba, en el momento y en la forma
en que lo hizo, interpretando las profundas conmociones políticas que preparaban
al pueblo para el gran salto hacia los caminos revolucionarios. También existieron
ciertas condiciones, que no eran tampoco específicas de Cuba, pero que difícilmente
serán aprovechables de nuevo por otros pueblos, porque el imperialismo, al contrario
de algunos grupos progresistas, sí aprende con sus errores.
La condición que pudiéramos calificar de excepción, es que el imperialismo norteamericano
estaba desorientado y nunca pudo aquilatar los alcances verdaderos de la Revolución
Cubana. (…) Los monopolios, como es habitual en estos casos, comenzaban a pensar
en un sucesor de Batista, precisamente porque sabían que el pueblo no estaba
conforme y que también lo buscaba, pero por caminos revolucionarios. ¿Qué golpe
más inteligente y más hábil que quitar al dictadorzuelo inservible y poner en
su lugar a los nuevos "muchachos" que podrían, en su día, servir altamente a
los intereses del imperialismo? Jugó algún tiempo el imperio sobre esta carta
su baraja continental y perdió lastimosamente. Antes del triunfo, sospechaban
de nosotros, pero no nos temían; más bien apostaban a dos barajas, con la experiencia
que tienen para este juego donde habitualmente no se pierde. Emisarios del Departamento
de Estado fueron varias veces, disfrazados de periodistas, a calar la revolución
montuna, pero no pudieron extraer de ella el síntoma del peligro inminente.
Cuando quiso reaccionar el imperialismo, cuando se dio cuenta que el grupo de
jóvenes inexpertos que paseaban en triunfo por las calles de La Habana tenía
una amplia conciencia de su deber político y una férrea decisión de cumplir
con ese deber, ya era tarde. Y así, amanecía, en enero de 1959, la primera revolución
social de toda esta zona caribeña y la más profunda de las revoluciones americanas.
No creemos que se pueda considerar excepcional el hecho de que la burguesía,
o, por lo menos, una buena parte de ella, se mostrara favorable a la guerra
revolucionaria contra la tiranía, al mismo tiempo que apoyaba y promovía los
movimientos tendientes a buscar soluciones negociadas que les permitieran sustituir
el gobierno de Batista por elementos dispuestos a frenar la Revolución.
Teniendo en cuenta las condiciones en que se libró la guerra revolucionaria
y la complejidad de las tendencias políticas que se oponían a la tiranía, tampoco
resulta excepcional el hecho de que algunos elementos latifundistas adoptarían
una actitud neutral o, al menos, no beligerante hacia las fuerzas insurreccionales.
Es comprensible que la burguesía nacional, acogotada por el imperialismo y por
la tiranía, cuyas tropas caían a saco sobre la pequeña propiedad y hacían del
cohecho un medio diario de vida, viera con cierta simpatía que estos jóvenes
rebeldes de las montañas castigaran al brazo armado del imperialismo que era
el ejército mercenario. Así, fuerzas no revolucionarias ayudaron de hecho a
facilitar el camino del advenimiento del poder revolucionario.
Extremando las cosas podemos agregar un nuevo factor de excepcionalidad, y es
que, en la mayoría de los lugares de Cuba, el campesino se había proletarizado
por las exigencias del gran cultivo capitalista semimecanizado, había entrado
en una etapa organizativa que le daba una mayor conciencia de clase. Podemos
admitirlo. Pero debemos apuntar, en honor a la verdad, que sobre el territorio
primario de nuestro Ejército Rebelde, constituido por los sobrevivientes de
la derrotada columna que hace el viaje del Granma, se asienta precisamente un
campesinado de raíces sociales y culturales diferentes a las que pueden encontrarse
en los parajes del gran cultivo semimecanizado cubano (…)
A pesar de su espíritu pequeño burgués, el campesino aprende pronto que no puede
satisfacer su afán de posesión de la tierra sin romper el sistema de la propiedad
latifundista. La reforma agraria radical, que es la única que puede dar la tierra
al campesino, choca con los intereses directos de los imperialistas, latifundistas
y de los magnates azucareros y ganaderos. La burguesía teme chocar con esos
intereses. El proletariado no teme chocar con ellos. De este modo, la marcha
misma de la Revolución une a los obreros y a los campesinos. Los obreros sostienen
la reivindicación contra el latifundio. El campesino pobre, beneficiado con
la propiedad de la tierra, sostiene lealmente al poder revolucionario y lo defiende
frente a los enemigos imperialistas y contrarrevolucionarios.
Creemos que no se pueden alegar más factores de excepcionalismo. Hemos sido
generosos en extremarlos, veremos ahora, cuáles son las raíces permanentes de
todos los fenómenos sociales de América, las contradicciones que, madurando
en el seno de las sociedades actuales, provocan cambios que pueden adquirir
la magnitud de una revolución como la cubana.
En orden cronológico, aunque no de importancia en estos momentos, figura el
latifundio; el latifundio fue la base del poder económico de la clase dominante
durante todo el período que sucedió a la gran revolución libertadora anticolonial
del siglo pasado. Pero esa clase social latifundista, que existe en todos los
países, está por regla general a la zaga de los acontecimientos sociales que
conmueven al mundo. En alguna parte, sin embargo, lo más alerta y esclarecido
de esa clase latifundista advierte el peligro y va cambiando el tipo de inversión
de sus capitales avanzando a veces para efectuar cultivos mecanizados de tipo
agrícola, trasladando una parte de sus intereses a algunas industrias o convirtiéndose
en agentes comerciales del monopolio (…) El latifundista comprendió en 1a mayoría
de los países que no podía sobrevivir solo y rápidamente entró en alianza con
los monopolios, vale decir, con el más fuerte y fiero opresor de los pueblos
americanos. Los capitales norteamericanos llegaron a fecundar las tierras vírgenes,
para llevarse después, insensiblemente, todas las divisas que antes "generosamente"
habían regalado, más otras partidas que constituyen varias veces la suma originalmente
invertida en el país "beneficiado" (…)
La Revolución Cubana ha contado con factores excepcionales que le dan su peculiaridad
y factores comunes a todos los pueblos de América que expresan la necesidad
interior de esta Revolución.
LAS VICTORIAS DE FIDEL, SALVADOR ALLENDE Y EL CHE
Por
Francisco Herreros,
director del semanario El Siglo
El Che muere en octubre de 1967, cuando yo tenía quince años y todavía estaba
lejos de asumir conciencia política y social, de modo que su última epopeya
en la selva boliviana y aun su magnética presencia no integran de manera directa
mi iconografía personal.
Por tanto, no me es fácil encontrar un ángulo nuevo o una faceta de la cual
no se haya hablado hasta la saciedad, tratándose de uno de los más poderosos
íconos del siglo 20. Reiterar tópicos como su integridad personal, su moral
insobornable, su acerada voluntad y su consecuencia militante, equivale, a estas
alturas, a recaer en el lugar común.
Tiempo después, al tener oportunidad de leer directamente parte de sus escritos,
caí en cuenta que, aparte de esos atributos personales que aun el sistema que
combatió hasta la muerte le respeta, el Che era un cuadro de sólida preparación
teórica, dueño de una cultura enciclopédica y dotado de un congénito sentido
de la organización. Por poco conocido no es menos importante el período de cuatro
años en que desempeñó el Ministerio de Industrias en la primera etapa de la
Revolución Cubana, desde donde sentó las bases de la reorganización económica
socialista con notable originalidad y sentido visionario. En esa época escribió:
"Se corre el peligro de que los árboles impidan ver el bosque. Persiguiendo
la quimera de realizar el socialismo con la ayuda de las armas melladas que
nos legara el capitalismo (la mercancía como célula económica, la rentabilidad,
el interés material individual como palanca, etcétera), se puede llegar a un
callejón sin salida. Y se arriba allí tras de recorrer una larga distancia en
la que los caminos se entrecruzan muchas veces y donde es difícil percibir el
momento en que se equivocó la ruta. Entre tanto, la base económica adaptada
ha hecho su trabajo de zapa sobre el desarrollo de la conciencia. Para construir
el comunismo, simultáneamente con la base material hay que hacer al hombre nuevo.

De allí que sea tan importante elegir correctamente el instrumento de movilización
de las masas. Este instrumento debe ser de índole moral, fundamentalmente, sin
olvidar una correcta utilización del estímulo material, sobre todo de naturaleza
social". (El Socialismo y el Hombre en Cuba, Marcha, 12/03/1965).
Desgraciadamente, el espacio asignado no permite profundizar sobre el legado
teórico del Che. Por tanto, de regreso a la dimensión subjetiva, me caben pocas
dudas de que el Che junto a Fidel Castro y Salvador Allende forman la primera
línea, la avanzada, de los constructores del socialismo en el continente latinoamericano.
Salvo Fidel, que encabeza una revolución invicta que ya cumplió 48 años, los
otros dos grandes líderes encontraron la muerte al final del camino de sus luchas,
mientras que sus adversarios cometen el error de creer que los derrotaron. Aprovecharé,
pues, la breve oportunidad de esta columna para refutarlos. Es cierto que el
desastre de la quebrada del Yuro fue una derrota militar. Posiblemente, postergó
por un tiempo el advenimiento de la revolución boliviana. El Che murió, pero
también sus asesinos. ¿Alguien se acuerda del opaco Lyndon Johnson, del aún
más oscuro René Barrientos o siquiera del nombre de alguno de los esbirros que
jalaron el gatillo?
La analogía es válida para el ejemplo de Allende.
Murieron los cuatro integrantes de la Junta de Gobierno, y tras la paletada,
nadie dijo nada. El caso de Pinochet es tan patético, que para evitar la repulsa,
ni siquiera tiene tumba que se pueda visitar. En cambio, día que pasa, la figura
de Allende se agiganta no sólo en el recuerdo, sino en la práctica de una nueva
oleada de regímenes populares en América Latina, orientados hacia el socialismo,
que siguen la saga de su visionaria concepción de vía institucional hacia el
socialismo.
Con abstracción e independencia del problema de las vías, tema afortunadamente
-o por lo menos aparentemente- superado, y por más que parezca lugar común,
la muerte de ambos líderes revolucionarios, que supieron pagar con su vida la
lealtad al pueblo, se transformó en un poderoso efecto de demostración para
movimientos populares que apenas unas décadas después, bajo el influjo de su
ejemplo, han retomado no sólo la iniciativa política, sino también la senda
histórica de la construcción de sociedades de nuevo tipo.
Fidel, que en realidad nunca se fue, está de vuelta para supervisar personalmente
la consolidación de una revolución que no perdió la esperanza en su recuperación,
y que en su homenaje, apretó los dientes y el paso.
El Che y Allende, cada uno desde su original aporte a la construcción socialista,
están más vivos que nunca en la luchas de la Revolución Bolivariana de Venezuela,
Bolivia y Ecuador.
Con el ejemplo de líderes de esa laya, dotados de razón histórica, visión política
y consecuencia revolucionaria, los pueblos no tardan en reencontrar los pasos
perdidos, y una y otra vez desafían a los sistemas concebidos para oprimirlos
y explotarlos. Como decía Gladys Marín, la historia está adelante.
En esa concepción, historia no es más que la acumulación de experiencia para
reemprender, desde cualquier punto de la línea del presente, la construcción
de una sociedad más justa para todos, en mejores condiciones que el intento
anterior. Entonces, ¿de qué derrota se habla?
INTERNACIONALISMO Y SOLIDARIDAD DEL PARTIDO COMUNISTA
ARGENTINO
HOY, COMO AYER, JUNTO AL HEROICO PUEBLO CUBANO Y EL
SOCIALISMO
Desde un principio, los comunistas apoyamos y nos sentimos
parte de la Revolución en Cuba. El envío de contingentes de compañeros, brigadas,
movilizaciones y actos de adhesión a la gesta de Fidel, Che y Camilo se sucedieron
luego de la toma del poder, el 1 de enero de 1959. "Los reaccionarios se romperán
los dientes. Cuba no está sola", decía por entonces el periódico Nuestra Palabra.
Un compromiso que mantiene su vigencia y se acrecienta cada día.
Por Athos Fava
Al día siguiente del 1° de enero de 1959, cuando la guerrilla encabezada por
Fidel, el Che, Camilo y otros camaradas triunfó en Cuba, la primera plana del
diario La Hora tituló: "La lucha popular voltea al agente yanqui Batista". Ese
mismo día, Nuestra Palabra expresaba en una declaración: "Pero los reaccionarios
se romperán los dientes. Cuba no está sola".
En las calles de Buenos Aires el pueblo manifiestaba su júbilo por la caída
de Batista y contra el imperialismo yanqui bajo las consignas "Viva Cuba", "Solidaridad
con Cuba", uniéndola a la exigencia por la libertad de los 2000 presos políticos
confinados en la isla Martín García. Recordemos las palabras de Nicolás Guillén
tras su visita: "yo estaba en Buenos Aires el día que huyó Batista con su séquito.
El pueblo en masa se lanzó a la calle tan pronto la noticia circuló en la urbe
en las primeras horas de la mañana. A las tres de la tarde, no se podía dar
un paseo en las grandes arterias de la ciudad. Millares de personas congestionaban
el tránsito, en todos los labios sólo había un nombre: Fidel Castro. Y es que
el pueblo argentino había seguido con ansiedad la lucha cubana y aprendido a
odiar a Batista. De manera que la caída del tirano fue celebrada allá (en Argentina)
como un acontecimiento nacional".
Y el 3 de enero, La Hora publicó el llamamiento del Comité Central del Partido
convocando al reconocimiento del gobierno revolucionario, al fortalecimiento
de la amistad de los pueblos cubano y argentino y a la lucha por la unidad antimperialista,
en particular contra el opresor común: el imperialismo yanqui.
El
4 de enero el pueblo marchó en manifestación hacia la embajada de Cuba y La
Hora informó que "Fidel rechaza amenazas yanquis: si nos invaden, aquí quedarán
doscientos mil gringos"... En los primeros días del triunfo de la Revolución
Cubana La Hora junto con Nuestra Palabra informaba que "Deseamos amistad (con
Estados Unidos) sin sometimiento". Al año siguiente, el 23 de agosto de 1961,
el Che visitaría nuestro país. Durante los primeros años de poder revolucionario,
el gobierno cubano nos consultó sobre la posibilidad de que enviásemos un conjunto
de obreros calificados tales como torneros, matriceros, reparadores de trenes,
ajustadores, etcétera, para que enseñasen sus oficios a los obreros cubanos,
pues adolecían tanto de esas especialidades como de tantas otras, consecuencia
de que Cuba era un garito de la mafia estadounidense: cabarets y timba. Nos
sentimos honrados y orgullosos en poder satisfacerlos según nuestras posibilidades.
El compañero ferroviario Ricardo Gómez era el responsable de dicho grupo.
José Murillo, Elisa Vigo, Angela Iglesias, Tatiana Viola y Berta Rosenvorgel
fueron los primeros cinco alfabetizadores, y Natalio Swhartz, Nunziata, Mario
Damián, E. Sorín los médicos. Los compañeros Giolito y Tavonaska fueron quienes
se ocuparon de crear la primera editorial de la revolución bajo la dirección
del Che. Si uno releé los trabajos publicados en Cuba durante los primeros años
de la Revolución, se encuentra con que las llamadas de éstos hacían referencia
a las Obras Escogidas de Lenin, editadas en Buenos Aires. Con el tiempo, Cuba
sembraría el planeta de alfabetizadores, de médicos especializados en diversas
especialidades.
Asimismo, en aquella época viajaron a la Isla cuatro grupos integrados por cincuenta
compañeros cada uno, para estudiar el arte militar, así como varias brigadas
partieron para colaborar en el corte de la caña de azúcar. 
El Che apadrinaba todas estas iniciativas en relación directa con los distintos
grupos. Pero, tal vez, lo más importante hayan sido las constantes movilizaciones
que realizamos frente a cada agresión que se produjo contra la Revolución Cubana;
las declaraciones del Comité Central, manifestaciones, pintadas, agitaciones
variadas, tanto del Partido como de su Juventud. Se conformó un poderoso movimiento
nacional, con centenares de comités distribuidos en todo el país y el envío
de numerosas delegaciones a la Isla. Tal movimiento tenía como una de sus tareas
primordiales, ante las constantes agresiones, reclutar a diez mil brigadistas.
Se organizaron grandes actos y manifestaciones contra la invasión a Playa Girón
(16 de abril de 1961) cuando Kennedy era el presidente de Estados Unidos.
Veamos algunos hechos. Con motivo de la Conferencia Tricontinental de los pueblos
de Asia, Africa y América Latina, que tuvo lugar en La Habana y culminó el 1°
de enero de 1966 -en coincidencia con el 7° aniversario de la Revolución-, Fidel
lo declara el "Año de la Solidaridad Nacional". Nuestro país estuvo representado
por el senador justicialista Lauro Ramírez en carácter de presidente del Maspla,
Movimiento por la autodefensa de los pueblos, junto a Alcira de la Peña y Rubén
Queijo por el Mucs, John William Cooke de la tendencia interna del Movimiento
Justicialista, Carlos Laforgue y Antonio Sander por la Federación Universitaria
Argentina (FUA).
La Conferencia Tricontinental se enmarcó dentro del auge revolucionario que
se estaba desarrollando, en particular en América Latina y Africa. En Santo
Domingo, el coronel Caamaño se había levantado en armas en 1965; al poco tiempo
invadieron el país con cuarenta mil marines yanquis para establecer la "democracia"
y la "libertad". El Maspla organizó en la Facultad de Ciencias Exactas un acto
de Solidaridad por Caamaño y de repudio a los yanquis, donde hablaron Lauro
Ramírez y Ruben Queijo, Juan C. Coral, Enrique Coromira y Salvarredy, por la
FUA. Las resoluciones de la Tricontinental tuvieron amplia repercusión en el
país; hubo encuentros de apoyo entre los sindicatos, la FUA, y otras entidades
y organismos representativos que vinculaban la solidaridad con Cuba y Vietnam.
Surgieron consignas tales como "ni un grano de trigo para los invasores de Vietnam".
Podríamos sumar nuevos hechos, declaraciones ante cada agresión yanquis, actos,
manifestaciones, delegaciones solidarias y fraternales. Hoy, como ayer, siempre
al lado del heroico pueblo cubano y de sus líderes Fidel, Camino Raúl, el Che...
REPORTAJE A ALBERTO GRANADO
"SU MAYOR LEGADO ES LA REVOLUCIÓN"
Gabriela García Alifano entrevistó en exclusiva para
Nuestra Propuesta en La Habana, en donde reside desde 1961, al amigo, compañero
de viaje, aventuras y sueños de Ernesto Guevara.
Si
el poeta aún viviera diría que Alberto Granado es de ese tipo de gente tan necesaria,
pues nos trae la historia contada de primera mano para hablarnos de utopías
que todavía son posibles. Sin recetas de cómo cultivar buenos valores o de cómo
desarrollar la mejor filosofía de vida, sino apenas contándonos su propia existencia,
Granado -junto al Che- nos lleva de la mano por los caminos de la amistad, la
revolución y el socialismo. Alberto Granado vive en Cuba desde el año 61, pero
para nada ha olvidado sus orígenes. "Mi mayor orgullo es ser argentino. A pesar
de llevar tantos años afuera, yo sigo manteniendo mi nacionalidad, porque Argentina
fue el país donde me formé ética y científicamente." Puede parecer extraño,
pero en La Habana sigue conservando su cultura como si estuviera en su tierra
natal: juega al truco -siempre tiene treinta y tres-, toma mate o de vez en
cuando comparte un alfajor, y te abre las puertas de su casa con Carlitos cantando
de fondo. Si bien ama a este pueblo como el suyo propio, su último pensamiento
lo imagina mirando hacia el sur. Sin nostalgia, sino con toda la fuerza de la
convicción, nos dice que a él le "hubiera gustado darle más ímpetu o fuerza
a la lucha en mi país a favor de los desposeídos, pero las circunstancias se
dieron en Cuba y aquí estoy. Sin embargo, desde aquí estoy brindando el mismo
apoyo a esa idea, por lo que quisiera decirle al pueblo argentino que siga luchando
por mejorar. He visto últimamente un salto cualitativo en cuanto a la participación
de los jóvenes en temas que antes me parecía que no les importaban. Yo pienso
que es porque ellos han visto que hay otras salidas: el triunfo en Venezuela,
en el Ecuador y en Bolivia, esto le ha dado un aire a toda la gente de izquierda.
Ahora lo importante es luchar, resistir y recordarles a los jóvenes que son
el hombre del futuro, ya los demás quedamos para hacer anécdotas.
La
lucha ahora la tienen que desarrollar los jóvenes y recordar que el camino de
la liberación va por el socialismo. Si no luchamos por el socialismo, estamos
perdidos".
EL KNOW HOW DE UN REVOLUCIONARIO
No sería un ejercicio fácil el determinar cómo es o
se hace un revolucionario de los buenos. Sin embargo, Granado nos afirma que
el denominador común de ellos, fue conservar en la actualidad el mismo pensamiento
que tenían a los veinte y pico de años. Ciertamente, el tener como compañero
de ruta al Che tuvo una significación especial para su vida y así nos confía
que "sin esa amistad podría decirse que yo no existiría como Alberto Granado
actual. Mi amistad con Ernesto, el viaje y la Revolución Cubana, son los tres
pilotes donde prácticamente se formó lo verdaderamente importante de mi vida.
Lo anterior es muy anecdótico: sin la amistad no hubiera habido viaje, sin el
viaje, no hubiera habido la concepción de la vida, y sin la Revolución Cubana,
no hubiera podido llevar a cabo los sueños que tenía." A Alberto Granado se
le llenan los ojos de orgullo cuando recuerda a su amigo. Lo acerca a nuestra
realidad mediante relatos de aquella epopeya, para quitarle cualquier vestigio
de misticismo a la figura del Comandante Guevara. De las anécdotas que más recuerda
está aquella en la que: "una noche nos encontramos con un matrimonio de mineros
chilenos que estaban muertos de frío, y que no tenían ni con qué taparse. Entonces
Ernesto y yo, sin previo aviso y sin ponernos de acuerdo, cogimos unas de las
mantas que teníamos para taparnos y se las regalamos, se las prestamos. Con
mucha satisfacción puedo decir que pasamos mucho frío, pero que fuimos capaces
de sacrificar el "yo ", por el "nosotros".
EL SOCIALISMO QUE QUEREMOS
Alberto
Granado no se cansa de afirmar que el mayor legado que nos dejara el Che, es
la propia revolución. "Normalmente podemos tener un líder muy bueno como Fidel,
y un pueblo muy bueno como éste, pero sin el propósito revolucionario todo podría
haber quedado en agua de borra." Y es que el Che y su generación nos acostumbraron
a la idea de que mejor que decir, es hacer. Con su ejemplo de lucha y trabajo,
nos abrieron el camino del socialismo, visto este último como -hoy Granados
nos lo señala así- "el socialismo donde no solamente se mejoran los bienes materiales,
sino también los bienes morales y éticos".
"Tenemos la satisfacción de que muchas de las cosas con las que aspirábamos
entonces como
imposibles
en América Latina, ahora se están concretando. Nosotros nos lo vislumbrábamos,
pero no creíamos -por lo menos yo- que lo íbamos a ver tan pronto. El hecho
de que haya un indígena en la presidencia, el hecho de que Chávez haya sido
capaz de hacer una reforma agraria y de nacionalizar el petróleo, entre otras
cosas, hace que pensemos que hay grandes avances en Latinoamérica. Creo que
debemos apoyar todos los proyectos que conduzcan a eso, porque no debemos perder
de vista quién es el enemigo. El enemigo es el capitalismo, el imperialismo,
y es por eso que tenemos que unirnos todos los que somos afines para luchar
contra el verdadero enemigo". Alberto Granado, quien conoció muy bien a Ernesto
Guevara, nos afirma sin vacilación que "si el Che estuviera vivo, estaría luchando.
Estaría en Africa o tratando de unir a América Latina. Lo que seguro no estaría,
es inactivo." Así es que para ser nuevamente consecuentes con este modo de decir
y actuar, y en la coyuntura actual, nos invita a participar en la celebración
por el 80 aniversario del Che. Será un jubileo internacional a desarrollar en
la ciudad de Rosario, donde "desde ya estamos invitando a todos a que vayan
allá, a todos los que son guevarianos, a todos los que quieren un mundo mejor
y piensan que al capitalismo hay que aplastarlo".