EDITORIAL
LA HORA DE DECIDIR
El sistema logró un nivel de recomposición de la gobernabilidad en una situación
en la que ni la derecha ni la izquierda pueden constituirse respectivamente
como oposición y alternativa.
Esto se da en un contexto atravesado por la deshonra bandidesca de la política
y la democracia formal, pero también en el de una crisis de representación política
que transita complejos caminos de desarrollo.
La derecha es incitada por el poder a acelerar sus movimientos y constituirse
en fuerza opositora, de disputa del gobierno y conducción de los bloques únicos
de oposición parlamentaria o, por lo menos, a conformarse como un nuevo partido;
o bien, como quedó claro en la primera vuelta electoral de la Ciudad de Buenos
Aires, a protagonizar una interna abierta tendiente a constituir hegemonía.
Así, no quedan dudas de que la derecha aspiraba a que la segunda vuelta se definiera
en su terreno: el de una pugna de dos sectores que cuentan con el apoyo del
mundo de los negocios y los sectores religiosos institucionales más conservadores.
A esta contienda electoral la izquierda llega exhibiendo un grado importante
de su prolongada crisis, con la hibernación del proyecto nacido en Rosario con
el nombre de Encuentro por la Soberanía que fue abandonado por visiones negativas
de algunos de sus componentes, lo que se sumó a la tradicional postura individualista
de las fuerzas troskistas.
De este modo, en las elecciones porteñas la izquierda expresó más la potenciación
de algún referente que la de proyectos políticos destinados a cambiar la correlación
de fuerzas en el país.
En este contexto, adquieren mayor relevancia las experiencias de frentes que
comienzan a desarrollarse en distintas provincias como Entre Ríos, Santa Fe,
Córdoba, Salta, San Juan, La Rioja, y particularmente en la Ciudad de Buenos
Aires, con la coalición política entre fuerzas del gobierno y el Partido Solidario.
Este modelo de coalición permite el acuerdo de puntos programáticos y la independencia
para la elaboración de un discurso propio, crítico en función de las insuficiencias,
la falta de equidad en la distribución de la riqueza, las contradicciones en
la política internacional o la política endeble y conciliadora en lo inherente
a las privatizaciones, pero siempre, desde la lógica del proyecto alternativo.
Fuerzas del gobierno que contienen proporciones de continuidad, contra las que
se lucha, reconociendo las rupturas, señalando sus insuficiencias. Tal como
valoró Carlos Heller en el acto con dirigentes sociales convocado por Hugo Yasky:
"este proceso de construcción nos hace sentir que es posible, que podemos además
sentar el ejemplo que puede servir para todo el país de una nueva manera de
construir política en la Argentina, juntando fuerzas porque lo que tenemos enfrente
es muy poderoso, pero se lo puede derrotar, hay que trabajar muy duro y se puede
ganar. Esta elección la ganamos con militancia y la militancia tiene que tener
la expectativa de que es posible, nosotros estamos absolutamente convencidos
de que es posible".
Resulta prudente entonces prestar atención al fenómeno latinoamericano, donde
las líneas de reemplazo de los modelos neoliberales siguen dos caminos. El de
proyectos vinculados con la Tercera Vía, conciliadores e insuficientes, como
Brasil, Chile y Uruguay; y otros de mayor profundidad y confrontación con el
imperialismo, como aquellos de Venezuela y Bolivia.
El Partido Comunista valora profundamente el debate de proyectos que facilita
logros desde el punto de vista subjetivo, a partir de la toma de posiciones
activas, sin prescindencias y adoptando una clara posición contra la derecha
que tiene hoy en Macri a su punta de lanza; por lo que llama a votar la fórmula
Filmus-Heller. Nuestra militancia tiene un papel que jugar, trabajando con sectores
políticos, de izquierda y centroizquierda, hacia el movimiento social y el pueblo
en general, planteando la necesidad de que en el balotaje se rechace a la derecha
y se opte por una propuesta programática, constructiva, con componentes de cambio,
aportando nuestro mejor espíritu de organización y de lucha.