HOMENAJES

IRENE RODRÍGUEZ

LA COMPAÑERA, LA CAMARADA, LA IMPRESCINDIBLE


Siempre viva en el recuerdo, pero también en el legado que nos dejó, Irene Rodríguez está presente en todo aquello que lucha y trabaja cotidianamente por la revolución y el socialismo. Nuestro homenaje es la militancia.

En nuestro hogar las privaciones se acentuaron cuando murió mi padre, cuando yo, que soy la mayor, tenía nueve años. Desde entonces contribuí al gran esfuerzo de mi madre para sostener nuestra casa", así relataba Irene sobre su vida junto a su madre en la casita de Ciudadela donde también formó su propio hogar. En esas condiciones hizo la escuela primaria, y trabajando rindió libre el ciclo secundario. Bailaba en el club del barrio, admiraba la orquesta de Julio De Caro, seguía las actuaciones de Osvaldo Pugliese, aunque para ella Gardel era insuperable. "Acumulé dolor y una rebelión instintiva hacia la injusticia, que adquirió sentido cuando entré a trabajar en la gran empresa de teléfonos. Tenía 18 años y allí conocí a los comunistas. Yo no sabía nada de comunismo; en mi casa ni el diario podíamos comprar. Para mi todo comenzó en 1945, cuando me afilié al Partido. Allí comenzó mi actividad sindical, comprendí que el trabajador debe luchar por sus conquistas económicas y políticas, el por qué de la independencia de clase. Luchamos y apoyamos la nacionalización de Teléfonos, a la vez que denunciamos las cláusulas del contrato a favor de la ITT, contrarias al interés nacional.
Nos cesantearon a los comunistas y bregamos hasta conseguir la reincorporación".
El trabajo de las operadoras en las centrales a magneto era insalubre, la descarga de magneto es causa de graves problemas de oído, por eso luchaban por las seis horas. Irene padeció esa enfermedad profesional.
"Estuve detenida en la llamada Sección Especial, un ex boxeador de un golpe me hizo subir las escaleras sin tocar los escalones. A cuatro de mis compañeras les aplicaron la picana eléctrica, hoy el horror ha superado todo eso". Se refería a la dictadura genocida.
Su extensa trayectoria política incluye una concejalía en la localidad bonaerense de San Martín en 1958, donde plasmó en numerosas ordenanzas la plataforma del PC local, claro que "con las organizaciones locales luchamos por su aplicación". Recorrió el país "con los pies y el corazón" como decía y tuvo innumerables tareas internacionalistas.
Fundadora del Nucleamiento de Mujeres Políticas en 1971, que nació al calor de la lucha por la libertad de presas y presos políticos y ubicaba la lucha por los derechos de las mujeres como parte de la lucha por la liberación nacional.
Fue candidata a vicepresidenta por el PC en 1983 y por esa época enarboló una campaña por la ley de divorcio y la patria potestad compartida.
Ya padeciendo una grave enfermedad, fue una inteligente y apasionada luchadora en solidaridad con la Revolución Cubana.


MUCHACHA VALIENTE

Por Fanny Edelman

Eramos muy jóvenes cuando nos conocimos, ella en la actividad gremial, yo en el Socorro Rojo. De inmediato se estableció entre nosotras una corriente de simpatía que había de transformarse en una amistad profunda y que perduró hasta el día que la perdimos para siempre.
La recuerdo en su humilde casa de Ciudadela junto a una madre amorosa identificada con los ideales de esa muchacha valiente, implacable ante el enemigo de clase.
Irene fue para mí amiga y compañera de sueños compartidos, ambas comprometidas con los valores éticos y morales de la gran utopía de alcanzar la emancipación humana.
Irene, buena como el pan, madre y abuela amantísima, internacionalista militante, su presencia profunda en la historia de nuestro Partido debe ser conocida por las nuevas generaciones de militantes como ejemplo de ética y moral revolucionaria. En un mundo que caduca y que alumbra una nueva época, Irene sigue con nosotros en toda su dimensión política y humana.


ETICA Y MORAL REVOLUCIONARIA

Por Ariel Bignami


Acaba de dejarnos, sin ningún derecho, Irene Rodríguez. Es una pérdida que habría sido lamentable en cualquier momento, pero que lo es aun más hoy, en una situación difícil debido al avance de la derecha y a los peligros complementarios del sectarismo y del oportunismo De su sector generacional -cercano al mío- fue una de las militantes y dirigentes más rescatables, por una mezcla- no tan habitual como debería serlo- de firmeza clasista y flexibilidad, de amplitud política frentista, de defensa inclaudicable de un núcleo sólido y no negociable de convicción leninista-guevarista y, al mismo tiempo, capacidad de entender e incorporar otras experiencias, otras propuestas, otras opiniones: este es el espíritu de la Revolución Cubana. Otros hablarán, y con toda razón, de su firmeza hasta en la tortura, siendo militante del gremio telefónico; de la continuidad de su aporte como referente comunista de primera fila. Yo quiero rescatar otro aspecto: su mantenimiento de una moral, una ética revolucionarias junto con el rechazo de esa moralina que es lo contrario del espíritu revolucionario. Y ejemplifico: quiero recordar que en una escuela de cuadros, siendo responsable del grupo, intervino para decir, palabra más o menos: "Compañeros, aquí estamos, en primer lugar, para estudiar y aprender, no para lucir nuestra sabiduría. Y además, tiene que terminarse ya con hurgar debajo de las camas y espiar a ver quién se acuesta con quién. La vida personal de cada uno la decide cada uno". Estas cosas han cambiado bastante, pero Irene Rodríguez fue una precursora, por feminista y por comunista.
Inolvidable, Irene. La voy a extrañar. Sentiré siempre su presencia en cada movilización por justicia para Cromañón, junto a todos nosotros en todas las luchas, en todos los reclamos, en cada acción de resistencia.

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