LUCHAS

BAUEN, EMPRESA RECUPERADA

A RESISTIR EL DESALOJO


Los trabajadores convocan a pelear para que el hotel no vuelva a manos de los antiguos dueños, quienes se sienten amparados por "la Justicia cómplice" y el triunfo electoral de la derecha en la Ciudad.

En una asamblea abierta, los trabajadores del Bauen recuperado resolvieron resistir el desalojo y aprobaron un plan de lucha en defensa de la modalidad de autogestión. Las medidas fueron resueltas el lunes 23 de julio, luego de que se les hiciera llegar la notificación judicial del desalojo del inmueble, ubicado en la Ciudad de Buenos Aires. "Nuestra lucha por la Ley de Expropiación y la recuperación de nuestra fuente de trabajo se ve amenazada una vez más, por la ofensiva de quienes vaciaron la empresa, esta vez amparados por la Justicia cómplice y el avance electoral de la derecha", dijeron los trabajadores de la cooperativa Buenos Aires Una Empresa Nacional Ltda.. En el hotel trabajan actualmente más de 150 compañeros.
"Hay que resistir el desalojo del Bauen", sostuvieron en la asamblea, a la vez que convocaron a las fuerzas del campo popular a ayudar a organizar "las actividades en apoyo a nuestra fuente de trabajo".
Los trabajadores coincidieron en resistir la orden de desalojo que dictó la jueza comercial Paula Hualde. Y denunciaron que la medida judicial beneficia a la empresa Mercoteles SA, relacionada con los antiguos dueños.
Desde 2003, cuando recuperaron el hotel, hoy con una actividad a pleno tanto por los eventos privados como sociales, los trabajadores impulsaron varios proyectos de expropiación, pero ninguno prosperó. En ellos plantearon que el Estado, como acreedor de las dos gestiones empresarias (por el crédito no cancelado del Banade y la deuda por impuestos municipales) debería usar esas acreencias millonarias como parte de pago del edificio.
En tanto que en diciembre del 2005 el macrismo aprobó en la Legislatura un proyecto exactamente contrario: establecía devolver el inmueble a sus antiguos dueños, condonarles las deudas y otorgarles una subsidio para pagar los sueldos de los empleados por un año. La presión política de repudio logró desactivar el proyecto del machismo, pero se teme que ahora, que serán gobierno, la situación cambie.

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