EDITORIAL
ALIANZA PC-PH
Los recientes acontecimientos sucedidos en Santa Cruz
dan cuenta de que, tal como ocurrió en reiteradas oportunidades en la historia
reciente de nuestro país, el pueblo tiene una capacidad inagotable de reacción
a la hora de rechazar los atropellos y la soberbia a los que lo somete el poder.
Mientras la derecha trabaja en la construcción de una representación política,
la izquierda exhibe serias dificultades cuando se trata de conformar una herramienta
amplia que dispute la representación de los sectores populares. Los límites
terminan entonces acotándose solo a la formulación de ofertas electorales, con
lo que la izquierda entra en el papel funcional que el perverso juego del poder
le tiene asignado.
Pero este signo fatalista que nos pretende imponer la cultura política dominante
se contradice cuando advertimos las distintas experiencias de marcado carácter
unitario que se construyen en distintos puntos del país. Algo que se corrobora
en los postulados de la reciente reunión del Comité Central del Partido Comunista,
donde se expusieron diferentes experiencias de este tipo, que nos tienen a los
comunistas entre sus impulsores y protagonistas.
Así, la asimetría existente entre los caminos trazados por esas experiencias
provinciales y la aparente imposibilidad de construir una alternativa política
en el orden nacional se acorta ante lo que evidencian estas construcciones,
que tornan auspiciosa la perspectiva de lograr ese objetivo.
La resolución unánime del Comité Central que aprobó la constitución de una alianza
electoral con el Partido Humanista, que concurrirá a las elecciones presidenciales
con la fórmula compuesta por Luis Amman y Rogelio de Leonardi, se presenta como
la plataforma de un acuerdo constructivo y amplio.
Pero asimismo es un paso adelante en tal dirección que los comunistas debemos
valorar y militar, para garantizar que se constituya en un aporte a la articulación
de unas fuerzas cuyo signo distintivo hasta ahora es la dispersión.
En este marco resulta importante reflexionar sobre las características de una
cultura política de las izquierdas a la que le cuesta reconocer tanto los tiempos
políticos como los espacios a ocupar en la lucha por el poder. Nuevamente el
carácter funcional de este tipo de actitudes termina beneficiando también la
irrupción de proyectos de Tercera Vía.
Superar estas dificultades es una tarea que se impone a nuestro Partido, como
siempre concebida en la incansable lucha por la unidad.