EDITORIAL
EL ANIMO SOCIAL
Aunque disímiles en su resolución, las situaciones
planteadas por los recientes comicios de Santa Fe y Córdoba presentan significativos
puntos de encuentro que resulta prudente no desatender.
No caben dudas de que el triunfo logrado por el Frente Progresista, Cívico y
Social que consagró gobernador al socialista Hermes Binner modifica el panorama
provincial y también impone un novedoso desafío para los comunistas. Pero no
menor es el reto planteado en Córdoba, donde de la mano del delasotismo el fraude
electoral pretende arrebatar la victoria obtenida en las urnas por una coalición
de fuerzas entre las que se encuentra nuestro Partido.
En ambos casos cobra relieve la necesidad de consolidar fuerza propia, pero
también la de avanzar en forma simultánea y sin demoras en la construcción y
profundización de espacios unitarios lo suficientemente amplios como para contener
al sujeto social agredido por un sistema que, tal como quedó en claro con los
episodios que ensombrecieron la elección cordobesa, no está dispuesto a retroceder
ni un centímetro, a menos que una férrea voluntad popular lo empuje.
La cultura política que durante años se puso al servicio de la obscena fiesta
neoliberal afloró nuevamente en Córdoba echando mano a algunas de sus prácticas
más abyectas y queda claro que hará lo propio en el intento de impedir que en
Santa Fe el Frente Cívico avance en la profundización de su programa.
De ahí que se haga necesario que, desde la firmeza de nuestro Programa, los
comunistas seamos lo suficientemente flexibles a la hora de redoblar esfuerzos
para ampliar la base de sustentación de las construcciones que nos tienen como
protagonistas en distintos puntos del país.
Se trata de la tarea de acumulación de una masa crítica que sume en la construcción
de una fuerza alternativa política de carácter nacional, lo que no es otra cosa
que transitar en el camino señalado por nuestro 23 Congreso, en el que más tarde
avanzamos al suscribir el documento fundacional del Encuentro Nacional por la
Soberanía Popular, aquel que cimentó el acuerdo programático al que arribamos
con el Partido Humanista para dar nacimiento al Fral.
La agitación popular que en estas horas defiende la verdadera voluntad manifestada
en las urnas cordobesas y la determinación de avanzar hacia un cambio que se
plasmó en la victoria del Frente Cívico en Santa Fe contactan con un ánimo social
favorable que encuentra puntos de unión con una realidad que, de manera cada
vez más visible, recorre Nuestra América. Y esto habla de una situación que
los comunistas debemos abonar con la firmeza de nuestra cotidiana militancia.