DERECHOS
HUMANOS
ARTURO BLATEZKY Y LA CONDENA AL GENOCIDA CHRISTIAN
VON WERNICH
"Para las iglesias debe valer tanto o más que para
otras instituciones la exigencia de verdad y justicia"
Pastor
de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata, una de las instituciones miembros
del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (Medh), explica el por qué
estas iglesias evangélicas protestantes, históricas y ecuménicas fueron querellantes
en el juicio al sacerdote asesino.
-¿Por qué el Medh se presentó como querellante en la
causa Von Wernich?
-Es lo que nos corresponde como ciudadanos, pero también
porque somos una institución de esta sociedad y todas las instituciones de esta
sociedad tienen que trabajar, como lo hace el Medh desde su fundación en febrero
de 1976, por la verdad y la justicia, tratando de aportar a la reconstrucción
real de este país que fue diezmado, no solo por la violencia genocida de la
dictadura, sino también por el sistema económico. Elaborar el por qué se hizo
lo que se hizo, también es trabajar para transformar el hoy, porque el genocidio
socioeconómico de hoy necesitó del genocidio represivo de ayer. Somos un organismo
de iglesias y para las iglesias debe valer tanto o más que para otras instituciones
la exigencia de verdad y justicia.
-¿Pero acaso en el hacia adentro de las iglesias no
hay posiciones encontradas al respecto?
-A raíz del juicio y la sentencia pretenden hacernos
creer que puede haber una iglesia represiva y otra progresista. Yo no acepto
eso, ni como teólogo ni como cristiano. La Iglesia que es parte del poder, más
si se trata de un poder genocida, no es Iglesia, sino una banda de asesinos.
Alguien que participa de la tortura no es una parte equivocada de la iglesia,
porque se es Iglesia en la medida en que se sigue lo que dijo Jesús o lo que
trató de hacer Jesús mientras lo dejaron. Las personas que no siguen lo que
hizo Jesús, pero que lo invocan como símbolo, son hipócritas y no iglesia. Por
más que se pongan sotanas, togas y cuellos clericales, si participaron de torturas,
si fueron cómplices de la desaparición de personas, son genocidas, no son miembros
de ninguna Iglesia.
-¿Por qué cree que la Iglesia Católica elaboró un documento
de las características del que hizo público tras la sentencia a Von Wernich?
-Me parece lamentable el documento que elaboraron,
yo esperaría más valentía de las personas que invocan ser autoridad de una parte
tan importante de nuestro pueblo que es católico, esa actitud no le hace justicia
a los mártires que hubo dentro de la Iglesia Católica. En el Medh trabajaron
Alice Domon, el obispo Jorge Novak, Jaime de Nevares y una cantidad de personas
que por su ejemplo, sus luchas, por su martirio, merecen otra actitud de la
Iglesia Católica, merecen que le haga justicia a sus propios mártires, porque
hubo muchos católicos comprometidos con la defensa de los derechos humanos.
Esto es algo que la Iglesia Católica debe arreglar con su propia conciencia,
como institución y entre los miembros de esa Iglesia. Pero no hay que simplificar
las cosas, la Iglesia Católica no fue la única que se calló la boca. También
hubo iglesias evangélicas que durante la dictadura fueron afines al gobierno.
En los últimos tiempos aparecen documentos en los que se habla de los veinticinco
años de la Alianza Cristiana de las Iglesias Evangélicas de la República Argentina,
hoy tienen una visión muy cercana al Pro de Macri, justamente son las iglesias
que cuando las protestantes nos comprometimos con los derechos humanos en el
tiempo de la dictadura nos acusaban de izquierdistas y subversivos.
-Pero hay una diferencia en el papel de la Iglesia
Católica Romana que históricamente presenta como una suerte de simbiosis con
el Estado y las ecuménicas históricas…
-Las iglesias protestantes o ecuménicas históricas
siempre bregamos por la separación entre la Iglesia y el Estado en Argentina,
pero estas nuevas iglesias parece que están buscando ocupar los lugares, que
de alguna manera, la Iglesia Católica no está pudiendo ocupar. Sobre todo en
algunas provincias.
-¿Cuál es el origen de estas nuevas iglesias?
-Hablamos de un grupo de iglesias que en general vienen
de EE.UU. que tienen ideas afines a un campo político muy conservador y represivo
e incluso discriminatorio. La Iglesia Evangélica Río de la Plata y la Iglesia
Luterana Unida fuimos duramente acusados hace dos años por un grupo de estas
iglesias por estar a favor de la unión civil en la Ciudad de Buenos Aires, o
por no discriminar a los homosexuales en nuestras propias comunidades. A los
cristianos católicos y evangélicos que defendemos los derechos humanos nos preocupa
la cuestión de los vicariatos castrenses. Ahora, además, hay grupos de estas
iglesias evangelicales como les decimos, que están buscando ocupar lugares en
las estructuras de las fuerzas de seguridad a través de esos papeles. Nosotros
no vemos porqué deben existir las capellanías de cualquier credo en las Fuerzas
Armadas y de seguridad.
-Teniendo en cuenta todo lo que ha dicho ¿quiénes son
la excepción a la regla, ellos o ustedes?
-Nosotros no somos excepcionales, solo tratamos de
vivir con nuestro pueblo, en lo cotidiano, en la lucha por los derechos humanos,
quizá ni siquiera invocamos cosas tan trascendentemente religiosas, porque pensamos
que la fe pasa por tratar de vivir como vivió Jesús. Esto quizá pueda parecer
excepcional en este sistema económico social genocida, pero creo que no somos
tan pocos en América Latina, tanto los católicos como los evangélicos.
Por ejemplo, en mi Iglesia uno de los documentos básicos para ser ordenado pastor
es la Declaración Universal de los Derechos Humanos, junto con el Antiguo y
Nuevo Evangelio y los documentos de la Reforma. Esto vale también para otras
iglesias evangélicas. En el Medh estamos convencidos de que no se pueden invocar
los derechos humanos de ayer sin estar comprometidos hoy con los pobres y si
no se lucha contra el sistema capitalista hoy. No importa tanto la cantidad
de los que somos, sí importa que la fe tiene que ver con la defensa de la vida
en plenitud, con la defensa de la verdad y la construcción de la justicia. Eso
hace que seamos coherentes, y repito, el que no hace esto no es Iglesia. Los
otros podrán ser instituciones o corporaciones religiosas, del signo que sea,
pero Iglesia es el que sigue el camino que nos enseño Jesús. El y tantísimos
mártires religiosos o no religiosos. Nosotros hablamos de espiritualidad religiosa,
y en las espiritualidades en la lucha por la liberación y por la justicia, nos
podemos unir con distintas gentes, esa es la experiencia que hacemos desde el
Medh desde hace mucho tiempo.
-¿Cómo es conceptualmente eso de la espiritualidad?

-Podemos tener espiritualidades que se nutren de distintos
personajes de la historia o de distintas fe, pero que construyen o tratan de
construir lo mismo, una vida en plenitud, una vida de dignidad del ser humano,
defenderla, resistir a un modelo como, por ejemplo, el modelo genocida que estamos
viviendo en la actualidad, para eso necesitás una espiritualidad, una fuerza
de la que te nutrís, una orientación. Entendiendo espiritualidad como lo más
profundo que hay en vos mismo, no como algo que te viene desde algún cielo.
El Che era una persona profundamente espiritual, digo porque en estos días lo
estamos recordando. Hubo pocas personas tan espirituales como el Che, si uno
lee sus escritos, todo lo que escribió sobre el Hombre Nuevo, advierte que es
profundamente espiritual. Pongo al Che como un ejemplo, entre otros, de personas
que no se caracterizaron por una espiritualidad religiosa, pero que sí tuvieron
una profunda espiritualidad humana, y ahí nos podemos encontrar.
-¿Cómo se vinculan religión y religiosidad y qué aporte
se puede hacer desde ahí a un proceso liberador?
-Creo que cuando hablamos de religión se complica,
porque hay instituciones católicas, evangélicas, judías, musulmanas o hinduistas
que reivindican o dicen representar la religiosidad de pueblos determinados,
y hay que preguntarse si eso es tan así. Nuestro pueblo más pobre tiene una
profunda religiosidad, pero muy sui géneris también, que no se identifica plenamente
con las instituciones religiosas existentes. Creo que ahí se presenta hoy un
gran interrogante para estas instituciones, tenemos que preguntarnos si nosotros,
las instituciones religiosas, estamos representando lo que es la fe de nuestro
pueblo, preguntarnos quién está alejado de quién, simplemente hacer ese sinceramiento.
Debemos preguntarnos si aquello que nutre desde lo espiritual a nuestro pueblo
en sus luchas cotidianas, en sus luchas por la dignidad, si eso se identifica
en las iglesias, si el rostro de lo que ves en las iglesias es el rostro del
pueblo, o si son dos cosas muy separadas.
-¿Y qué piensa usted al respecto?
-Vengo de una familia obrera, vivo en Quilmes desde
el 79, ahí veo que hay una búsqueda sincera por parte de muchos sacerdotes,
monjas, religiosas, laicos, católicos y también gente de nuestras iglesias,
después, las grandes instituciones a nivel nacional o internacional que supuestamente
representan a la fe del pueblo no siempre tienen el mismo rostro, tienen otro
rostro.
-¿A qué tipo de búsqueda se refiere?
-Búsqueda de disputa de poder con el gobierno. No solo
hablo de la Iglesia Católica, también de las evangélicas. Por ejemplo, ahora
ante las elecciones, como iglesias tendríamos que decir una palabra clara frente
a una campaña electoral que es vergonzosa, donde no se discute ningún concepto
de país, en lugar de preguntarnos si pastores tendrían que ser gobernadores
o intendentes. Deberíamos preocuparnos por esas cosas y no por ver como participamos
o no en el aparato político. Cuando las iglesias estuvieron cerca del poder
siempre se equivocaron, jamás representaron el rostro de Jesús ni el de los
pobres, por eso como Iglesia no debemos buscar estar cerca del poder.
-Pero como iglesia ¿no se puede aportar a la construcción
de otro tipo de poder que se acerque a la imagen, al rostro de Jesús como dice
usted?
-Debemos estar conviviendo con los pobres, sintiendo
los valores, buscando las esperanzas y tratando de construir desde abajo con
toda humildad y sin el poder. Creemos que es lo que hizo Jesús, entonces sí
creo en una revolución que es posible, pero cuando estamos caminado junto con
los pobres, eso hizo Jesús ¿Te podes imaginar a Jesús en un dialogo sentado
a la mesa con Herodes? El jamás lo quiso, por eso lo crucificaron.
-¿Pero acaso Jesús no tenía un proyecto político?
-Sí, pero tan profundo que ni su propio pueblo lo entendió,
porque era de una autoridad que te nace desde lo que sos, de lo que compartís,
no desde el poder; caminando con Lázaro y los pobres, no disputándole el poder
a este poder que siempre se alimenta de sí mismo. Por eso creo que hay que seguir
viviendo y aprendiendo, sobre todo, de la esperanza y la lucha de los pobres,
creo que eso es la espiritualidad.
-Esa espiritualidad puede llevar a una nueva construcción…
-Sí, a una construcción en conjunto, donde las iglesias
no dictaminemos lo que hay que construir, sino que seamos algunos más que alimentemos
la esperanza de lo que nuestro pueblo construya. Porque cuando nos ponemos a
construir en la cabeza de nuestro pueblo lo estamos domesticando y Jesús nunca
necesito hacer eso. El tuvo la enorme virtud, dignidad y valor de preguntar:
Ustedes qué dicen.?