INTERNACIONALES
CONSTITUYENTES EN ECUADOR
CORREA BORRA ELECTORALMENTE A LA DERECHA
El gobierno ecuatoriano tiene carta abierta para implementar
su proyecto de recomposición del Estado, desmembrado por las políticas neoliberales.
Por
Bruno Soria De Mesa
Los comicios del domingo 30 de setiembre serán recordados
en la historia electoral ecuatoriana como el día en que la derecha y los partidos
tradicionales entraron en su ocaso; este día es fin de una época (desde 1975
cuando se depuso al presidente nacionalista general Rodríguez Lara) dominada
por los grupos políticos ligados a empresas trasnacionales, grupos financieros
locales, sectores de la industria y la importación; pero más aún es el cierre
de un ciclo de crisis sistémica iniciada en febrero de 1997 cuando se depuso
al presidente Abdalá Bucaram y se dio punto de partida formal al neoliberalismo.
Durante estos años (1997-2007), políticamente se habían turnado en el poder
fracciones de la burguesía nacional, tanto de la sierra como de la costa, interesadas
en repartirse las empresas del Estado ecuatoriano, logrando este objetivo con
relativo éxito hasta que las disputas internas de estos grupos con intereses
corporativos ponían fin al consenso temporal (derrocamiento del presidente Bucaram
1997, del presidente Mahuad 2000 y del presidente Lucio Gutiérrez 2005).
Con un triunfo aplastante (69,5 por ciento de los votos), el gobierno de Rafael
Correa a partir del 30 de setiembre tiene carta abierta para implementar su
proyecto de recomposición del Estado, que fuese desmembrado por las políticas
neoliberales.
CIFRAS CONTUNDENTES
Según datos extraoficiales obtenidos a partir del método de conteo rápido, de
los 124 asambleístas que se eligen en territorio ecuatoriano, el movimiento
Alianza País obtendría 72 asambleístas; de la elección de asambleístas en el
extranjero obtendría tres de seis; es decir, contará con una mayoría holgada
que no necesitaría de aliados, los cuales tendrían entre seis y ocho asambleístas.

En estas elecciones el bloque de la derecha encabezado por el Partido Social
Cristiano (PSC) obtendría cuatro asambleístas y fue derrotado en la ciudad de
Guayaquil (principal eje industrial y puerto en el Pacífico) su fundamental
baluarte y su líder Jaime Nebot (alcalde de esta ciudad) es uno de los grandes
perdedores, que ve desvanecer su perspectiva de convertirse en el líder de la
oposición de derecha y por lo tanto su perfil presidenciable. La crisis en este
partido es tan grande que han quedado reducidos a la disputa por la presidencia
del club de fútbol Barcelona (uno de los más importantes del país).
La Izquierda Democrática (ID), de tendencia socialdemócrata, apenas obtendría
uno o dos asambleístas y dio inicio a una estampida en su interior, con severas
críticas a sus líderes que no fueron capaces de presentar candidatos con opción
real, en su lugar recurrieron a candidatos de fuera de sus filas, vaivenes en
el Congreso Nacional, oportunismo en sus denuncias y sobre todo no entender
el cambio de época, les llevó a perder su presencia en su principal bastión
(la ciudad de Quito, capital del Ecuador) y reducir a nada su capital político
(tenían diez diputados).
La Unión Demócrata Cristiana (UDC) prácticamente desaparece del panorama electoral
con resultados irrisorios, evidencia de un discurso neoliberal a ultranza y
apelación al miedo al comunismo, no obtuvo un solo asambleísta.
El Partido Renovador Institucional Acción Nacional (Prian) que fuera finalista
en las elecciones presidenciales evidenció que es la agencia política del magnate
bananero ecuatoriano Alvaro Noboa, logró siete asambleístas; cuyo discurso antigobierno
logró calar en un grupo marginal de la derecha.
El Movimiento RED de León Roldós, que fuera cuarto en las elecciones presidenciales,
apenas tendrá dos asambleístas y prácticamente sería el fin de la perspectiva
presidencial de su líder que tuvo una votación marginal, fruto de un discurso
ambiguo y carente de objetividad.
Como la nueva derecha emerge el partido del ex presidente Lucio Gutiérrez, Partido
Sociedad Patriótica (PSP), que obtendría 19 asambleístas y aproximadamente el
8,9 por ciento de los votos, logra presencia en 17 de las 21 provincias; la
apelación a un discurso demagógico, el presentarse como víctima (de la persecución
política que lo derrocó y llevó al exilio) le permite arrebatar a la derecha
sus clientelas y reclamar para sí la oposición al régimen.
En el ámbito de la izquierda, el maoísta Movimiento Popular Democrático (MPD)
es uno de los vencedores, logra tres asambleístas con un discurso de abierto
apoyo al gobierno de Rafael Correa, que será de seguro un aliado, pero ya no
fundamental en el futuro.
El otrora poderoso movimiento indígena cuya expresión electoral Pachakutik tenía
una importante bancada en el Congreso desaparece electoralmente debido a que
el apoyo urbano y en gran parte el rural se fue con Alianza País como rechazo
a la falta de coherencia en las propuestas y un discurso ambiguo y al vaivén
en el Congreso Nacional.
El partido Socialista Frente Amplio (Psfa), que integrase la coalición que llevó
a la presidencia a Rafael Correa, con un discurso que bordea la oposición, en
abierto oportunismo no tendrá presencia en la Asamblea Nacional Constituyente.
REFUNDACIÓN
Los resultados del domingo 30 de setiembre serán recordados por la muerte política
de la derecha en su expresión tradicional y el padecimiento de nuevas expresiones
de la misma que pretende refundarse con rostros y símbolos nuevos y mensajes
elaborados mediáticamente. A la vez son la muestra de que los sectores hegemónicos
que gobernaron Ecuador durante los últimos treinta años aún no entienden los
desafíos que se vienen en esta nueva época.
El aval proporcionado por el pueblo ecuatoriano al gobierno le permite exigir
la disolución del Congreso Nacional, que entró en crisis y en el transcurso
de la semana dos diputados renunciaron a su curul y el resto tiene planteamientos
descabellados como el exigir una indemnización de un millón de dólares como
compensación si son cesados o de realizar visitas a diversos parlamentos del
mundo para denunciar un supuesto intento dictatorial del presidente Correa;
estas propuestas aun más abonan al escaso apoyo popular que tiene esta función
del Estado
Aprovechando el momento político, en esta semana el presidente Correa reclamó
para el Estado ecuatoriano dentro del marco de la ley la modificación de los
contratos petroleros sobre los excedentes producidos en las ganancias excedentarias
(que sumarían 2.000 millones de dólares en los últimos dos años) fruto de los
elevados precios del petróleo y que aportaría al Estado ecuatoriano unos 500
millones anuales; la modificación consiste en que de estos excedentes le correspondería
para el Estado el 99 por ciento y para las empresas trasnacionales el uno por
ciento, lo que no afecta a las ganancias fijas establecidas en los contratos
sobre precios de 25 dólares por barril. Es decir, estamos ante el nacimiento
de una nueva época, cuyo desenlace se verá conforme se vayan configurando los
grupos de trabajo en la Asamblea Nacional Constituyente y en la respuesta que
la oposición pueda articular.