OTRO CRIMEN DEL CAPITALISMO

Primero queremos manifestar nuestra solidaridad con el dolor de las familias y amigos de las víctimas de este atentado tan siniestro del capitalismo decadente en la Argentina.
Sabemos que no hay palabras que puedan llevarles un verdadero consuelo y, al mismo tiempo, no podemos dejar de expresar la solidaridad que sentimos. Pero es imposible evitar que esta solidaridad se mezcle con una tremenda indignación, ya que se trata de un crimen donde se dan la mano el afán de lucro sin límite, la corrupción, la vista gorda de los gobiernos y la ubicación de la juventud como un sector descartable de la sociedad a la que se la persigue con la falta de trabajo y las dificultades que se les presentan para realizarse y concretar sus sueños. Una juventud a la que se presiona y asesina con la policía brava y el gatillo fácil, y se explota terriblemente, hasta en uno de sus derechos más elementales como es el derecho a la recreación, alrededor de la cual se ha montado una industria de especulación y complicidad entre sectores empresariales y gubernamentales que protagonizan con su sed insaciable de ganancia situaciones que hacen posibles estas tragedias.
No es verdad que sea la fatalidad la que desencadenó este hecho, ni tampoco el factor accidental; hay una concatenación de responsabilidades que conducen a estas situaciones tan horribles que están estrictamente ligadas a la decadencia del sistema y el retiro del estado de sus más elementales responsabilidades.
Así, concebimos la lucha por construir alternativa política, apuntada no solo a resistir sino a cambiar estos sistemas corruptos y criminales que son responsables del genocidio del hambre de nuestra infancia, del genocidio y abandono de nuestros viejos, y del genocidio que se practica contra la juventud. La construcción de alternativa política debe ser pensada también como la respuesta de fondo a esta tragedia profundamente vinculada a la política del sistema.

Patricio Echegaray

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