
LAS PRESENCIAS INTERNACIONALES
En el 23º Congreso de nuestro Partido tuvimos el placer de recibir
a compañeros de diferentes organizaciones revolucionarias del mundo.
Cada uno expreso su saludo y llamo a unir lazos contra el imperialismo. Aqui
estan sus voces
Renan
Raffo Muñoz, Partido Comunista Peruano
En primer lugar, quiero expresarles el saludo muy cordial
y fraterno del Partido Comunista Peruano, del partido del Amauta José
Carlos Mariátegui. Y en segundo lugar, quiero hacerles dos agradecimientos
muy importantes para nosotros. El primero, es el habernos permitido estar presentes
con ustedes en un importante congreso, porque era una oportunidad muy importante
recibir sus experiencias y conocer en forma directa cómo se están
procesando los procesos económicos y revolucionarios, los procesos de
avance de las luchas sociales en nuestros respectivos países. Sobre todo
cuando en América Latina hay un proceso de ascenso y recuperación
de las fuerzas de izquierda Y sabíamos también que ustedes están
haciendo como partido un proceso muy importante de unidad en el cual encontramos
muchas coincidencias y problemas comunes. En segundo lugar, quiero hacerles
un agradecimiento público por este magnífico suplemento que han
sacado compilando los más importantes aportes de Mariátegui sobre
el frente único, sobre el trabajo de los comunistas, sobre el sindicalismo
clasista y cómo forjar la unidad. Ustedes nos dan la oportunidad de recordar
algunos aspectos que parece hubiesen sidos escritos para estos tiempos, para
estos problemas. Cómo no va a tener vigencia y actualidad cuando Mariátegui
nos dice: "La existencia de tendencias y de grupos definidos no es un mal.
Es, por el contrario, la señal de un período avanzado del proceso
revolucionario. Lo importante es que no se empleen sus armas ni dilapiden su
tiempo en herirnos unos a otros, sino en combatir el orden social y sus instituciones,
sus injusticias y sus crímenes". Cómo no va a tener actualidad
el pensamiento de Mariátegui cuando nos dice con toda actualidad y con
toda veracidad: "Las masas reclaman la unidad y por eso su alma rechaza
la voz corrosiva, disolvente y pesimista de los que niegan y los que dudan,
y busca la voz optimista, cordial y juvenil y fecunda de los que afirman y de
los que creen". Creo que es el momento precisamente de buscar esa voz,
esa fuerza que unen a los que tienen fe y a los que creen.
En nuestro país, tenemos un crecimiento económico que ya va por
los tres años. El Perú crece al cuatro o cinco por ciento. Para
el gobierno y para la burguesía nacional, éste es un éxito
y un signo de que se está avanzando. Sin embargo, a la par de este crecimiento
económico, crecen la pobreza y el desempleo, se deterioran las condiciones
de los servicios fundamentales de educación, de salud, de trabajo, crece
la precarización de los trabajadores y las profundas brechas de la desigualdad
social se ahondan en nuestro país. Y venimos de un paro nacional que
realizamos el 14 de julio. En el movimiento social hemos avanzado sustancialmente.
Tenemos un gobierno reprobado por el noventa por ciento de la población
peruana. Y tenemos un movimiento sindical clasista, que es el legado de Mariátegui,
intacto y recuperado después de diez años de dictadura y de duros
golpes asestados no solamente por la dictadura, sino también por la guerra
interna que significó para los peruanos la pérdida de setenta
mil vidas en diez años. Pero ese movimiento sindical clasista se logró
mantener firme y unido, y esta es una de las principales fortalezas y herramientas
con que cuentan los peruanos para dar la batalla por el cambio. Pero hemos entendido
que hoy, la lucha no pasa solamente por articular al movimiento sindical clasista
y a los sectores sociales diversos que han surgido en esta nueva etapa del desarrollo
social y de la confrontación con las clases dominantes. Ese gran espacio
social que hemos logrado mantener y mantener bajo el liderazgo de la Confederación
General de Trabajadores del Perú, dirigida por los comunistas y por otras
fuerzas de izquierda y progresistas, consideramos que tiene que avanzar a un
plano superior de lucha, porque hemos logrado la acumulación social y
tal vez estemos en condiciones de echar a este gobierno si fuera necesario.
Pero nos topamos con una enorme dificultad: no tenemos con quién reemplazarlo,
¿cuál es la alternativa? Hemos analizado nuestra experiencia pasada
y siempre nos encontramos con que es el pueblo el que echa abajo las dictaduras
y a los gobiernos oligárquicos, pero luego quienes cosechan los frutos
son los mismos representantes del sistema, son las mismas clases explotadoras
las que cosechan los frutos de la lucha popular. Y es por eso que nos hemos
planteado, al igual que ustedes, que es necesario avanzar de la acumulación
social a la acumulación política. Y por eso hemos empezado a trabajar,
desde hace algunos años, por construir también una alternativa
popular con una clara y definida vocación de gobierno y poder. Consideramos
que la lucha por reivindicaciones concretas está llegando a su techo
y que necesitamos pasar a otra cosa. Planteamos la necesidad de construir un
referente que tenga un contenido político y social y que tenga base de
unidad en un programa de reformas antimperialistas, de reformas profundas para
hacer posible el cambio en nuestro país, desde un gobierno, desde los
trabajadores, desde un gobierno de los sectores democráticos progresistas
del pueblo. Ese referente tiene muchas dificultades y visiones. Ayer escuchaba
el informe de Patricio y, al plantear los problemas que se confrontan tanto
al interior como al exterior del Partido, me parecía estar escuchando
los problemas que nosotros confrontamos. Al interior del partido discutimos
si la construcción de esta herramienta debería ser a partir de
trabajar primero el desarrollo y el fortalecimiento de un gran partido, para
después hacer la unidad, y así evitar los temores de que después
el partido sea echado o relegado en ese gran espacio de confluencia. Discutimos
si primero era el crecimiento del partido y después la unidad, y llegamos
a la conclusión que el partido se desarrolla, se fortalece, crece y cumple
su papel de instrumento revolucionario, cuando crece y se desarrolla al calor
de las masas. No podemos modelar en hierro frío, necesitamos construir
un partido al calor de la lucha de masas. En 1945, cuando el Partido Comunista
formó el frente democrático, llegó a ser gobierno con otras
fuerzas de izquierda. Y el partido se desarrolló enormemente, a partir
de que salíamos débiles de una situación de una dura dictadura,
que había perseguido a apristas y comunistas, que los había llevado
a la prisión y había eliminado físicamente a cientos de
nuestros mejores cuadros. La salida que le dimos entonces fue la unidad y el
trabajo en un frente amplio, y nos desarrollamos como partido. Y luego, también
cuando salimos de la dictadura militar de Morales Bermúdez, de las dictaduras
sudamericanas de la década del 70, nuestra experiencia es que en esas
circunstancias difíciles para el partido, cuando salíamos de una
dictadura y lo único que teníamos era un movimiento social ascendente
que buscaba espacios políticos más amplios, la posición
del partido debería ser colocarse a la altura de las circunstancias y
llamarlos a buscar la articulación de aquello que estaba disperso, plural,
para constituir una gran fuerza. Y trabajamos y formamos unidad de izquierda.
Y el partido se desarrolló en el seno de unidad de izquierda, crecieron
los militantes en el partido. Después marchamos a Izquierda Unida, que
fue la experiencia de los ochenta, y el partido se desarrolló en IU,
nuestros militantes trabajando, reclutando en esa gran masa de militantes no
organizados. Y llegó un momento en que nosotros, por nuestras propias
limitaciones orgánicas, no estábamos en condiciones de poder atender
el enorme crecimiento que se daba en el desarrollo del partido. Y fue así
como en 1985 pudimos constituirnos en una fuerza fundamental, habíamos
obtenido el 22 por ciento de la votación, éramos la segunda fuerza
oposición, estaban los partidos comunistas y todas las fuerzas progresistas
en ese gran frente. Y ahí nuevamente vinieron los errores que ahora queremos
superar. Esa Izquierda Unida era una alianza electoral y no tenía perspectivas
estratégicas. Aunque se declaraba que las tenía, lo que estaba
en el centro eran los temas electorales. Por eso ahora hemos decidido trabajar
por la construcción del frente popular, que es el espacio en el cual
estamos articulando el movimiento social y las fuerzas políticas de izquierda,
ahí está el Partido Comunista, pero como la herramienta con proyecciones
y contenidos y alcance estratégico. Por supuesto que no nos excluimos,
no nos abstenemos de participar en los procesos electorales porque eso sería
absurdo. En eso también tenemos que superar las críticas que se
nos hacen desde el interior del partido, en el sentido de que quienes apuestan
por la unidad es porque tienen seguramente vocaciones electoreras. Esto también
es una deformación, porque es no comprender que en las coyunturas electorales
es cuando se intensifica la lucha de clases en el terreno ideológico,
en el terreno programático, en el terreno de la confrontación
directa. Y por lo tanto, un partido revolucionario no puede estar ajeno a esa
coyuntura y a esas circunstancias de debate y de lucha. Si bien construimos
con una clara visión estratégica, un proyecto de unidad de todas
las fuerzas, decimos también con claridad que lo hacemos para enfrentar
la lucha electoral y la lucha política en todos los terrenos. Y por eso
estamos trabajando ese frente de unidad, que se llama frente popular. Pero aun
más: creemos que es necesario no solamente construir ese núcleo
duro, como lo llamamos los comunistas, que tenga una proyección estratégica,
sino que hay que ampliar la unidad con otros sectores que posiblemente no tengan
una visión estratégica, que estén pensando en resolver
los problemas de la coyuntura, que también son importantes. Entonces
hay que articular a otros sectores. Nuestra estrategia es construir una unidad
que vaya de la izquierda hacia el centro y no al revés. Muchas tentaciones
renovadoras o seudomodernizantes nos llevaban a que había que abandonar
el espacio de izquierda y posicionarse en un espacio de centro, un espacio de
renovación de la izquierda democrática, etcétera. Nosotros
salíamos de una situación muy difícil que había
sido la deformación de la acción revolucionaria y de los métodos
revolucionarios enarbolados por Sendero Luminoso. Indudablemente nos causó
enorme daño, porque Sendero no solamente enfrentó a la derecha,
sino que nos atacó con la misma saña a la izquierda, porque consideraban
que nosotros éramos reformistas y ellos eran los únicos revolucionarios,
y que había que desplazarnos del movimiento social.
Iniciamos en el 2002 un acuerdo entre los dos partidos comunistas, acuerdo que
despues se ha convertido en la cooordinadora nacional de izquierda entre lo
que es el Partido Comunista Peruano y el PC del Perú Patria Roja. En
este espacio, los dos partidos hemos logrado articular a nueve organizaciones
políticas, que son las más importantes del país y tienen
el control y la dirección, influencia decisiva en el movimiento sindical
clasista y en los más importantes sectores de la sociedad. Esta coordinadora
de izquierda marcha a sentar las bases, en los próximos días,
de una unidad más amplia del núcleo revolucionario para construir
la unidad. Y de allí avanzar a atraer otros sectores de la socialdemocracia.
Tenemos diferencias y visiones distintas con la socialdemocracia, pero no podemos
servirle en bandeja a la derecha a esos sectores que no han avanzado suficiente
en la visión de la problemática y de la realidad. Si no somos
suficientemente hábiles y resueltos para formar una unidad que sea un
eje capaz de atraer a las otras fuerzas, progresistas, democráticas,
esas fuerzas van a marchar hacia la derecha, y será por nuestra propia
responsabilidad, por no haber constituido el polo de atracción que les
permita a esas fuerzas encontrar un espacio donde realizarse políticamente
y donde avanzar de sus actuales posiciones a posiciones más avanzadas.
Por supuesto, eso no significa renunciar a los deslindes ideológicos
y políticos, no nos ata las manos para seguir desarrollando nuestro propio
trabajo en el seno del movimiento popular, con nuestras propias perspectivas
y con nuestras propias estrategias y tácticas. Hoy el problema central
de las fuerzas revolucionarias de América Latina es la construcción
de la alternativa para dar una salida, por el lado del campo popular, a la enorme
crisis que significa la actual situación del neoliberalismo y los planes
de ofensiva y de dominio imperial que ahora tienden a agudizarse con el resultado
de las elecciones en Estados Unidos. Sin duda los triunfos de ustedes contribuirán
también a fortalecer los procesos de unidad, los procesos de articulación,
los procesos de construcción de alternativa en los demás países
de América Latina y del mundo.