UNA MIRADA SOBRE EL CONGRESO

Un primer análisis sobre el 23º Congreso y el profundo y fructífero proceso de Conferencias locales y provinciales. Su anclaje en el viraje y en el desarrollo de la lucha de clases

A las seis de la tarde del sábado cinco de diciembre culminaba sus deliberaciones el 23º Congreso del Partido Comunista, resumiendo un proceso de ricos debates desplegados durante varios meses por toda la geografía nacional y abarcando buena parte del sujeto pueblo que sufre y resiste en la Argentina. Al momento del 23º Congreso, el Partido Comunista actúa en las veinticuatro provincias, de todas las cuales participaron delegados e invitados electos en las 17 conferencias provinciales realizadas. Los vibrantes días vividos en el Hotel Bauen de Buenos Aires, una empresa recuperada y gestionada por sus trabajadores, bien se pueden considerar la continuidad de los debates realizados en las células, las asambleas locales y las conferencias regionales.

De este modo, los comunistas defendimos la sana tradición de la izquierda de discutir todos los temas que hacen a un partido: la línea política, los acuerdos electorales y los emprendimientos más estrátegicos incluido todo el sistema de dirección partidaria, desde la base misma hasta el congreso nacional, máxima instancia de conducción, en una secuencia de debates y acuerdos que involucran al conjunto del Partido quien será, seguramente, al mismo tiempo protagonista y salvaguarda de su cumplimiento. Esto es, de por sí un acontecimiento de época: la crisis de la política burguesa ha eliminado toda forma de debate de la militancia, formalizando y vaciando de sentido y contenido in extremus sus instancias orgánicas, las que han sido reemplazadas por acuerdos de cúpulas cada vez más asentados en acciones corruptas y mafiosas.

Luego de una década de triunfalismo burgués mundial y menemismo nacional, los debates de los 350 delegados comunistas de todo el país, su extracción social, su edad, su compromiso con el proyecto de poder popular, representan un triunfo político que no pasó inadvertido para nadie: ni para los representantes de otras fuerzas nacionales, ni para los delegados internacionales, ni siquiera para la gran prensa comercial que dio cuenta de nuestro congreso en sus páginas. Nos quisieron disueltos y estamos en pie como organización nacional; nos quisieron aislados internacionalmente y recibimos la presencia solidaria de numerosos revolucionarios de casi toda Nuestra América, tanto como de los partidos que están en el poder en tres de las revoluciones que se proclaman socialistas en este comienzo de siglo 21º: Cuba, Vietnam y China; nos quisieron marginales de la política y contamos en el acto de apertura del Bauen con presencias del amplio arco político y social en que se expresa la izquierda argentina, representados magníficamente por Vilma Ripoll, que anunció allí el traspaso de la banca legislativa de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a nuestro camarada Marcos Wolman, y Oscar González quien comprometió al Partido Socialista, del cual es su secretario general, en la búsqueda común de acuerdos electorales y construcción de alternativa..

El 23º Congreso, pensado integralmente como un todo único donde cuenta el proceso de debates en todo el país, el informe central, las presencias nacionales e internacionales y sus mensajes, la calidad militante de los trescientos cincuenta delegados que protagonizaron las deliberaciones y votaron las resoluciones, etcétera, constituye un discurso político coherente con el proyecto político que venimos gestando desde el 16º Congreso en adelante; y es más, no solo lo confirma, no solo lo actualiza sino que se hace en un momento nuevo donde muchas de las definiciones y acciones que gestamos en el viraje partidario, ahora pueden ser realidad concreta, praxis y no teoría..

Se han ratificado las principales definiciones estratégicas sobre el carácter de la crisis capitalista, de la revolución necesaria, socialista de liberación nacional, sobre el sujeto social pueblo y la estrategia de construir bases de poder popular para conquistar y defender el poder, cuestiones estas que constituyen todo un rumbo estratégico para sacar la Argentina de la crisis. Sin embargo, creemos que la trascendencia de este congreso excede la letra de las Tesis y del Informe Central aprobados y radica en que el discurso se va haciendo acciones políticas que van constituyendo una nueva realidad, la cual nos permiten abrigar serena expectativa en que se pueda comenzar a superar la crisis de alternativa .

¿Cómo se expresó esta nueva realidad en nuestro 23º Congreso? En la presencia de luchadores de todas las peleas de estos días, en la constatación del desarrollo de las herramientas político-sociales que nos permiten participar en la dinámica de lucha desde nuestro proyecto político (el Movimiento Territorial Liberación, el Movimiento Político Sindical Liberación, el Movimiento Campesino Liberación y el Movimiento Universitario de Izquierda); en la ratificación de los acuerdos de Izquierda Unida que permiten un relanzamiento de esta herramienta para la lucha electoral y política-institucional y por el compromiso congresal con el proceso de debates y construcción de alternativa que se lanzó desde Rosario con el nombre de Encuentro Nacional por la Soberanía Popular al que nos proponemos transformar en un momento fundacional de una nueva identidad política que combine amplitud con profundidad, que respete y preserve todas las identidades políticas preexistentes al tiempo que genera una nueva, antimperialista, que nos contenga a todos, que se base en una metodología antagónica a la de los acuerdos cupulares y el autoritarismo mediático: una metodología democrática basada en el protagonismo de la militancia y el respeto a los acuerdos.

Se puede decir que el Congreso ya tuvo su momento de balance en el acto de Izquierda Unida de la Plaza de Mayo donde las columnas comunistas y la coherencia de nuestros discursos dan cuenta de una fuerza tonificada por el congreso; y que tendrá un momento de prueba de la certeza de nuestro rumbo y de nuestra capacidad de concentrarnos en lo fundamental, el próximo 16 abril, fecha en que está convocada la Asamblea de la Militancia que debe discutir el llamamiento del Encuentro por la Soberanía Popular que insertamos en este suplemento congresal por razones políticas prácticas. En pocas palabras, el 23º Congreso asume un conjunto de tareas que nos ponen frente a la posibilidad de dar vuelta la pagina de la historia de la lucha de clases caracterizada por la ausencia de alternativa política, carencia que ha impedido hasta ahora aprovechar los periodos de ofensiva de masas en beneficio popular, se trata pues de un desafío que nos interpela en nuestra identidad revolucionaria y en el compromiso ético con los millones que hoy sufren la crisis del capitalismo en la Argentina.

A casi 87 años de aquel 6 de enero de 1918 en que un puñado de jóvenes revolucionarios decidía fundar el Partido Socialista Internacional, luego Partido Comunista, revive en todo el mundo la causa del socialismo y con ella la razón de existencia de nuestro partido. El 23 Congreso dio cuenta de ello precisando rumbos de acción política, enfoques estrátegicos y caminos de construcción del Partido y la Federación Juvenil Comunista, es la hora de hacer realidad sus debates y acuerdos. Así como fuimos protagonistas de la construcción de la línea política -que de algún modo se expone en este suplemento-, seremos protagonistas de su materialización en luchas, asambleas, debates y desafíos al poder que en su conjunto pongan en marcha una alternativa política antimperialista, antineoliberal, adonde los comunistas llevaremos nuestra propuesta de que a la crisis del capitalismo argentino se la supera con una revolución socialista de revolución nacional.

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