La desidia de Vidal

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Este martes se cayó parte del cielo raso del edificio de la Secundaria 28 de Florencio Varela y dos alumnos fueron asistidos en el hospital zonal.

“Es la pesada herencia que nos deja Vidal, vamos a tener mucho trabajo, en estos cuatro años el abandono fue increíble”, dijo Laura Leonardi, consejera escolar de Quilmes por el Frente de Todos, al referirse al desplome de una parte del cielo raso del edificiode la Secundaria 28 de la localidad bonaerense de Florencio Varela que, ayer, provocó heridas en una docente y dos alumnos que debieron ser asistidos en el hospital zonal.

A raíz de este hecho, los sindicatos docentes declararon cese de actividades y, ayer al mediodía, llevaron a cabo un abrazo al establecimiento que es uno de los más antiguos de la zona.

En este sentido, desde la delegación local de Suteba, se recalcó que hubo “innumerables reclamos” vinculados -entre otras cosas- a deficiencias en los edificios escolares, que fueron desoídos por María Eugenia Vidal y su ministro de Educación, Gabriel Sánchez Zinny.

Vale recordar que Suteba viene exigiendo desde hace mucho que el ejecutivo bonaerense ponga en condiciones todos los edificios escolares. Una actitud que se profundizó -todavía más- desde que en agosto de 2018, una explosión de gas en la Escuela 49 de Moreno, se cobrara la vida de la vicedirectora Sandra Calamano y el auxiliar Rubén Rodríguez.

Datos oficiales reconocen que casi la mitad de los edificios escolares del territorio bonaerense presenta “necesidades generales de mantenimiento”.

El desagregado exhibe datos alarmantes. El 52 por ciento tiene menos mobiliario del que precisa, el 35 aparece con problemas en sus techos, al 21,4 le faltan aulas, 19.3 los presenta en sanitarios, en el 12,3 los problemas son eléctricos y el mismo porcentaje presenta problemas en conexiones de gas y en el 6,6 las obras están paradas.

Al respecto, Leonardi apuntó que “los consejos escolares tienen a las cuadrillas de reparaciones tomando mate. Contratan a sus empresas amigas y solo trabajan en las escuelas donde la comunidad educativa se organizó y planteó las demandas”, mientras que “en lugares donde no lo hicieron, dejaron la desidia que pone en peligro la integridad física de las personas”.

 

La tijera de María Eugenia

 

La Gestión Vidal propició que el sistema público universal y gratuito de Educación, fuera penetrado por ONGs y multinacionales que, de la mano de Gabriel Sánchez Zinny, dictaron capacitaciones y cursos, intervinieron en programas de estudio que financiaron en el marco de una estrategia que busca mercantilizar al sistema e imbricarlo en sus esquemas de negocios.

Por eso es difícil sorprenderse cuando se advierte que hizo que la inversión en Educación cayera seis puntos y, desde que asumió, siempre fue en picada.

Pero también confrontó constantemente con los trabajadores de la educación y fundamentalmente en los gremios docentes.

Vidal aceptó de buena gana la destrucción de la Paritaria Nacional Docente dispuesta por su jefe político, Mauricio Macri. Y esto no podía salir bien.

2018 fue el año de la paritaria más larga de la historia, en la que la gobernadora sólo cedió ante la razonabilidad del reclamo docente, cuando las encuestas comenzaron a indicarle que la posibilidad de su reelección estaba cada vez más lejos.

Así las cosas, durante su primer año de trabajo, un docente de nivel inicial cobra alrededor de 23 mil pesos mensuales.

Al asumir Vidal percibía 7.400 pesos, con lo que la recomposición salarial es de 210 por ciento. Todo en un escenario en el que -desde entonces- los precios se catapultaron, al menos, 260 por ciento.

De este modo, durante los últimos cuatro años, los salarios de los maestros perdieron 23 puntos en términos relativos.

Asimismo, en una provincia donde las políticas gubernamentales hicieron que cada vez más pibes vayan a la escuela a comer, resulta criminal el brutal ajuste realizado en Servicio Alimentario Escolar (SAE).

Suteba denunció que apenas comenzada su gestión, Vidal redujo un veinte por ciento el SAE y aunque por presión de los gremios docentes recompuso algo lo destinado a comedores escolares, mermó considerablemente la calidad y cantidad de las raciones y nunca se garantizaron los cupos necesarios.