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Conjuntamente, la Liga Argentina por los Derechos Humanos y la Comisión Argentina de Refugiados, asisten a personas que escapan de la dictadura boliviana.

“Tenemos gente acá que vino de Bolivia, perseguida, algunos de ellos tienen captura internacional”, señaló desde el Partido Comunista de Salta, Germán Lozano, quien además celebró que, “sin embargo logramos que sean aceptados como refugiados y ya tienen la documentación legal”.

Así las cosas, Lozano lamentó que “están en carácter de refugiados y de forma muy precaria”, por lo que “aunque tenemos donde asilarlos, el sacrificio se hace más difícil”.

Pero fue contundente al recalcar que “igualmente vamos a seguir recibiendo a los compañeros y los vamos a seguir ayudando a que su situación sea legal y estén correctamente para afrontar esta situación que es tan difícil”.

Vale citar que, durante los últimos días, más de una decena de personas que huyen de la dictadura instalada en Bolivia tras el golpe de Estado, ingresaron a Salta gracias al esfuerzo conjunto de la Liga Argentina por los Derechos Humanos y la Comisión Argentina de Refugiados.

Quien también arribó al país fue Evo Morales, quien lo hizo junto a una reducida comitiva desde México, país al que voló tras ser derrocado.

Entre quienes lo recibieron estuvo el titular de ATE-Capital, Daniel Catalano, quien señaló que “Evo y Linera quieren estar en su país. Pero están contentos de estar en Argentina, es un país muy hermano para ellos. Con el correr de los días harán declaraciones y se podrá interpretar que irán haciendo hacia adelante”.

Mientras tanto, un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, organismo autónomo de la OEA, señala que las masacres perpetradas por fuerzas policiales, militares y paramilitares en Sacaba y Senkata, dejaron un saldo de –al menos- 18 personas asesinadas.

Otras fuentes hablan de que asciende a 36 la cifra de personas ultimadas en esos mismos hechos en los que la dictadura reprimió a manifestantes que se pronunciaban contra el golpe de Estado. Datos que llegan desde zonas rurales, advierten que la masacre puede entregar cifras todavía peores.