El FMI profundiza su injerencia

Economía
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Una comitiva encabezada por Roberto Cardarelli y Trevor Alleyne -delegado del organismo en Buenos Aires- desembarcó en el país con el objetivo de profundizar la injerencia del organismo de cara a las elecciones presidenciales y ampliar el monitoreo que la oficina permanente realiza sobre la política económica del macrismo.

El protagonismo del Fondo Monetario en la política económica del gobierno de Mauricio Macri quedó expuesto, una vez más, la semana pasada tras la llegada de un “equipo técnico” del organismo multilateral.

La nueva “misión” del Fondo se inscribió en el marco del crédito stand by de alto acceso al que acudió el macrismo el año pasado tras una serie de negociaciones y concesiones que el propio Macri acordó con Christine Lagarde. El desembolso de casi 58 mil millones de dólares supuso la instalación de un equipo permanente de funcionarios del Fondo en el país con oficinas en los distintos organismos públicos para monitorear la política económica del gobierno y del Banco Central.

La visita de estos días tiene como objetivo supervisar con mayor detalle el cumplimiento del acuerdo y elaborar un "informe político" para el directorio del organismo frente a un año electoral que será clave y para el cual el Fondo ya tiene candidato propio.

El regreso del FMI es un proceso que el gobierno inició apenas comenzó su gestión en diciembre de 2015. Una de las primeras medidas del macrismo, de cara a los “mercados”, fue poner en vigencia nuevamente el artículo IV del Convenio Constitutivo del Fondo. Según este artículo, los países miembros deben someterse a periódicas revisiones: “el Fondo supervisará el sistema monetario internacional a fin de asegurar su buen funcionamiento, y vigilará el cumplimiento por cada país miembro de sus obligaciones”, establece el estatuto.

Estas supervisiones más que "técnicas" son políticas y constituyen una de las herramientas con las que el FMI condiciona a los países miembros. La aplicación de esta normativa había sido discontinuada por Néstor Kirchner tras la reestructuración de 2003 y el pago al Fondo en 2006.

En los 10 días que lleva la misión en Buenos Aires, los enviados del FMI ya se reunieron con sectores patronales y referentes políticos del macrismo y la oposición. Uno de los cónclaves más celebrado fue el que reunió a los enviados del Fondo con la Sociedad Rural Argentina (SRA). Allí, el presidente de la patronal agraria, Daniel Pelegrina, planteó la necesidad de eliminar las retenciones a las exportaciones y de disminuir “la carga impositiva” sobre los sectores empresarios. Según Pelegrina, “las retenciones afectan negativamente la producción e impiden la consolidación del círculo virtuoso que necesita la economía para crecer y alcanzar el desarrollo”.

Otras de las reuniones más festejadas fue la que Roberto Cardarelli y Trevor Alleyne sostuvieron con Juan Manuel Urtubey. Tras la tertulia, el gobernador de Salta expresó que “si a la Argentina no le va bien, no puede pagar la deuda”, dejando en claro así cuáles son las prioridades del peronismo cambiemista: las mismas que las del macrismo.

La recorrida de los enviados del FMI continuó con una reunión en el despacho del diputado nacional por Unidad Ciudadana, y ex ministro de economía de Cristina Fernández, Axel Kicillof. En la misma, el diputado y referente de la oposición expuso las consecuencias económicas y sociales que el acuerdo tiene para la población y remarcó que “dicen que les preocupa la inflación y el desempleo, pero su función es estabilizar el tipo de cambio”, en referencia a la política de alta tasa de interés y devaluación que la gestión Macri sostiene en sintonía con las exigencias del organismo.

La agenda de encuentros continuó con Roberto Lavagna, el candidato de una parte del establishment que, ante la erosión de la figura de Macri y el crecimiento de Cristina en algunas encuestas, busca una salida que no modifique en lo estructural la política económica de los últimos cuatro años.

Esta nueva misión del Fondo culminará el día jueves. La última estación del recorrido será la CGT de Héctor Daer. Mientras, son las mismas voces del oficialismo las que plantean la inviabilidad del acuerdo con el FMI. Carlos Melconian, quien por estas horas -y según los propios voceros mediáticos del macrismo- es el principal asesor económico de Macri, advirtió que el plan con el FMI “como fue diseñado originalmente es incontinuable” y calificó al mismo de “picapiedra”.

A todas luces el acuerdo con el FMI es insostenible. Principalmente, porque es el mismo acuerdo el que genera las condiciones para que sea imposible de afrontar sin consecuencias sociales y económicas desastrosas para la población trabajadora. En el contexto de alta tasa de interés, inflación galopante, devaluación y tarifazos, el aumento de la pobreza y el desempleo es la única certeza que se avizora en el horizonte, salvo que el rumbo económico del país pegue un giro de 180 grados. Así y todo, el futuro es incierto en tanto y en cuanto no surja en la Argentina la fuerza política que pueda sostener los cambios estructurales que el presente demanda. Para derrotar a la derecha hay que trascender las propuestas neokeynesianas y una de estas es rechazar de plano el acuerdo con el Fondo Monetario.