Respuesta popular en Congreso

Sindicales y Territorio
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Contra la Ley Monsato:  Los trabajadores de la tierra reclamaron que se quite este proyecto y que las organizaciones agrarias puedan participar en la redacción de la Ley.

Con un Semillazo que se llevó a cabo ante el Congreso Nacional, trabajadores de la tierra repudiaron la Ley Monsanto-Bayer que intenta imponer el Gobierno Cambiemos, y ratificaron la necesidad de que se preserve el carácter de orden público del régimen legal de semillas, al tiempo que reivindicaron el papel del Estado en materia de protección del derecho de los agricultores.

Y en esta dirección, reclamaron que se deseche el proyecto del ejecutivo, así como que se convoque a construir una normativa que garantice la participación de las organizaciones agrarias en la redacción de la Ley.

Fue en momentos en que dentro de la sede legislativa tenía lugar una audiencia pública, en la que integrantes de la Comisión de Agricultura y Ganadería de la Cámara de Diputados, escucharon a distintos disertantes que se refirieron al proyecto, entre ellos, a la nutricionista y militante del Partido Comunista, Myriam Gorban.

Mientras tanto, puertas afuera hubo charlas y debates, mientras que pequeños agricultores y familias campesinas se hacían oír. Ahí pudo verse a trabajadores agrarios de diferentes puntos del país y, entre ellos, a representantes del MCL.

Los manifestantes coincidieron al dejar en claro que es mentira que, tal como recalca el Ministerio de Agroindustria -ahora degradado a Secretaría- haya un consenso mayoritario para adherir a las imposiciones de Monsanto que plasma la iniciativa.

Vale recordar que la postura adoptada por la multinacional en este sentido es muy agresiva y excede el ámbito parlamentario. Todavía está fresco el recuerdo de 2005 cuando, tras haber fracasado al imponer su proyecto un año antes, Monsanto retuvo barcos con carga argentina en puertos europeos.

Si prospera el proyecto, entre otras cosas, se va a eliminar la potestad de los productores a ejercer el derecho al uso propio de la semilla y, además, deberán pagar regalías en cada nueva temporada de cultivo.

Otra cosa que pretende la iniciativa es dotar de superpoderes al Instituto Nacional de Semillas (Inase), que se convertiría en custodio de los derechos de patentes sobre genes de las corporaciones, lo que lo pondría por encima de cualquier decisión judicial, en tanto que violaría los derechos de los productores.

Y, sobre todo, impondría la concentración de la multinacional sobre decenas de miles de actores de la actividad agraria, algo que afectaría fundamentalmente a los productores más débiles como la agricultura familiar, campesina e indígena.

Vale recordar que en Argentina rigen los lineamientos aprobados durante 1978 por la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales, que permite al agricultor guardar semillas de su cosecha para utilizarlas en otra siembra.

Esto es lo que quieren destruir multinacionales como Monsanto que, con la irrupción de tecnologías que permiten la modificación genética de las semillas, se apropiaron del mercado, ya que pretenden cobrar cada vez que el productor utiliza la semilla a la que consideran su producto.

En este punto, cabe recalcar también que la semilla modificada genéticamente, viene de la mano del uso de agrotóxicos que provocan un impacto letal en poblaciones enteras.

El proyecto gubernamental, que fue presentado dos años atrás, va en la dirección de defender los intereses de las multinacionales, ya que si prospera las empresas van a quedar habilitadas para cobrar regalías por el uso de las semillas.

 

Organizados contra las multinacionales

 

Myriam Gorban, coordinadora de la cátedra de soberanía alimentaria de la Facultad de Medicina de la UBA destacó la movilización de este miércoles.

“Fue muy importante este nuevo Semillazo con la presencia de los trabajadores del campo en la ciudad”, remarcó Gorban que agregó: “en la audiencia pública más de veinte organizaciones campesinas se hicieron presentes, además estuvo la Federación Agraria”.

En cuanto a la modificación de la genética de la semilla que impone Monsanto, la militante comunista aseveró que “apropiarse de la semilla es apropiarse de la vida de los pueblos”.

En esa línea, fue contundente al referirse al impuesto que coloca la multinacional a los productores. “Esto es algo que ya lo hacen, solo que ahora buscan blanquearlo”, señaló.

“Ante este proyecto que favorece a las multinacionales, hay que organizarnos para dar un contragolpe popular a este golpe del estado”, enfatizó Gorban.