Esbozo Biográfico
Rosa
Luxemburgo nació en la pequeña población polaca de Zamosc,
el 5 de marzo de 1871. Desde muy joven fue activista del movimiento socialista.
Se unió a un partido revolucionario llamado Proletariat, fundado en 1882,
alrededor de 21 años antes de que se fundara el Partido Social Demócrata
Ruso (bolcheviques y mencheviques).
Proletariat estuvo desde sus comienzos, tanto en principios como en programa, señaladamente adelantado con respecto al movimiento revolucionario en Rusia. Mientras el movimiento revolucionario ruso estaba todavía restringido a actos de terrorismo individual llevados a cabo por una heroica minoría de intelectuales, Proletariat organizaba y dirigía a miles de trabajadores en huelga. No obstante, en 1886, Proletariat fue prácticamente decapitado por la ejecución de cuatro de sus líderes, el encarcelamiento de otros veintitrés bajo largas condenas a trabajos forzados y el destierro de otros doscientos. Sólo se salvaron del naufragio pequeños círculos, y a uno de ellos se unió Rosa Luxemburgo a los 16 años. Alrededor de 1889, su actuación llegó a oídos de la policía y tuvo que abandonar Polonia, ya que sus camaradas pensaron que podría realizar tareas más útiles en el exterior que en prisión. Fue a Zurich, en Suiza, que era el centro más importante de emigración polaca y rusa. Ingresó en la universidad, donde estudió ciencias naturales, matemáticas y economía. Tomó parte activa en el movimiento obrero local y en la intensa vida intelectual de los revolucionarios emigrados.
Apenas dos años más tarde, Rosa ya era reconocida como líder teórico del partido socialista revolucionario de Polonia. Llegó a ser colaboradora principal del diario del partido, Sprawa Rabotnicza, publicado en París. En 1894, el nombre del partido, Proletariat, cambió por el de Partido Social Demócrata del Reino de Polonia; muy poco después, Lituania se añadió al título. Rosa siguió siendo líder teórico del partido -el SDKPL- hasta el fin de su vida.
En agosto de 1893, representó al partido en el Congreso de la Internacional Socialista. Allí, siendo una joven de 22 años, tuvo que lidiar con veteranos muy conocidos de otro partido polaco, el Partido Socialista Polaco (PPS), cuyo principio más importante era la independencia de Polonia, y que demandaba el reconocimiento de todos los miembros de mayor experiencia del socialismo internacional.
La ayuda para el movimiento nacional en Polonia tenía tras de sí el peso de una larga tradición: también Marx y Engels habían hecho de esto un principio importante en su política. Impertérrita ante todo esto, Rosa cuestionó al PSS, acusándolo de tendencias claramente nacionalistas y de propensión a desviar a los trabajadores de la senda de la lucha de clases; se atrevió a tomar una posición diferente a la de los viejos maestros y se opuso al slogan de "independencia para Polonia" (Para una elaboración de la posición de Rosa Luxemburgo sobre la cuestión nacional, véase el Capítulo 6.) Sus adversarios acumularon injurias sobre ella: algunos, como el veterano discípulo y amigo de Marx y Engels, Wilhelm Liebknecht, llegó a acusarla de ser agente de la policía secreta zarista. No obstante, ella se mantuvo en sus trece.
Intelectualmente crecía a pasos agigantados. En 1898, se dirigió al centro del movimiento obrero internacional en Alemania, que la atrajo irresistiblemente.
Comenzó a escribir asiduamente, y después de un tiempo llegó a ser uno de los principales colaboradores del periódico teórico marxista más importante de la época, Die Neue Zeit. Invariablemente independiente en el juicio y en la crítica, ni siquiera el tremendo prestigio de Karl Kautsky, su director -"Papa del marxismo", como se le llamaba-, lograba apartarla de sus opiniones elaboradas, una vez que estaba convencida de ellas.
Rosa entregó cuerpo y alma al movimiento obrero en Alemania. Era colaboradora regular de numerosos diarios socialistas -y en algunos casos directora-, dirigió muchos mítines populares y tomó parte enérgicamente en todas las tareas que el movimiento le requería. Desde el principio hasta el fin, sus disertaciones y artículos eran trabajos creativos originales, en los que apelaba a la razón más que a la emoción, y en los que siempre abría a sus oyentes y lectores un horizonte más amplio.
En este momento, el movimiento de Alemania se dividió en dos tendencias principales, una reformista -con fuerza creciente- y la otra revolucionaria. Alemania había gozado de creciente prosperidad desde la crisis de 1873. El nivel de vida de los trabajadores había ido mejorando ininterrumpidamente, aunque en forma lenta: los sindicatos y cooperativas se habían vuelto más fuertes. En estas circunstancias, la burocracia de estos movimientos, junto con la creciente representación parlamentaria del Partido Social Demócrata, se alejaba de la revolución y se inclinaba con gran ímpetu hacia los que ya proclamaban el cambio gradual o el reformismo como meta. El principal vocero de esta tendencia era Eduard Bernstein, un discípulo de Engels. Entre 1896 y 1898, escribió una serie de artículos en Die Neue Zeit sobre "Problemas del Socialismo", atacando cada vez más abiertamente los principios del marxismo. Estalló una larga y amarga discusión. Rosa Luxemburgo, que acababa de ingresar en el movimiento obrero alemán, inmediatamente salió en defensa del marxismo. De forma brillante y con magnífico ardor atacó el propagado cáncer del reformismo en su folleto ¿Reformismo o revolución?. (Para una elaboración de su crítica del reformismo, véase el Capítulo 2).
Poco después, en 1899, el "socialista" francés Millerand participó de un gobierno de coalición con un partido capitalista. Rosa siguió atentamente este experimento y lo analizó en una serie de brillantes artículos referentes a la situación del movimiento francés en general, y a la cuestión de los gobiernos de coalición en particular (véase el Capítulo 2). Después del fiasco de Macdonald en Gran Bretaña, el de la República de Weimar en Alemania, el del Frente Popular en Francia en la década de los 30 y los gobiernos de coalición posteriores a la Segunda Guerra Mundial en el mismo país, queda claro que las enseñanzas impartidas por Rosa no son únicamente de interés histórico.
Entre 1903-1904, Rosa se entregó a una polémica con Lenin, con quien disentía en la cuestión nacional (véase el Capítulo 6), y en la concepción de la estructura del partido y la relación entre el partido y la actividad de las masas (véase el Capítulo 5).
En 1904, después de "insultar al Káiser", fue sentenciada a nueve meses de prisión, de los cuales cumplió solo uno.
En 1905, con el estallido de la primera revolución rusa, escribió una serie de artículos y panfletos para el partido polaco, en los que exponía la idea de la revolución permanente, que había sido desarrollada independientemente por Trotsky y Parvus, pero sostenida por pocos marxistas de la época. Mientras que tanto los bolcheviques como los mencheviques, a pesar de sus profundas divergencias, creían que la revolución rusa había de ser democrático-burguesa, Rosa argüía que se desarrollaría más allá del estadio de burguesía democrática y que podría terminar en el poder de los trabajadores o en una derrota total. Su slogan era "dictadura revolucionaria del proletariado basada en el campesinado".1
Sin embargo, pensar, escribir y hablar sobre la revolución no era suficiente para Rosa Luxemburgo. El motto de su vida fue: "En el principio fue el acto". Y aunque no gozaba de buena salud en ese momento, entró de contrabando en la Polonia rusa tan pronto como pudo (en diciembre de 1905). En ese momento el punto culminante de la revolución había sido superado. Las masas todavía estaban activas, pero ahora vacilantes, mientras la reacción alzaba su cabeza. Se prohibieron todos los mítines, pero los obreros todavía los celebraban en sus fortalezas: las fábricas. Todos los periódicos de los trabajadores fueron suprimidos, pero el del partido de Rosa seguía apareciendo todos los días, impreso clandestinamente. El 4 de marzo de 1906 fue arrestada y detenida durante cuatro meses, primero en la prisión y posteriormente en un fuerte. A causa de su mala salud y de su nacionalidad alemana, fue liberada y expulsada del país.2
La revolución rusa dio vigor a una idea que Rosa había concebido años atrás: que las huelgas de masas -tanto políticas como económicas- constituían un elemento cardinal en la lucha revolucionaria de los trabajadores por el poder, singularizando a la revolución socialista de todas las anteriores. A partir de allí elaboró aquella idea en base a una nueva experiencia histórica. (Véase el Capítulo 3)
Al hablar en tal sentido en un mitin público fue acusada de "incitar a la violencia", y pasó otros dos meses en prisión, esta vez en Alemania.
En 1907, participó en el Congreso de la Internacional Socialista celebrado en Stuttgart. Habló en nombre de los partidos ruso y polaco, desarrollando una posición revolucionaria coherente frente a la guerra imperialista y al militarismo. (Véase el Capítulo 4)
Entre 1905 y 1910, la escisión entre Rosa Luxemburgo y la dirección centrista3 del SPD -del que Kautsky era el portavoz teórico- se hizo más profunda. Ya en 1907, Rosa había expresado su temor de que los líderes del partido, al margen de su profesión de marxismo, vacilarían frente a una situación que requiriera acción. El punto culminante llegó en 1910, cuando se produjo una ruptura total entre Rosa y Karl Kautsky por la cuestión de la vía de los trabajadores hacia el poder. Desde ese momento, el SPD se dividió en tres tendencias diferenciadas: los reformistas, que progresivamente fueron adoptando una política imperialista; los así llamados marxistas de centro, conducidos por Kautsky (ahora apodado por Rosa Luxemburgo "líder del pantano"), quien conservaba su radicalismo verbal pero se limitaba cada vez más a los métodos parlamentarios de lucha; y el ala revolucionaria, de la que Rosa Luxemburgo era la principal inspiradora.
En 1913, publicó su obra más importante: La acumulación de capital. (Una contribución a la explicación económica del imperialismo). Ésta es sin duda, desde El Capital una de las contribuciones más originales a la doctrina económica marxista. Este libro -como lo señalara Mehring, el biógrafo de Marx- con su caudal de erudición, brillantez de estilo, vigoroso análisis e independencia intelectual, es de todas las obras marxistas, la más cercana a El Capital. El problema central que estudia es de enorme importancia teórica y política: los efectos que la expansión del capitalismo en territorios nuevos y atrasados, tiene sobre sus propias contradicciones internas y sobre la estabilidad del sistema. (Para un análisis de esta obra véase el Capítulo 8.)
El 20 de febrero de 1914, Rosa Luxemburgo fue arrestada por incitar a los soldados a la rebelión. La base de esta acusación fue una arenga en la que declaró: "Si ellos esperan que asesinemos a los franceses o a cualquier otro hermano extranjero, digámosles: 'No, bajo ninguna circunstancia'". En el Tribunal se transformó de acusada en acusadora, y su disertación -publicada posteriormente bajo el título Militarismo, guerra y clase obrera- es una de las más inspiradas condenas del imperialismo por parte del socialismo revolucionario. Se la sentenció a un año de prisión, pero no fue detenida ahí mismo. Al salir de la sala del tribunal fue de inmediato a un mitin popular, en el que repitió su revolucionaria propaganda antibélica.
Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, prácticamente todos los líderes socialistas fueron devorados por la marea patriótica. El 3 de agosto de 1914, el grupo parlamentario de la socialdemocracia alemana decidió votar a favor de créditos para el gobierno del Káiser. Sólo quince de los ciento once diputados mostraron algún deseo de votar en contra. No obstante, después de serles rechazada su solicitud de permiso, se sometieron a la disciplina del partido, y el 4 de agosto, todo el grupo socialdemócrata votó por unanimidad en favor de los créditos. Pocos meses después, el 3 de diciembre, Karl Liebknecht ignoró la disciplina del partido para votar de acuerdo con su conciencia. Fue el único voto en contra de los créditos para la guerra.
La decisión de la dirección del partido fue un rudo golpe para Rosa Luxemburgo. Sin embargo, no se permitió la desesperación. El mismo día que los diputados de la socialdemocracia se unieron a las banderas del Káiser, un pequeño grupo de socialistas se reunió en su departamento y decidió emprender la lucha contra la guerra. Este grupo, dirigido por Rosa, Karl Liebknecht, Franz Mehring y Clara Zetkin, finalmente se transformó en la Liga Espartaco. Durante cuatro años, principalmente desde la prisión, Rosa continuó dirigiendo, inspirando y organizando a los revolucionarios, levantando las banderas del socialismo internacional. (Para más detalles de su política antibélica, véase el Capítulo 4.)
El estallido de la guerra, separó a Rosa del movimiento obrero polaco, pero debe de haber obtenido profunda satisfacción, porque su propio partido en Polonia permaneciera en todo sentido leal a las ideas del socialismo internacional.
La revolución rusa de febrero de 1917 concretó las ideas políticas de Rosa: oposición revolucionaria a la guerra y lucha para el derrocamiento de los gobiernos imperialistas. Desde la prisión, seguía febrilmente los acontecimientos, estudiándolos a fondo con el objeto de recoger enseñanzas para el futuro. Señaló sin vacilaciones que la victoria de febrero no significaba el final de la lucha, sino solo su comienzo; que únicamente el poder en manos de la clase trabajadora podía asegurar la paz. Emitió constantes llamamientos a los trabajadores y soldados alemanes para que emularan a sus hermanos rusos, derrocaran a los junkers y al capitalismo. Así, al mismo tiempo que se solidarizarían con la revolución rusa, evitarían morir desangrados bajo las ruinas de la barbarie capitalista.
Cuando estalló la Revolución de Octubre, Rosa la recibió con entusiasmo, ensalzándola con los términos más elevados. Al mismo tiempo, no sustentaba la creencia de que la aceptación acrítica de todo lo que los bolcheviques hicieran fuera útil al movimiento obrero. Previó claramente que si la Revolución Rusa permanecía en el aislamiento, un elevado número de distorsiones mutilarían su desarrollo; bien pronto señaló tales distorsiones en el proceso de desarrollo de la Rusia soviética, particularmente sobre la cuestión de la democracia. (Véase el Capítulo 7.)
El 8 de noviembre de 1918, la revolución alemana liberó a Rosa de la prisión. Con todo su energía y entusiasmo se sumergió en la lucha revolucionaria. Lamentablemente las fuerzas reaccionarias eran poderosas. Líderes del ala derecha de la socialdemocracia y generales del viejo ejército del Káiser unieron sus fuerzas para suprimir al proletariado revolucionario. Miles de trabajadores fueron asesinados; el 15 de enero de 1919 mataron a Karl Liebknecht; el mismo día, el culatazo de rifle de un soldado destrozó el cráneo de Rosa Luxemburgo.
El movimiento internacional de los trabajadores perdió, con su muerte, uno de sus más nobles espíritus. "El más admirable cerebro entre los sucesores científicos de Marx y Engels", como dijo Mehring, había dejado de existir. En su vida, como en su muerte, dio todo por la liberación de la humanidad.
Notas
1. No por nada Stalin denuncia a Rosa póstumamente en 1931 como trotskista
(véase J.V.Stalin, Works Tomo XII, pp86-104).
2. Había adquirido la nacionalidad alemana mediante un matrimonio simulado con Gustav Lübeck. (N. de la T.)
3. Centrista fue un término que se aplicaba a aquellos que mantenían una posición intermedia, vacilante, entre los revolucionarios consistentes y los reformistas declarados. (N. del T.)
Rosa Luxemburgo
REFORMA O REVOLUCIÓN
Escrito: 1900, 1908
Fuente: "reforma o revolución social", por Rosa Luxemburgo
Editor: Publications militante, Londres, 1986 (ningún copyright)
Primero Publicado: 1900 (segunda edición revisada 1908)
Introducción
Al principio opinión el título de este trabajo puede ser encontrado el sorprender. ¿Puede la Social-Democracia estar contra reformas? ¿Podemos contrapose la revolución social, la transformación de la orden existente, nuestro objetivo final, a las reformas sociales? Ciertamente no. La lucha diaria para las reformas, para el mejoramiento de la condición de los trabajadores en el marco de la orden social existente, y para las instituciones democráticas, ofrece a la Social-Democracia un lazo indisoluble. La lucha para las reformas es sus medios; la revolución social, su puntería.
Está en la teoría de Eduard Bernstein, presentada en sus artículos sobre "problemas del socialismo," Neue Zeit de 1897-98, y en su der Sozialdemokratie [ 1 ] de Aufgaben del dado del und del DES Socialismus de Voraussetzungen del dado del libro ese encontramos, para la primera vez, la oposición de los dos factores del movimiento de trabajo. Su teoría tiende para aconsejarnos a que renunciemos la transformación social, el objetivo final de la Social-Democracia y, inverso, la hagamos de las reformas sociales, los medios de la lucha de clase, su puntería. Bernstein mismo tiene muy claramente y característico formuló este punto de vista cuando él escribió: "el objetivo final, no importa qué es, no es nada; el movimiento es todo."
Pero puesto que el objetivo final del socialismo constituye el único factor decisivo que distingue el movimiento Social-Democra'tico de democracia bourgeois y de radicalismo bourgeois, el único factor que transforma el movimiento de trabajo entero de un esfuerzo inútil de reparar la pedido del capitalista en una lucha de clase contra esta orden, para la supresión de esta pregunta de la orden-: "reforma o revolución?" mientras que es presentada por Bernstein, iguala para la Social-Democracia la pregunta: "para ser o no ser?" En la controversia con Bernstein y sus seguidores, todos en el partido ought entenderlo claramente no es una cuestión de el o de ese método de lucha, o el uso de esto o ese sistema de táctica, pero de la misma existencia del movimiento Social-Democra'tico.
Sobre una consideración ocasional de la teoría de Bernstein, esto puede aparecer como una exageración. ¿Él no menciona continuamente la Social-Democracia y sus punterías? ¿Él no repite repetidas veces, en lengua muy explícita, que él se esfuerza también hacia el objetivo final del socialismo, pero de otra manera? ¿Él no tensiona particularmente que él aprueba completamente de la actual práctica de la Social-Democracia?
Eso es todo verdad, ser seguro. Es también verdad que cada nuevo movimiento, cuando primero elabora su teoría y política, comienza encontrando la ayuda en el movimiento precedente, aunque puede estar en la contradicción directa con el último. Comienza satisfaciéndose a las formas encontradas actuales y hablando la lengua hablada a esto. En tiempo el grano nuevo se rompe a través de la vieja cáscara. El nuevo movimiento encuentra sus formas y su propia lengua.
Para contar con una oposición contra socialismo científico en su muy comenzar, a expresarse claramente, completamente y a la consecuencia pasada a propósito de su contenido verdadero: para esperar que niegue abiertamente y la base teórica del Social-Democracia- ascendería embotado a subestimar la energía del socialismo científico. Hoy él que desea pasar como socialista, y en el mismo tiempo declara la guerra en la doctrina de Marxian, el producto más estupendo de la mente humana en el siglo, debe comenzar con la estima involuntaria para Marx. Él debe comenzar reconociéndose para ser su discípulo, buscando en propias enseñanzas de Marx los puntos de la ayuda para un ataque contra el último, mientras que él representa este ataque como otro desarrollo de la doctrina de Marxian. En esta cuenta, debemos, despreocupado por sus formas externas, seleccionar el núcleo forrado de la teoría de Bernstein. Ésta es una cuestión de necesidad urgente para las amplias capas del proletariado industrial en nuestro partido.
Ningún insulto más grueso, ningún aspersion más bajo, no se puede lanzar contra los trabajadores que las observaciones: las "controversias de Theocratic están solamente para los académicos." Hace una cierta hora Lassalle dicho: "solamente cuando la ciencia y los trabajadores, estos postes opuestos de la sociedad, se convierten en una, voluntad machacan en sus brazos del acero todos los obstáculos de cultivar." La fuerza entera del movimiento de trabajo moderno se basa sobre conocimiento teórico.
Pero doble importante es este conocimiento para los trabajadores en el actual caso, porque es exacto ellos y su influencia en el movimiento que están en el equilibrio aquí. Es su piel que se está trayendo al mercado. La teoría en el partido, la teoría del opportunist formulada por Bernstein, no es nada que una tentativa inconsciente de asegurar predominio a los elementos del pequeño-petty-bourgeois que han incorporado nuestro partido, para cambiar la política y las punterías de nuestro partido en su dirección. La cuestión de la reforma o de la revolución, del objetivo final y del movimiento, está básicamente, en otra forma, pero la cuestión del carácter del pequeño-petty-bourgeois o del proletario del movimiento de trabajo.
Es, por lo tanto, en el interés de la masa proletaria del partido de llegar a ser conocido, activamente y detalladamente, con el actual teórico el privilegio del restos del conocimiento de un puñado de "académicos" en el partido, la última cara de la voluntad el peligro de perderse. Solamente cuando la gran masa de trabajadores toma las armas afiladas y confiables del socialismo científico en sus propias manos, quiera todas las inclinaciones del pequeño-petty-bourgeois, todas las corrientes opportunistic, vienen a la nada. El movimiento entonces se encontrará en la tierra segura y firme. la "cantidad lo hará"
Rosa Luxemburgo
[ 1 ] Las condiciones previas del socialismo y las tareas para la democracia
social
Parte Una: El Método Del Opportunist
Capítulo I
Si es verdad que las teorías son solamente las imágenes de los fenómenos del mundo exterior en el sentido humano, debe ser agregado, referente sistema de sde Eduard a Bernstein ', que las teorías son a veces imágenes invertidas. Piense en una teoría de instituir socialismo por medio de reformas sociales en la cara del estancamiento completo del movimiento de reforma en Alemania. Piense en una teoría del control del sindicato. Considere la teoría de ganar a una mayoría en el parlamento, después de la revisión de la constitución de Sajonia y en la vista de las tentativas más recientes contra sufragio universal. Sin embargo, el punto giratorio del sistema de Bernstein no está situado en su concepto de las tareas prácticas de la Social-Democracia. Se encuentra en su soporte en el curso del desarrollo objetivo de la sociedad del capitalista, que, alternadamente está limitada de cerca a su concepto de las tareas prácticas de la Social-Democracia.
Según Bernstein, una declinación general del capitalismo se parece ser cada vez más improbable porque, en la una mano, el capitalismo demuestra una mayor capacidad de la adaptación, y, por otra parte, la producción del capitalista más y se varía.
La capacidad del capitalismo de adaptarse, dice Bernstein, se manifiesta primero en la desaparición de crisis generales, resultando del desarrollo del sistema de crédito, de las organizaciones patronales, de medios de la comunicación más amplios y de servicios informativos. Se demuestra en segundo lugar, en la tenacidad de las clases medias, que graniza de la diferenciación cada vez mayor de los ramas de la producción y de la elevación de las capas extensas del proletariado al nivel de la clase media. Además se prueba, discute Bernstein, por el mejoramiento de la situación económica y política del proletariado como resultado de su actividad del sindicato.
De este soporte teórico se deriva la conclusión general siguiente sobre el trabajo práctico de la Social-Democracia. La última necesidad no dirige su actividad diaria hacia la conquista de la energía política, pero hacia la mejora de la condición de la clase obrera, dentro de la orden existente. No debe esperar instituir socialismo como resultado de una crisis política y social, sino debe construir socialismo por medio de la extensión progresiva del control social y del uso gradual del principio de la cooperación.
Bernstein mismo ve nada nuevo en sus teorías. En el contrario, él las cree estar en el acuerdo con ciertos declaraciones de Marx y de Engels. Sin embargo, se parece a nosotros que es difícil negar que están en la contradicción formal con los conceptos del socialismo científico.
Si el revisionismo de Bernstein consistiera simplemente en la afirmación que el marzo del desarrollo del capitalista es más lento que fuera pensado antes, él estaría presentando simplemente una discusión para aplazar la conquista de la energía del proletariado, en quien todos convino hasta ahora. Su solamente consecuencia sería el retardarse para arriba del paso de la lucha.
Pero ése no es el caso. Qué Bernstein pregunta es no el rapidez del desarrollo de la sociedad del capitalista, sino el marzo del desarrollo sí mismo y, por lo tanto, la misma posibilidad de un cambio al socialismo.
La teoría socialista hasta ahora declaró que el punto de la salida para una transformación al socialismo sería una crisis general y catastrófica. Debemos distinguir en cosas de esta perspectiva dos: la idea fundamental y su forma exterior.
La idea fundamental consiste en la afirmación que el capitalismo, como resultado de sus propias contradicciones internas, se mueve hacia un punto cuando será desequilibrado, cuando llegará a ser simplemente imposible. Había buenas razones de concebir esa juntura en la forma de una crisis comercial general catastrófica. Pero eso es de importancia secundaria cuando se considera la idea fundamental.
La base científica del socialismo se reclina, al igual que bien sabido, en tres resultados principales del desarrollo del capitalista. Primero, en la anarquía cada vez mayor de la economía de capitalista, conduciendo inevitable a su ruina. En segundo lugar, en la socialización progresiva del proceso de la producción, que crea los gérmenes de la orden social futura. Y tercer, en la organización y el sentido crecientes de la clase proletaria, que constituye el factor activo en la revolución que viene.
Bernstein tira lejos del primer de las tres ayudas fundamentales del socialismo científico. Él dice que el desarrollo del capitalista no conduce a un derrumbamiento económico general.
Él no rechaza simplemente cierta forma del derrumbamiento. Él rechaza la misma posibilidad de derrumbamiento. Él dice textual: "uno podría demandar eso por el derrumbamiento de la actual sociedad es algo más significado que una crisis comercial general, peor que todos los otros, que es un derrumbamiento completo del sistema del capitalista causado como resultado de sus propias contradicciones." Y a esto él contestó: "con el desarrollo cada vez mayor de la sociedad un derrumbamiento completo y casi general del actual sistema de la producción llega a ser más y más improbable, porque el desarrollo del capitalista aumenta en la una mano la capacidad de la adaptación y, en otro-que es en el mismo tiempo, de la diferenciación de la industria." (Neue Zeit, 1897-98, vol. 18, página 555)
Pero entonces la pregunta se presenta: ¿Por qué y cómo, en ese caso, podemos lograr el objetivo final? Según socialismo científico, la necesidad histórica de la revolución socialista se manifiesta sobretodo en la anarquía cada vez mayor del capitalismo, que conduce el sistema en una callejón sin salida. Pero si uno admite con Bernstein que el desarrollo del capitalista no se mueve en la dirección de su propia ruina, entonces el socialismo deja de ser objetivo necesario. Sigue siendo los otro dos apoyos principales de la explicación científica del socialismo, que también se dicen para ser las consecuencias del capitalismo sí mismo: la socialización del proceso de la producción y del sentido cada vez mayor del proletariado. Es estas dos materias que Bernstein tiene en mente cuando él dice: "la supresión de la teoría del derrumbamiento de ninguna manera no priva la doctrina socialista de la energía de la persuasión. ¿Para, examinado de cerca, cuáles son todos los factores enumerados por nosotros que haga para la supresión o la modificación de las crisis anteriores? Nada , en hecho, que las condiciones, o aún en partido los gérmenes, de la socialización de la producción y del intercambio." (Ibid, página 554)
La reflexión muy pequeña es necesaria entender que aquí hacemos frente también a una conclusión falsa. ¿Dónde miente la importancia de todos los fenómenos que son dichos por Bernstein para ser los medios de los adaptacio'n-ca'rteles del capitalista, del sistema de crédito, del desarrollo de medios de la comunicación, del mejoramiento de la situación de la clase obrera, del etc.? Obviamente, en eso suprimen o, por lo menos, atenúan las contradicciones internas de la economía de capitalista, y paran el desarrollo o la provocación de estas contradicciones. Así la supresión de crisis puede significar solamente la supresión del antagonismo entre la producción y el intercambio en la base del capitalista. El mejoramiento de la situación de la clase obrera, o la penetración de ciertas fracciones de la clase en capas medias, puede significar solamente la atenuación del antagonismo entre el capital y el trabajo. ¿Pero si los factores de la mención suprimen las contradicciones del capitalista y por lo tanto excepto el sistema de la ruina, si permiten a capitalismo mantener si' mismo-y ésa es porqué Bernstein las llama los "medios de adaptation"-co'mo pueden los cárteles, el sistema de crédito, los sindicatos, el etc., para ser en el mismo tiempo "las condiciones y para igualar, en parte, los gérmenes" del socialismo? Obviamente solamente en el sentido que expresan lo más claramente posible el carácter social de la producción.
Pero presentándola en su forma del capitalista, los mismos factores hacen superfluo, inverso, en la misma medida, la transformación de esto socialised la producción en la producción socialista. Ése es porqué pueden ser los gérmenes o las condiciones de una orden socialista solamente en un sentido teórico y no en un sentido histórico. Son los fenómenos que, en la luz de nuestro concepto del socialismo, sabemos para ser relacionados con el socialismo pero que, en hecho, no conduzca no solamente a una revolución socialista sino rendirla, en el contrario, superfluo.
Sigue siendo un fuerza que hace para el sentido de la clase del socialismo-del proletariado. Pero, es también en el caso dado ningún la reflexión intelectual simple de las contradicciones cada vez mayor del capitalismo y de su declinación que se acerca. Ahora no es no más que ideal que fuerza de la persuasión se basa solamente sobre la perfección atribuida a él.
Tenemos aquí, en escrito, la explicación del programa socialista por medio de "razón pura." Tenemos aquí, utilizar una lengua más simple, una explicación idealista del socialismo. La necesidad objetiva del socialismo, la explicación del socialismo como resultado el desarrollo material de la sociedad, baja a la tierra.
La teoría de la revisionista se coloca así en un dilema. Cualquiera la transformación socialista es, como fue admitido hasta ahora, la consecuencia de las contradicciones internas del capitalismo, y con el crecimiento del capitalismo desarrollará sus contradicciones internas, resultando inevitable, en un cierto punto, en su derrumbamiento, (en que el caso los "medios de la adaptación" es ineficaz y la teoría del derrumbamiento está correcta); o los "medios de la adaptación" realmente pararán el derrumbamiento del sistema del capitalista y de tal modo permitirán a capitalismo mantenerse suprimiendo sus propias contradicciones. En ese caso el socialismo deja de ser una necesidad histórica. Entonces se convierte en cualquier cosa que usted desea llamarlo, pero es no más largo el resultado del desarrollo material de la sociedad.
El dilema conduce a otro. O el revisionismo está correcto en su posición respecto al curso del desarrollo del capitalista, y por lo tanto la transformación socialista de la sociedad es solamente una utopía, o el socialismo no es una utopía, y la teoría de "medios de la adaptación" es falsa. Hay la pregunta en una cáscara de nuez.
Capítulo II: La adaptación del capital
Según Bernstein, el sistema de crédito, los medios de la comunicación perfeccionados y las cosechadoras nuevas del capitalista son los factores importantes ese delantero la adaptación de la economía de capitalista.
El crédito tiene usos diversos en capitalismo. Sus dos funciones más importantes son ampliar la producción y facilitar intercambio. Cuando la tendencia interna de la producción del capitalista a ampliar ilimitadamente huelgas contra las dimensiones restrictas de la característica privada, crédito aparece como medios de superar estos límites de una manera particular del capitalista. Acredite, con la acción, las cosechadoras en una magnitud de capital una gran cantidad de capitales individuales. Hace disponible para cada capitalista el uso de otros capitalistas dinero-en la forma de crédito industrial. Pues el crédito comercial él acelera el intercambio de materias y por lo tanto la vuelta del capital en la producción, y ayuda así al ciclo entero del proceso de la producción. La manera de la cual estas funciones de dos principios de la influencia del crédito la formación de crisis son absolutamente obvias. Si es verdad que las crisis aparecen como resultado de la contradicción que existe entre la capacidad de la extensión, la tendencia de la producción de aumentar, y la capacidad restricta de la consumición del mercado, el crédito está exacto, en la vista de qué fue indicada arriba, el específico significa que hace que esta contradicción explota tan a menudo como sea posible. Para comenzar con, aumenta desproporcionado la capacidad de la extensión de la producción y constituye así una fuerza motiva interna que esté empujando constantemente la producción para exceder los límites del mercado. Pero huelgas del crédito a partir de dos lados. Después tener (como factor del proceso de la producción) superproducción provocada, crédito (como factor del intercambio) destruye, durante la crisis, las fuerzas muy productivas él sí mismo creado. En el primer síntoma de la crisis, el crédito derrite lejos. Abandona intercambio donde todavía estaría indispensable encontrada, y apareciendo en lugar de otro, ineficaz e inútil, allí donde un cierto intercambio todavía continúa, reduce a un mínimo la capacidad de la consumición del mercado.
Además de tener estos dos resultados principales, acredite también influencian la formación de crisis de las maneras siguientes. Constituye los medios técnicos de hacer disponibles para un empresario el capital de otros dueños. Estimula en el mismo tiempo la utilización en negrilla y sin escrúpulos de la característica de otras. Es decir, conduce a la especulación. El crédito agrava no solamente la crisis en su capacidad como los medios desmontados del intercambio, también ayuda a traer y a ampliar la crisis transformando todo el intercambio en un mecanismo extremadamente complejo y artificial que, teniendo un mínimo de dinero metálico como base verdadera, se desorganice fácilmente en la ocasión más leve.
Vemos que el crédito, en vez de ser un instrumento para la supresión o la atenuación de crisis, es en el contrario un instrumento particularmente poderoso para la formación de crisis. No puede ser cualquier cosa . El crédito elimina la rigidez restante de las relaciones del capitalista. Introduce por todas partes la elasticidad más grande posible. Hace todas las fuerzas del capitalista extensibles, el pariente y mutuamente sensible al grado más alto. Haciendo esto, facilita y agrava las crisis, que no son nada más o menos que las colisiones periódicas de las fuerzas contradictorias de la economía de capitalista.
Ese nos conduce a otra pregunta. ¿Por qué el crédito tiene generalmente el aspecto del los "medios de la adaptación" del capitalismo? No importa qué la relación o la forma en las cuales esta "adaptación" es representada por cierta gente, él puede consistir obviamente solamente en la energía de suprimir una de las varias relaciones antagónicas de la economía de capitalista, es decir, de la energía de suprimir o de debilitar una de estas contradicciones, y permite la libertad del movimiento, en un punto u otro, a las otras fuerzas productivas fettered. En hecho, es exacto el crédito que agrava estas contradicciones al grado más alto. Agrava el antagonismo entre el modo de la producción y el modo del intercambio por la producción que estira al límite y en el mismo intercambio que paraliza del tiempo en el pretexto más pequeño. Agrava el antagonismo entre el modo de la producción y el modo de la apropiación separando la producción de propiedad, es decir, transformando el capital empleado en la producción en capital "social" y en el mismo tiempo que transforma una parte del beneficio, en la forma de interés en capital, en un título de la propiedad simple. Agrava el antagonismo que existe entre las relaciones de la característica (propiedad) y las relaciones de la producción poniendo en un número pequeño de las fuerzas productivas inmensas de las manos y expropriating a una gran cantidad de capitalistas pequeños. Pasado, agrava el antagonismo que existe entre el carácter social de la producción y la propiedad privada del capitalista rindiendo necesaria la intervención del estado en la producción.
En cortocircuito, el crédito reproduce todos los antagonismos fundamentales del mundo del capitalista. Los acentúa. Precipita su desarrollo y empuja así el mundo del capitalista adelante a su propia destrucción. El acto primero de la adaptación del capitalista, por lo que el crédito, debe realmente consistir en romper y suprimir crédito. En hecho, el crédito está lejos de ser los medios de la adaptación del capitalista. Está, en el contrario, los medios de la destrucción de la significación revolucionaria más extrema. ¿Este carácter revolucionario del crédito ha inspirado realmente planes de la reforma "socialista"? Como tal, ha tenido algunos autores distinguidos, algunos de quién (Isaac Pereira en Francia), eran, como Marx la puso, los medios profetas, medios granujas.
Apenas pues frágiles son los segundos "medios de la adaptación": organizaciones patronales. Según Bernstein, tales organizaciones poner fin a la anarquía de la producción y eliminarán crisis con su regulación de la producción. Las repercusiones múltiples del desarrollo de cárteles y de confianzas no se han considerado demasiado cuidadosamente hasta ahora. Pero predicen un problema que se pueda solucionar solamente con la ayuda de la teoría marxista.
Una cosa es cierta. Podríamos hablar de contener para arriba de la anarquía del capitalista a través de la agencia de las cosechadoras del capitalista solamente en la medida que los cárteles, confianzas, etc., se convierten en, incluso aproximadamente, la forma dominante de producción. Pero tal posibilidad es excluida por la misma naturaleza de cartles. La puntería y el resultado económicos finales de cosechadoras es la siguiente. Con la supresión de la competición en un rama de la producción dado, la distribución de la masa del beneficio observada en el mercado se influencia de manera que haya un aumento de la parte que va a este rama de la industria. Tal organización del campo puede aumentar el índice del beneficio en un rama de industria a expensas de otro. Ése es exacto porqué no puede ser generalizada, porque cuando se amplía a todos los ramas de la industria importantes, esta tendencia suprime su propia influencia.
Además, dentro de los límites de su uso práctico el resultado de cosechadoras es el muy opuesto de la supresión de la anarquía industrial. Los cárteles tienen éxito ordinariamente en la obtención de un aumento del beneficio, en el mercado interior, produciendo en un índice más bajo del beneficio para el mercado extranjero, así utilizando las porciones suplementarias de capital que no pueden utilizar para las necesidades domésticas. Es decir, venden al exterior más barato que en el país. El resultado es la afiladura del abroad-the de la competición muy opuesta de lo que desea cierta gente encontrar. Eso es demostrada bien por la historia de la industria de azúcar del mundo.
Generalmente hablando, las cosechadoras tratadas como manifestación del modo del capitalista de la producción, se pueden considerar solamente una fase definida del desarrollo del capitalista. Los cárteles no son fundamental nada que los medios recurridos por al modo del capitalista de la producción con el fin de llevar a cabo detrás la caída fatal del índice del beneficio en ciertos ramas de la producción. ¿Qué método los cárteles emplean para este extremo? El de guardar inactivo una parte del capital acumulado. Es decir, utilizan el mismo método que en otra forma se emplea en crisis. El remedio y la enfermedad se asemejan como dos gotas del agua. De hecho el primer se puede considerar poco el mal solamente hasta cierto punto. Cuando los enchufes de la disposición comienzan a contraerse, y el mercado mundial se ha extendido a su límite y se ha agotado a través de la competición del capitalista pai's-y viene -entonces eso está limitada más pronto o más adelante la ociosidad parcial forzada del capital alcanzará tales dimensiones que el remedio se transformará en un malady, y el capital, ya bonito mucho "socialised" con la regulación, tenderá para invertir otra vez a la forma de capital individual. En la cara de las dificultades crecientes de encontrar mercados, cada porción individual de capital preferirá tomar sus ocasiones solas. En aquella 'epoca, las organizaciones de regulación grandes estallarán como burbujas del jabón y llevarán a la competición agravada.
De una manera general, los cárteles, apenas como crédito, aparecen por lo tanto mientras que una fase resuelta del desarrollo del capitalista, que en el análisis pasado agrava la anarquía del mundo del capitalista y expresa y madura sus contradicciones internas. Los cárteles agravan el antagonismo que existe entre el modo de la producción y lo intercambian afilando la lucha entre el productor y el consumidor, al igual que el caso especialmente en los Estados Unidos. Agravan, además, el antagonismo que existe entre el modo de la producción y el modo de la apropiación oponiendo, en la manera más brutal, a la clase obrera la fuerza superior del capital organizado, y así de aumentar el antagonismo entre el capital y el trabajo.
Finalmente, las combinaciones del capitalista agravan la contradicción que existe entre el carácter internacional de la economía mundial del capitalista y el carácter nacional del Estado-en la medida en que mientras que son acompañadas siempre por una guerra general de la tarifa, que afila las diferencias entre los estados del capitalista. Debemos agregar a esto la influencia decididamente revolucionaria ejercitada por los cárteles en la concentración de la producción, del progreso técnico, del etc.
Es decir cuando están evaluados del ángulo de su efecto final sobre economía de capitalista, los cárteles y las confianzas fallan como "medios de la adaptación." No pueden atenuar las contradicciones del capitalismo. En el contrario, aparecen ser un instrumento de la mayor anarquía. Animan el desarrollo posterior de las contradicciones internas del capitalismo. Aceleran venir de una declinación general del capitalismo.
¿Pero si el sistema de crédito, los cárteles, y el resto no suprimen la anarquía del capitalismo, por qué hemos tenido una crisis comercial importante por dos décadas, desde 1873? ¿Está esto no una muestra que, contrariamente al análisis de Marx el modo del capitalista de la producción ha adaptado si' mismo-en lo menos, en un general manera- a las necesidades de sociedad? Hizo apenas Bernstein rechazar, en 1898, teoría de Marx de crisis, cuando una crisis general profunda explotó en 1900, mientras que siete años más adelante, una nueva crisis que comenzaba en los Estados Unidos, golpeó el mercado mundial. Los hechos demostraron la teoría de la "adaptación" ser falsa. Demostraron a la vez que la gente que abandonó la teoría de Marx de la crisis solamente porque ninguna crisis ocurrió dentro de cierto espacio del tiempo confundió simplemente la esencia de esta teoría con una de su ciclo de diez años de los aspectos-exteriores secundarios. La descripción del ciclo de la industria moderna del capitalista como período de diez años estaba a Marx y a Engels, en 1860 y 1870, solamente una declaración simple de hechos. No fue basada en una ley natural sino en una serie de circunstancias históricas dadas que fueron conectadas con la actividad rápidamente que se separaba del capitalismo joven.
La crisis de 1825 estaba en efecto, el resultado de la inversión del capital extensa en la construcción de los caminos, canales, los trabajos del gas, que ocurrieron durante la década precedente, particularmente en Inglaterra, en donde explotó la crisis. La crisis siguiente de 1836-1839 era semejantemente el resultado de inversiones pesadas en la construcción de medios del transporte. La crisis de 1847 fue provocada por el edificio febril de ferrocarriles en Inglaterra (a partir la 1844 a 1847, en tres años, el parlamento británico dio concesiones ferroviarias al valor de 15 mil millones dólares). En cada uno de los tres casos mencionados, una crisis vino después de que las nuevas bases para el desarrollo del capitalista fueran establecidas. En 1857, el mismo resultado fue traído por la abertura precipitada de los nuevos mercados para la industria europea en América y Australia, después del descubrimiento de las minas de oro, y la construcción extensa de líneas ferroviarias, especialmente en Francia, en donde el ejemplo de Inglaterra entonces fue imitado de cerca. (a partir la 1852 a 1856, las nuevas líneas ferroviarias al valor de 1.250 millones de francos fueron construidas en Francia solamente). Y finalmente tenemos la gran crisis de la consecuencia directa 1873-a del auge firme de la industria grande en Alemania y Austria, que siguieron los acontecimientos políticos de 1866 y 1871.
De modo que hasta ahora, fueran la extensión repentina del dominio de la economía de capitalista, y el no su contraerse, cada vez que la causa de la crisis comercial. Que la crisis internacional se repitió exacto cada diez años era un hecho puramente exterior, una cuestión de ocasión. El fórmula marxista para las crisis según lo presentado por Engels en Anti-Duhring y por Marx en los primeros y terceros volúmenes de capital, se aplica a todas las crisis solamente en la medida que destapa su mecanismo internacional y sus causas básicas generales.
Las crisis pueden repetirse cada cinco o diez años, o aún cada ocho o veinte años. Pero qué prueba lo más mejor posible el falseness de la teoría de Bernstein es que está en los países que tienen el desarrollo más grande de los "medios famosos del adaptation"-cre'dito, las comunicaciones perfeccionadas y confianza-que la crisis pasada (1907-1908) era la más violenta.
La creencia que la producción podría "adaptar" sí mismo del capitalista al intercambio presupone una de dos cosas: o el mercado mundial puede separarse unlimitedly, o en el contrario el desarrollo de las fuerzas productivas está así que fettered que no puede pasar más allá de los límites del mercado. La primera hipótesis constituye una imposibilidad material. El segundo es hecho justo como imposible por el progreso técnico constante que crea diariamente nuevas fuerzas productivas en todos los ramas.
Sigue siendo todavía otro fenómeno que, dice Bernstein, contradice el curso del desarrollo del capitalista mientras que se indica arriba. En el "falange firme" de las empresas del medio-tamaño, Bernstein ve una muestra que el desarrollo de la industria grande no se mueve en una dirección revolucionaria, y no es tan eficaz del ángulo de la concentración de la industria como esperó por la "teoría" del derrumbamiento. Él es aquí, sin embargo, la víctima de su propia carencia de entender. Para ver la desaparición progresiva de la industria grande es entender mal tristemente la naturaleza de este proceso.
Según teoría marxista, los capitalistas pequeños desempeñan en el curso general del desarrollo del capitalista el papel de pioneros del cambio técnico. Poseen ese papel en un sentido doble. Inician nuevos métodos de producción en ramas de la industria establecidos; son instrumental en la creación de los nuevos ramas de la producción no todavía explotados por el capitalista grande. Es falsa imaginarse que la historia de los establecimientos del capitalista del medio-tamaño procede rectilíneo en la dirección de su desaparición progresiva. El curso de este desarrollo está en el contrario puramente dialéctico y movimientos constantemente entre contradicciones. Las capas medias del capitalista se encuentran, apenas como los trabajadores, bajo influencia de dos tendencias antagónicas, un antepasado, el otro descendiente. De este caso, la tendencia del descendiente es la subida continuada de la escala de la producción, que desborda periódicamente las dimensiones de los paquetes medios del tamaño del capital y los quita en varias ocasiones del terreno de la competición del mundo.
La tendencia ascendente es, la primera, la depreciación periódica del capital existente, que baja otra vez, por cierto tiempo, la escala de la producción en proporción con el valor de la cantidad mínima necesaria de capital. Es representada, además, por la penetración de la producción del capitalista en esferas nuevas. La lucha de la empresa media del tamaño contra capital grande no se puede considerar una batalla regularmente que procede en la cual las tropas del partido más débil continúen derritiendo lejos directamente y cuantitativo. Debe ser mirada algo como siega periódica abajo de las empresas pequeñas, que crecen rápidamente para arriba otra vez, sólo ser segado abajo una vez más por industria grande. Las dos tendencias juegan la bola con las capas medias del capitalista. La tendencia descendente debe ganar en el extremo.
Muy enfrente de es verdad sobre el desarrollo de la clase el obrero. La victoria de la tendencia descendente no debe demostrarse necesariamente en una disminución numérica absoluta de las empresas del medio-tamaño. Debe demostrarse, primero en el aumento progresivo de la cantidad mínima de capital necesaria para el funcionamiento de las empresas en los viejos ramas de la producción; en segundo lugar en la disminución constante del intervalo del tiempo durante el cual los capitalistas pequeños conservan la oportunidad de explotar los nuevos ramas de la producción. El resultado por lo que al capitalista pequeño, es una duración progresivamente más corta de su estancia en la nueva industria y de un cambio progresivamente más rápido en los métodos de producción como campo para la inversión. Para los estratos medios del capitalista, tomado en su totalidad, hay un proceso de más y una asimilación y un dissimilation sociales más rápidos.
Bernstein sabe esto perfectamente bien. Él sí mismo comenta respecto a esto. Pero qué él se parece olvidarse es que esta misma cosa es la ley del movimiento de la empresa media del capitalista. Si uno admite que los capitalistas pequeños son pioneros del progreso técnico, y si él verdad que el último es el pulso vital de la economía de capitalista, entonces es manifesto que los capitalistas pequeños son una parte integral de desarrollo del capitalista, que puede desaparecer solamente junto con él [ desarrollo del capitalista ]. La desaparición progresiva del medio-tamaño empresa-en el sentido absoluto considerado por Bernstein-significa no, como él las cosas, el curso revolucionario del desarrollo del capitalista, pero exacto el contrario, la cesación, el retardarse para arriba del desarrollo. "tarifa de beneficio, es decir, el aumento relativo del capital," dijo Marx, "es importante primero de todos para los nuevos inversionistas del capital, agruparse independientemente. Y tan pronto como la formación de las caídas del capital exclusivamente en un puñado de capitalistas grandes, el fuego revivifying de la producción se extingue. Muere lejos."
Capítulo III: La realización del socialismo con reformas sociales
Bernstein rechaza la "teoría del derrumbamiento" como camino histórico hacia socialismo. ¿Ahora cuál es la manera a una sociedad socialista que sea propuesta por su "teoría de la adaptación al capitalismo"? Bernstein contesta a esta pregunta solamente por la alusión. Konrad Schmidt, sin embargo, procura ocuparse de este detalle de la manera de Bernstein. Según él, "la lucha del sindicato para las horas y los salarios y la lucha política para las reformas conducirán a un control progresivamente más extenso sobre las condiciones de la producción," y "como las derechas del propietario del capitalista serán disminuidas con la legislación, lo reducirán en tiempo al papel de un administrador simple." "el capitalista verá su característica perder más y más valor a se" hasta que finalmente "la dirección y la administración de la explotación serán tomadas de él enteramente" y de la "explotación colectiva" instituida.
Por lo tanto los sindicatos, las reformas sociales y, agrega Bernstein, la democratización política del estado son los medios de la realización progresiva del socialismo.
Pero el hecho es que la función principal del sindicato (y de éste fue explicado lo más mejor posible por Bernstein mismo en Neue Zeit en 1891) consiste en proveer de los trabajadores los medios de realizar la ley del capitalista de salarios, es decir, la venta de su energía de trabajo en los precios de mercado actual. Los sindicatos permiten al proletariado utilizar en cada uno inmediato, la coyuntura del mercado. Pero sigue habiendo estas coyunturas-(1) la demanda de trabajo determinada por el estado de la producción, (2) la fuente de trabajo creada por el proletarianisation de los estratos medios de la sociedad y de la reproducción natural de las clases obreras, y (3) el grado momentáneo de productividad de trabajar-estos fuera de la esfera de la influencia de los sindicatos. Los sindicatos no pueden suprimir la ley de salarios. Bajo circunstancias más favorables, el mejor que él puede hacer es imponer ante la explotación del capitalista el límite "normal" del momento. Él no tiene, sin embargo, la energía de suprimir la explotación sí mismo, para no igualar gradualmente.
Schmidt, es verdad, ve el actual movimiento del sindicato en una "etapa inicial débil." Él espera que "en el futuro" el "movimiento del sindicato ejercite una influencia progresivamente creciente sobre la regulación de la producción." Pero por la regulación de la producción podemos entender solamente dos cosas: intervención en el dominio técnico del proceso de la producción y de fijar la escala de la producción sí mismo. ¿Cuál es la naturaleza de la influencia ejercitada por los sindicatos en estos dos departamentos? Está claro que en la técnica de la producción, el interés del capitalista conviene, hasta cierto punto, con el progreso y el desarrollo de la economía de capitalista. Es su propio interés que lo empuja para llevar a cabo mejoras técnicas. Pero el trabajador aislado se encuentra en una posición decididamente diversa. Cada transformación técnica contradice sus intereses. Agrava su situación desamparada despreciando el valor de su energía de trabajo y haciendo su trabajo más intenso, más monótono y más difícil.
En cuanto los sindicatos pueden intervenir en el departamento técnico de la producción, pueden oponer solamente la innovación técnica. Pero aquí no actúan en el interés de la clase obrera entera y de su emancipación, que acuerda algo con progreso técnico y, por lo tanto, con el interés del capitalista aislado. Actúan aquí en una dirección reaccionaria. Y en hecho, encontramos esfuerzos de parte de trabajadores de intervenir en la parte técnica de producción no en el futuro, donde Schmidt la busca, pero en el pasado del movimiento del sindicato. Tales esfuerzos caracterizaron la vieja fase del unionism del comercio del inglés (hasta 1860), cuando las organizaciones británicas todavía fueron atadas a los vestigios "corporativos" medievales y encontraron la inspiración en el principio outworn "del salario de un día justo para un trabajo de día justo," según lo expresado por Webb en su historia de Unionism comercial.
Por otra parte, el esfuerzo de los sindicatos de fijar la escala de la producción y los precios de materias es un fenómeno reciente. Ténganos solamente recientemente atestiguó tal procurar-y otra vez en Inglaterra. En su naturaleza y tendencias, estos esfuerzos se asemejan a ésos tratados de arriba. ¿Qué la participación activa de sindicatos en fijar la escala y coste de producción ascendieron? Asciende a un cártel de los trabajadores y de los empresarios en un soporte común contra el consumidor y especialmente los empresarios del rival. De manera alguna no es el efecto de este diferente de el de las asociaciones de los patrones ordinarios. Tenemos básicamente no más de largo aquí una lucha entre el trabajo y capital, pero la solidaridad de capital y de de trabajo contra los consumidores totales. Considerado para su valor social, se ve para ser un movimiento reaccionario que no puede ser una etapa en la lucha para la emancipación del proletariado, porque connotes el muy opuesto de la lucha de clase. Considerado del ángulo del uso práctico, se encuentra para ser una utopía que, según lo demostrado por una examinación rápida, no se puede ampliar a los ramas de la industria grandes produciendo para el mercado mundial.
Para limitar el alcance de sindicatos esencialmente a una lucha para un aumento de salarios y la reducción del tiempo de trabajo, es decir, a los esfuerzos en la explotación de regulación del capitalista como son hechos necesarios por la situación momentánea del viejo mercado mundial. Pero los sindicatos conservan en ninguna influencia de la manera el proceso de la producción sí mismo. Por otra parte, desarrollo del sindicato mover-contrario a qué es afirmada por Konrad Schmidt-en la dirección de una separación completa del mercado de trabajo de cualquier relación inmediata al resto del mercado.
Eso es demostrada por el hecho que incluso las tentativas de relacionar contratos de trabajo con la situación general de la producción por medio de un sistema de resbalar escalas de salario han sido anticuadas con el desarrollo histórico. Los sindicatos británicos se están moviendo más lejos y más lejos lejos desde tales esfuerzos.
Incluso dentro de los límites eficaces de su actividad el movimiento del sindicato no puede separarse de la manera ilimitada demandada para ella por la teoría de la adaptación. En el contrario, si examinamos los factores grandes del desarrollo social, vemos que no nos estamos moviendo hacia una época marcada por un desarrollo victorioso de sindicatos, pero algo hacia una época en que las dificultades de sindicatos aumentarán. Una vez que el desarrollo industrial haya logrado su pinta posible más alta y el capitalismo ha incorporado su fase descendente en el mercado mundial, la lucha del sindicato llegará a ser doble difícil. En el primer lugar, la coyuntura objetiva del mercado será menos favorable a los vendedores de la energía de trabajo, porque la demanda para la energía de trabajo aumentará en una tarifa más lenta y una fuente de trabajo más rápidamente que actualmente. En el segundo lugar, los capitalistas ellos mismos, para compensar pérdidas sufrieron en el mercado mundial, harán incluso mayores esfuerzos que actualmente de reducir la parte del producto total que iba a los trabajadores (en la forma de salarios). La reducción de salarios está, según lo precisado por Marx, uno de los medios principales de retardar la caída del beneficio. La situación en Inglaterra ya nos ofrece un cuadro del principio de la segunda etapa del desarrollo del sindicato. La acción del sindicato se reduce de necesidad a la defensa simple de aumentos ya observados, y uniforme que está llegando a ser más y más difícil. Tal es la tendencia general de cosas en nuestra sociedad. Las contrapartes de esta tendencia deben ser el desarrollo del lado político de la lucha de clase.
Konrad Schmidt comete el mismo error de la perspectiva histórica cuando él se ocupa de reformas sociales. Él cuenta con que las reformas sociales, como las organizaciones de sindicato, voluntad "dictado a los capitalistas las únicas condiciones bajo las cuales podrán emplear energía de trabajo." Considerando reforma en esta luz, las llamadas de Bernstein trabajan la legislación al pedazo de "control social," y como tal, un pedazo de socialismo. Semejantemente, Konrad Schmidt utiliza siempre el término "control social" cuando él refiere a leyes de trabajo de la protección. Una vez que él haya transformado así feliz el estado en sociedad, él agrega con confianza: "es decir, la clase obrera de levantamiento." Como resultado de este truco de la substitución, los leyes de trabajo inocentes decretados por el consejo federal alemán se transforman en las medidas socialistas transitorias supuesto decretadas por el proletariado alemán.
El mystification es obvio. Sabemos que el estado actual no es "sociedad" que representa de "clase obrera levantamiento." Es sí mismo el representante de la sociedad del capitalista. Es un estado de la clase. Por lo tanto sus medidas de la reforma no son un uso del "control social," es decir, el control de la sociedad que trabaja libremente en sus el propio proceso del trabajo. Son formas de control aplicadas por la organización de la clase del capital a la producción del capital. Las reformas sociales supuestas se decretan en los intereses del capital. Sí, Bernstein y Konrad Schmidt ven actualmente solamente "principios débiles" de este control. Esperan ver una sucesión larga de reformas en el futuro, favoreciendo todo la clase obrera. Pero aquí cometen un error similar a su creencia en el desarrollo ilimitado del movimiento del sindicato.
Una condición básica para la teoría de la realización gradual del socialismo con reformas sociales es cierto desarrollo objetivo de la característica del capitalista y del estado. Konrad Schmidt dice que el propietario del capitalista tiende para perder las sus derechas especiales con el desarrollo histórico, y se reduce al papel de un administrador simple. Él piensa que la expropiación de los medios de la producción no se puede efectuar posiblemente como solo acto histórico. Él por lo tanto recurre a la teoría de la expropiación por las etapas. Con esto en mente, él divide la derecha a la característica en (1) la derecha de la "soberanía" (a ownership)-que él atribuye a una cosa llamada "sociedad" y a la cual él desea extender-y (2) su contrario, la derecha simple del uso, llevada a cabo por el capitalista, pero a quien supuesto se está reduciendo en las manos de los capitalistas a la administración mera de sus empresas.
Esta interpretación es cualquiera al juego simple en palabras, y en que el caso la teoría de la expropiación gradual no tiene ninguna base verdadera, o es un cuadro verdadero del desarrollo judicial, en el cual el caso, como veremos, la teoría de la expropiación gradual es enteramente falso.
La división de la derecha de la característica en las varias derechas componentes, una porción Konrad Schmidt del arreglo como abrigo en donde él puede construir su teoría de la "expropiación por las etapas," caracterizó a sociedad feudal, fundada en economía natural. En feudalism, el producto total fue compartido entre las clases sociales del tiempo en base de las relaciones personales que existían entre el señor feudal y sus siervos o arrendatarios. La descomposición de la característica en las varias derechas parciales reflejó la manera de la distribución de la abundancia social de ese período. Con el paso a la producción de materias y a la disolución de todos los enlaces personales entre los participantes en el proceso de la producción, la relación entre los hombres y las cosas (es decir, característica privada) llegaron a ser recíproco más fuertes. Puesto que la división es no más larga hecha en base de relaciones personales pero con intercambio, las diversas derechas a una parte en la abundancia social son no más largas medidas como fragmentos de las derechas de característica que tienen un interés común. Se miden según los valores traídos por cada uno en el mercado.
El primer cambio introducido en relaciones jurídicas con el avance de la producción de la materia en la ciudad medieval communes, era el desarrollo de la característica privada absoluta. El último aparecido en el mismo medio de las relaciones jurídicas feudales. Este desarrollo ha progresado a un ritmo rápido en la producción del capitalista. Cuanto más es el proceso de la producción es socialised, más es el proceso de la distribución (división de la abundancia) se reclina sobre intercambio. Y la característica más privada llega a ser inviolable y cerrado, más la característica del capitalista llega a ser transformada de la derecha al producto de su propio trabajo a la derecha simple de apropiarse alguien de trabajo. Mientras el capitalista mismo maneja su propia fábrica, la distribución todavía está, hasta cierto punto, atado a su participación personal en el proceso de la producción. Pero como se convierte la gerencia personal de parte del capitalista superfluo-que es el caso en las sociedades de la acción que característica del today-the del capital, en cuanto se refiere la su derecha de compartir en la distribución (división de la abundancia), se separa de cualquier relación personal con la producción. Ahora aparece en su forma más pura. La derecha del capitalista a la característica alcanza su desarrollo más completo del capital llevado a cabo en la forma de partes y del crédito industrial.
De modo que el esquema histórico de Konrad Schmidt, remontando la transformación del capitalista "de un propietario a un administrador simple," belies el desarrollo histórico verdadero. En realidad histórica, en el contrario, el capitalista tiende para cambiar de un propietario y de un administrador a un propietario simple. Qué sucede aquí a Konrad Schmidt, sucedido a Goethe:
Cuál es, él ve como en un sueño.
Cuál está no más de largo, se convierte en para él realidad.
Apenas mientras que el esquema histórico de Schmidt viaja, económicamente, al revés de una sociedad moderna de la acción a la tienda de un artesano, así pues, juridically, él desea conducir detrás el mundo del capitalista en la vieja cáscara feudal de las edades medias.
También desde este punto de vista, el "control social" aparece en realidad bajo diverso aspecto que considerado por Konrad Schmidt. Qué funciona hoy como "social control"-trabaje la legislación, el control de organizaciones industriales a través de la tenencia de la parte, etc.-has absolutamente nada hacer con su "propiedad suprema." Lejos de ser, como Schmidt cree, una reducción de la propiedad del capitalista, su "control social," es, en el contrario, una protección de tal propiedad. O, expresado del punto de vista económico, es una no amenaza a la explotación del capitalista, sino simplemente la regulación de la explotación. Cuando Bernstein pregunta si hay más o menos de socialismo en una ley protectora de trabajo, podemos asegurarlo que, en el mejor de leyes protectores de trabajo, no hay "socialismo" que en una ordenanza municipal que regula la limpieza de calles o la iluminación de las lámparas de calle.
Capítulo IV: Capitalismo y el estado
La segunda condición de la realización gradual del socialismo está según Bernstein, la evolución del estado en sociedad. Se ha convertido en una trivialidad para decir que el estado actual es un estado de la clase. Esto, también, como referir a la sociedad del capitalista, no se debe entender en una manera absoluta rigurosa, sino dialectically.
El estado sintió bien al capitalista con la victoria política del bourgeoisie. El desarrollo del capitalista modifica esencialmente la naturaleza del estado, ensanchando su esfera de la acción, constantemente imponiendo ante él las nuevas funciones (especialmente ésas que afectan vida económica), haciendo más y más necesario su intervención y control en sociedad. En este sentido, el desarrollo del capitalista prepara poco por poco la fusión futura del estado a la sociedad. Después de esta línea del pensamiento, uno puede hablar de una evolución del estado del capitalista en sociedad, y es indudablemente lo que tenía Marx en mente cuando él refirió a la legislación de trabajo como la primera intervención consciente de la "sociedad" en el proceso social vital, una frase sobre el cual Bernstein se inclina pesadamente.
Pero por otra parte el mismo desarrollo del capitalista realiza otra transformación en la naturaleza del estado. El estado actual es, primero de todos, una organización de la clase predominante. Asume las funciones que favorecen progresos sociales específicamente porque, y en la medida que, estos intereses y los progresos sociales coinciden, en una manera general, con los intereses de la clase dominante. La legislación de trabajo se decreta tanto en el interés inmediato de la clase del capitalista como en el interés de la sociedad en general. Pero esta armonía aguanta solamente hasta cierto punto del desarrollo del capitalista. Cuando el desarrollo del capitalista ha alcanzado cierto nivel, los intereses del bourgeoisie, como clase, y las necesidades del progreso económico comienzan a clash incluso en el sentido del capitalista. Creemos que esta fase ha comenzado ya. Se demuestra en dos fenómenos extremadamente importantes de la vida social contemporánea: en la una mano, la política de las barreras de la tarifa, y en la otra, militarismo. Estos dos fenómenos han jugado una indispensable, y en eso sentido un papel progresivo y revolucionario en la historia del capitalismo. Sin la protección de la tarifa el desarrollo de la industria grande habría sido imposible en varios países. Pero la situación es diferente ahora.
Actualmente, la protección no sirve tanto para desarrollar industria joven en cuanto a mantiene formas envejecidas artificial ciertas de producción.
Del ángulo del desarrollo del capitalista, es decir, desde el punto de vista de la economía mundial, importa poco si Alemania exporte más mercancía en Inglaterra o Inglaterra exporta más mercancía en Alemania. Del punto de vista de este desarrollo puede ser dicho que el blackamoor ha hecho su trabajo y es hora para él de ir su manera. Dado la condición de la dependencia recíproca en la cual los varios ramas del hallazgo de la industria ellos mismos, una tarifa proteccionista en cualquier materia dan lugar necesariamente a levantar el coste de producción de otras materias dentro del país. Por lo tanto impide el desarrollo industrial. Pero esto no es tan del punto de vista de los intereses de la clase del capitalista. Mientras que la industria no necesita las barreras de la tarifa para su desarrollo, los empresarios necesitan tarifas proteger sus mercados. Esto significa que no tarifa actualmente ningún servicio más largo como los medios de proteger una sección del capitalista que se convierte contra una sección más avanzada. Ahora son el brazo usado por un grupo nacional de capitalistas contra otro grupo. Además, las tarifas son necesarias no más largo como instrumento de la protección para la industria en su movimiento crear y conquistar el mercado interior. Ahora son medios imprescindibles para el cartelisation de la industria, es decir, medios usados en la lucha de los productores del capitalista en contra sociedad que consume en el agregado. Qué trae hacia fuera de una manera enfática el carácter específico de las políticas contemporáneas de los costumbres es el hecho de que hoy no la industria, sino la agricultura desempeña el papel predominante en la fabricación de tarifas. La política de la protección de costumbres se ha convertido en una herramienta para convertir y expresando los intereses feudales en capitalista forme.
El mismo cambio ha ocurrido en militarismo. Si consideramos historia como era -no pues habría podido ser o debe tenernos ser- debe convenir que la guerra ha sido una característica imprescindible del desarrollo del capitalista. Balcan los estados de los Estados Unidos, Alemania, Italia, Polonia, toda deben la condición o la subida de su desarrollo del capitalista a las guerras, si dando por resultado la victoria o la derrota. Tan de largo como había países marcados por la división política interna o el aislamiento económico que tuvieron que ser destruidos, el militarismo desempeñó un papel revolucionario, considerado del punto de vista del capitalismo. Pero la situación es actualmente diferente. Si las políticas del mundo se han convertido en la etapa de conflictos amenazadores, no es tanto una cuestión de la abertura de países nuevos al capitalismo. Es una cuestión de los antagonismos europeos ya existentes, que, transportados en otras tierras, han estallado allí. Los opositores armados que vemos hoy en Europa y en otros continentes no se extiende ellos mismos como países del capitalista en un países laterales y posteriores en el otro. Son estados empujados para guerrear especialmente como resultado de su desarrollo semejantemente avanzado del capitalista. En la vista de esto, una explosión es seguramente fatal a este desarrollo, en el sentido que debe provocar un disturbio y una transformación extremadamente profundos de la vida económica en todos los países.
Sin embargo, la materia aparece enteramente diferente cuando está considerada del punto de vista de la clase del capitalista. Para el último militarismo ha llegado a ser imprescindible. Primero, como medios de la lucha para la defensa de intereses "nacionales" en la competición contra otros grupos "nacionales". En segundo lugar, como método de colocación para el capital financiero e industrial. Tercero, como instrumento del excedente de la dominación de la clase la población que trabaja dentro del país. En sí mismos, estos intereses no tienen nada en campo común con el desarrollo del modo del capitalista de la producción. Qué demuestra lo más mejor posible el carácter específico del actual militarismo del día es el hecho de que se convierte generalmente en todos los países como efecto, así que hablar, de su propia energía interna, mecánica, motiva, un fenómeno que era totalmente desconocido hace varias décadas. Reconocemos esto en el carácter fatal de la explosión inminente que es inevitable a pesar de la explosión inminente completa que es inevitable a pesar del indecisiveness completo de los objetivos y de los motivos del conflicto. De un motor del desarrollo del capitalista el militarismo ha cambiado en un malady del capitalista.
En el choque entre el desarrollo del capitalista y el interés de la clase dominante, el estado toma una posición al costado del último. Su política, como la del bourgeoisie, viene en conflicto con el desarrollo social. Pierde así más y más de su carácter como representante del conjunto de la sociedad y se transforma, en la misma tarifa en un estado puro de la clase. O, hablar más exactamente, estas dos calidades se distinguen más de uno a y se encuentran en una relación contradictoria en la misma naturaleza del estado. Esta contradicción llega a ser progresivamente más aguda. Para encendido una mano, tenemos el crecimiento de las funciones de un interés general de parte del estado, su intervención en vida social, su sociedad del excedente del "control". Pero por otra parte, su carácter de la clase obliga el estado para mover el pivote de su actividad y sus medios de la coerción más y más en los dominios que son útiles solamente al carácter de la clase del bourgeoisie y tener para la sociedad en su totalidad solamente una importancia negativa, como en el caso del militarismo y tarifa y las políticas coloniales. Por otra parte, el "control social" ejercitado por este estado es en el mismo tiempo penetrado con y dominado por su carácter de la clase (véase cómo la legislación de trabajo se aplica en todos los países).
La extensión de la democracia, que Bernstein ve como medios de realizar socialismo por grados, no contradice sino, en el contrario, corresponde perfectamente a la transformación observada en la naturaleza del estado.
Konrad Schmidt declara que la conquista de una mayoría social-democra'tica en el parlamento conduce directamente a la "socialización gradual" de la sociedad. Ahora, las formas democráticas de vida política son sin una pregunta un fenómeno que expresa claramente la evolución del estado en sociedad. Constituyen, a ese grado, un movimiento hacia una transformación socialista. Pero el conflicto dentro del estado del capitalista, descrito arriba, se manifiesta más enfático en parliamentarism moderno. De hecho, de acuerdo con su forma, el parliamentarism sirve para expresar, dentro de la organización del estado, los intereses de la sociedad entera. Pero qué parliamentarism expresa aquí es sociedad del capitalista, es decir, una sociedad en quien los intereses del capitalista predominen. En esta sociedad, las instituciones representativas, democráticas en forma, son en contenido los instrumentos de los intereses de la clase predominante. Esto se manifiesta en una manera tangible en el hecho de que tan pronto como la democracia demuestre la tendencia a negar su carácter de la clase y a transformarse en un instrumento de los intereses verdaderos de la población, las formas democráticas es sacrificada por el bourgeoisie, y por sus representantes del estado. Ése es porqué la idea de la conquista de una mayoría reformista parlamentaria es un cálculo que, enteramente en el alcohol del liberalismo bourgeois, preocupa sí mismo solamente con un lado-formal lado- de democracia, pero no considera el otro lado, su contenido verdadero. Todo en todos, parliamentarism no es un elemento directamente socialista que impregna gradualmente a la sociedad entera del capitalista. Es, en el contrario, una forma específica del estado bourgeois de la clase, ayudando a madurar y a desarrollar los antagonismos existentes del capitalismo.
En la luz de la historia del desarrollo objetivo de la creencia del estado, de Bernstein y de Konrad Schmidt que los resultados crecientes del "control social" en la introducción directa del socialismo están transformados en un fórmula que se encuentre de cotidiano en la mayor contradicción con realidad.
La teoría de la introducción gradual del socialismo propone la reforma progresiva de la característica del capitalista y el estado del capitalista en la dirección del socialismo. Pero en la consecuencia de los leyes objetivos de la sociedad existente, una y la otra se convierte en exacto enfrente de la dirección. El proceso de la producción es socialised cada vez más, y la intervención de estado, el control del estado sobre el proceso de la producción, es extendida. Pero en el mismo tiempo, la característica privada llega a ser más y más la forma de explotación abierta del capitalista del trabajo de otros, y el control del estado se penetra con los intereses exclusivos de la clase predominante. El estado, es decir la organización política del capitalismo, y las relaciones de la característica, es decir la organización jurídica del capitalismo, llega a ser más capitalista y más socialistas, oponiendo a la teoría de la introducción progresiva del socialismo dos dificultades insuperables.
El esquema de Fourier de cambiar, por medio de un sistema de phalansteries, el agua de todos los mares en la limonada sabrosa era seguramente una idea fantástica. Pero Bernstein, proponiendo cambiar el mar de la amargura del capitalista en un mar del dulzor socialista, progresivamente vertiendo en él las botellas de limonada reformista social, presenta una idea que sea simplemente más insípida solamente ningún menos fantástico.
Las relaciones de la producción de la sociedad del capitalista acercan a más y más las relaciones de la producción de la sociedad socialista. Pero por otra parte, sus relaciones políticas y jurídicas establecieron entre la sociedad del capitalista y la sociedad socialista una pared constantemente de levantamiento. Esta pared no se derroca, sino está en haber consolidado contraria y es consolidada por el desarrollo de reformas sociales y el curso de la democracia. Solamente el soplo del martillo de la revolución, de que es al día, la conquista de la energía política del proletariado que la lata analiza esta pared.
Capítulo V: Las consecuencias de Reformism social y naturaleza general de Reformism
En el primer capítulo apuntamos demostrar que la teoría de Bernstein levantó el programa del movimiento socialista de su bajo material y probado para colocarlo en una base idealista. ¿Cómo este precio de la teoría cuando está traducido a práctica?
Sobre la primera comparación, la práctica del partido que resulta de la teoría de Bernstein no se parece diferenciar de la práctica seguida por la democracia social hasta ahora. Antes, la actividad del partido Social-Democra'tico consistió en el trabajo del sindicato, de la agitación para las reformas sociales y de la democratización de instituciones políticas existentes. La diferencia no es en lo que, pero en cómo.
Actualmente, se consideran la lucha del sindicato y la práctica parlamentaria de ser los medios de dirigir y de educar al proletariado en la preparación para la tarea de la energía que asume el control. Del punto de vista de la revisionista, esta conquista de la energía es en el mismo tiempo imposible o inútil. Y por lo tanto, el sindicato y la actividad parlamentaria deben ser continuados por el partido solamente para sus resultados inmediatos, es decir, con el fin de mejorar la situación actual de los trabajadores, para la reducción gradual de la explotación del capitalista, para la extensión del control social.
De modo que si ponemos para no considerar momentáneamente el mejoramiento inmediato del objetivo de la condicio'n-uno de los trabajadores común a nuestro programa del partido tan bien como a la diferencia de revisionismo-the entre los dos outlooks sea, en escrito, el siguiente. Según el actual concepto del partido, el sindicato y la actividad parlamentaria son importantes para el movimiento socialista porque tal actividad prepara a proletariado, es decir, crea el factor subjetivo de la transformación socialista, para la tarea de realizar socialismo. Pero según Bernstein, los sindicatos y la actividad parlamentaria reducen gradualmente la explotación sí mismo del capitalista. Quitan de sociedad del capitalista su carácter del capitalista. Realizan objetivo el cambio social deseado.
Examinando la materia de cerca, vemos que los dos conceptos diametricalmente están opuestos. Viendo la situación del punto de vista actual de nuestro partido, decimos que como resultado de su sindicato y luchas parlamentarias, el proletariado se convence, de la imposibilidad de lograr un cambio social fundamental con tal actividad y llegamos la comprensión que la conquista de la energía es inevitable. La teoría de Bernstein, sin embargo, comienza declarando que esta conquista es imposible. Concluye afirmando que el socialismo se puede introducir solamente como resultado de la lucha del sindicato y de la actividad parlamentaria. Para según lo visto por Bernstein, el sindicato y la acción parlamentaria tiene un carácter socialista porque ejercita una influencia progresivamente socialising en economía de capitalista.
Intentamos demostrar que esta influencia es puramente imaginaria. Las relaciones entre la característica del capitalista y el estado del capitalista se convierten en enteramente enfrente de direcciones, de modo que la actividad práctica diaria de la actual democracia social pierda, en el análisis pasado, toda la conexión con el trabajo para el socialismo. Del punto de vista de un movimiento para el socialismo, la lucha del sindicato y nuestra práctica parlamentaria son sumamente importantes adentro en cuanto hacen socialistic el conocimiento, el sentido, del proletariado y de la ayuda para organizarlo como clase. Pero una vez que se consideren como instrumentos de la socialización directa de la economía de capitalista, pierden fuera no solamente de su eficacia generalmente pero también dejan de ser medios de preparar la clase obrera para la conquista de la energía. Eduard Bernstein y Konrad Schmidt sufren de un malentendido completo cuando se consuelan con la creencia que aunque el programa del partido se reduce al trabajo para las reformas sociales y al trabajo ordinario del sindicato, el objetivo final del movimiento de trabajo de tal modo no está desechado, porque cada paso delantero alcanza más allá de la puntería inmediata dada y la meta socialista está implicada mientras que una tendencia en el avance supuesto.
Eso es ciertamente verdad sobre el actual procedimiento de la democracia social alemana. Es verdad siempre que un esfuerzo firme y consciente para la conquista de la energía política impregne la lucha del sindicato y el trabajo para las reformas sociales. Pero si este esfuerzo se separa del movimiento sí mismo y las reformas sociales se hacen un extremo en sí mismos, entonces tal actividad no conduce no solamente al objetivo final del socialismo sino a los movimientos en exacto enfrente de la dirección.
Konrad Schmidt baja simplemente detrás en la idea que un movimiento al parecer mecánico, una vez que esté comenzado, no puede parar por sí mismo, porque "su apetito crece con comer," y la clase obrera supuesto no se contentará con reformas hasta que se observa la transformación socialista final.
La condición mencionada pasada es absolutamente verdadera ahora. Su eficacia es garantizada por la misma escasez de las reformas del capitalista. Pero la conclusión dibujada de ella podría solamente ser verdad si era posible construir una cadena intacta de las reformas aumentadas que conducían del capitalismo de hoy al socialismo. Ésta es, por supuesto, fantasía escarpada. De acuerdo con la naturaleza de cosas como son las roturas de cadena rápidamente, y las trayectorias que el movimiento delantero supuesto puede tomar del punto encendido están muchos y variado.
¿Cuál será el resultado inmediato debe nuestro cambio del partido su procedimiento general satisfacer un punto de vista que desee acentuar los resultados prácticos de nuestra lucha, de que es reformas sociales? Tan pronto como los "resultados inmediatos" se conviertan en la puntería principal de nuestra actividad, el punto de vista neto, irreconciliable, que tiene significar solamente adentro en cuanto propone ganar energía, será encontrado más y más incómodo. La consecuencia directa de esto será la adopción al lado del partido de una "política de la remuneración," una política de negociar político, y una actitud de la conciliación diffident, diplomática. Pero esta actitud no se puede continuar durante mucho tiempo. Puesto que las reformas sociales pueden ofrecer solamente una promesa vacía, la consecuencia lógica de tal programa debe necesariamente ser desilusión.
No es verdad que el socialismo se presentará automáticamente de la lucha diaria de la clase obrera. El socialismo será la consecuencia de (1), las contradicciones cada vez mayor de la economía de capitalista y (2), de la comprensión por la clase obrera de la indisponibilidad de la supresión de estas contradicciones con una transformación social. Cuando, de la manera del revisionismo, se niega la primera condición y segundo haber rechazado, los hallazgos sí mismo del movimiento de trabajo reducidos a un movimiento cooperativo y reformista simple. Nos movemos aquí en una línea recta hacia el abandono total del punto de vista de la clase.
Esta consecuencia también llega a ser evidente cuando investigamos el carácter general del revisionismo. Es obvio que el revisionismo no desea conceder que su punto de vista es el del apologista del capitalista. No ensambla a economistas bourgeois en negar la existencia de las contradicciones del capitalismo. Pero, por otra parte, qué constituye exacto el punto fundamental del revisionismo y lo distingue de la actitud tomada por la democracia social hasta ahora, es que no basa su teoría en la creencia que las contradicciones del capitalismo serán suprimidas como resultado del desarrollo interno lógico del actual sistema económico.
Podemos decir que la teoría del revisionismo ocupa un lugar intermedio entre dos extremos. El revisionismo no espera considerar las contradicciones del capitalismo maduras. No propone suprimir estas contradicciones con una transformación revolucionaria. Desea disminuir, atenuar, las contradicciones del capitalista. De modo que el antagonismo que existe entre la producción y el intercambio deba mollified por la cesación de crisis y la formación del capitalista combine. El antagonismo entre el capital y el trabajo debe ser ajustado mejorando la situación de los trabajadores y por la conservación de las clases medias. Y la contradicción entre el estado de la clase y la sociedad debe ser liquidada con control creciente del estado y el progreso de la democracia.
Solamente entonces es verdad que el actual procedimiento de la democracia social no consiste en esperar los antagonismos del capitalismo para convertirse y en pasar encendido, a la tarea de suprimirlos. En el contrario, la esencia del procedimiento revolucionario debe ser dirigida por la dirección de este desarrollo, una vez que se compruebe, y de deducir de esta dirección qué consecuencias son necesarias para la lucha política. Así la democracia social ha combatido guerras y el militarismo de la tarifa sin esperar su carácter reaccionario para llegar a ser completamente evidente. El procedimiento de Bernstein no es dirigido por una consideración del desarrollo del capitalismo, por la perspectiva de la provocación de sus contradicciones. Es dirigido por la perspectiva de la atenuación de estas contradicciones. Él demuestra esto cuando él habla de la "adaptación" de la economía de capitalista.
¿Ahora en que puede tal concepto estar correcto? Si es verdad que el capitalismo continuará convirtiéndose en la dirección él toma actualmente, después sus contradicciones deben necesariamente agudo y agravarse más en vez de desaparecer. La posibilidad de la atenuación de las contradicciones del capitalismo presupone que el modo de la producción sí mismo del capitalista parará su progreso. En cortocircuito, la condición general de la teoría de Bernstein es la cesación del desarrollo del capitalista.
Esta manera, sin embargo, su teoría se condena de una manera doble.
En el primer lugar, manifiesta su carácter utópico en su soporte en el establecimiento del socialismo. Para ella está claro que un desarrollo defectuoso del capitalista no puede conducir a una transformación socialista.
En el segundo lugar, la teoría de Bernstein revela su carácter reaccionario cuando refiere al desarrollo rápido del capitalista que está ocurriendo actualmente. ¿Dado el desarrollo del capitalismo verdadero, cómo podemos nosotros explicar, o algo el estado, posición de Bernstein?
Hemos demostrado en el primer capítulo el baselessness de las condiciones económicas en las cuales Bernstein construye su análisis de relaciones sociales existentes. Hemos visto que ni el sistema de crédito ni los cárteles se puede decir para ser "medios de la adaptación" de la economía de capitalista. Hemos visto que no uniforme la cesación temporal de crisis ni la supervivencia de la clase media se puede mirar como síntomas de la adaptación del capitalista. Pero aunque debemos no poder considerar el carácter erróneo de todos estos detalles de la teoría de Bernstein no podemos dejar ser parados brevemente por una característica común a todos. La teoría de Bernstein no agarra estas manifestaciones de la vida económica contemporánea como aparecen en su relación orgánica con el conjunto de desarrollo del capitalista, con el mecanismo económico completo del capitalismo. Su teoría saca de estos detalles su contexto económico vivo. Los trata como membra del disjecta (piezas separadas) de una máquina sin vida.
Considere, por ejemplo, su concepto del efecto adaptante del crédito. Si reconocemos crédito pues una etapa natural más alta del proceso del intercambio y, por lo tanto, de las contradicciones inherentes en intercambio del capitalista, nosotros no puede en el mismo tiempo considerarlo que los medios mecánicos del exterior existente de la adaptación del proceso del intercambio. Sería tan imposible justo considerar el dinero, la mercancía, y el capital como "medios de la adaptación" del capitalismo.
Sin embargo, el crédito, como el dinero, las materias y capital, es un acoplamiento orgánico de la economía de capitalista en cierta etapa de su desarrollo. Como él, es un engranaje imprescindible en el mecanismo de la economía de capitalista, y en el mismo tiempo, un instrumento de la destrucción, puesto que agrava las contradicciones internas del capitalismo.
La misma cosa es verdad sobre cárteles y los nuevos, perfeccionados medios de la comunicación.
La misma visión mecánica es presentada por la tentativa de Bernstein de describir la promesa de la cesación de crisis como síntoma de la "adaptación" de la economía de capitalista. Para él, las crisis son simplemente derangements del mecanismo económico. Con su cesación, él piensa, el mecanismo podría funcionar bien. Pero el hecho es que las crisis no son "derangements" en el sentido generalmente de la palabra. Son "derangements" sin qué economía de capitalista no podría convertirse en todos. Para si las crisis constituyen el único método posible adentro capitalismo-y por lo tanto el normal me'todo- de solucionar periódicamente el conflicto que existe entre la extensión ilimitada de la producción y los límites estrechos del mercado mundial, entonces las crisis son una manifestación orgánica inseparable de economía de capitalista.
En "unhindered" el avance del capitalista que la producción está al acecho una amenaza al capitalismo que es mucho mayor que crisis. Es la amenaza de la caída constante del índice del beneficio, resultando no solamente de la contradicción entre la producción y el intercambio, pero del crecimiento de la productividad del trabajo sí mismo. La caída en el índice del beneficio tiene la tendencia extremadamente peligrosa de rendir imposible cualquier empresa para los capitales pequeños y de tamaño mediano. Limita así la nueva formación y por lo tanto la extensión de colocaciones del capital.
Y es exacto las crisis que constituyen la otra consecuencia del mismo proceso. Como resultado de su depreciación periódica del capital, las crisis traen una caída en los precios de medios de la producción, una parálisis de una parte del capital activo, y en tiempo el aumento de beneficios. Crean así las posibilidades del avance renovado de la producción. Las crisis por lo tanto aparecen ser los instrumentos de reencender el fuego del desarrollo del capitalista. Su cesación temporal de la cesacio'n-no, sino su desaparición total en el mundo mercado- no conduciría al desarrollo posterior de la economía de capitalista. Destruiría capitalismo.
Verdad a la vista mecánica de su teoría de la adaptación, Bernstein se olvida de la necesidad de crisis así como la necesidad de nuevas colocaciones de capitales pequeños y de tamaño mediano. Y ése es porqué el reappearance constante del capital pequeño se parece a él ser la muestra de la cesación del desarrollo del capitalista que es sin embargo, en hecho, un síntoma del desarrollo normal del capitalista.
Es importante observar que hay un punto de vista de el cual todos los fenómenos antedichos se consideran exactamente pues han sido presentados por la teoría de la "adaptación." Es el punto de vista (del solo) capitalista aislado que refleja en su mente los hechos económicos alrededor de él apenas mientras que aparecen cuando son refractados por los leyes de la competición. El capitalista aislado ve cada parte orgánica del conjunto de nuestra economía como entidad independiente. Él los ve como actúan en él, el solo capitalista. Él por lo tanto considera estos hechos ser "derangements simples" de "medios simples de la adaptación." Para el capitalista aislado, es verdad, las crisis es derangements realmente simples; la cesación de crisis lo acuerda una existencia más larga. Por lo que él se refiere, el crédito es solamente los medios de "adaptar" sus fuerzas productivas escasas a las necesidades del mercado. Y se parece a él que el cártel de el cual él hace un miembro realmente suprime anarquía industrial.
El revisionismo no es nada que una generalización teórica hecha del ángulo del capitalista aislado. ¿Dónde este punto de vista pertenece teóricamente si no en la economía bourgeois vulgar?
Todos los errores de esta escuela se basan exacto sobre el concepto que confunde los fenómenos de la competición, según lo considerado del ángulo del capitalista aislado, para los fenómenos del conjunto de economía de capitalista. Apenas como Bernstein considera crédito ser los medios de la "adaptación," a las necesidades del intercambio. La economía vulgar, intenta también encontrar el antídoto contra las enfermedades del capitalismo en los fenómenos del capitalismo. Como Bernstein, cree que es posible regular economía de capitalista. Y en la manera de Bernstein, llega en tiempo el deseo al palliate las contradicciones del capitalismo, es decir, la creencia en la posibilidad de remendar encima de los dolores del capitalismo. Termina para arriba suscribiendo a un programa de la reacción. Termina para arriba en una utopía.
La teoría del revisionismo se puede por lo tanto definir de la manera siguiente. Es una teoría todavía de estar parado en el movimiento socialista construido, con la ayuda de la economía vulgar, en una teoría de la parada del capitalista.
Rosa Luxemburgo
EL ORDEN REINA EN BERLIN
(14 de enero de 1919)
Escrito en alemán por Rosa Luxemburgo el 14 de enero de 1919, la víspera de ser asesinada por los soldados de la Caballería de la Guardia d el Gobierno del SPD.
"El orden reina en Varsovia", anunció el ministro Sebastiani a la Cámara de París en 1831 cuando, después de haber lanzado su terrible asalto sobre el barrio de Praga, la soldadesca de Paskievitch había entrado en la capital polaca para dar comienzo a su trabajo de verdugos contra los insurgentes.
"¡El orden reina en Berlín!", proclama triunfante la prensa burguesa, proclaman Ebert y Noske, proclaman los oficiales de las "tropas victoriosas2 a las que la chusma pequeñoburguesa de Berlín acoge en las calles agitando sus pañuelos y lanzando sus ¡hurras! La gloria y el honor de las armas alemanas se han salvado ante la historia mundial. Los lamentables vencidos de Flandes y de las Ardenas han restablecido su renombre con una brillante victoria sobre...los 300 "espartaquistas" del Vorwärts. Las gestas del primer y glorioso avance de las tropas alemanas sobre Bélgica, las gestas del general von Emmich, el vencedor de Lieja, palidecen ante las hazañas de Reinhardt y Cía., en las calles de Berlín. Parlamentarios que habían acudido a negociar la rendición del Vorwärts asesinados, destrozados a golpes de culata por la soldadesca gubernamental hasta el punto de que sus cadáveres eran completamente irreconocibles, prisioneros colgados de la pared y asesinados de tal forma que tenían el cráneo roto y la masa cerebral esparcida: ¿quién piensa ya a la vista de estas gloriosas hazañas en las vergonzosas derrotas ante franceses, ingleses y americanos? "Espartaco" se llama el enemigo y Berlín el lugar donde nuestros oficiales entienden que han de vencer. Noske, el "obrero", se llama el general que sabe organizar victorias allí donde Ludendorff ha fracasado.
¿Cómo no pensar aquí en la borrachera de victoria de la jauría que impuso el "orden" en París, en la bacanal de la burguesía sobre los cadáveres de los luchadores de la Comuna? ¡Esa misma burguesía que acaba de capitular vergonzosamente ante los prusianos y de abandonar la capital del país al enemigo exterior para poner pies en polvorosa como el último de los cobardes! Pero frente a los proletarios de París, hambrientos y mal armados, contra sus mujeres e hijos indefensos, ¡cómo volvía a florecer el coraje viril de los hijitos de la burguesía, de la "juventud dorada", de los oficiales! ¡Cómo se desató la bravura de esos hijos de Marte humillados poco antes ante el enemigo exterior ahora que se trataba de ser bestialmente crueles con indefensos, con prisioneros, con caídos!
"¡El orden reina en Varsovia!", "¡El orden reina en París!", "¡El orden reina en Berlín!", esto es lo que proclaman los guardianes del "orden" cada medio siglo de un centro a otro de la lucha histórico-mundial. Y esos eufóricos "vencedores" no se percatan de que un "orden" que periódicamente ha de ser mantenido con esas carnicerías sangrientas marcha ineluctablemente hacia su fin. ¿Qué ha sido esta última "Semana de Espartaco" en Berlín, qué hatraído consigo, qué enseñanzas nos aporta? Aun en medio de la lucha, en medio del clamor de victoria de la contrarrevolución han de hacer los proletarios revolucionarios el balance de lo acontecido, han de medir los acontecimientos y sus resultados según la gran medida de la historia. La revolución no tiene tiempo que perder, la revolución sigue avanzando hacia sus grandes metas aún por encima de las tumbas abiertas, por encima de las "victorias" y de las "derrotas". La primera tarea de los combatientes por el socialismo internacional es seguir con lucidez sus líneas de fuerza, sus caminos.
¿Podía esperarse una victoria definitiva del proletariado revolucionario en el presente enfrentamiento, podía esperarse la caída de los Ebert-Scheidemann y la instauración de la dictadura socialista? Desde luego que no si se toman en consideración la totalidad de los elementos que deciden sobre la cuestión. La herida abierta de la causa revolucionaria en el momento actual, la inmadurez política de la masa de los soldados, que todavía se dejan manipular por sus oficiales con fines antipopulares y contrarrevolucionarios, es ya una prueba de que en el presente choque no era posible esperar una victoria duradera de la revolución. Por otra parte, esta inmadurez del elemento militar no es sino un síntoma de la inmadurez general de la revolución alemana.
El campo, que es de donde procede un gran porcentaje de la masa de soldados, sigue sin estar apenas tocado por la revolución. Berlín sigue estando hasta ahora prácticamente asilado del resto del país. Es cierto que en provincias los centros revolucionarios -Renania, la costa norte, Braunschweig, Sajonia, Württemberg- están con cuerpo y alma al lado de los proletarios de Berlín. Pero lo que sobre todo falta es coordinación en la marcha hacia adelante, la acción común directa que le daría una eficacia incomparablemente superior a la ofensiva y a la rapidez de movilización de la clase obrera berlinesa. Por otra parte, las luchas económicas, la verdadera fuerza volcánica que impulsa hacia adelante la lucha de clases revolucionaria, están todavía -lo que no deja de tener profundas relaciones con las insuficiencias políticas de la revolución apuntadas- en su estadio inicial.
De todo esto se desprende que en este momento era imposible pensar en una victoria duradera y definitiva. ¿Ha sido por ello un "error" la lucha de la última semana? Sí, si se hubiera tratado meramente de una "ofensiva " intencionada, de lo que se llama un "putsch". Sin embargo, ¿cuál fue el punto de partida de la última semana de lucha? Al igual que en todos los casos anteriores, al igual que el 6 de diciembre y el 24 de diciembre: ¡una brutal provocación del gobierno! Igual que el baño de sangre a que fueron sometidos manifestantes indefensos de la Chausseestrasse e igual que la carnicería de los marineros, en esta ocasión el asalto a la jefatura de policía de Berlín fue la causa de todos los acontecimientos posteriores. La revolución no opera como le viene en gana, no marcha en campo abierto, según un plan inteligentemente concebido por los "estrategas". Sus enemigos también tienen la iniciativa, sí, y la emplean por regla general más que la misma revolución.
Ante el hecho de la descarada provocación por parte de los Ebert-Scheidemann, la clase obrera revolucionaria se vió obligada a recurrir a las armas. Para la revolución era una cuestión de honor dar inmediatamente la más enérgica respuesta al ataque, so pena de que la contrarrevolución se creciese con su nuevo paso adelante y de que las filas revolucionarias del proletariado y el crédito moral de la revolución alemana en la Internacional sufriesen grandes pérdidas.
Por lo demás, la inmediata resistencia que opusieron las masas berlinesas fue tan espontánea y llena de una energía tan evidente que la victoria moral estuvo desde el primer momento de parte de la "calle".
Pero hay una ley vital interna de la revolución que dice que nunca hay que pararse, sumirse en la inacción, en la pasividad después de haber dado un primer paso adelante. La mejor defensa es el ataque. Esta regla elemental de toda lucha rige sobre todos los pasos de la revolución. Era evidente -y haberlo comprendido así testimonia el sano instinto, la fuerza interior siempre dispuesta del proletariado berlinés- que no podía darse por satisfecho con reponer a Eichhorn en su puesto. Espontáneamente se lanzó a la ocupación de otros centros de poder de la contrarrevolución: la prensa burguesa, las agencias oficiosas de prensa, el Vorwärts. Todas estas medidas surgieron entre las masas a partir del convencimiento de que la contrarrevolución, por su parte, no se iba a conformar con la derrota sufrida, sino que iba a buscar una prueba de fuerza general.
Aquí también nos encontramos ante una de las grandes leyes históricas de la revolución frente a la que se estrellan todas las habilidades y sabidurías de los pequeños "revolucionarios" al estilo de los del USP, que en cada lucha sólo se afanan en buscar una cosa, pretextos para la retirada. Una vez que el problema fundamental de una revolución ha sido planteado con total claridad -y ese problema es en esta revolución el derrocamiento del gobierno Ebert-Scheidemann, en tanto que primer obstáculo para la victoria del socialismo- entonces ese problema no deja de aparecer una y otra vez en toda su actualidad y con la fatalidad de una ley natural; todo episodio aislado de la lucha hace aparecer el problema con todas sus dimensiones por poco preparada que esté la revolución para darle solución, por poco madura que sea todavía la situación. "¡Abajo Ebert-Scheidemann!", es la consigna que aparece inevitablemente a cada crisis revolucionaria en tanto que única fórmula que agota todos los conflictos parciales y que, por su lógica interna, se quiera o no, empuja todo episodio de lucha a su mas extremas consecuencias.
De esta contradicción entre el carácter extremo de las tareas a realizar y la inmadurez de las condiciones previas para su solución en la fase inicial del desarrollo revolucionario resulta que cada lucha se salda formalmente con una derrota. ¡Pero la revolución es la única forma de "guerra" -también es ésta una ley muy peculiar de ella- en la que la victoria final sólo puede ser preparada a través de una serie de "derrotas"!
¿Qué nos enseña toda la historia de las revoluciones modernas y del socialismo? La primera llamarada de la lucha de clases en Europa, el levantamiento de los tejedores de seda de Lyon en 1831, acabó con una severa derrota. El movimiento cartista en Inglaterra también acabó con una derrota. La insurrección del proletariado de París, en los días de junio de 1848, finalizó con una derrota asoladora. La Comuna de París se cerró con una terrible derrota. Todo el camino que conduce al socialismo -si se consideran las luchas revolucionarias- está sembrado de grandes derrotas.
Y, sin embargo, ¡ese mismo camino conduce, paso a paso, ineluctablemente, a la victoria final! ¡Dónde estaríamos nosotros hoy sin esas "derrotas", de las que hemos sacado conocimiento, fuerza, idealismo! Hoy, que hemos llegado extraordinariamente cerca de la batalla final de la lucha de clases del proletariado, nos apoyamos directamente en esas derrotas y no podemos renunciar ni a una sola de ellas, todas forman parte de nuestra fuerza y nuestra claridad en cuanto a las metas a alcanzar.
Las luchas revolucionarias son justo lo opuesto a las luchas parlamentarias. En Alemania hemos tenido, a lo largo de cuatro decenios, sonoras "victorias" parlamentarias, íbamos precisamente de victoria en victoria. Y el resultado de todo ello fue, cuando llegó el día de la gran prueba histórica, cuando llegó el 4 de agosto de 1914, una aniquiladora derrota política y moral, un naufragio inaudito, una bancarrota sin precedentes. Las revoluciones, por el contrario, no nos han aportado hasta ahora sino graves derrotas, pero esas derrotas inevitables han ido acumulando una tras otra la necesaria garantía de que alcanzaremos la victoria final en el futuro.
¡Pero con una condición! Es necesario indagar en qué condiciones se han producido en cada caso las derrotas. La derrota, ¿ha sobrevenido porque la energía combativa de las masas se ha estrellado contra las barreras de unas condiciones históricas inmaduras o se ha debido a la tibieza, a la indecisión, a la debilidad interna que ha acabado paralizando la acción revolucionaria?
Ejemplos clásicos de ambas posibilidades son, respectivamente, la revolución de febrero en Francia y la revolución de marzo alemana. La heroica acción del proletariado de París en 1848 ha sido fuente viva de energía de clase para todo el proletariado internacional. por el contrario las miserias de la revolución de marzo en Alemania han entorpecido la marcha de todo el moderno desarrollo alemán igual que una bola de hierro atada a los pies. Han ejercido su influencia a lo largo de toda la particular historia de la Socialdemocracia oficial alemana llegando incluso a repercutir en los más recientes acontecimientos de la revolución alemana, incluso en la dramática crisis que acabamos de vivir.
¿Qué podemos decir de la derrota sufrida en esta llamada Semana de Espartaco a la luz de las cuestiones históricas aludidas más arriba? ¿Ha sido una derrota causada por el ímpetu de la energía revolucionaria chocando contra la inmadurez de la situación o se ha debido a las debilidades e indecisiones de nuestra acción?
¡Las dos cosas a la vez! El carácter doble de esta crisis, la contradicción entre la intervención ofensiva, llena de fuerza, decidida, de las masa berlinesas y la indecisión, las vacilaciones, la timidez de la dirección ha sido uno de los datos peculiares del más reciente episodio.
La dirección ha fracasado. Pero la dirección puede y debe ser creada de nuevo por las masas y a partir de las masas. Las masas son lo decisivo, ellas son la roca sobre la que se basa la victoria final de la revolución. Las masas han estado a la altura, ellas han hecho de esta "derrota" una pieza más de esa serie de derrotas históricas que constituyen el orgullo y la fuerza del socialismo internacional. Y por eso, del tronco de esta "derrota" florecerá la victoria futura.
"¡El orden reina en Berlín!", ¡esbirros estúpidos! Vuestro orden está edificado sobre arena. La revolución, mañana ya "se elevará de nuevo con estruendo hacia lo alto" y proclamará, para terror vuestro, entre sonido de trompetas:
¡Fui, soy y seré!
Rosa Luxemburgo
Navidad en el Asilo de Noche
Escrito: No consta.
Traducción: Para revista Amauta, Lima - Perú.
Fuente: Amauta, No. 22, abril de 1929, Lima - Perú
Un acontecimiento acaba de turbar cruelmente la atmósfera de fiesta de nuestra capital. Las almas piadosas venían justamente de entonar el bello canto tradicional: "Navidad de alegría, Navidad de misericordia" cuando se esparció bruscamente la noticia de que un envenenamiento en masa acababa de producirse en el asilo municipal. Las víctimas eran de diversas edades: Joseph Geihe, empleado, 21 años, Karl Melchior, obrero, de 47 anos, Lucien Scieptarorski[*], 65 anos, etc. Cada dia se traían nuevas listas de hombres sin albergue, victimas del envenenamiento: La muerte los finiquitaba por todas partes: en el asilo, en la prisión, en el "chaufoir" público o simplemente en la calie, acurrucados En cualquier rincón. Antes que el ano nuevo naciera, al son de las campanas, 150 se retorcian presas de los espantos de la agonia y 70 estaban ya muertos.
Durante muchos dias, el modesto edificio de la calle de Froebel, que todo el mundo rehuye en tiempo ordinarlo, concentra boy sobre el, la atención general. ¿Cual era, pues, la causa de este envenenamiento en masa? ¿Se trataba de una epidemia o de un envenena- miento provocado por el consumo de alimentos en descomposición? La policía se dió prisa en restablezer la tranquilidad de la población: No se trataba de una enfermedad contagiosa. Mejor dicho, el hecho no presentaba ningun peligro para la población docente, para las gentes distinguidas de la ciudad. La muerte no tocaba más que a los "habitués" del asilo de noche, los cuales, con ocasión de la fiesta de Navidad habian ingerido, arenques podridos o aguardiente infectado, "a trés bon marché". Pero aquellas gentes ¿dónde se habian conseguido esos arenques podridos? ¿Los habían comprado a un vendedor ambulante de pescado? ¿o los habían recogido de los montones de basura en el mercado? Esta ultima hipótesis fue inmediatamente descartada por la perfecta razon de que los desechos de los mercados, no constituyen, como podrian imaginarlo las gentes superficiales ignorantes de las sanas medidas de la economia política, un bien sin dueno, del cual el primer vagabundo que llega se puede apropiar. Estos desechos son reunidos y vendidos a grandes empresas que les utilizan para el engorde de puercos. Se les desinfecta y muele cuidadosamente. Asi sirven de alimento a ese rebaño. Individuos vigilantes de la policía de mercados velan para evitar que los vagabundos vengan a tomar sin autorización el alimento de los puercos, para comerlo así sin desinfectar y sin moler. Era, pues, imposible que, como algunos lo imaginan fácilmente, los sin albergue hubieran recogido su festín de Navidad entre los montones de basura de los mercados. Es por esto que la policía buscaba al vendedor ambulante o al pulpero que ha vendido el aguardiente infectado, que determinó el envenemiento.
En el trascurso de toda su existencia Joseph Gehie, Karl Melchior, Lucien Sciptoriopski*, no habían nunca atraído la atención, tanto Como hoy. Pensad, pues, que gran felicidad! Verdaderas juntas médicas secretas investigan prolijamente entre los intestinos de las recientes víctimas. El contenido de sus estómagos, para los cual es el mundo Había hasta entonces manifestado tanta indiferencia, es ahora examinado minuciosamente y hecho objeto de apasionadas discusiones en toda la prensa. Los periódicos anuncian que diez de "esos" señores se ocupan en preparar líquidos para el cultivo del bacilo, causa del envenenamiento. Por otro lado, se quiere saber de una manera precisa dónde cayó enfermo cada uno de esos miserables; ¿en el "Tenil" donde la policía encontró muerto a alguno de ellos o en el asilo donde otros habían pasado la noche? Lucien Sciptierovski, ha devenido subitamente una importante personalidad y si él no fuera en este momento cadáver de olor nauseabundo sobre la mesa de disección, seguramente tendria para inflarse de vanidad.
Si, el emperador mismo --que ¡Dios sea bendito!, está preservado de peores males, gracias al aumento por la vida cara, de tres millones de marcos que le ha sido acordada sobre su pensión civil que recibe en calidad de rey de Prusia-- el emperador mismo, pide insistentemente noticias de los envenenados en tratamiento en el hospital municipal. Y su alta esposa, femenina y enternecidamente, hace por intermedio del chamberlán von Winterfeld, expresar su condolencia a M. Kirschner, burgomaestre de la ciudad. En verdad, el burgomaestre Kirschner, no ha comido arenque a pesar de su baratura y se encuentra él con su familia en excelente salud. No es tampoco que nosotros lo sepamos parientes o relacionado de Joseph Gehie o de Lucien Sciptierovski. Pero después de todo ¿a quién el señor chamberlán Von Winterfeld, debía expresar las condolencias de la emperatriz? No podía evidentemente trasmitir las salutaciones de su majestad a los pedazos de cadáveres que yacían sobre la mesa de disección. En cuanto a los miembros de sus familias ¿hay alguien que los conocía? ¿Quién podría encontrarlos en los cabarets, los hospicios, los barrios de prostitución, y tambien en las usinas y las minas donde ellos trabajan? Es por esto que el burgomaestre M. Kirschner acepta en nombre de ellos la condolencia de la emperatriz, lo que le da fuerzas para hacer suyo y soportar estoicamente el dolor de los parientes de Scipterovski.
Ante la catástrofe, en el Concejo Municipal igualmente, se dió pruebas de sangre fria viril. Se hizo investigaciones. Se redactó comunicados cubriendo de tinta innumerables fojas de papel. Pero a pesar de todo, se tuvo siempre la cabeza en alto y contra los espantos de la agonía en los cuales otros hombres se debatían, ae permaneció con valor también, con el estoicismo de los héroes antiguos delante de su propia muerte.
Y sin embargo, todo este suceso ha puesto una nota discordante en la vida pública. Ordinariamente nuestra sociedad conserva cierto carácter de decencia exterior. Ella observa la honorabilidad, el orden y buenas costumbres. Aunque es cierto que hay lagunas o imperfecciones en la estrúctura y en la vida del Estado.
¿Pero después de todo, el Sol tambien no tient manchas? ¿Y existe aqui, abajo, alguna cosa perfecta? Los obreros mismos, yo entiendo los mejor pagados, los que están organizados, creen de Buena voluntad que la existencia y la lucha del proletariado se prosiguen dentro de límites de honorabilidad y compostura. ¿La gris teoría del pauperismo no ha sido refutada ya desde hace tiempo? Todos saben bien que existen asilos de noche, mendigos, prostitutas, "soplones", criminales y otros elementos de perturbación. Pero se piensa ordinariamente en esto, como en algo lejano, existente en alguna parte, fuera de la sociedad propiamente dicha.
Entre la clase obrera ciecente y sus parias, hay un muro y se piensa raramente en los miserables que se arrastran en el fango, al otro lado del muro. Pero, bruscamente algo sucede, algo que hace el mismo efecto que si en un círculo de gentes bien educadas, amables y distinguidas, alguien descubriera por casualidad en medio de los mueblescraros y preciosos, las huellas de un crimen abominable o de innobles corrupciones. Bruscamente un horrible espectro arranca a nuestra sociedad su máscara de compostura y enseña a todos que su honorabilidad no es más que el atavio de una prostituta. Bruscamente aparece que la superficie brillante de la civilización cubre un abismo de miseria, de sufrimiento y de barbarie. Verdaderos cuadros del infierno surgen, en los que se ven criaturas humanas hurgando en los montones de basura. Buscan los desechos, retorciendose en los espantos de la agonía. Se les ve así, agonizando, enviar a lo alto su aliento pestilente.
Y el muro que nos separa de este siniestro reinado de sombras aparece bruacamente como un simple decorado de papel pintado
¿Quienes son, pues, estos habitués del asilo de noche envenenados por el arenquc podrido o el aguardiente infecto? Un dependiente de almacen, un albañil, un tornero, un herrero, obreros, obreros, nada más que obreros. ¿Y quienes son, pues, los sin nombre que no han podido ser identificados por la policía? Obreros, siempre; nada más que obreros, en todo caso que lo eran todavía no hace mucho tiempo.
Y, en verdad, ningún obrero está garantizado contra el asilo, o el arenque podrido. Ahora, vigoroso todavia, honesto, trabajador, ¿qué devendrá mañana si ya no es recibido en su trabajo porque habrá alcanzado el fatal limite de edad o que su patrón lo declara inutilizable? ¿Qué será de esta vida si mañana cae víctima de un accidente que hará de él un inválido, un mendigo? Se dice: las gentes fracasadas en el asilo, no son en su mayor parte más que débiles y malos elementos. Viejos con el espíritu débil, jóvenes criminales, de atenuada responsabilidad. Es posible, pero los malos elementos de las clases superiores no caen nunca en el asilo sino son enviados a los sanatorios o al servicio de las colonias donde puedan satisfacer con toda libertad sus perversos instintos en las personas de los negros y de las negras. Ancianas reinas y grandes duquesas que devienen idiotas, pasan el resto de sus dias en palacios suntuosos rodeadas de una muchedumbre de respetuosos servidores. Para el viejo sultán Abdul Amid, ese monstruo abyecto que tiene sobre su conciencia millares Y millares de víctimas y en el que, sus crímenes innumerables y sus excesos sexuales han entorpecido sus sentidos, la sociedad lo tiene preparado como último refugio una explendida villa con magnificos jardines, cocineros de primer orden y un harem de florecientes mujeres, de doce anos para arriba. Para el joven criminal Prosper Eherenberg, una prisión confortable, bien provista de champagne, de ostras y una gozosa socieciad. Para los príncipes de instintos pervertidos, la indulgencia de los tribunales la abnegación de esposas heroicas y la dulce consolación de una buena y añeja cara. Para Madame d'Kbestein, C- sa mujer que tiene sobre su conciencia un asesinato y un suicidio, una confortable existencia burguesa, "toilettes" de seda y la simpatía dicreta de la sociedad.
Pero los viejos proletarios en los que la edad y el trabajo y las privaciones, han debilitado el espíritu, revientan como los perros de constantinopla, en las calles, contra las palizadas, en los asilos, el arroyo y al lado de ellos se encuentra por todo rastro una cola de arenque podrido. La división de clases se prosigue duramente, cruelmente, hasta en la locura, hasta en el crimen, hasta en la muerte. Para la canalla aristocrática, la indulgencia de la sociedad y los goces hasta el último sorbo. Para el Lázaro proletario, el hambre y el bacilo de la muerte en los montones de basura.
Es así como se acaba la existencia reservada al proletario en la sociedad capitalista. Apenas sale de la infancia, comienza como un obrero trabajador y honesto en el infierno del servicio paciente y cotidiano en provecho del capital. Por millones y decenas de millones la recolta de oro se aumenta en las granjas de los capitalistas. Una ola de riquezas de más en más formidable se vierte en los Bancos y las bolsas de valores. En tanto, los obreros en masas grises y silenciosas atraviesan cada tarde las puertas de las usinas y de las construcciones, coma las pasaron en las mañanas, miserables, vagabundos, comerciantes eternos que llevan al mercado el solo bien que poseen: su propia piel.
De tiempo en tiempo un accidente, una tempestad los barre por docenas y por centenas de la superficie de la tierra. Una pequena interlínea en el periódico, una cifra redonda, hacen conocer brevemcnte el accidente. Al cabo de algunos días se les ha olvidado y su ultimo suspiro es apagado por el jadeo y las trepidaciones de la carrera de las ganancias. Al cabo de algunos dias, nuevas decenas y centenas, ocupan sus plazas bajo el yugo del capital,
De tiempo en tiempo sobreviene una crisis, semanas y semanas de paro, de lucha desesperada con el hombre. Siempre el obrero consigue prenderse a cierta capa infernal, feliz de poder tender de nuevo sus musculos y sus nervios al servicio del capital.
Sin embargo, las fuerzas disminuyen poco a poco. Un prolongado "chómage", un accidente, la vejez que se aproxima y he aquí, al obrero obligado a aceptar la primera ocupación que encuentra. Pierde su profesión y cae cada vez más bajo irremediablemente. El azar domina hien pronto su existencia, la desgracia lo persigue. El encarecimiento de la vida lo golpea cada vez más duramente. La energía constantemente desplegada en la lucha por el pan, se relaja al fin; su amor propio desaparece y he aquí que bien pronto se encuentra ante la puerta del asilo de noche y en otros casos ante la de la prisión.
Todos los años, millares de existencias proletarias, se desplazan así, fuera de las condiciones de existencia normal de la clase obrera, hacia los bajos fondos de la miseria. Se desplazan insensiblemente como un sedimento, sobre el suelo de la sociedad, igual que las sustancias inútiles, de los que el capital no puede sacar ya ningún provecho: igual que un montón de basura humana que la sociedad barre despiadadamente con su escoba de fierro. El brazo de la ley, el hambre y el frío proceden aquí a su entera comodidad. Y en fin de cuentas, la sociedad burguesa tiende a sus parias la copa de veneno que hace desaparecer.
"El Sistema de asistencia pública, dice Carlos Marx en "El capital", está representado por la casa de invalidos, los obreros ocupados y el peso muerto de los "sin trabajo". En la sociedad capitalista el trabajo está indisolublemente ligado al paro. El uno y el otro son igualmente necesarios; el uno y el otro son una condición indispensable de la producción capitalista. Más son cansiderables la riqueza social, el capital explotador, las dimensiones y velocidad de su crecimiento y por consecuencia la plenitud absoluta dcl proletariado y del rendimiento de su trabajo y más considerable es la capa de sus desocupados. Pues, mientras más considerable es esta capa de desocupados en relación a la masa de obreros ocupados, es más considerable también la capa de obreros en excedente, reducidos a la miseria. Es esta una ley ineluctable de la producción capitalista".
Lucien Scipterovski que muere en la calle envenenado por un arenque podrido pertenece al proletariado, tanto coma el obrero calificado que recibe buen salario, compra cartas postales de nuevo año y una dorada cadena de reloj. El asilo de noche y el "violon" son los dos pivotes de la sociedad actual, así coma el palacio del canciller del Reich y la Banca de Alemania. Y el festín de arenque padrido y de aguardiente envenenada en el asilo de noche es el fierro invisible del caviar y del champagne en la mesa del millonario. Esos señores de los consejos médicas secretos pueden seguir buscanda mucha tiempo al micróscopio el germen de muerte en los intestinos de los envenenados y preparar líquidos de cultivo. El verdadero bacilo del que han muerto las gentes del asilo municipal, es la sociedad capitalista con sus cultivos.
Cada día los sin albergue mueren de hambre y de frío. Nadie se ocupa de ellos, a no ser el parte cuotidiano de la policía. La emoción provacada esta vez par este fenómeno banal se explica únicamente por su carácter de masa. Pues no es más que cuando su miseria adquiere un carácter de masa que el praletario puede obligar a la sociedad e interesarse por él. Hasta el mismo sin albergue en su aspecto de masa a simplemente tomada coma un montón de cadavers adquiere una verdadera importancia pública.
En tiempo ordinario, un cadáver es una cosa muda,
sin la menor importancia. Pero hay cadáveres que hablan más alto
que las trompetas e iluminan aventajando a las antorchas. Después del
combate de barricadas del 18 de marzo de 1848, las obereros de Berlín,
levantando en sus brazos los cadáveres de sus hermanos caídos
en el curso de la lucha, las condujeran delante del palacio real y obligaron
al despotismo a saludar a sus víctimas. Ahora se trata de levantar los
cadáveres de los "sans-logis" de Berlín envenenados,
que son la carne de nuestra carne, y la sangre de nuestra sangre, sobre nuestros
brazos, nuestros millones de brazos proletarios y de conducirlos en la nueva
jornada de lucha que se abre ante nosotros, a los gritos mil veces repetidos:
"¡Abajo el orden social infame que engendra tales horrores!"
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[*] El deletreo de su nombre varía varias veces aquí, como en el original. [N. del MIA]