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Mié, Jun
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En un contexto de crisis económico-social, el gobierno del Frente de Todos continúa ordenando las prioridades del Estado bajo una nueva perspectiva, que busca recuperar lo perdido por los sectores populares durante el macrismo. Los medicamentos gratis para los afiliados al Pami va en ese sentido y permite construir un piso para ir por más.

Los jubilados y pensionados afiliados a Pami ya pueden retirar su medicación sin costo alguno, luego de que el presidente de la Nación, Alberto Fernández, y la titular de la entidad, Luana Volnovich, presentaran el nuevo vademecum en el que se incluyen 170 principios activos, que implican más de 3.600 presentaciones, que ahora están a cargo del Estado.

La medida, que alcanza a personas mayores de 60 años afiliadas a Pami y que no tienen prepagas, “tiene el propósito de garantizar el derecho a la salud de todas las personas afiliadas para que puedan vivir mejor”, afirmó Volnovich. De esta manera, el Frente de Todos cumple con lo que fue una de sus promesas de campaña y aliviana la situación económica de una de las franjas más críticas de la sociedad y que más sintió el ajuste del macrismo.

Los medicamentos gratis para jubilados, que ahora es una política de Estado, forma parte de un cambio de perspectiva respecto a la política sanitaria del país. Esto, no solo se evidencia con la restitución del Ministerio de Salud, que había sido degradado a Secretaría por Macri, sino por la reimplementación de una serie de políticas públicas que la derecha había o desfinanciado o directamente eliminado, como por ejemplo el Programa Remediar.

El Programa Remediar es una política pública impulsada desde el Estado nacional que cubre el acceso a medicamentos para una parte importante de la población que, de otra manera, no podría acceder y que el macrismo desarticuló por completo apenas llegó a la Rosada.

Así, una vez más, queda en claro que en medio de la crisis sanitaria que atraviesa el mundo por estos momentos con la aparición del Covid-19, que motivó a la OMS a declarar la pandemia, queda en claro el rol insustituible del Estado en áreas sensibles para las sociedades, especialmente en sectores críticos como salud y educación, incluso demostrando una mayor capacidad de acción y efectividad para afrontar situaciones como las que se viven por estas horas, como lo demuestra el plan de contingencia desplegado por el Estado chino en Beijing y Wuhan o las notorias dificultades que se pueden observar en el sistema de salud italiano o estadounidense, por ejemplo.

Ahora las prioridades del Estado argentino están puestas en los sectores más vulnerables, pero es preciso alertar que para lograr una verdadera mejora, que por cambios políticos coyunturales o electorales no pueda ser arrebatada tal como sucedió, es necesario avanzar en cambios profundos, programáticos, que afecte los que ganaron y beneficie a los que perdieron. Para el caso, resulta propicio instaurar la discusión acerca de las políticas a adoptar para afectar los intereses de los principales ganadores del período 2015-2019 y cómo distribuir esos recursos, por ejemplo, entre los jubilados, pensionados y otros sectores del campo popular.

Por ejemplo, una opción sería avanzar sobre los bancos que se beneficiaron con la bicicleta financiera y que promovieron la fuga de capitales; contra las energéticas que fueron favorecidas con tarifazos sin precedentes en la historia reciente de nuestro país; o contra la oligarquía terrateniente y los exportadores que lograron una mega devaluación que destruyó el salario y el mercado interno pero que les implicó ganancias extraordinarias en un contexto de crisis económica. Y con los recursos recaudados en estos sectores, promover mejoras salariales en el sector público, aumentar el poder adquisitivo de las jubilaciones y promover la obra pública, con el propósito de generar empleo y demanda en el mercado interno.

En ese sentido, insistimos una vez más, la cuestión de los jubilados y pensionados es estratégica. Este universo social representa a más de seis millones de trabajadores que produjeron riqueza durante décadas, y que históricamente es uno de los sectores más postergados. En efecto, por estos y otros motivos, se trata de un universo propicio para reimpulsar el consumo y el mercado interno.