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El gobernador Perotti designó a un ex integrante del Batallón de Inteligencia 601 al frente del Servicio Penitenciario. “El objetivo es ampliar el control social y la represión”, alertó desde el PC, Norberto Galiotti.

“Todo lo que hace Perotti en Santa Fe es para proteger y regular clandestinamente el delito organizado en la provincia, no para combatir el crimen”, advirtió el titular del Partido Comunista de Rosario, Norberto Champa Galiotti, al referirse a la designación de José Alberto Bernhardt al frente del Servicio Penitenciario.

Es que Bernhardt es, ni más ni menos, que ex agente del Batallón de Inteligencia 601, esto es, un represor de los que actuaron en el contexto del terrorismo de Estado que impuso la última dictadura.

“El objetivo es ampliar el control social y la represión en manos de la policía, que te persigue si usás gorrita y sos un joven de un barrio popular”, explicó Galiotti para contextualizar la decisión del gobernador santafecino que no prosperó por la presión que ejercieron organismos de Derechos Humanos junto a organizaciones sociales y políticas.

Así, apenas a cuatro días de que se hiciera público su nombramiento, el coronel retirado Bernhardt renunció sin asumir el cargo, pero quedó el antecedente que -según insiste el titular del PC de Rosario- forma parte de una matriz ideológica que se inscribe en el ADN de la Gestión Perotti.

“Esto tiene que ver con una mirada que tiene el gobernador Perotti en torno a todo lo que hace al concepto de seguridad”, lamentó y resaltó que se trata de una perspectiva “represora y represiva que tiene que ver con la aplicación de un plan de militarización para la provincia de Santa Fe, como herramienta para combatir el narcotráfico y el delito”, pero sobre todo “para garantizar el control social en un momento en el que el acuerdo con el FMI profundiza todavía más la pobreza”.

Asimismo, hizo hincapié en que “hay instancias e instrumentos del Estado santafecino que son cómplices del delito organizado y, en particular, del narcotráfico” y recordó que cuando fue ministro de Seguridad, Marcelo Saín tuvo un serio conflicto con Víctor Sarnaglia, a quien se había designado al frente de la Policía, “un hombre formado en Inteligencia y próximo al Fino Palacios”.

Y añadió que “Saín investigó la estructura de los delitos complejos como es el narcotráfico y por eso entró en conflicto con el esquema de negocios de la corporación judicial, empresarial y policial que, entre otros, representaba Sarnaglia que en su legajo exhibe que recibió cursos de formación dictados por las policías de EE.UU. e Israel.

¿Pero entonces puede sorprender el intento de poner a Bernhardt al frente de un área tan sensible como es el Servicio Penitenciario? “Este ex miembro del Batallón 601 fue funcionario público en área de Seguridad durante la Gobernación de Carlos Reutemann y con Jorge Obeid”, señaló Galiotti y recordó que Perotti “viene del riñón reutemista y, por lo tanto, es lógico que su mirada nunca haya sido la de investigar profundamente la raíz delictiva que funciona en la provincia y los componentes de esta organización clandestina e ilegal que orienta los delitos complejos que se cometen en Santa Fe”.