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Mié, Jun
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Se jugó la primera fecha del fútbol argentino con público tras un año y medio de pandemia. Nuevas restricciones, internas de las barras bravas. ¿Qué se viene en esta nueva etapa?

La semana pasada, el Gobierno Nacional dispuso el DNU con las nuevas normas sanitarias en relación a la pandemia de coronavirus y así quedó reglamentado, por ejemplo, el regreso del público a los estadios en el fútbol argentino como se vio este fin de semana, con el superclásico River-Boca como el partido central.

El DNU establece que los estadios tendrán el cincuenta por ciento de la capacidad autorizada, y deben requerir a las personas concurrentes mayores de 18 años que cuenten con, al menos, una dosis de vacuna aplicada, como mínimo, con una antelación de catorce días antes del partido.

Además, se requerirá un certificado de salud para quienes asistan a espectáculos masivos, quienes deben exhibir una serie de datos personales y relacionados a la vacunación que serán validados por el Ministerio de Salud.

Esto es una brisa de aire que le permite respirar a los clubes en general, porque representa un nuevo caudal de dinero que la pandemia le arrebató y donde solo tuvieron que arreglarse con los ingresos la televisión, la cuota social y los sponsors. Los últimos dos con recaídas importantes por la crisis económica, que hizo que muchos hinchas priorizaran otros gastos en su vida y dejaran de contribuir al club. Y, por el lado de algunos los patrocinadores, ya que no les era rentable la inversión en partidos de fútbol que no se estaban jugando.

El tiempo dirá cómo va influir económicamente la vuelta del público a los estadios para varios clubes de Primera y el ascenso, aunque en algunos debido al aforo permitido solo se les permita el ingreso a los socios.

Ya sea por malas decisiones o malas inversiones, sus balances económicos venían dando en rojo, desde antes de la explosión de la pandemia. Entre los que esto era más evidente se encuentran San Lorenzo, Independiente y River, aunque este último lo disimulo merced al fuerte blindaje mediático que disfruta.

 

La avivada puede salir mal

 

El Poder Judicial encabeza una investigación contra el club River Plate por el posible ingreso de una mayor cantidad de afición que la que estaba permitida, en la victoria 2-1 ante Boca Juniors. El Monumental de Buenos Aires estuvo con sus tribunas casi repletas, las estimaciones periodísticas señalan que había entre un 75 y un noventa por ciento de la capacidad máxima de 72 mil espectadores ocupada.

A partir de lo ocurrido, en caso de comprobarse que el club local "omitió" e "incumplió" el decreto presidencial que permitió un aforo del cincuenta por ciento, desde el Poder Judicial se indicó que no descarta que haya fuertes sanciones como una posible clausura de los estadios involucrados. "La Fiscalía Especializada en Eventos Masivos a cargo de Celsa Ramírez estará al frente de la investigación", se informó.

También hubo quejas en otros partidos, por ejemplo, en el que disputaron Racing y Estudiantes, donde se verificó amontonamiento de personas en las inmediaciones del estadio y porque no se facilitó que fuera fluida la entrada de los hinchas. También se sospecha que se traspasó el aforo permitido del cincuenta por ciento.

Esta nueva normalidad es un condicionante para los clubes a la hora de implementar un protocolo equitativo para que sus socios puedan sacar las entradas para los partidos. Y también vuelve a traer viejas prácticas de las que nos habíamos olvidado por un tiempo, pero que siguen vigente como las internas que hay en las barras bravas por el mando de la tribuna y todos los negocios que esto trae aparejado.

La vuelta de las barras, en la mayoría de los clubes, se da en medio de internas que se expresaron durante los últimos diez días en batallas campales. Todo por quedarse con un negocio que, esta vez, promete ser aún más redituable por dos cuestiones: la limitación de aforo, lo que pondrá a precio por las nubes los tickets de reventa o el alquiler de carnets, y la campaña electoral para las elecciones de noviembre.

Los dirigentes del fútbol, muchos cuestionados, no pueden negarse a las exigencias de las barras pero tampoco pueden darse el lujo de dejar afuera al hincha común, por ello a casi ninguno de los que encabezan la AFA les convenció que se juegue con el cincuenta por ciento de aforo, por lo que exigieron que se flexibilice hasta un setenta la capacidad habilitada, algo que por el momento el gobierno nacional no aprueba.

En el marco de todos los enfrentamientos que hubo ¿se necesita llenar estadios solo para mejorar la economía de los clubes aunque esto implique que se vean obligados garantizar, primero, las entradas para las barras?

El clima en varios clubes viene caldeado, ya sea por sus situaciones económicas como por las deportivas. Y ante una racha negativa, la gente en las tribunas se hace sentir y cuando esto sucede las barras son las que, en muchos casos, responden a los dirigentes para apaciguar el clima alentado al equipo o intimidando a los hinchas adentro de las tribunas.

Se vio el fin de semana sobre el final del partido Racing vs Estudiantes, donde la mayoría del Estadio Presidente Perón, salvo la parte donde se encontraba la Guardia Imperial (barra de Racing), cantó contra la dirigencia actual, algo que nunca había sucedido en los últimos ocho años.

La convivencia entre el fútbol, la política y la policía tiene de por medio a estos personajes que un día están con fulano y al otro con mengano, dependiendo del beneficio que busquen. Y que no tienen problemas de apretar a quien sea con tal de que no se vean perjudicados sus negocios, relacionados a la plata que se mueve en cada partido en la periferia de los estadios a partir de la venta de merchandising, comidas y estacionamiento, entre otras cosas. Estas son cajas que la pandemia cerró y que, ahora, nuevamente se abren.

Esto no quita que el fútbol vuelva a tener un poco más de color con la gente en los estadios yendo a alentar a sus equipos, color que la pandemia le arrebató. Es muy probable que el aforo, con el correr del tiempo, se vaya flexibilizando teniendo en cuenta que se redujo a un porcentaje mínimo los contagios de Covid-19 en Argentina. Pero nada de esto anula el hecho de que, para volver a la cancha, hay que hacerlo con los mayores cuidados y prevenciones.