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Mié, Jun
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Pese a los ataques de la gestión que encabeza Horacio Rodríguez Larreta, los estudiantes secundarios resisten los embates y siguen en lucha “contra un gobierno que no escucha los reclamos legítimos”.

Las agrupaciones estudiantiles que lideran la toma de once colegios y las actividades de protesta en otros quince establecimientos, ratificaron la continuidad de las medidas y denunciaron que el Gobierno de la Ciudad envío policías a sus casas.

“Los estudiantes secundarios protagonizamos la lucha contra un gobierno que no escucha los reclamos legítimos que venimos manifestando desde hace tiempo”, señalaron desde la FJC secundarios en este contexto.

Por su parte, representantes de la Coordinadora de Estudiantes de Base (CEB), la Unión de Centro de Estudiantes Secundarios (UnCES) y de la Red Nacional de Centros de Estudiantes (ReNaCE) ratificaron el plan de lucha, lo que implica que van a seguir con las tomas hasta que el ejecutivo encabezado por Horacio Rodríguez Larreta escuche sus reclamos. Además, confirmaron que se sumarán a la movilización de mañana 4 de octubre, convocada por el gremio docente de UTE.

Así las cosas, las medidas de protesta continúan para reclamar viandas que tengan calidad nutricional, mejor infraestructura edilicia y para protestar contra las pasantías laborales en empresas que, por sus características, no son otra cosa que un mecanismo de explotación laboral que, paradójicamente, está auspiciado por el propio Estado de la Ciudad bajo el eufemismo de “Actividades de Aproximación al mundo del trabajo”.

En este sentido, por medio de un comunicado, La Fede Secundarios remarcó que “con hambre no se puede estudiar”, por lo que “exigimos presupuesto para la educación pública porque se necesitan más docentes y edificios en mejores condiciones”. Y con claridad volvió a rechazar la modalidad de “Actividades de Aproximación al mundo del trabajo”, ya que “no podemos permitir que nos manden a trabajar gratis, quitándonos horas de estudio”.

Al cierre de esta edición, mantienen medidas de fuerza la Escuela de Música Juan Pedro Esnaola, la Escuela Superior Especializada en Cerámica 1 de Almagro, a Escuela Normal Superior en Lenguas Vivas Sofía Esther Broquen de Spangenberg, conocida como Lengüitas que se ubica en Palermo, el Liceo 5 Pascual Guaglianone de Caballito, así como los colegios Nacional de Buenos Aires y Carlos Pellegrini.

También los colegios Mariano Moreno de Almagro, Julio A. Roca ubicado en Belgrano R y el Nicolás Avellaneda, pero asimismo las escuelas Osvaldo Pugliese de Villa Crespo, Agustín Tosco de Villa Pueyrredón, María Claudia Falcone de Palermo, García Lorca ubicada en La Paternal y Rodolfo Walsh de Villa Pueyrredón.

Con este telón de fondo, el Gobierno de la Ciudad redobló su apuesto y denunció penalmente a los padres de los alumnos que participan de esta medida de fuerza y en una decisión que conlleva extrema violencia, amedrenta a las familias de los estudiantes, mandando policías a sus hogares.

 

Acuña, en su mundo

 

Por su parte, la ministra de Educación de la Ciudad, Soledad Acuña, justificó las medidas intimidatorias adoptadas por Rodríguez Larreta y la decisión de demandar a las familias con 1,5 millones de pesos por cada día de toma.

“El costo de las tomas lo pagan los chicos con días perdidos de clase y los ciudadanos que sostienen la educación pública con sus impuestos”, argumentó al anticipar que “impulsamos las denuncias penales y las demandas civiles a los adultos responsables de los estudiantes que participan”.

Ante esto, La Fede alertó que “la reacción de la ministra de educación no es acercarse a las escuelas ni resolver las problemáticas existentes, sino pasear en los medios masivos de comunicación para alimentar el peligroso discurso de odio que estigmatiza a las juventudes militantes”.

Tras lo que señaló que “para ella los alumnos somos rehenes de la política cuando, en realidad, los estudiantes en organización asamblearia, decidimos colectivamente tomar nuestras escuelas como una medida de lucha pacífica frente a un gobierno que desoye los reclamos”.

Así las cosas, mientras que en la fachada del edificio colgaban las banderas de la UnCES y del centro de estudiantes del Liceo 15 con la consigna “Educar es Combatir”, en la reja perimetral los docentes de esa escuela colgaron un documento con un mensaje claro: “Sin diálogo no hay democracia”.

A un costado, un cartel de unos dos metros de ancho por dos metros de alto del Gobierno de la Ciudad indica: “estamos mejorando la escuela técnica. Plan 54 nuevas escuelas”. Alejados de la realidad que vive la comunidad educativa, el Gobierno de la Ciudad sigue metido en su mundo de autobombo y propaganda ¿hasta cuándo?