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Política
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El gobierno anunció medidas para contener los contagios y al mismo tiempo mantener la actividad económica. En el horizonte no asoman políticas para el cuidado del empleo y de los ingresos como el IFE y la ATP.

El gobierno nacional anunció nuevas medidas tendientes a frenar el crecimiento exponencial casos positivos de Covid-19, que esta semana superaron los veinte mil casos diarios, cifra que si se mantiene en el corto plazo, pone en tensión el sistema de salud.
Las medidas que fueron anunciadas por Alberto Fernández desde la Quinta de Olivos, comenzarán a regir desde la hora cero del 9 de abril y van a estar vigentes hasta el último día del mes.
Ellas son:

-Prohibida la circulación nocturna entre las cero horas y las seis de la mañana.

-Durante la noche, solo podrán circular los trabajadores esenciales, quienes deberán renovar sus permisos de circulación desde la página de argentina.gob.ar.

-El transporte público en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, durante todo el día, estará disponible solo para trabajadores esenciales. A diferencia del año pasado, este año se incluye a trabajadores de la educación y de tareas de cuidado.
-La actividad comercial, especialmente del rubro gastronomía deberán cerrar a la hora 23 de cada día y podrán reabrir a las seis de la mañana del siguiente.

-Se suspenden todos los viajes grupales de egresados, de estudio y de grupos turísticos.

-Se suspenden las actividades sociales en domicilios particulares.

-Se suspenden las reuniones sociales de más de 20 personas en espacios públicos y al aire libre.

-Se cierran hasta el 31 de abril los casinos, bingos, discotecas y salones de fiestas.

-Se suspende la práctica recreativa de cualquier deporte en lugares cerrados y que congreguen a más de diez personas.

Responsabilidad individual y rol estatal

En el mundo contemporáneo no hay antecedentes cercanos de una crisis sanitaria mundial como la actual. Entre los historiadores y economistas, más allá de sus orientaciones teóricas y políticas, existe un amplio consenso en señalar que esta crisis es la más severa desde la Gran Depresión de 1929, ya que entrecruza las consecuencias de la pandemia y las derivadas del crack que sufre la económica desde 2008.
En este escenario, Argentina tiene una pequeña ventaja en comparación a los países del hemisferio norte: puede observar y estudiar el desarrollo de la pandemia con una temporada invernal de antelación, por decirlo de alguna manera.
Esto es así porque en el inicio de la pandemia, el epicentro mundial se trasladó rápidamente de China a Europa y desde ahí a EE.UU. Y que aquí la pandemia se estableció con el invierno 2020 recién empezado. Así, Argentina pudo observar la magnitud de la segunda ola en el hemisferio norte cuando aquí los contagios de la primera comenzaban a mermar.
Por una serie de fenómenos epidemiológicos, sanitarios, sociales y económicos nadie puede sorprenderse por el crecimiento exponencial de casos que estamos atravesando en las últimas horas.
En este contexto, entonces, resulta inadmisible que desde el gobierno nacional no se hayan previsto políticas económicas y sociales para enfrentar la pandemia durante este año. El Presupuesto elaborado por Martín Guzmán y el Ministerio de Economía para 2021, no es un presupuesto acorde de cara a lo que se viene.
Plantearse metas de “equilibrio fiscal” y “presupuestario” en medio de la crisis que afecta al país, apunta más a conformar al Fondo Monetario y las grandes empresas, que a robustecer las economías de los trabajadores, jubilados y pensionados. Sintomático de esto es que el presupuesto no contempla para este ejercicio la implementación del IFE y de la ATP.
Quizás este sea el motivo que explique por qué desde el gobierno nacional se insiste en la apelación a los cuidados personales y la responsabilidad individual para contener el crecimiento de los contagios, en vez de instrumentar medidas que regulen y controlen los abusos patronales que se cometen a diario contra miles de trabajadores que son expuestos a condiciones de trabajo y transporte que constituyen verdaderos vectores de contagio.
En Argentina hay trabajadores esenciales y trabajadores para quienes es esencial salir a ganarse el mango todos los días. Situaciones distintas en un universo que, sin dudas, es el más golpeado por la crisis económica provocada por la pandemia y el lastre de los cuatro años de gobierno neoliberal de Macri.
Pérdida del poder adquisitivo del salario y aumento de la pobreza, son las dos variables principales que permiten comprender la dinámica de la economía argentina desde el 2015 a esta parte. No se puede, entonces, apelar a las responsabilidades individuales cuando de lo que se trata es de revertir una tendencia que se sostiene en base a los abusos e imposiciones de los grupos económicos y las patronales.