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Referentes políticos, sociales y de la defensa de los Derechos Humanos, salieron al cruce del informe confeccionado por la alta comisionada de la ONU sobre Venezuela.

El titular del Partido Comunista, Víctor Kot, el secretario de la Liga, José Schulman, y el politólogo Atilio Boron son algunas de las  personalidades de nuestra región que suscriben una declaración que sale al cruce del informe sobre Venezuela, elaborado por la alta comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet.

El informe fue realizado por la expresidenta de Chile, tras su visita a la República Bolivariana, hacia donde viajó invitada por el gobierno que encabeza Nicolás Maduro.

Ahí, durante tres días de visita oficial, Bachelet se reunió con representantes del gobierno y la oposición, en entrevistas que incluyeron a Maduro y al golpista Juan Guaidó, proclamado por EE.UU como “presidente interino”.

“La información presentada se muestra poco objetiva y falla en analizar de forma crítica las causas que subyacen a la actual situación económica y social”, recalca  respecto al Informe Bachelet la declaración firmada por una larga lista de defensores de los derechos humanos, intelectuales y dirigentes sociales y políticos de América Latina.

En este sentido, señala que el texto presentado por la representante de la ONU, omite analizar a fondo el impacto que el conjunto de sanciones impuestas, principalmente por EE.UU. tiene en el detrimento de las condiciones de vida en Venezuela y denuncia que estas sancioneseconómicas y comerciales “son en amplia medidaresponsables de la crisis en sectores comoalimentos y recursos médicos, factores que impactan negativamente a la sociedad venezolana”.

Asimismo, advierte que en el informe se indicasuperficialmente el efecto de la crisis provocada sobre el petróleo venezolano, “por parte de EE.UU. con el fin de apropiarse de esta industria clave para Venezuela”.

Y recuerda que esto fue reconocido por el asesor de Seguridad estadounidense, John Bolton, quien en una entrevista a FOX News, dijo que derrocar a Maduro, abriría una oportunidad de negocio para las empresas petroleras de su país.

También se recalca que otro dato en tal sentido es la retención ilegal de dinero venezolano por parte de EE.UU. y la UE. “Se estima que hay siete mil millones de activos venezolanos enEE.UU. y que este país tiene la intención de bloquear cerca once mil millones más en ingresos estimados de las ventas de petróleo”, destaca y aporta otros casos similares protagonizados por la banca británica y varias multinacionales con cabecera en Europa que perpetran maniobras similares que afectan drásticamente a la economía venezolana.

Y remarca que son medidas “que tienen como fin afectar de forma grave el estado económico de Venezuela con el objeto de socavar su estabilidad social”, algo que evita mencionar el Informe Bachelet.

Por otra parte, la declaración que –entre otros- suscriben Adolfo Pérez Esquivel, Stella Calloni y Piedad Córdoba alerta que el informe de la ex presidenta chilena tampoco da cuenta de “los diversos actos violentos fomentados desde la oposición con el fin de crear un ambiente inestable en Venezuela”.

Y, en este sentido recuerda casos como ellinchamiento de Orlando Figuera, quien fue quemado vivo en Chacao el 20 de mayo de 2017, y los intentos de asesinar a  Maduro.

También hace hincapié en que el informe nada dice sobre la malversación de fondos “dirigido desde el corazón de la oposición”, que tuvo como protagonistas a laderos de Guaidó que conspiraron para apropiarse de dinero del Estado venezolano.

 

Para aclarar

 

“Las omisiones, así como el enfoque superficial del informe, ponen en contradicho su legitimidad ya que no presentan un panorama completo y crítico de la situación que enfrenta la nación venezolana, la cual se propuso, por disposición de la ciudadanía, reformular su modelo político, social y económico en detrimento de los intereses post coloniales, neoliberales y transnacionales que históricamente se han impuesto en la región”, recalca la declaración.

Y añade que esto, junto a la creciente tensión geopolítica entre EE.II., la República Popular China y Rusia “son los detonantes de la denominada crisis venezolana”.

Tras lo que destaca que estos factores externos deben tenerse en cuenta a la hora de analizar la situación de la República Bolivariana, ya que si se soslaya esa mirada “el resultado es una visión limitada que no da cuenta de la dimensión y responsabilidad de la comunidad internacional en Venezuela”.

Asimismo, recomienda que Bachelet “se pronuncie con similar determinación sobre, los centros de detención de inmigrantes en EE.UU., en los que hay bebés, niños y niñas en condiciones infrahumanas, separados de sus padres, drogados y maltratados”.

También que lo haga “sobre los alarmantes números de fallecidos en circunstancias poco transparentes en Honduras, o la grave crisis humanitaria en Yemen, quizá la más seria del mundo, o sobre la situación compleja que enfrenta el proceso de paz colombiano, donde la incapacidad del gobierno por detener el exterminio sistemático de líderes sociales y de derechos humanos, así como de ex combatientes de las Farc es un acto que raya en la complicidad”.

Y finaliza solicitando que la representante de la ONU “aborde la situación de los mapuches en su país natal, ciudadanos y ciudadanas que han sido perseguidos, desplazados y asesinados con absoluta impunidad, o que cuestione al gobierno de Brasil ante la situación ilegal de detención del ex presidente Lula da Silva, o al de Argentina sobre el proceso viciado contra laex presidente Cristina Fernández de Kirchner”.