Así lo puntualizó desde el Partido Comunista de la provincia de Buenos Aires Víctor Hugo Gómez y añadió que esta fecha “debe establecer una bisagra, para que podamos parir un proyecto político que nos permita recuperar todo lo que nos han robado”.
Víctor Hugo Gómez es dirigente del Partido Comunista y desde hace años milita la causa de los Derechos Humanos en la localidad bonaerense de San Martín, causa con la que ha estado comprometido durante toda su vida. Fue preso político durante la dictadura, víctima de la represión en “democracia” y es toda una palabra autorizada para analizar la multitudinaria movilización del 50 aniversario del último golpe y el contexto que la rodea. Consultado por Nuestra Propuesta, destacó que el medio siglo transcurrido “debe interpelarnos como sociedad para poder reflexionar acerca de qué ha fallado para que los mismos que pergeñaron el golpe de Estado de 1976, sean los mismos sectores que ahora gobiernan”.
Al respecto, hizo hincapié en el hilo conductor que lleva desde las políticas lideradas por José Alfredo Martínez de Hoz hasta las que hoy implementan Javier Milei y Luis Caputo. También puntualizó que el negacionismo del carácter genocida y la reivindicación de lo hecho por el terrorismo de Estado tiene su exponente institucional más encumbrado en la vicepresidenta Victoria Villarruel. “Si revisamos la historia podemos ver que esto no comenzó el 24 de marzo de 1976, sino que venía desde varios años atrás”. En tal sentido, Gómez recordó que el gobierno de Isabel Perón viraba vertiginosamente hacia la derecha, con hitos como el Rodrigazo de junio de 1975: “una cúpula de gobierno que ya venía ganada por todo lo que es el neoliberalismo y para poner en práctica ese plan vino la represión que ya se veía en esos años”.
El análisis de Gómez apunta a establecer el vínculo ineludible entre el plan económico y el terrorismo de Estado: “tiene un correlato de compañeros y compañeras detenidas desaparecidas, asesinados, encarcelados, compañeras que fueron violadas durante su cautiverio y cuando todavía faltan que aparezcan 350 personas que fueron robadas cuando eran bebés en los campos de concentración”.
El dirigente comunista entiende que el proceso de Memoria por el que puso siempre el cuerpo es parte necesaria para la comprensión del presente, ya que “debe servir para que reflexionemos y para que como sociedad, como pueblo, como trabajadores, podamos parir un proyecto político que nos permita recuperar todo lo que nos han robado”.
Desde esa construcción de un sentido colectivo de pasado y de presente, se puede caminar hacia otro proyecto de país. Por eso entiende que la tarea política cotidiana no se limita a la resistencia y pasa centralmente por “abocarnos a la construcción de unidad con aquellos sectores que realmente quieran sacar el país adelante, partiendo una distribución justa de la riqueza, la inclusión y de que la justicia social sea el pan común de todos los días”.
Desde un debate necesario, Víctor Hugo remarcó que la justicia social es incompatible con el sistema capitalista: “el capitalismo nunca resolvió los problemas más urgentes que tenemos como pueblo y como trabajadores”. Por eso, la memoria no se da en abstracto, sino con el compromiso de construir “el frente político que necesitamos”, insistió.
En el trabajo diario de la militancia viven los compañerxs que no están: “Quienes vivimos esos momentos y quienes no los vivieron debemos tener claro que la memoria de los compañeros detenidos-desaparecidos tiene que estar siempre presente”.