Se va a llevar a cabo mañana, convocado por la Federación Sindical Mundial en apoyo a la lucha del pueblo bolivariano y para exigir la liberación del presidente Nicolás Maduro y de la diputada Cilia Flores. En Buenos Aires, la Corriente Nacional Agustín Tosco y el Partido Comunista convocan a un banderazo frente a la embajada yanqui.
Mañana jueves 22 trabajadores de todo el mundo van a realizar una jornada en la que reafirmarán su compromiso con la lucha que libra el pueblo bolivariano, en el del Día Internacional de Acción en Solidaridad con Venezuela, convocado por la Federación Sindical Mundial (FSM). En este marco, en la Ciudad de Buenos Aires la Corriente Nacional Agustín Tosco junto a sindicatos enrolados en la FSM movilizará a la Embajada de Estados Unidos. La cita es a partir de las 16hs en Plaza Italia y contará también con el acompañamiento del Partido Comunista de la Argentina.
Los afiliados a la FSM están llamados a participar en cada país de “iniciativas combativas ante las embajadas de EE.UU. bajo las consignas: “¡Imperialismo estadounidense, manos fuera de Venezuela!” y “¡Liberen al presidente Maduro y Cilia Flores!”, como una forma de hacer pública la solidaridad internacionalista proletaria y de condenar “la intervención inaceptable y sin precedentes” contra el pueblo venezolano.
En este sentido, la FSM recordó que después del despliegue de su flota naval en el Mar Caribe (desde septiembre del año pasado) bajo el pretexto de “luchar contra el narcotráfico” y tras el primer ataque terrestre en una zona portuaria del país bolivariano, el imperialismo yanqui pasó a otra fase de su agresión mediante un ataque a gran escala contra Caracas, en el que, como se recordará, asesinó a alrededor de un centenar de personas y secuestró al presidente Nicolás Maduro y a la diputada Cilia Flores.
“Los EE.UU. intensifican su agresión contra el pueblo soberano de Venezuela, amenazando al mismo tiempo a toda la región, reviviendo la Doctrina Monroe y poniendo en el punto de mira otras zonas como Groenlandia”, lamentó la Federación Sindical Mundial y denunció que “el secuestro ilegal del Presidente de un país soberano, constituye un acto de agresión sin precedentes que viola todos los principios fundamentales del derecho y la práctica internacional, abriendo un nuevo frente de guerra en el inestable escenario mundial y confirmando la fase caótica en la que ha entrado la agresión imperialista, con consecuencias imprevistas”.
Acerca de los verdaderos fines que persiguen estos actos terroristas, la Federación que nuclea a sindicatos clasistas y antiimperialistas de todo el mundo remarcó que “inequívocamente la intervención imperialista en Venezuela tiene como objetivo el control de la riqueza mineral y energética del país en el marco del antagonismo interimperialista por la dominación”. E hizo hincapié en que resulta necesario que los sindicatos clasistas y combativos deben enviar un claro mensaje que señale el apoyo al derecho innegociable de los pueblos de América Latina y de todo el mundo a determinar libre y democráticamente su propio presente y futuro.

Asimismo, compartiendo ese enfoque, se pronunció la Comisión de Mujeres de la FSM, que reafirmó su posición “contra el imperialismo y la guerra contra los pueblos”, al denunciar este “ataque imperialista y reaccionario que constituye “una expresión directa de los intereses del capital monopolista internacional y de las clases dominantes que, para defender sus ganancias, no dudan en arrastrar a los pueblos a la guerra, la violencia y la miseria”. Y, en su declaración, reafirmó la exigencia por la liberación inmediata de Maduro y Flores.
En cuanto a las motivaciones imperialistas para atacar a Venezuela, subrayó que la Revolución Bolivariana representa “un obstáculo para los intereses del capital internacional”, además de ser un ejemplo en “la defensa del derecho de su pueblo a decidir sobre su futuro y sus riquezas”. En tanto que agregó que en esa misma lógica se inscriben “las sanciones penales, el bloqueo económico, las amenazas a Cuba, Colombia, México y Groenlandia, la guerra mediática y los intentos de golpe de Estado”. Puesto que “son instrumentos de una misma estrategia de clase que ataca deliberadamente a las masas populares, a las trabajadoras, a las mujeres y a los sectores más pobres”.
Desarrollar la conciencia de clase de la mano de la lucha antiimperialista ha sido siempre la tarea fundamental de la FSM. Y en esta encrucijada de la historia se vuelve aún más relevante: no habrá una vida digna para los trabajadores si el imperialismo es quien impone a sangre y fuego sus reglas, con el objetivo de profundizar la concentración de la riqueza a como dé lugar.