La Policía de la Ciudad reprimió y detuvo a metrodelegados que protestaban en la Línea B. La AGTSyP lanzó un paro que se levantó sólo cuando quedaron en libertad los trabajadores detenidos. El PC y la CoNAT repudiaron el hecho y convocaron a construir un paro general “en unidad con las dos CTA y la CGT, que inaugure un proceso de movilización para poner fin a los gobiernos de hambre y represión”. En un mismo sentido se manifestó la Asociación de Taxistas de Capital.
Al promediar la tarde de hoy y después de una jornada intensa, el titular de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subterráneo y Premetro, Néstor Segovia, anunció que se levantaba el paro que se llevaba a cabo desde horas de la mañana en todas las líneas y el Premetro, como respuesta a la represión perpetrada por personal de la Policía de la Ciudad, que intentó impedir que trabajadores de la Linea B levantaran los molinetes en el contexto de una medida de fuerza convocada para denunciar que la empresa concesionaria del servicio, Emova, había dispuesto “una sanción abusiva aplicada a un compañero”.
Fue en ese marco en el que los uniformados intentaban detener a uno de los trabajadores, el metrodelegado Sebastián Carrizo, lo que hizo que otros delegados intervinieran. La Policía volvió a actuar con una desmesurada violencia y se llevó a los delegados de la Línea B, Claudio Dellecarbonara y Facundo Heredia, que permanecieron en esa condición hasta alrededor de las tres de la tarde, poco después de que fuera liberado Segovia, quien en esa circunstancia advirtió a la empresa que “no debe jugar con fuego”, ya que si lo hace “vamos a pararles el Subte por tiempo indeterminado” y denunció que tanto él como el resto de los detenidos sufrió maltrato por parte de los policías.
Así las cosas y después de que todos recuperaran la libertad, Segovia brindó una conferencia de prensa junto con el titular de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte, Juan Carlos Schmid, y el también cegetista Cristian Jerónimo. Precisamente, apenas se supo de la represión desatada en la Estación Juan Manuel de Rosas y las posteriores detenciones, la CGT, pero también las dos CTA fueron algunas de las organizaciones que se pronunciaron repudiando el hecho y para exigir la liberación de los trabajadores.
Lo mismo hizo la Mesa de Organismos de Derechos Humanos que expresó su total rechazo a la detención de los metrodelegados. “Junto a sus compañeros y otros gremios que ya se están movilizando denunciamos este hecho ilegal y arbitrario y exigimos su inmediata libertad”, dijo la Mesa que entre otros organismos integra la Liga Argentina por los Derechos Humanos y, en ese sentido, recalcó que “luchar y movilizarse no es delito”, porque la protesta “es un derecho humano reconocido constitucionalmente que debe ser respetado sin condicionamientos ni exclusiones de ningún tipo, por el gobierno y sus agencias, so pena de incurrir en grave violación a la ley, por lo que tarde o temprano deberán responder”.
Por su parte, el Partido Comunista y la Corriente Nacional Agustín Tosco también se solidarizaron con los trabajadores detenidos, al tiempo que hicieron público su repudio al gobierno de la Ciudad. “Repudiamos la represión del gobierno de Jorge Macri a los compañeros del sindicato del Subte que legítimamente estaban llevando a cabo una acción de autodefensa”, puntualizaron el PC de CABA y la CoNAT antes de denunciar que la Gestión Macri “compite con el gobierno de Milei y Bullrich para ver quién es más fascista, cruel y represor”. En tal dirección, exigieron “que se garantice la libertad de protesta y el derecho a huelga”, al tiempo que subrayaron que resuta preciso que “construyamos un paro general en unidad con las dos CTA y la CGT, que inaugure un proceso de movilizaciones para ponerle fin a estos gobiernos de hambre y represión”.
A su vez, la Asociación Taxistas Capital también se pronunció al respecto. Con un comunicado firmado por su Presidente, Luis Fernández, y su Secretario, Sergio Quintela, la ATC manifestó su solidaridad con los trabajadores del subte y premetro de la Ciudad.
“Hoy contra los trabajadores del subterráneo se desató una agresión con pocos antecedentes desde la Dictadura militar genocida”, denunció este sindicato de taxistas porteños que forma parte de la CTA de los Trabajadores. En tanto que agregó que “por ejercer el derecho al paro y a la huelga en defensa de su salud ( por el abesto que esta provocando enfermedades graves a los trabajadores y afecta también a los pasajeros) , por el abandono del mantenimiento y renovación de los trenes, por exigir el cuidado y reparación de estaciones, por su salario y otras reinvindicaciones el Gobierno de la Ciudad que preside Jorge Macri y una jueza, a los que nada les importan esos derechos constitucionales, llevaron a cabo una salvaje represión en la Estacion Juan Manuel de Rosas con gases , allanamientos y detenciones de delegados y trabajadores , todas medidas absolutamente ilegales”.
Luego de asociar este hecho con Este hecho con lo sucedido el jueves 15 en Plaza Congreso en el marco de la quinta Marcha Federal Universitaria y la manifestación contra el DNU 70/2023, así como también con la represión a jubilados y discapacitados, entre otros sectores, la Asociación Taxistas Capital remarcó que se vive un ”Estado de Sitio no declarado pero puesto en práctica para atemorizar, encarcelar y reprimir de la manera violenta a quienes ejerzan su derecho a la protesta y al reclamo de sus derechos en medio de una crisis económica y social cada día más profunda”.
En sintonía con lo expresado por la CoNAT y el Partido Comunista de la Ciudad de Buenos Aires, brindaron su “absoluta solidaridad” con los trabajadores del subte, con su gremio, la Asociacióon Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro y llamaron a que “la CGT y ambas CTA elaboren y pongan en práctica un plan de lucha que incluya un inmediato paro general”.
Lucha de clases
Lejos de constituir un hecho aislado, lo sucedido durante la jornada de hoy a partir de la represión y detención de trabajadores del subterráneo, representa un capítulo más de una historia que reconoce episodios cercanos como las provocaciones y represión perpetrados por la Policía durante la Marcha Federal, la que horas antes se cometió contra docentes agrupados en Ademys, la que de forma sostenida se lleva a cabo en el marco de la Operación Tormenta Negra o la que cada miércoles carga contra los jubilados.
Y en esto hay dos actores clave y coadyuvantes: la Gestión Macri y la Presidencia Milei que, peligrosamente, continúan corriendo límites en su competencia por convertirse en el cancerbero más apto para defender los intereses de la clase capitalista que, como pocas veces antes, despliega una violenta estrategia de ajuste a la clase trabajadora y depredación sobre nuestro país que se sostiene sobre niveles de represión cada vez más elevados.

Lo que se puede ver en todos estos hechos represivos es apenas una parte de los mecanismos que deliberadamente ambas gestiones ponen en marcha con la finalidad de sembrar terror, como modo de imponer control social ante el cada vez más creciente hartazgo que a Macri, Milei y sus propaladoras massmediáticas y de redes se les vuelve cada vez más difícil soslayar.
Claro que también es una fase del intento de reverdecer la Doctrina de Seguridad Nacional, mediante la estigmatización y criminalización de la protesta y bajo las órdenes del imperialismo yanqui, por lo que cabe preguntarse cuánto tiempo más va a pasar antes de que esas mismas maquinaria propagandísticos de la derecha señalen como “terroristas” a los trabajadores que demanden el respetos de sus derechos.
Mientras Jorge Macri se pavonea con el rey de España y reafirma en la represión y criminalización a los sectores populares su slogan de gobernar para “los porteños de bien”, ante un auditorio compuesto por parte de lo peor de la clase capitalista que actúa en Argentina, Milei se burla de los trabajadores que no llegan a fin de mes. En este marco la bronca no para de crecer aunque, al menos por ahora, parece no encontrar cómo canalizarse eficazmente a través del esquema de representación política y sindical que, a esta altura de las cosas, ya debería proponer un plan de lucha serio y consistente, que sea capaz de convertirse en el germen de la construcción de un programa de gobierno antagónico al que proponen el gobierno nacional y las variantes de derecha que le van en saga.
Nada de lo que sucede es casual. Cada uno de estos hechos constituye un episodio de lucha de clases que, lamentablemente, parece disiparse junto con el humo que dejan los gases que recurrentemente tira la policía para reprimir las protestas sociales. Si todo eso es evidente, también queda claro que, ante tantos reclamos que andan por ahí dispersos, es hora de avanzar en la construcción de un espacio de articulación que sea capaz de reorganizar la resistencia uniendo y potenciando todas las luchas para pasar decididamente a la ofensiva.