Leonardo Baster, Encargado de Negocios de la Embajada de la República de Cuba en la República Argentina, analizó el estado actual del bloqueo estadounidense contra la isla, la reciente votación en Naciones Unidas, las nuevas medidas económicas anunciadas por el gobierno cubano y el vínculo histórico entre Cuba y Argentina.(*)
Al frente de la Embajada de Cuba en nuestro país, Leonardo Baster dialogó con Informe de Pájaros acerca del cerco petrolero y la relación con el pueblo argentino: “ya nadie niega que se trata de un bloqueo”, afirmó.
Consultado sobre la situación de Cuba en materia de política internacional, Baster comenzó señalando un cambio semántico significativo: incluso Washington dejó de esconder la palabra que durante décadas evitó pronunciar. “Finalmente, incluso las propias autoridades de los Estados Unidos han dejado de usar esa palabra que durante décadas se utilizaba, sobre todo en la prensa, para desviar un poco la atención, que era el llamado embargo”, explicó.
El punto de inflexión, dijo, fue la orden ejecutiva del 29 de enero de este año, con la que “el presidente Trump estableció de facto un bloqueo petrolero contra Cuba, amenazando a los países y a las empresas que suministraran combustible a Cuba”.
Desde entonces, agregó, “ya nadie niega que se trata de un bloqueo, puesto que las propias autoridades de los Estados Unidos lo denominan de esa manera”.
En la entrevista, emitida en Radio con Aguante, Baster repasó el impacto humanitario del bloqueo, incluida la duplicación de la mortalidad infantil desde 2018, las nuevas medidas de actualización económica anunciadas por el gobierno cubano, y la relación histórica y “multifacética” entre Cuba y Argentina en materia cultural, turística y diplomática.
La historia del bloqueo contra Cuba
El diplomático recordó una definición de Fidel Castro que, según dijo, describe con mayor precisión la política norteamericana: “No se trataba ni de un embargo, ni siquiera de un bloqueo, como siempre lo hemos llamado nosotros, sino que era estrictamente una guerra: una guerra económica, comercial y financiera, ahora energética, podemos decir, que se nos impone a nosotros los cubanos durante más de 60 años”.
El objetivo, sostuvo, “sigue siendo el mismo: el de provocar hambre, miseria, desesperación en el pueblo cubano, para provocar una especie de estallido interno y el derrocamiento de la Revolución Cubana”.
Una votación de 136 contra 9 en la ONU
La semana anterior a la entrevista, Naciones Unidas había votado, por 136 votos contra 9, la resolución impulsada por Cuba contra el bloqueo, que lo señala como un acto genocida. Para Baster, el resultado confirma “una demostración más de que, en cuanto al bloqueo se refiere, el gobierno de los Estados Unidos se encuentra aislado internacionalmente, porque la inmensa mayoría de la comunidad internacional apoya el levantamiento de ese bloqueo”.
Aclaró, sin embargo, que esa votación no fue la habitual de cada año, que vuelve a realizarse en octubre o principios de noviembre, sino una discusión que Cuba impulsó de manera extraordinaria “a partir de la gravedad de la situación que está ocurriendo en el país y de la situación impuesta por este bloqueo energético, por esta asfixia económica, que está teniendo graves daños y consecuencias en todos los aspectos de la vida, incluso en sectores que fueron banderas de los logros sociales de la revolución, como la educación y la salud”.
Uno de los datos que aportó resultó especialmente duro: “A partir del recrudecimiento de estas sanciones, sobre todo a partir del año 2018, el índice de mortalidad infantil de Cuba, que llegó a ser el más bajo de todo el mundo, se ha duplicado”.
Y explicó la causa: “Hoy hay niños que mueren recién nacidos en Cuba a causa del bloqueo, porque se le impide a Cuba acceder a medicamentos que puede necesitar un bebé recién nacido, a recursos, a financiamientos para acceder también a equipos médicos para la atención de nuestros niños y de las madres embarazadas”.
Baster vinculó esta política con un documento histórico: el memorándum del subsecretario de Estado norteamericano Lester Mallory, del 6 de abril de 1960, que, según recordó, planteaba que, como la mayoría del pueblo cubano apoyaba a Castro y a la revolución, “había que hacer padecer a ese pueblo mil necesidades y mil carencias para que el mismo pueblo fuera entonces quien provocara la caída de la revolución”.
Ocho mil millones de dólares de impacto
Los conductores recordaron que el canciller cubano Bruno Rodríguez había cifrado en unos 8.000 millones de dólares el impacto directo e indirecto del bloqueo durante el último año. Ante la pregunta sobre las perspectivas de que la situación pueda revertirse, en un mundo que se reconfigura en nuevos bloques, Baster fue franco: “El escenario es extremadamente complejo. No solo para Cuba, también para el mundo, que ya no sabe si nos encontramos a las puertas de una tercera guerra mundial o si ya estamos dentro de esa tercera guerra mundial”.
Señaló que al recrudecimiento tradicional del bloqueo se sumaron “componentes extremadamente agresivos, como el bloqueo petrolero”, y un elemento que definió como “novedoso y muy peligroso”: las amenazas de agresión militar por parte del presidente de Estados Unidos, del secretario de Estado Marco Rubio y de otros funcionarios, que “prácticamente a diario” amenazan a Cuba o instalan en la prensa corporativa “la construcción de supuestos pretextos” para justificar esa amenaza, como la idea de que la isla representa un peligro para Washington. “Es ridícula y no resiste ninguna”, afirmó.
Frente a ese cuadro, remarcó que Cuba no puede quedarse “de brazos cruzados”, y defendió la utilidad de seguir llevando el tema a Naciones Unidas aun cuando sus resoluciones no sean vinculantes: “Es el sistema con el que contamos hoy. Cuba ciertamente cree que hay que reformar y democratizar mucho más el sistema de Naciones Unidas, pero es hoy, al menos, lo más democrático con que contamos, sobre todo los pequeños países del sur”.
Sobre las críticas a la inacción del organismo internacional, insistió en señalar responsabilidades concretas: “Es un sistema que hay que democratizar. Ahora, antes de echarlo por tierra y derrumbarlo, primero hay que ver cuáles son las propuestas de qué nuevo sistema, y si ese nuevo sistema podría ser más democrático”. Sobre la idea de un “orden mundial basado en reglas” promovida por Washington, fue tajante: “Como presidente, Trump ha roto las reglas que ellos mismos impusieron”.
“La unidad”: la respuesta cubana
Consultado sobre cómo Cuba puede salir de este momento, Baster apeló a un concepto que repitió varias veces a lo largo de la entrevista: “En primer lugar, reconociendo que es extremadamente peligroso el contexto. Y después, con el arma que hemos tenido los cubanos a lo largo de nuestra historia, que es la unidad. La unidad en primer lugar y por sobre todos los obstáculos que nos encontremos en el camino”.
Recordó que esa misma unidad permitió atravesar otros momentos difíciles, como el llamado período especial o los primeros años de la revolución. “Innovando también con creatividad, como decimos los cubanos, reformando o cambiando todo lo que debamos cambiar, también para perfeccionar nuestro sistema, como decía el comandante en jefe Fidel Castro en su concepto de revolución: cambiar todo lo que deba ser cambiado. Pero sobre todo con la unidad”, enfatizó, y la definió como “la gran enseñanza que nos ha dejado la revolución cubana, y si acaso el legado más importante de esa revolución para los pueblos de América Latina”.
176 medidas para actualizar el modelo económico
Consultado por el reciente informe del gobierno cubano sobre nuevas medidas económicas, Baster explicó que se trata de un programa de 176 medidas que forma parte de “un proceso largo”, en discusión desde hace más de 15 años, que atravesó los dos últimos congresos del Partido Comunista de Cuba y las discusiones que derivaron en la Constitución aprobada en 2019. Se trata, dijo, de “una actualización de nuestro modelo socioeconómico”, que en ningún caso implica “transformaciones o concesiones de algún tipo de orden político”.
Citó al presidente Miguel Díaz-Canel para sintetizar el espíritu de la reforma: “Para sostener un modelo de justicia social, de distribución equitativa y justa de las riquezas, lo primero que tiene que hacer un pequeño país como Cuba es producir esa riqueza”.
Puso como ejemplo la sustitución de importaciones, sobre todo en materia de alimentación, para “depender menos de la importación de alimentos y realizar las transformaciones que permitan que esos alimentos se produzcan en Cuba”.
Sobre el resultado de estas medidas, fue cauto: “El éxito de estas medidas estará en la manera en que se apliquen, en los mecanismos de control popular que existan también para llevar adelante las que se ejecuten de buena manera, y las que produzcan efectos no deseados, sustituirlas o reformarlas”.
Argentina y Cuba: “una relación inquebrantable”
Hacia el final de la charla, y aclarando de antemano que no correspondía pedirle opinión sobre la política interna argentina, los conductores le consultaron por el vínculo entre ambos países.
Baster no dudó: “La relación de Cuba con Argentina es histórica y a nivel popular es multifacética”. Y agregó: “No hay un evento de cualquier índole que se realice en Cuba, ya sea comercial, como la feria internacional de La Habana, ya sea cultural, como los festivales artísticos en cualquiera de sus manifestaciones, desde el festival de cine, teatro, la fiesta del Caribe en Santiago de Cuba, el Festival Internacional de Ballet o el premio Casa de las Américas, donde no haya presencia argentina”.
Según describió, esa presencia “excede incluso el papel de nuestra embajada”, porque los lazos entre instituciones, artistas e intelectuales cubanos y argentinos “se dan de manera natural” y muchas veces “puentean” a la propia sede diplomática, que se entera de esos vínculos “cuando ya están los argentinos ocupando los titulares en nuestros noticieros”.
Lejos de ser un problema, dijo entre risas junto a los conductores, “nos alegra”. Y remató: “Al ser una relación tan fluida y multifacética, es una relación inquebrantable. No se pueden romper esos vínculos”.
En materia turística, precisó que Argentina “sigue siendo el primer país emisor de turistas a Cuba en el Cono Sur”, y que en toda la región “solo es superado por México”. Aportó cifras: el récord se dio en 2015, con casi 100.000 argentinos, y en 2019 la cifra rondó los 96.000. El año pasado, dijo, “cerramos alrededor de la mitad de esa cifra, cerca de 49.000”, un número que, remarcó, “sigue siendo un mercado importante para Cuba”.
En un tramo más distendido de la charla, y a propósito de las imágenes del Mundial que se estaban viendo por televisión, Baster lanzó una observación sobre el turismo hacia Miami: “En Cuba, en ningún momento del año las playas tienen sargazos como se las pueden encontrar ahora mismo en Miami”.
La broma de los conductores, “la naturaleza tiene algo de sabia: van para Miami, no van para Cuba”, fue recibida con humor por el diplomático, que cerró el tema reconociendo que se trata de “un momento complejo a nivel regional y global también para viajar”.
Y agregó, con relación al Mundial: “Afortunadamente también hay bastante presencia argentina en Estados Unidos para alentar a la selección, que es hoy el evento al cual todos estamos mirando, y por supuesto nos alegramos porque, en estos días convulsos también, el fútbol es la alegría del pueblo”.
“Cuba ha sido el pueblo agredido”
Antes de despedirse, y frente a la idea que vinculaba el “recrudecimiento” del bloqueo con el fracaso histórico de la política norteamericana hacia la isla, Baster coincidió en el diagnóstico: “El bloqueo, el recrudecimiento de los últimos años, así como todas las medidas llamadas unilaterales coercitivas, en primer lugar, también es el fracaso de la diplomacia, y es el reflejo de que hay una clase política en Estados Unidos”, minoritaria, aclaró, y no representativa “del sentir de la mayoría del pueblo norteamericano hacia Cuba”, “que no concibe una relación con Cuba que no sea la de la agresividad y la de constantemente asfixiar a un pueblo que nada ha hecho a los Estados Unidos”.
Y cerró con una definición que resume el eje de toda la entrevista: “Si ha habido un pueblo agredido en esta relación contradictoria, sobre todo por la postura que ha asumido Estados Unidos históricamente, el pueblo agredido ha sido Cuba. Y hoy, sin embargo, en algunos medios pareciera que se nos quiere presentar como que Cuba ha sido el agresor y como que somos esa amenaza inusual de la orden ejecutiva del 29 de enero”.
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