Por medio del senador de La Libertad Avanza por Entre Ríos, Joaquín Benegas Lynch, la Presidencia Milei busca anticipar su reforma laboral, aplicándola en los peones rurales.
La semana pasada, el senador de La Libertad Avanza por Entre Ríos, Joaquín Benegas Lynch, adelantó que el oficialismo pretende avanzar en una nueva Ley de trabajo agrario que profundice, todavía más, el carácter flexibilizador y regresivo que tiene el proyecto de reforma laboral que se prevé que el Congreso debata durante febrero.
La iniciativa se propone en un contexto en el que el gobierno ahoga a los son actores de la agricultura familiar y campesina, a quienes no les queda otra que resistir a cómo de lugar y eso es entrando en una economía de subsistencia que lisa y llanamente implica comerse lo poco que tienen, o yendo a buscar changas en los conurbanos de la s grandes ciudades. Pero también, cuando se puede, aconchabándose en unidades productivas de más volumen como peones rurales. Y es a estos peones rurales a los que ahora, el gobierno nacional, pretende golpear nuevamente.
“Viniendo de donde viene sabemos que este gobierno no va a perder ni un poquito de tiempo para avanzar con su flexibilización laboral aunque haya tenido que retrasar el debate legislativo por la ley de reforma”, dijo el coordinador de la Unión de Campesinos Poriajhú del Chaco, Raúl Toto Galván”, y advirtió que por eso “va a aprovechar para ir viendo por donde puede atacar a los trabajadores”.
Sobre el proyecto de Ley de trabajo agrario, apuntó que “en este caso en particular, viniendo de Benegas Lynch sabemos qué es lo que puede pasar, que no es otra cosa que la defensa de los intereses más oligárquicos del campo”, lamentó quien además es el titular de la CTA de los Trabajadores de la localidad chaqueña Roque Sáenz Peña.
Asimismo, sostuvo que si prospera tal iniciativa, “va a tener como consecuencia un empeoramiento en las condiciones de precarización laboral que ya se viven en algunas provincias donde se les está pagando sueldos de hambre a los trabajadores rurales”. E indicó que “ante tanto avasallamiento lo que nos queda es decidir cómo luchamos para poder enfrentar todo esto”.
No obstante, lamentó que “prácticamente tenemos a buena parte de la dirigencia sindical en un freezer”, ya que “mientras que el gobierno avanza con sus planes, la CGT sólo amenaza y muchos de sus dirigentes miran para ver cómo se pueden acomodar mientras a los trabajadores nos continúan golpeando”.
En este sentido, señaló que ya es hora de construir el plan de lucha “tal como lo venimos reclamando desde hace varios meses”, y precisó que “es hora de que podamos demostrar quiénes somos los que estamos para enfrentar a este gobierno y quiénes son los que quieren conciliar”, porque “hay un a dirigencia sindical que viene conciliando hace bastante tiempo”. Por eso es que insistió Raúl Galván en que “debemos tener la fuerza suficiente y la disposición para dar el combate y salir a las calles a luchar”.