La bancada de La Libertad Avanza sumó votos de senadores de otros bloques para garantizar la media sanción de la iniciativa. Hubo una feroz represión policial a quienes se manifestaban en las inmediaciones del Congreso y también en Córdoba. El Partido Comunista, La Fede, el MTL y la Corriente Nacional Agustín Tosco dijeron presente y convocaron “a seguir luchando y poniendo el cuerpo para ser libres y jamás esclavos”.
Fueron cien las personas que resultaron demoradas y detenidas por el operativo represivo montado ayer por el gobierno nacional y su par de la Ciudad, como parte del saldo que dejó una jornada en la que también ese feroz dispositivo arrojó una cifra superior a los trescientos heridos. La otra parte de este capítulo de una historia que no termina acá, la más esperanzadora, es la que se manifestó puertas afuera del Congreso, porque ahí hubo trabajadores movilizados defendiendo sus derechos, en las inmediaciones del Palacio Legislativo y también en las principales ciudades del país y en todos los casos, nuevamente el Partido Comunista, La Fede, el MTL y la Corriente Nacional Agustín Tosco dijeron presente y convocaron “a seguir luchando y poniendo el cuerpo” para “ser libres y jamás esclavos”.
Una demanda ruidosa y visible que atravesó federalmente está jornada de lucha fue la exigencia a un paro general. La conducción cegetista, como era previsible, no acusó recibo y nada dijo al respecto.
Para obtener la media sanción del Senado, el gobierno nacional debió echar mano a un operativo tan atroz como lo es el texto mismo del proyecto que ahora pasó a Diputados. “Palo y zanahoria” es la fórmula que, a vuelo de pájaro, permite explicar de qué va el abordaje que el gobierno nacional emplea para garantizar la imposición de iniciativas que son fundamentales para los intereses de la clase capitalista que actúa en el país, tal como lo hizo con su proyecto de Ley Bases y para blindar el DNU 70/2023.
Como se volvió a ver ayer, en tándem con sus gobernadores, muchos senadores quedaron conformes con una zanahoria cada vez más chiquita, mientras permanecieron indiferentes a los palos que reparten las fuerzas policiales federales y jurisdiccionales, ya que no hay que dejar de señalar que durante la misma jornada, a la hora de reprimir, también se anotó la Policía de Córdoba dejando un saldo de más de sesenta personas heridas con un gas pimienta que provoca quemaduras químicas.
En este punto vale recordar que la senadora Alejandra Vigo, esposa de Juan Carlos Schiaretti y perteneciente al esquema del gobernador Martín Llaryora, aportó uno de los 42 votos que le dieron media sanción a lo que La Rosada se empecina en denominar proyecto de ley de “modernización laboral”, por más que atrase un siglo. Entre esos inestimables aportes también estuvieron los de radicales y peronistas con peluca.
El PC, presente en Buenos Aires, Córdoba y en cada provincia donde se movilizó contra la reforma, hizo hincapié en que la media sanción que obtuvo ayer este proyecto esclavista expresa “la crisis de representación política que afecta a la clase trabajadora y al conjunto de nuestro pueblo”, una situación que, indicó, “tiene que ver con el agotamiento de la ‘conciliación de clases’ que propone el nacionalismo burgués”.
Al tiempo que subrayó que esta crisis “no sólo queda demostrada con la actitud entreguista de legisladores que llegaron a sus bancas diciendo defender intereses populares, sino también con la complicidad de una dirigencia sindical burocrática y pro empresarial que, con tal de mantener sus privilegios personales, allanó el camino para que se avanzara en dirección a la esclavitud”.
Tras lo cual puntualizó que la ley que pretenden imponer “las patronales, Milei y el FMI, representa el peor ataque contra el conjunto de los trabajadores “desde el retorno de la vigencia constitucional en 1983”, por lo cual enfatizó que “tiene que ser rechazada por completo en Diputados”.
Aunque para que eso sea posible, aclaró que “antes se impone la necesidad de un paro general junto a un plan de lucha en unidad, que gane masivamente las calles y pueda ser el punto de partida para la conformación de una alternativa política consecuente con la defensa de los intereses de las grandes mayorías y de nuestra soberanía nacional”.
Porque, insistió el PC, “no se puede conciliar absolutamente nada con los enemigos jurados de la Patria y la clase obrera”. Tras reclamar que para todos los traidores no haya “ni olvido ni perdón”, convocó a “revertir la derrota a la que nos quieren conducir, con más lucha de clases y más lucha de ideas”. Una tarea para la que resulta preciso “transformar la bronca en organización y construir el poder del pueblo”.