Con la participación de dirigentes sindicales de distintos países, el Sindicato Argentino de la Manufactura del Cuero (SAMC), conducido por Ernesto “Quiqui” Trigo, celebró sus ocho décadas de historia. Nuria Giniger, integrante del Comité Central del Partido Comunista y en representación de la CONAT, participó del panel de cierre de un seminario internacional desarrollado en el marco de la celebración. Por su parte, Ignacio Cámpora, Secretario Sindical del PCA, destacó la importancia del encuentro y de la elaboración de una declaración conjunta de cara al próximo congreso de la Federación Sindical Mundial.
El Sindicato Argentino de la Manufactura del Cuero (SAMC), conducido por Ernesto “Quiqui” Trigo, celebró sus 80 años de historia con una serie de actividades que reunieron en Buenos Aires a dirigentes sindicales de Argentina y de distintos países de América Latina y Europa. El histórico gremio, integrante de la Federación Sindical Mundial (FSM), aprovechó su aniversario para promover el debate acerca de los desafíos que enfrenta el movimiento obrero ante la ofensiva del capital y el avance de la ultraderecha. En ese marco, los días 7 y 8 de octubre se desarrollaron encuentros de intercambio político y el seminario internacional “División internacional del trabajo y el rol del movimiento obrero con orientación de clase”. La iniciativa permitió poner en común experiencias de organización y lucha, así como discutir las perspectivas de articulación internacional de las organizaciones sindicales clasistas.
Una de las actividades centrales fue el panel de cierre, titulado “Perspectivas y desafíos de la clase obrera y las y los trabajadores”, celebrado en la sede del SAMC. Allí participó Nuria Giniger, integrante del Comité Central del Partido Comunista de la Argentina, investigadora del Conicet y dirigente de ATE Capital, en representación de la Corriente Nacional Agustín Tosco (CONAT). Compartió la mesa con Ernesto Trigo, el secretario general de la CTA Autónoma, Hugo “Cachorro” Godoy, el presidente de la Central de Trabajadores y Trabajadoras de Brasil (CTB), Adilson Araújo, y el ministro de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, Walter Correa. Desde la CONAT, destacaron la importancia de participar de las jornadas y saludaron al SAMC, al que caracterizaron como un “histórico gremio afiliado a la Federación Sindical Mundial en nuestro país”. La presencia de Giniger en un panel de estas características expresó la participación de los comunistas argentinos en un espacio de debate orientado a fortalecer la organización y la unidad de la clase trabajadora frente a los desafíos del presente.
También participó de las actividades Ignacio Cámpora, responsable sindical nacional del Partido Comunista, quien puso de relieve la trayectoria del gremio conducido por Trigo. “Es un sindicato histórico vinculado a nuestra cultura de izquierda, a la familia de la Federación Sindical Mundial en Argentina y en la región”, señaló. Cámpora destacó particularmente el encuentro realizado el martes 6 de octubre en la sede del Comité del PC de Capital Federal, ubicada en la calle Callao, donde fueron recibidas las delegaciones internacionales. “Tuvimos un intercambio político sobre la situación en cada uno de nuestros países. Participaron cerca de cuarenta compañeros y compañeras, junto a delegados internacionales que vinieron de Uruguay, Brasil, Ecuador, el País Vasco y Cuba”, relató. Y valoró especialmente que “para muchos de nuestros compañeros y compañeras que se desempeñan en distintos sindicatos fue la primera vez que tuvieron contacto con dirigentes de la FSM”.
Como resultado de los intercambios, los representantes sindicales elaboraron la denominada Carta de Buenos Aires, fechada el 8 de octubre y concebida como un aporte a los debates del próximo congreso de la FSM, previsto para mayo de 2027 en Sri Lanka. Según explicó Cámpora, el documento reúne “un balance y algunas propuestas sobre cómo pensamos que la FSM tiene que disputar los espacios de discusión de los trabajadores y trabajadoras, particularmente en el ámbito de la OIT, pero también sobre su presencia efectiva en nuestra región, especialmente en América Latina y el Cono Sur”.
La declaración caracteriza la actual crisis capitalista como una crisis civilizatoria y ambiental, y denuncia la ofensiva imperialista que busca profundizar la explotación laboral y la dependencia económica de los países periféricos. También advierte sobre las consecuencias de las políticas de desindustrialización, precarización y destrucción de derechos que promueven las fuerzas de ultraderecha, entre las que identifica al gobierno de Javier Milei. Frente a este panorama, sostiene que “debemos consolidar un enfoque que nos permita recuperar la capacidad de organización de nuestra clase y dar pasos en una contra-ofensiva”.
La declaración reivindica la necesidad de construir frentes amplios contra la ultraderecha sin abandonar la perspectiva de una transformación socialista de la sociedad. En ese sentido, plantea que la respuesta del movimiento obrero no puede limitarse a la defensa de las conquistas amenazadas, sino que debe avanzar en la elaboración de una alternativa política y social frente a la crisis capitalista. “Es momento de que nuestra Federación Sindical Mundial recupere la vocación de debate y elaboración democrática de ideas y consensos”, señala el documento, que llama a profundizar la articulación de las luchas en el plano internacional. Y concluye una de sus propuestas con una definición que sintetiza el espíritu de las jornadas realizadas en Buenos Aires. “Requerimos más organización, más formación político-sindical y más y mejor llegada a las y los trabajadores en cada uno de nuestros países”.
De esta manera, la celebración de los 80 años del SAMC trascendió la conmemoración de una importante historia sindical para convertirse en un espacio de encuentro y elaboración política internacional y de lucha. En un escenario atravesado por los ataques contra los derechos laborales, la fragmentación de la clase trabajadora y el avance de las fuerzas reaccionarias, las jornadas reafirmaron la importancia de fortalecer la organización desde los lugares de trabajo y de profundizar los vínculos de solidaridad entre los pueblos. Ese fue también el sentido político de un aniversario que recuperó ocho décadas de historia sindical para proyectar los desafíos de las luchas que vienen.