Ajuste, Fondo y Buitres. Balance de una semana movida.

Economía
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Un breve repaso por los jugadores que protagonizaron la semana económica y financiera que finaliza hoy permite extraer algunas conclusiones y certezas. Ya no hay lugar para desprevenidos.

La semana del “supermartes” que culmina hoy asestó un golpe mortal a las incertidumbres que los desprevenidos todavía podían tener respecto al modelo económico del gobierno y sus consecuencias. Tras la intervención ortodoxa del Banco Central el martes para afrontar el vencimiento de Lebacs y la conferencia de prensa del presidente Macri el miércoles, celebrando el resultado de esa jornada, no quedan dudas: las políticas de ajuste y shock se profundizarán de aquí en adelante.

Esta aceleración no obedece, tal como se intenta presentar, a una salida de shock en el marco de las contradicciones internas de Cambiemos. Quienes sostienen esta postura parten del argumento de que, lo que se viene implementando hasta ahora, es una política gradualista.

Desde este diario sostenemos que esta es una falsa contradicción. No hay “internas” entre los partidarios del shock y los simpatizantes del gradualismo. Y es mentira que la corrida cambiaria que viene sufriendo el país desde hace dos semanas haya sido el detonante que hizo al gabinete económico optar por la vía intempestiva.

La profundización del ajuste, tal como lo anunció Dujovne y lo ratificó el presidente Macri, obedece a la lógica interna y a la simbiosis que le da razón de ser al proyecto económico de la derecha.

Antes y después de las elecciones del 2017 dejamos en claro que el círculo vicioso sobre el que se erige la metodología del saqueo requiere la profundización de las políticas de ajuste. Si la economía macrista es una fiesta a la que están invitados unos pocos, es lógico que los que la miran desde afuera comiencen a presionar para participar de los beneficios de la verbena.

Esta pretensión es el principal obstáculo que afronta el bloque de poder a la hora concretar sus objetivos y no es otra cosa más que el conflicto social ¿Hasta qué punto se puede exprimir a millones de trabajadores para que una elite económica se apropie del valor producido por toda la sociedad y lo fugue al exterior?

Aquí se cava la primera y más importante trinchera con la que se encuentra la ceocracia. Los tarifazos, las paritarias a la baja, la inflación, la destrucción de las Pymes, el empleo y el mercado interno asfixian a la economía nacional.

Quien mejor entiende esta premisa es el bloque de poder por eso diseña su proyecto económico según el siguiente principio: operar la mayor transferencia de recursos desde el trabajo al capital en el menor tiempo posible. Como se ve, no hay lugar para gradualismos. Este hecho objetivo, material, concreto, palpable, es la piedra filosofal de la política de shock.

Cuestión de Fondo

Queda claro que el regreso al FMI no surge de la necesidad de afrontar las urgencias financieras que este gabinete le creo al Estado nacional. Que haya sido Macri el presidente que duplicó el déficit fiscal -en gran parte, por el peso de los intereses de la deuda- y multiplicó el déficit comercial hasta su récord histórico, es un detalle.

El déficit gemelo es consecuencia de la política económica del gobierno pero no es la causa del regreso el Fondo Monetario. La génesis de las negociaciones que comenzaron esta semana en Washington es la lógica del modelo económico del gobierno: agotados los instrumentos de financiación externa por razones exógenas y endógenas y ante la asfixia cada vez mayor que ejerce la restricción externa sobre las arcas del Banco Central, se comenzaron a consumir los recursos que el bloque de poder necesita para sostener la bicicleta financiera y la fuga de capitales.

Previendo esta situación, el gobierno comenzó a diseñar y aplicar nuevas -viejas- herramientas para revitalizar el circuito de extracción de valor: endeudamiento externo masivo, bicicleta financiera y fuga de capitales.

Para ello logró sancionar en el Congreso dos leyes fundamentales: la denominada Ley de Financiamiento Productivo -reglamentada hoy- y el programa de Participación Público Privada (PPP). Ambos instrumentos, pese a ser presentados con fines nobles, buscan sostener la política de ajuste y concentración de la riqueza. El ejemplo más claro es que al día de la fecha y pese al recorte anunciado por el Ministerio de Hacienda de 30 mil millones de pesos en la obra pública, no se retiró ninguna de las empresas que ofertó en el primer llamado a la PPP.

Tanto el proyecto de Financiamiento Productivo como el de la PPP recibieron el beneplácito del Fondo Monetario. Así lo confirmó el diario Ámbito Financiero respecto a las PPP. En una nota firmada por Cecilia Camarano, el Jefe de Gabinete del Ministerio de Finanzas -que conduce Luis Caputo- Luis Quirno, reconoció que “ellos (el Fondo Monetario) habían evaluado en noviembre con nosotros el tema y estaban de acuerdo”.

Como dice el dicho, a confesión de partes… Por eso la emisión de los Botes, una especie de bonos ad hoc lanzados al mercado por el Ministerio de Finanzas el mismísimo martes, no es casual. La mayoría de los 73 mil millones de pesos colocados por el Estado a través de este bono fueron adquiridos por dos fondos buitres amigos del ministro Luis Caputo: Templeton y BlackRock.

La intervención de Templeton y BlackRock no obedece a un acto de beneficencia y está relacionada a la reforma del mercado de capitales efectuada a través de la Ley de Financiamiento Productivo. Ambos grupos se comprometieron frente al gobierno, en diciembre de 2017, a intervenir ante un hipotético problema de liquidez de dólares en la economía si, a cambio, el gobierno impulsaba finalmente la ley de reforma de capitales.

Por eso no sorprende que a menos de 76 horas de la compra de bonos realizada por estos dos fondos de inversión, el Ejecutivo haya reglamentado la Ley de Financiamiento Productivo. Esta ley fue la verdadera moneda de cambio que el sector financiero internacional pactó con el gobierno y no la tasa de interés anual y en pesos del 20 por ciento, muy poco atractiva frente a otras alternativas como las Lebacs.

Para los desprevenidos, el FMI volvió a desembarcar en el país la semana pasada tras el anuncio, por parte del presidente, del inicio de nuevas negociaciones con el organismo para acceder a un crédito stand by. Sin embargo, el Fondo volvió mucho antes y está detrás de las medidas económicas del gobierno desde el día uno. Los ejemplos expuestos en esta nota son apenas dos de una larga lista. El lector de Nuestra Propuesta seguro no se sorprenderá.