Evo gana, la derecha rompe

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Al cierre de esta edición se oficializaba la victoria del MAS en las presidenciales del domingo. Mesa y sus seguidores desconocen el resultado. Obreros y campesinos movilizados “en defensa de la democracia”.

Al cierre de esta edición, la Central Obrera Boliviana (COB) y la Coordinadora Nacional por el Cambio (Conalcam) se declararon en “estado de emergencia y movilización pacífica nacional en defensa de la democracia”.

Lo hicieron ante la actitud de grupos de la oposición que llaman a desconocer el resultado de las elecciones llevadas a cabo el domingo, en las que el presidente, Evo Morales, logró su reelección al imponerse al candidato Carlos Mesa.

El domingo por la noche, diferentes propaladoras massmediáticas se apresuraron a anunciar que habría segunda vuelta. Pero lo hicieron cuando todavía faltaba computar buena parte del voto de las zonas rurales donde la preeminencia del MAS es amplia.

Así las cosas, ya con el 96 por ciento de las actas, la candidatura de Morales alcanzaba el 46,86 por ciento contra el 36,73 de Mesa, que desconoce el conteo oficial y señala que hubo fraude.

Mesa es el mismo que fuera vicepresidente de Gonzalo Sánchez de Lozada con quien comparte la responsabilidad -entre otras cosas- de lo sucedido durante el conflicto desatado durante 2003 que se conoce como Guerra del Gas.

Esa vez la represión dejó un saldo de más de ochenta muertos y 450 heridos.

Sánchez de Lozada escapó a EE.UU., pero Mesa logró reciclarse y ahora da lecciones de legitimidad y democracia.

En este contexto, bandas de derecha protagonizaron incidentes en diferentes ciudades, fundamentalmente en Chuquisaca donde incendiaron el edificio del Tribunal Electoral.

Ante esto, la COB y la Conalcam decidieron movilizar hacia la plaza San Francisco. “Denunciamos los intereses oligárquicos y privatizadores que se esconden detrás de estas acciones violentas que están financiando algunos comités cívicos y contratando grupos de choque y que desde las empresas privadas están sacando a sus trabajadores a participar en esos llamados cabildos para generar violencia y convulsión social en el país”, recalca la convocatoria.

Asimismo, recuerda que la victoria electoral “ha sido posible por la votación de los trabajadores del campo y la ciudad organizados en los barrios populares de las ciudades, pero también en las áreas dispersas de todas las provincias”.

Y advierte que “la derecha expresada en Carlos Mesa y Comunidad Ciudadana, intentaron atribuirse resultados exitosos en base a cifras parciales difundidas por el Tribunal Supremo Electoral, sin esperar los resultados finales de zonas alejadas como si no importará el voto de los hermanos indígena originario campesinos, interculturales, afrobolivianos y mineros”.

Morales fue a esta elección con la propuesta de fortalecer su programa basado en la erradicación de la pobreza, universalización de los servicios básicos, acceso a la salud y educación pública, universal y gratuita; además de avanzar en la conectividad en las telecomunicaciones, afianzar la seguridad alimentaria y el desarrollo del aparato productivo.

Vale recordar que cuando se instaló por primera vez en el Palacio Quemado, tras ganar las elecciones de 2005, el 65 por ciento de la población de Bolivia tenía ingresos bajos y, ahora, el 62 por ciento llega a ingresos medios.

 

Puesta en escena

 

La puesta en escena ya estaba preparada. Esto es algo que cualquiera podía advertir al ver los reportes que durante los días previos hacían las principales cadenas massmediáticas destacadas en la cobertura de la elección boliviana que a semanas de las elecciones instalaban en sus informes y titulares la palabra “fraude”.

“EE.UU. rechaza los intentos del Tribunal Electoral de subvertir en #Bolivia la democracia retrasando el escrutinio de votos y tomando medidas que socaven la credibilidad de las elecciones de Bolivia”, señaló en su cuenta en Twitter, el subsecretario interino de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de EE.UU., Michael Kozak.

En coincidencia se manifestaron los gobiernos de Brasil y Argentina. “Que se escuche hasta en Bolivia que sí, se puede”, vociferó Mauricio Macri de campaña por Jujuy.

Así las cosas y con los hechos en desarrollo, lo que queda claro es que lo que pasa ahora mismo en Bolivia, no puede desligarse de lo que viene sucediendo en Ecuador, en Chile y también en Argentina. Y mucho menos de la influencia creciente de EE.UU. en la región.

Lo de Ecuador, pero sobre todo lo de Chile, hablan del escenario que el Gobierno Cambiemos espera consolidar en un segundo mandato. El de Bolivia, se parece mucho a aquel cuyo fantasma intentan instalar personajes como Elisa Carrió, entre otros.

Quizás la amplia diferencia obtenida en las Paso por el Frente de Todos, abortó la aventura. Pero sería ingenuo pensar que va a cesar el intento por deslegitimar el resultado del domingo y, así, horadar desde el origen al próximo gobierno.