Más allá de las voces que propala la industria massmediática dominante, se escuchan cada vez más voces que desde adentro de Estados Unidos, cuestionan y fustigan el accionar desplegado por la Administración de Donald Trump contra Venezuela. Según diversas encuestas más del 70 por ciento de la población rechaza una intervención en el país sudamericano. Ayer el pueblo estadounidense se movilizó en varias ciudades en repudio a los ataques contra la República Bolivariana y al secuestro de Nicolás Maduro y su compañera, Cilia Flores.
“¡Libertad para Maduro! ¡Cárcel para Trump!”. De esta manera se pronunció el Partido Comunista de Estados Unidos (PCUsa), en una frase que por lo contundente, resume cuál es su postura respecto a los hechos que conmocionaron a Venezuela durante la madrugada de ayer sábado que el PCUsa no dudó en definir como “un secuestro y acto de guerra”.
En este sentido, hizo hincapié en que “la destitución del presidente Nicolás Maduro por parte de las fuerzas militares estadounidenses” constituye un episodio “injusto, ilegal y un acto más de terrorismo de Estado contra Venezuela y contra cualquier país que se niegue a someterse a la Doctrina Trump”.
Junto a esas afirmaciones, advirtió que “todo esto proviene de una administración que no sólo se considera por encima de la ley sino que además ha recibido carta blanca, o inmunidad, para no ser procesada por los ‘jueces’ de mentalidad fascista de la Corte Suprema de Estados Unidos”. Y recalcó que “los bombardeos y las operaciones de las fuerzas especiales, al igual que las incautaciones de petroleros anteriores, no tienen nada que ver con el presunto narcotráfico, sino con las vastas reservas de petróleo que yacen bajo el suelo venezolano”. De ahí que alertó que “nadie debe equivocarse, porque las corporaciones petroleras de Estados Unidos y otros países imperialistas también pretenden apoderarse de ellas”.
Después de recordar que pocos días antes fuerzas militares estadounidenses llevaron a cabo un ataque en la localidad nigeriana de Plateau, el PCUsa advirtió que “ayer fue Nigeria, hoy es Venezuela y, si no resistimos activamente, mañana será Cuba o Brasil”, pero también sostuvo que “la criminalidad de Trump será condenada con razón, no solo en Estados Unidos, sino en todo el mundo, porque al final, el camino hacia la justicia está en nosotros y el primer paso debe ser la protesta pública masiva”. Por tal motivo subrayó que “es hora de manifestarnos, sentarnos, ocupar y ponernos los zapatos para marchar, protestando de todas las maneras posibles hasta que se haga justicia y liberen a Maduro, pongan fin a la intervención estadounidense en Venezuela y se avance hacia un impeachment a Donald Trump y a sus cómplices”.
Otras voces
Por su parte, el flamante alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, calificó como un “acto de guerra” a la agresión que la Administración de Donald Trump cometió el sábado pasado contra Venezuela. “Atacar unilateralmente a una nación soberana es una violación del derecho federal e internacional”, escribió Mamdani en sus redes sociales y cuestionó la constitucionalidad que tiene la acción militar desplegada contra Caracas y otras ciudades en la que, de acuerdo a datos conocidos hasta el cierre de esta edición, fueron asesinadas al menos cuarenta personas.
Por su lado, también hay varios legisladores estadounidenses que hacen foco en la inconstitucionalidad del ataque contra Venezuela. Uno de ellos es el senador por Vermont, Bernie Sanders, al igual que sus pares Rubén Gallego quien representa a Arizona, Elizabeth Warren quien ocupa una banca por Massachusetts y Tim Kaine quien lo hace por Virginia.
Todos coinciden en calificar que la acción militar del sábado por la madrugada constituye una violación de la Constitución de Estados Unidos, ya que se llevó a cabo sin contar con permiso legislativo. “Combatí en duras batallas en la guerra contra Irak. Vi morir a mis hermanos, vi a civiles atrapados en el fuego cruzado, y todo por una guerra injustificada. No importa el resultado estamos en el lado equivocado al iniciar esta guerra contra Venezuela”, escribió Gallego en su cuenta de la red social X.
Por su parte, el senador Brian Schatz recalcó que “no tenemos intereses nacionales vitales en Venezuela que justifiquen una guerra” y tras añadir que “deberíamos haber aprendido a no meternos en otra aventura estúpida” denunció que “ni siquiera Donald Trump se molesta en decirle al público estadounidense qué demonios está pasando”.
Por su parte, el representante Jim McGovern reprochó el accionar de la Administración Trump que “sin autorización del Congreso y ante la gran mayoría de los norteamericanos opuestos a una acción militar, acaba de lanzar un golpe ilegal e injustificado contra Venezuela”. Y recordó que mientras “él dice que no tenemos dinero suficiente para la atención a la salud de los estadounidenses, de alguna manera tenemos ilimitados fondos para la guerra”.
Mientras que su colega Melanie Stansbury fue clara al subrayar que “estos ataques son ilegales porque el presidente no tiene autoridad para declarar la guerra ni emprender operaciones militares a gran escala sin el Congreso que debe actuar para frenarlo de inmediato”. En la misma sintonía el congresista por California, Raúl Ruiz, coincidió con su par de Nueva México cuando sostuvo que “la guerra de Trump contra Venezuela es ilegal y pone en peligro a los estadounidenses”.
Movilizaciones contra la invasión a Venezuela en el corazón del imperio
A las masivas convocatorias del movimiento “No Kings” contra el autoritarismo de Donald Trump y en rechazo a su política de criminalizar a la inmigración, que tuvieron focos de rebelión social en no pocas ciudades, se les suman ahora las de movimientos por la paz, contra los ataques a Venezuela y el injerencismo.
Ayer se organizaron numerosas concentraciones y marchas en grandes ciudades pero también frente a sedes de ayuntamientos locales en pequeños poblados de riñón trumpista. Los escenarios más emblemáticos de la protesta antibelicista fueron el Times Square de New York y la propia Casa Blanca en Washington. Las convocatorias más multitudinarias se dieron en las ciudades de San Francisco, Boston, Chicago, Nueva York y Atlanta, entre otras.
La prepotencia imperialista de Trump genera cada vez más rechazo en el pueblo estadounidense. Según diversas encuestas difundidas en las últimas semanas el 70 por ciento de la población está en contra de una intervención militar en Venezuela. En virtud de los salvajes ataques cometidos hace menos de 48 horas, condenados tanto por congresistas demócratas como republicanos y repudiados masivamente en las calles, no sería extraño que este porcentaje siga aumentando, junto con el descontento social hacia una gestión caracterizada por el ajuste y la represión.
Al autoproclamado “presidente de la paz”, que no para de promover guerras, invasiones y genocidios y que se encuentra envuelto en escándalos de corrupción y abuso infantil, el tiro a Venezuela puede llegar a salirle por la culata.