Se trata de una pregunta que retumba a veinte años de su segunda desaparición forzada. “Sin justicia para Julio López no hay democracia”, advirtió el Partido Comunista. Por su parte, la Presidenta de la Liga Argentina por los Derechos Humanos, Iris Pereyra de Avellaneda, recordó que “su testimonio fue conmovedor y definitorio para que se condene al genocida Etchecolatz”.
En 2006, el 17 de septiembre fue domingo y esa noche en su casa del barrio Los Hornos, Julio López, se quedó levantado para mirar un partido de fútbol por televisión cuando su esposa y su hijo Gustavo se fueron a dormir. Al día siguiente pensaba ir hasta la Municipalidad de La Plata para escuchar los alegatos del juicio en el que resultaría condenado por crímenes de lesa humanidad Miguel Etchecolatz, pero a las 7,30 del lunes su esposa y su hijo advirtieron que López no estaba. La ropa que iba a usar ese día se encontraba apoyada sobre la silla donde había quedado la noche anterior, pero él ya no estaba.
Julio López había sido secuestrado por primera vez en 1976 y en ese contexto pasó por los centros clandestinos Cuatrerismo, Pozo de Arana, la Comisaría Quinta y la Comisaría Octava en los que padeció torturas y presenció varios asesinatos sobre los que dio cuenta cuando declaró, como testigo clave, para que Etchecolaz, quien fuera director de Investigaciones de la Policía Bonaerense y mano derecha de Ramón Camps, resultara condenado a prisión perpetua por los delitos aberrantes que perpetró durante la última dictadura, en la que era tercera causa que lo llevaba al banquillo de los acusados. Después vinieron otras cinco, por lo cual sus condenas resultaron unificadas en una pena única de reclusión perpetua.
Desde el 17 de septiembre de 2006, López permanece desaparecido. A veinte años de ese momento el Partido Comunista advirtió hoy que “sin justicia para Julio López no hay democracia” y puntualizó que “su testimonio y valentía en el juicio de 2006 para denunciar el secuestro seguido de tortura y desaparición que había sufrido en plena dictadura fue lo que llevó a que, treinta años después, el fascismo volviera a buscarlo”.
Asimismo, recordó que en 2006 se reiniciaban los juicios por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívixo-militar después de que, a instancias de un proyecto de ley presentado por el Partido Comunista en Izquierda Unida, se anulara la impunidad impuesta con el Punto Final y la Obediencia Debida. En ese marco, “gracias a décadas de lucha ininterrumpida volvíamos a juzgar a los genocidas y, en este caso, en el banquillo de los acusados estaba Miguel Etchecolatz, el ex comisario bonaerense que tenía a su cargo el circuito represivo de los centros clandestinos de La Plata y alrededores, donde López había pasado su cautiverio ilegal”.
El PCA también hizo hincapié en que “Etchecolatz y sus defensores, entre ellos la actual vicepresidenta Victoria Villarruel, hablaban( y siguen hablando) de ‘revanchismo político’, por eso quisieron (y quieren) volver a clausurar el proceso de Memoria, Verdad y Justicia” y añadió que “la desaparición del compañero Jorge Julio López, a 72 horas de que se dictara la condena contra Etchecolatz, fue una amenaza en esa dirección”. Finalmente, recordó que a dos décadas de iniciada, la causa por su segunda desaparición no tiene ningún imputado. Por lo tanto, hoy “seguimos preguntando dónde está Julio López” y exigiendo “Juicio y Castigo”.
El recuerdo y el compromiso de Iris y la Liga
Por su parte, en esta misma dirección se pronunció la Presidenta de la Liga Argentina por los Derechos Humanos (LADH), Iris Pereyra de Avellaneda, quien lamentó que en aquel momento López, “cuando se presentó a declarar, no tuvo el acompañamiento que tuvimos nosotros cuando fuimos testigos en el Juicio a las Juntas”. En tal sentido, sostuvo que “López declaró en contra del genocida Etchecolatz y su testimonio fue conmovedor y definitorio para que se lo condene, por eso debió tener un acompañamiento que quizás no tuvo”.
Con este telón de fondo, Iris Pereyra reflexionó que quien sí tuvo entonces una cobertura y acompañamiento fue Etchecolatz, que tenía un entorno que lo apoyaba en el que, entre otros siniestros personajes, estaba la actual vicepresidenta Villarruel. “Ahí se demuestra que la mafia que tuvimos en aquella época sigue estando presente y disfruta de impunidad”, denunció la titular de la LADH antes de remarcar que “aunque todo esto continúa siendo muy triste, queda sostener la Memoria de todo los sucedido y recordar a Julio López como lo que fue: un albañil, un militante, un tipo de abajo y muy querido”. E insistió en que, tanto tiempo después, “es terrible no saber dónde está, como pasa con muchos desaparecidos que aún tenemos”.
En este contexto, Iris trazó un hilo conductor entre el vigésimo aniversario de la desaparición de López con el 50 aniversario de La Noche de los Lápices, que se cumplió un par de días antes. “Hay que sostener la Memoria y seguir exigiendo Justicia”, resaltó. Y, como lo ha hecho durante toda su vida, a cada una de sus palabras le pone el cuerpo. Así lo hizo este miércoles cuando participó de una actividad escolar en la localidad bonaerense de Moreno, donde compartió con alumnos secundarios una charla cuyo eje estuvo centrado en La Noche de los Lápices y en la figura de su hijo desparecido y militante de La Fede, Floreal “Negrito” Avellaneda.
“Estuvimos homenajeándolos, hablando con los pibes y explicando lo que se vivió durante la Dictadura, porque es importante que los adolescentes se involucren en esto como lo hicieron estos alumnos que presentaron investigaciones sobre La Noche de los Lápices y El Negrito”, refirió la titular de la Ladh sin ocultar la satisfacción que le provocó participar de ese encuentro “en el que hubo emoción y hasta lágrimas de chicos que tienen esa sensibilidad y quieren conocer la Verdad”.
Se trató de una acción pedagógica y liberadora que resulta absolutamente precisa, más aún en momentos en los que quienes gobiernan el país apuntan a destruir todo aquello vinculado a las políticas de Memoria, Verdad y Justicia, mientras avanzan peligrosamente en la profundización de un Estado represivo. Esto vuelve advertirse con el reciente anuncio oficial de la creción de un “Consejo de Seguridad Nacional”, dirigido por Javier Milei junto a autoridades del área de Inteligencia y con atribuciones extraordinarias que escapen al control del Poder Legislativo.
“Quieren meterse en todo, porque para ellos somos ‘ovejas negras’ que debemos caer en sus garras, pero no les va a ser fácil”, alertó Iris y puntualizó que “no debemos permitir todas esas cosas terribles que hace este gobierno que, después de cincuenta años del golpe de 1976, quiere volver a lo mismo, siempre protegido por Estados Unidos, y lo peor es que lo quiera hacer con la excusa de Malvinas, que son nuestras, del pueblo y que Milei nunca defendió y ahora quiere usarlas para ganar votos”. Por todo esto es que fue enfática al señalar que “debemos continuar resistiendo y nunca abandonar la lucha: este es un mandato que deben tomar los pibes para que nunca vuelva a haber un golpe de Estado ni un gobierno fascista como el que tenemos ahora”.