Este miércoles 16 de septiembre, en todo el país, se estarán realizando marchas y actos para conmemorar el 50 aniversario de La Noche de los Lápices. En CABA, el CEFMA organiza una actividad política-cultural que contará con la presencia de Luis Favero, sobreviviente del operativo que el Terrorismo de Estado desplegara hace medio siglo en la ciudad de La Plata contra el movimiento estudiantil secundario, y de la autora del libro “La Risa de Dios.”, Teresa Castillo, que retrata en versión novelada aquellos acontecimientos. Precisamente Castillo(*), reflexiona sobre esta fecha en la siguiente columna para Nuestra Propuesta y alerta sobre la continuidad histórica que existe entre las políticas de la dictadura y las del gobierno de Milei.
El 16 de septiembre se conmemoran 50 años de La Noche de los Lápices, pero ¿qué fue exactamente La Noche de los Lápices?
La Noche de los Lápices no fue una ni fue de noche. Se trató de un operativo al mando del jefe de la policía de la provincia de Buenos Aires, Ramón Camps, que se inició el 1 de septiembre de 1976 y que duró todo un mes, a la luz del día y también por la noche.
Aquella mañana, la ciudad de La Plata amaneció sumergida en esa tensa calma que anticipa las tempestades. Mientras los alumnos ingresaban al Colegio Nacional se acercaron varios individuos de anteojos negros con una lista de cinco estudiantes, entre los que se encontraba Luis Favero, militante de la Federación Juvenil Comunista que entonces tenía 16 años y cursaba cuarto año. Por esas contingencias de la vida Luis no estaba presente, se “había hecho la rata” para organizar el festival del día de la primavera en el que los alumnos de cuarto despedían a los de quinto.
Un año antes, en 1975, se había organizado una gran marcha de más de 3000 estudiantes al Ministerio de obras Públicas en reclamo del boleto estudiantil gratuito. Ese tarde la concentración era totalmente pacífica hasta que un grupo de infiltrados rompió unos vidrios y se dio inicio a una gran represión. A partir de ese momento los chicos quedaron marcados.
Por supuesto, la lucha de estos estudiantes no era sólo por el boleto estudiantil, se trataba de chicos comprometidos, de militantes que pedían la reincorporación de profesores cesanteados y luchaban por una sociedad más justa.
La acción en el Nacional fue sólo el preludio de otras: la madrugada del día 4 secuestraron a Víctor Treviño del colegio La Legión, a Fernanda María Gutiérrez del Liceo Mercante y Carlos Mercante del Colegio del Pilar. Les siguieron los militantes del Grupo de Estudiantes Secundarios Antimperialistas (GESA), Alejandro Desío, Abel Fuks y Graciela Torrano de Bellas Artes y Luis Cáceres de la Escuela Técnica.
El 16 de septiembre a la madrugada el operativo llegó a su punto más dramático cuando secuestran a 6 estudiantes secundarios de la UES que continúan desaparecidos. Todos tenían entre 15 y 18 años.
En el año 2006 el expresidente Néstor Kirchner proclamó al 16 de septiembre “Día de los Derechos del Estudiante Secundario”.
Este aire espeso que respiramos en estos días, este aire negacionista y apoligista, no podemos verlo por fuera del marco de ciertas continuidades de la dictadura del 76 que resuenan en estos días. A saber, la restauración de un modelo económico neoliberal con sus notas características: industricidio, desocupación, especulación financiera y deuda externa; la reactivación del Plan Cóndor hoy llamado Escudo de las Américas; una falsa efervescencia por parte del gobierno de la causa Malvinas; y el ajuste feroz seguido de represión que vemos cada miércoles hacia nuestros jubilados y hacia los sectores de trabajares en lucha. En una palabra, el imperialismo, la versión agónica de un capitalismo en crisis y su ya conocida agresividad por sobrevivir. Nada nuevo bajo el sol.
Es valioso recordar y honrar La noche de Los Lápices pero no para quedarnos en un recuerdo melancólico y contemplativo sino para seguir construyendo una memoria activa, para volver a contar a los jóvenes qué pasó en esta página oscura de la historia argentina para no repetirla, para estar en alerta, para que nos interpele y esa interpelación nos lleve a la reflexión crítica y colectiva, al compromiso, y del compromiso a la organización y a la lucha. Porque luchar sirve, lo hemos visto en las calles y en las grandes transformaciones históricas que se han realizado con la lucha del pueblo.
La historia no está escrita. Sigamos empuñando los lápices para reescribirla y cambiar todo lo que deba ser cambiado.
(*) Teresa Castillo es escritora, música, autora del libro “La Risa de Dios” e integrante del Centro de Estudios y Formación Marxista Héctor Agost (CEFMA)i, donde este miércoles 16 de septiembre desde las 19 estará participando de la actividad “Los Lápices siguen escribiendo, leyendo y haciendo música”, que contará con la participación especial del Chango Spasiuk, acompañado también por Guillermo Rubino y Fabio Pérez para el cierre musical.
