De la Espriella se impuso por poco al candidato de Pacto Histórico en una elección sobrevolada por la manipulación del software de conteo y escrutinios. “Tenemos por delante una gran labor pedagógica que nos permita llegar a cada rincón del país para revertir el resultado de la primera vuelta”, sostuvo en diálogo con Nuestra Propuesta, Jonathan Centeno, quien es vocero del Proceso de Unidad Popular del Suroccidente de Colombia en Pacto Histórico.
La primera vuelta electoral de las Presidenciales celebrada ayer en Colombia deja una sorpresa, un resultado incierto y muchas dudas. Una sorpresa ya que hasta hace pocas horas nadie aventuraba que el domingo por la noche iba a mostrar como ganador al ultraderechista Abelardo de la Espriella. Un resultado incierto porque los tres puntos porcentuales que lo separan del candidato de Pacto Histórico, Iván Cepeda, son pocos como para aseverar que la historia está cerrada y muchas dudas porque el resultado de la jornada se ve sobrevolado el fantasma de la manipulación de los algoritmos del software de conteo y escrutinios que debían permanecer inalterados para blindar el proceso y que, tal como lo advirtió anoche mismo el presidente Gustavo Petro, “en la última semana fueron variados en tres oportunidades”.
Pero esto no es todo, ya que el mandatario colombiano alertó acerca de la existencia de un desfase demográfico en las plataformas de votación y puntualizó que fueron añadidas ochocientas mil cédulas de personas que no figuran en el censo oficial presentado inicialmente; por lo que “hay dos censos en este momento, el oficial y el del software de los hermanos Bautista que tiene ochocientas mil personas adicionales”.
Cabe citar que “los hermanos Bautista” son Felipe, Camilo y Fernando Bautista, dueños de la empresa Thomas Greg & Sons, con sede en la cloaca fiscal de Guernsey, que resultó beneficiada con la adjudicación por parte de la Registraduría Nacional del Estado Civil de toda la logística electoral para los comicios parlamentarias y presidenciales.
De más está decir que la Registraduría Nacional del Estado Civil, es una institución que representa como pocas al poder permanente que actúa en Colombia en defensa de los intereses de la clase capitalista, pero también hay que añadir que su decisión respecto de esta empresa ya venía siendo cuestionada por los jugosos contratos que obtuvo con el Estado colombiano durante gobiernos anteriores. Y que el caso concreto del otorgamiento de toda la logística electoral además fue objetado, desde un primer momento, por el propio Petro.
Sin embargo, si esto no fuera muestra suficiente acerca de qué va lo que se pretende cocinar en Colombia, ahí están las declaraciones que públicamente hizo, anoche mismo, el secretario de Estado estadounindense Marco Rubio, quien ni lerdo ni perezoso llamó a consultas al encargado de negocios interino de la Embajada yanqui en Bogotá que actualmente es el máximo representante de esa delegación diplomática, John T. McNamara, ya que consideró que las declaraciones de Petro son “infundadas y reprensibles”.
¿Pero qué está pasando ahora mismo en Colombia? Para saberlo, Nuestra Propuesta habló con Jonathan Centeno, vocero del Proceso de Unidad Popular del Suroccidente de Colombia en Pacto Histórico, quien definió a ese espacio como “un proyecto que desde hace cuatro años está intentando darle un giro político a nuestro país, que ponga como protagonistas a los trabajadores, a los olvidados y excluidos”.
-¿Sorprende lo que deja la jornada del domingo?
Es una sorpresa que Abelardo de la Espriella haya quedado primero, pero sin embargo, los puntos porcentuales que lo ponen por encima de Iván Cepeda son muy pocos. Por eso, primero que nada, hay que hacer un reconocimiento a quienes hicieron un esfuerzo muy grande como plataformas sociales y políticas, a la militancia que nos pone de cara a la segunda vuelta.
-¿Cómo se debe leer la denuncia que hizo anoche el presidente Petro?
El presidente Petro ha dicho algo muy significativo, algo que había avisado en semanas anteriores y es que seguimos teniendo dudas sobre el software que se encargó del proceso electoral. Y esto es algo que el presidente Petro lo ha dicho oportunamente, por eso como movimientos sociales estamos llamando a hacer un ejercicio muy fuerte a quienes no pudieron llegar a votar, a los que tienen inquietudes sobre nuestro proyecto, a los que están confundidos, a quienes aún no han resuelto sus dudas sobre lo que representa ese proyecto de muerte que ahora encarna la candidatura de De la Espriella y lo que representa nuestro proyecto de vida. Es muy importante poder poner eso sobre la mesa: poner en evidencia los avances que se vienen haciendo en favor de los excluidos, de los trabajadores, que es preciso que sean visibilizados.
Pero también debemos tener bien en claro que esta primera vuelta electoral significa un momento específico de la historia y a partir de ahora tenemos veintiún días para contrarrestarlo, para transformarlo y darlo vuelta.
-¿El Diablo metió la cola con el tema del software?
Lo está diciendo el presidente Petro y desde hace dos semanas lo venimos mencionando. Hay irregularidades históricas en Colombia que tienen que ver con la contratación del software que se encarga de contabilizar los votos y el presidente no reconoció el resultado, mientras que el compañero Iván Cepeda menciona que es necesario que se aclare la votación que se ha obtenido. Por eso lo que pedimos desde los movimientos sociales es que se pueda avanzar en darle claridad a todo esto.
Pero, sin embargo y a pesar de los resultados, insistimos con que la diferencia es muy corta y vamos a salir a buscar la votación. También advertimos que históricamente la periferia de Colombia ha votado por las transformaciones y el centro por la continuación. Y en este caso decimos que hay que revisar lo que pasó, porque se ven algunas alteraciones en este patrón que llaman mucho la atención. De todas maneras estamos decididos a ir hacia la segunda vuelta conservando toda la esperanza en que vamos a poder revertir el resultado.
-¿En este escenario qué papel va a jugar la movilización popular? ¿Pero también cuál es el mejor camino para recorrer de cara al 21 de junio?
Hay algunas tareas que son vitales. La primera es buscar a la gente que no pudo salir a votar, que fueron muchos porque no hubo condiciones logísticas en la periferia que es donde más apoyo tiene nuestro proyecto. Ahí se requiere de una logística particular porque son lugares muy lejanos y en algunos casos de difícil acceso.
Pero también hay que vencer muchas dudas y miedos que son consecuencia de una operación, la Operación Júpiter, que lleva a cabo la derecha y con la que se trata de intimidar, coaccionando a los trabajadores con amenazas de que van a perder sus trabajos si votaban por Cepeda. Entonces tenemos por delante esa gran labor...una labor pedagógica que nos permita llegar a cada uno de los rincones del país para poder revertir el resultado de la primera vuelta.
Y para eso somos miles de voluntarios en todos los rincones de Colombia que contrariamente a amilanarse por los resultados, ya estamos encendiendo la esperanza a partir del compromiso de que vamos a salir a comernos el mundo en las próximas tres semanas para que el compañero Iván Cepeda sea el presidente y continuemos con el Gobierno del Cambio.
-¿Hasta dónde puede verse la influencia de la intervención estadounidense en el resultado electoral?
Recordemos que hace poco tuvimos los Hondurasgate que desnudaron la alianza mafiosa de Donald Trump y ex presidente hondureño Juan Orlando Hernández, que operó como el recaudador de la derecha regional, en lo que sentó las bases para el golpe en Venezuela.
Tenemos una particularidad alrededor del papel que está jugando el gobierno de Estados Unidos en estas elecciones de Colombia, donde había dos candidatos de derecha, Abelardo de la Esprilla y Paloma Valencia. Y también esto se puede ver con la injerencia por ejemplo a partir de la actitud de Daniel Noboa, el presidente del Ecuador que le ha dado vitalidad a las mafias en su país y que ha tomado decisiones hostiles contra Colombia como la suba de aranceles.
En este marco Iván Cepeda ha sido muy respetuoso, pero sin dudas el imperialismo ha tomado una posición muy clara de promover la desestabilización del país. Existe todo un plan alrededor de estas circunstancias porque Colombia siempre estuvo bajo la subordinación de los Estados Unidos, pero con la llegada del presidente Petro logramos distanciarnos de esa subordinación, poner en el centro los derechos humanos, el derecho internacional humanitario, rechazar el genocidio contra Palestina y poner en el centro una integración latinoamericana y de Nuestramérica que le haga frente al capitalismo.
-¿Dentro de un escenario tan cerrado, dónde debe poner el énfasis el Pacto Histórico para salir airoso el 21 de junio?
Desde los Acuerdos de Paz queda claro que en Colombia existe una disputa entre la periferia y el centro del país. Nuestro énfasis va a estar puesto en consolidar el acompañamiento de la periferia que ha sido excluida y olvidada, a la cual hemos llegado con las políticas de transformación del presidente Gustavo Petro. Y por eso es que debemos poner en el centro todas esas transformaciones que, sin duda alguna, también impactan en el centro como por ejemplo la reforma laboral que favorece a los adultos mayores, la hecha en Educación Pública con el incremento del presupuesto que abre las universidades al pueblo, el incremento del salario mínimo para los trabajadores y para la fuerza pública, los beneficios para quienes estudien carreras técnicas y también los que alcanzan a quienes son parte de la reforma agraria en Colombia, los que han formalizado su tierra y para quienes recibieron tierra.
Es decir, que tenemos todo un acumulado político y organizativo alrededor del movimiento social que da cuenta de la necesidad de continuar y ahí deben estar nuestros corazones y tiene que estar nuestra apuesta política durante los próximos veinte días para que logremos ser victoriosos de cara a la Segunda Vuelta Presidencial.
-Comienza entonces a correr el reloj, la cuenta regresiva que lleva al 21 de junio ¿En ese camino es usted optimista?
Claro que sí. No perdemos el optimismo porque hemos hecho un esfuerzo muy grande. Este proceso significa una historia de lucha para las organizaciones sociales. Desde el año 2006 en Colombia se viene incrementando el respaldo a la izquierda: pasamos de dos millones de votos a recibir ahora en primera vuelta más de diez millones y esto significa que la posibilidad de haber llegado al poder político representó transformaciones muy positivas para los olvidados y los excluidos. Por eso luchamos contra quienes utilizan todas sus herramientas para que en el software las cosas puedan salir a favor de ellos, porque quieren así transformar la consciencia y el sentido común del pueblo en favor de las minorías de Colombia. Y por eso es que, de aquí al 21 de junio, vamos a hacer todos los esfuerzos que sean posibles para lograr la victoria.