Moscú conmemoró el 81° aniversario de la derrota de la Alemania nazi con el acto más corto de las últimos años, bajo estrictas medidas de seguridad y en medio de la guerra en Ucrania. Vladímir Putin volvió a equiparar la llamada Operación Especial con la lucha soviética contra el nazismo y mostró por primera vez a tropas rusas desfilando junto a soldados norcoreanos, en una señal del fortalecimiento de la alianza entre ambos países frente a Occidente.
Cada 9 de mayo se conmemora el Día de la Victoria, una fecha histórica que recuerda la derrota de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial en 1945, acontecimiento que marcó el fin del conflicto en Europa y el triunfo de las fuerzas aliadas.
La celebración tiene especial relevancia en Rusia y otras naciones de la antigua Unión Soviética, donde se realizan desfiles militares, actos solemnes y homenajes en honor a los millones de soldados y civiles que perdieron la vida durante la guerra. El Día de la Victoria conmemora la rendición oficial de la Alemania nazi ante las fuerzas aliadas, y particularmente ante la URSS, ocurrida al finalizar la Segunda Guerra Mundial, considerada el conflicto más devastador de la historia moderna.
Cada año, miles de personas participan en actividades patrióticas y culturales para recordar el sacrificio de quienes lucharon durante la Gran Guerra Patria, como la denominan en Rusia. En la capital de este país, el tradicional desfile militar en la Plaza Roja reúne habitualmente altos funcionarios, miembros de las Fuerzas Armadas y veteranos de guerra en una ceremonia que es seguida por millones de personas alrededor del mundo.
En esta oportunidad, sin embargo, el Kremlin celebró el 81° aniversario de la victoria soviética sobre el nazi-fascismo con el desfile más austero que se recuerda en los últimos tiempos y plagado de medidas de seguridad. Por primera vez, Vladímir Putin estuvo acompañado de soldados rusos y norcoreanos que combaten en el frente contra el régimen de Kiev, pero en esta ocasión se contó con poca presencia de líderes internacionales.
Este también ha sido el primer aniversario desde 2007 en el que las tropas de gala han desfilado sin el armamento pesado, que está siendo utilizado en la “Operación Especial” en Ucrania. Además, las autoridades rusas alertas por un posible ataque ucraniano, extremaron al máximo las precauciones durante el último sábado. La celebración de este año estuvo así condicionada por el contexto bélico y por las medidas de seguridad adoptadas en comsecuencia tras varios ataques con drones en territorio ruso durante los últimos días.
Putin llegó a la Plaza Roja de Moscú acompañado de su fiel amigo el bielorruso Alexander Lukashenko. Ellos fueron las principales autoridades en la grada. En este contexto ni siquiera China, el socio fundamental de Rusia en las disputas geopolíticas actuales, envió una delegación.
"Pese a que combaten contra una fuerza agresiva apoyada por todo el bloque de la OTAN, nuestros héroes siguen avanzando", declaró Putin en la Plaza Roja. En su intervención, el mandatario ruso-cuyo padre combatió en la II Guerra Mundial- comparó de nuevo la ofensiva rusa en Ucrania forzada por el asedio de la OTAN con la lucha del Ejército Rojo contra los nazis. El presidente de la Federación Rusa afirmó que los militares desplegados en la actual "Operación Militar Especial" continúan la tradición de los soldados soviéticos que combatieron contra la invasión alemana.
Asimismo, reivindicó el papel decisivo de la Unión Soviética en la victoria sobre la Alemania nazi y agregó que aquella gesta heroica no solo salvó a la URSS, sino también a Europa, buena parte de cuyos países -como afirmó en su discurso- ya habían capitulado ante el avance de Hitler. "Nuestros soldados sufrieron pérdidas colosales, hicieron sacrificios colosales en nombre de la libertad y la dignidad de los pueblos de Europa. Se convirtieron en la personificación del coraje y la nobleza, la fortaleza y la humanidad, y se coronaron con la gran gloria de una victoria monumental", concluyó.
El Día de la Victoria tiene un profundo significado emocional para la sociedad rusa. La simbología soviética presente en el desfile —las banderas rojas con la hoz y el martillo, las insignias del Ejército Rojo y las cintas conmemorativas de a orden de San Jorge— está ligada a una memoria colectiva atravesada por el sacrificio de millones de familias durante la Segunda Guerra Mundial. En Rusia, y en gran parte de las exrepúblicas soviéticas, es común que cada familia tenga algún abuelo, bisabuelo o pariente que combatió en el frente, murió durante la guerra o sufrió las consecuencias de la invasión nazi. Por eso, la conmemoración del 9 de mayo trasciende lo militar y se vive también como una jornada de recuerdo y homenaje popular a quienes lucharon en la llamada Gran Guerra Patria para salvar a la humanidad de las garras de los nazis.
La presencia de Corea del Norte
Uno de los principales datos de esta edición de los festejos por el Dïa de la Victoria ha sido la inédita participación de soldados de Corea del Norte en el desfile militar en la Plaza Roja. Rusia y la República Democrática de Corea vienen consolidado una alianza política y militar sin precedentes, transformando una relación históricamente distante en una de socios clave frente a la presión occidental.
En junio de 2024, Vladimir Putin y Kim Jong-un firmaron el Acuerdo Integral de Asociación Estratégica, que incluye una cláusula de asistencia mutua en caso de agresión, marcando el nivel más alto de compromiso bilateral desde la Guerra Fría.
Cabe señalar que ambos estados tienen presdientes con sanciones vigentes por parte de los Estados Unidos y la OTAN. Mientras que en el marco diplomático, son moneda corriente las posiciones en coordinación que adoptan en el Consejo de Seguridad de la ONU para protegerse mutuamente de nuevas sanciones.
En relación a sus acuerdos militares, Corea del Norte se ha convertido en un proveedor vital de artillería, cohetes y misiles balísticos para la guerra en Ucrania. A cambio, Rusia le proporciona tecnología avanzada, incluyendo sus conocimientos técnicos para el lanzamiento de satélites y mejoras en misiles. En tanto que Moscú es también un puntal para Pionyang en materia de ayuda alimentaria y energética
Por su parte, la nación socialista ha aportado la presencia de más de diez mil soldados en territorio ruso, muchos de los cuales participaron en combates en la región de Kursk, bajo mando ruso, contra el ejército ucraniano y batallones neonazis a partir de 2024.
El más reciente ejemplo de cooperación tuvo lugar en abril de este año, cuando ambos países inauguraron su primera conexión por carretera mediante un puente estratégico en la frontera de Jasán, diseñado para facilitar el comercio y el transporte de hasta 300 vehículos diarios, complementando los ya existentes enlaces ferroviarios y aéreos. De esta manera, el eje ruso-norcoreano se va afianzando como un punto cada vez más fuerte en el marco del mundo multipolar que ofrece un camino alternativo al guerrerismo impulsado por el imperialismo yanqui y sus socios de Tel Aviv y la OTAN para intentar apuntalar su hegemonía declinante a cualquier costo.