Con la participación de Ariel Elger, el Partido Comunista de la Argentina estuvo presente en la reunión del Grupo de Trabajo del Foro de São Paulo y en el VIII Congreso del Partido de los Trabajadores de Brasil. En un escenario internacional signado por la crisis del imperialismo y el avance de la derecha, los debates reafirmaron la centralidad de la unidad política, la soberanía y la articulación internacional de las fuerzas populares.
La participación del Partido Comunista de la Argentina en los espacios de articulación regional reafirmó una definición estratégica, en un momento de declive del imperialismo yanqui y, por ello, de máxima agresividad. Frente a la profundización de la crisis global y el avance de proyectos reaccionarios, la construcción de unidad en la diversidad y la coordinación internacional de las fuerzas populares se vuelve una tarea de primer orden. En ese marco, Ariel Elger, secretario del PC de la Ciudad de Buenos Aires e integrante del Comité Central, representó al Partido tanto en la reunión del Grupo de Trabajo del Foro de São Paulo como en el VIII Congreso del Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil.
La reunión del Grupo de Trabajo del Foro de São Paulo, realizada el 22 de abril en la ciudad homónima, se inscribió en un momento de particular complejidad geopolítica, en especial sobre América Latina, donde el imperialismo profundiza su política criminal contra Cuba. En la reunión del Foro las distintas fuerzas políticas de la región coincidieron en la necesidad de reforzar la unidad en la diversidad, no como una consigna abstracta sino como una orientación concreta para potenciar la integración latinoamericana y fortalecer redes activas de organización política, social y territorial. En un contexto marcado por la ofensiva de la derecha y las presiones del capital transnacional, la articulación regional aparece como condición indispensable para sostener procesos soberanos.
En ese sentido, Elger sintetizó una caracterización de la etapa al señalar: “el principal planteo es el del imperialismo y su hegemonía mundial en declive, lo cual agudiza su crisis. Como todo imperio, en pos de mantener su grado de hegemonía, se vuelve violento y belicoso. A lo largo de la historia de la humanidad y del proceso de lucha de clases, otros imperios, en distintos momentos históricos, frente a la decadencia, se volvieron cada vez más violentos y agresivos, provocando la muerte de millones de personas”.
En la misma línea, precisó que “la principal contradicción de la etapa es imperialismo versus antiimperialismo, y, como contradicción secundaria sobre esta contradicción principal, se encuentra la de fascismo versus democracia”. A partir de esta definición, sostuvo: “es el imperialismo —expresado en el gobierno de Trump— el que realiza prácticas fascistas, no solamente hacia el pueblo estadounidense sino también hacia los pueblos del mundo. Por lo tanto, frente a este escenario, hay que buscar los caminos de la unidad y de la articulación internacional: la denuncia del genocidio contra el pueblo palestino, la solidaridad con el pueblo cubano, la exigencia por la paz y el fin de la guerra en Irán, y la libertad y el traslado a Venezuela del presidente Nicolás Maduro y de Cilia Flores”.
Sobre el VIII Congreso del Partido de los Trabajadores, afirmó que “se trató de un congreso muy relevante, el congreso de un partido con más de 2 millones de afiliados, el más grande de América Latina y el Caribe. Se trata de un partido que está discutiendo y actualizando no solo su dirección futura, sino también su programa, su táctica, su estrategia electoral y el rol que debe cumplir como partido de masas en este escenario mundial tan grave”.
En relación con los ejes debatidos, destacó: “en Brasil, en el marco de estas discusiones, se plantea cómo fortalecer la soberanía tecnológica, la soberanía en la defensa y la soberanía sobre los recursos naturales. Frente al intento de Trump de aplicar aranceles unilaterales, de exigir recursos estratégicos —como las tierras raras— y de avanzar sobre la Amazonía, el PT y el gobierno de Lula vienen sosteniendo una agenda de soberanía y autodeterminación”.
Asimismo, advirtió sobre el escenario político interno: “dentro de los intercambios aparece con fuerza la injerencia imperialista en el proyecto de Bolsonaro y de la familia Bolsonaro, en la constitución de una organización de carácter fascista con capacidad de movilización de sectores de la población brasileña. Por lo tanto, se plantea la necesidad de un PT más presente en las calles, más inserto en el movimiento de masas, intercambiando y discutiendo con cada persona, no solo en defensa de las mejoras de los últimos cuatro años —entre ellas, el reciente proyecto de ley para la reducción de la jornada laboral, que propone pasar de seis a cinco días y establecer una semana de 40 horas—, sino también en la construcción de una propuesta de presente y de futuro para Brasil que genere un intercambio con la población en torno a un proyecto de esperanza”.
Finalmente, subrayó la dinámica interna y los objetivos estratégicos de la organización. Al respecto, subrayó que “el PT es una organización que se constituye en tendencias, con discusiones e intercambios entre ellas, pero que se unifica en la perspectiva de relanzar la candidatura de Lula para las próximas elecciones. En ese marco, el trabajo prioritario del partido es la victoria del gobierno y de la propuesta electoral, junto a partidos aliados como el PCdoB y otros, para sostener un proceso de transformaciones en Brasil y fortalecer su papel en la integración latinoamericana, en la multipolaridad y en la articulación con distintos países del mundo”. Y concluyó haciendo eje en la dimensión internacional: “se valoró la reciente visita de Lula a Barcelona en función de la articulación con distintos líderes progresistas, así como la necesidad de impulsar acciones más firmes de solidaridad con el pueblo palestino y, en particular, con el pueblo cubano”.
En este marco y hacia esos objetivos, Ariel Elger sostuvo también encuentros con el embajador de Cuba en Brasil, Víctor Manuel Cairo Palomo, y con el presidente del PT, Edinho Silva. Además, participó de una reunión con los delegados de los Partidos Comunistas de América Latina; de Ecuador, Brasil, Chile, Colombia y Uruguay.