“No vamos a sus guerras” y “Los ricos quieren guerra, la juventud futuro” son algunas de las consignas que se oyen y se ven pintadas en los carteles en las masivas jornadas de movilización que protagoniza el movimiento estudiantil junto a diversos sectores políticos y sociales por distintas ciudades germanas. Los reclamos se enmarcan en el peligroso giro que Friedrich Merz le dio a su política militarista, con la que por primera vez desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, se busca que Alemania tenga el ejército más poderoso de Europa.
Berlín, Hamburgo, Kiel, Münich, Stuttgart, Nüremberg, Frankfurt, Leipzig, Colonia, Magdeburgo, Karlsruhe y Bonn son algunas de las ciudades alemanas en las que, el pasado viernes y bajo la consigna “No vamos a vuestras guerras”, miles de estudiantes se movilizaron para protestar contra la Ley de Modernización del Servicio Militar que rige desde el primer día de este año. Por medio de esta iniciativa, el gobierno conservador de Friedrich Merz establece un modelo de reclutamiento mixto basado en la evaluación obligatoria y el alistamiento voluntario, con la finalidad de incrementar la cantidad de efectivos de la “Bundeswehr”, las Fuerzas Armadas de Alemania, que actualmente poseen 184 mil efectivos y se pretende que así lleguen a 460 mil, más unos doscientos mil reservistas para mediados de la década de 2030. Este objetivo responde a las metas trazadas por la OTAN en una coyuntura donde el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania se ha venido acentuando en los últimos meses, con una escalada de ataques que llegan a Moscú y Kiev respectivamente Ver: Un salto cualitativo en el conflicto entre la OTAN y Rusia
A partir de la nueva normativa, entró en vigencia la obligatoriedad de realizar el registro militar para los hombres nacidos a partir de 2008, quienes deben llenar un cuestionario en línea y someterse a un reconocimiento médico. Mientras que en el caso mujeres y personas de otros sexos, ese registro sigue siendo voluntario. La colimba en Alemania se extiende de este modo al menos por seis meses, durante los cuales los reclutas reciben formación militar básica completa, tras lo que pueden optar por prestar servicio como voluntarios durante un máximo de once meses y si continúan más allá de ese límite, son considerados soldados temporales, por lo cual reciben una paga más alta.
Para comprender mejor de qué va todo esto, resulta preciso señalar que bajo el paraguas que le brinda el fantasma de la “amenaza rusa”, el canciller Friedrich Merz profundizó el papel de Alemania en la Alianza del Atlántico Norte y, en ese sentido, apuesta a pleno por fortalecer las capacidades de la Bundeswehr con el incremento de personal, mejor equipamiento y tecnología de punta.
Por eso es que durante el presente año el Presupuesto contempla alrededor de 108 mil millones de euros para el rubro “Defensa” y la contribución con los aliados de la Otan, cifra que de cara a 2029 va creciendo con la idea de que alcance los 152 mil millones para cumplir con el objetivo que instruye la Alianza Atlántica, que es del 3,5 por ciento del PBI.
En este contexto es que el Bundestag (Parlamento Federal), aprobó en enero pasado un proceso que posibilita que la compra de material bélico se realice de manera más ágil, lo que incluye material desarrollado dentro y fuera de Alemania y refuerza la dependencia con Estados Unidos en ciertas tecnologías clave como para el caso de su flotilla de caza furtivo F-35, los misiles de crucero de largo alcance Tomahawk y el sistema de defensa antimisiles Patriot que el ejército alemán considera vital dentro de su hipótesis de conflicto con la Federación Rusa.
Con este telón de fondo, después de que comenzaran a llegar las citaciones a la revisación médica de aptitud física que fueron enviadas a jóvenes de dieciocho años, es que en un centenar de localidades, miles de estudiantes participaron en una movilización nacional contra la “wehrpflicht” que es la manera en la que en Alemania denominan a la colimba, que tuvo lugar en el marco del cuarto día de “Acción Nacional de la Huelga Escolar Contra el Servicio Militar Mbligatorio” que se convocó desde una plataforma descentralizada que lleva ese mismo nombre.
Las jornadas cuentan con una fuerte participación de estudiantes vinculados a la Juventud Socialista Obrera Alemana y el Partido Comunista Alemán (DKP), por lo que con la clara intención de criminalizar la protesta para desalentar la participación, la Oficina Federal para la Protección de la Constitución de Renania del Norte-Westfalia y Baviera, se apresuró a advertir que la convocatoria a estas jornadas corre por cuenta de grupos de “extrema izquierda”, alimentando el discurso anticomunista que fogoneaban los nazis antes de tomar el poder y frente al actual ascenso de la ultraderecha de AfD.
Pese a este intento intimidatorio, la participación viene siendo contundente y entre otros apoyos que la respaldan figuran organizaciones estudiantiles de Renania del Norte-Westfalia, Renania-Palatinado y Berlín, así como sindicatos como el Sindicato de Educación y Ciencia, la rama juvenil del Sindicato Unificado de Servicios y su par de la Confederación Alemana de Sindicatos, la Juventud Verde, la Juventud de Die Linke, la Sociedad Alemana por la Paz y Resistencia Unida, las organizaciones del movimiento pacifista y antimilitarista DFG-VK y Netzwerk Friedenskooperative e IPPNW, además de algunos Comités Generales de Estudiantes universitarios y la Interventionistische Linke.
Así las cosas, tras la pobre cosecha electoral que tuvo en las recientes elecciones regionales celebradas en Sajonia-Anhalt, Mecklemburgo y Berlín, la coalición liderada por la Unión Demócrata Cristiana del canciller federal Merz está ante un nuevo conflicto que debe enfrentar y para cuya tarea va a precisar de una fortaleza política de la que actualmente carece.
Si bien no se registraron grandes hechos represivos durante las protestas, en Berlín la policía detuvo a al menos una veintena de jóvenes, a quienes acusó de “insultar símbolos inconstitucionales”. Dos de ellos, un par de pibes de diecisiete y diecinueve años, fueron imputados por “difamación contra el canciller Friedrich Merz”. Por su parte, en Hamburgo, las movilizaciones coincidieron con la realización del ejercicio militar Red Storm Charlie, que incluyó helicópteros, tanques y soldados, lo que provocó un fuerte repudio de jóvenes manifestantes.
“El registro militar obligatorio es carne de cañón”, “No queremos sus guerras”, “Educación en vez de bombas”, “Los ricos quieren guerra, la juventud futuro”. Estas son algunas de las principales consignas que durante los días que corren retumban, cada vez con más fuerza, en las calles de las principales ciudades de Alemania. Son voces que quizás expresen que algo está acabando y que existe una fundada luz de esperanza.