El sábado pasado en las principales ciudades del país tuvo lugar una nueva jornada de lucha y movilización protagonizada por la juventud y distintos sindicatos. Para la semana próxima se viene organizando una convocatoria que se espera que sea todavía más multitudinaria. Pese a la represión del gobierno y a los ataques de grupos neofascistas, sigue creciendo la llama de la rebeldía en el pueblo, que une sus reclamos en las calles con la consigna “Macron Destitution”.
“Otra victoria contra un poder despreciable y que aplasta la libertad”. De esta manera contundente el Partido Comunista Francés (PCF) caracterizó a la jornada de movilización que el sábado pasado recorrió París y las principales ciudades galas en las que estudiantes de secundaria, junto a trabajadores activos y jubilados, marcharon “porque se niegan a pagar precios cada vez más altos por vivir y exigen un futuro para la juventud del país”.
El contexto en el que tuvieron lugar estos reclamos es el de una coyuntura en la que desde mediados de septiembre el pueblo francés, y en especial su juventud, viene ganando las calles para darle cauce a una bronca social contra el ajuste neoliberal de Emmanuel Macron que, en paralelo a los ataques sistemáticos contra los derechos de las grandes mayorías aumenta de forma sideral el gasto militar. Las protestas de la comunidad educativa se suman a otras que a caballo de los serios cuestionamientos que se le hacen al proyecto de Presupuesto enviado por Macron al Congreso, apuntan a la médula de un sistema que no deja de concentrar riqueza en pocas manos, al tiempo que el gobierno neoliberal delega cada vez más la soberanía política y económica de su país en la UE y su órgano ejecutivo, la Comisión Europea. Ante este panorama el Octubre Francés ha ido encontrando en las luchas sectoriales una consigna que las une: “Macron Destitution”
El PCF celebró el éxito de la jornada multitudinaria del sábado y destacó “la labor de los sindicatos y las organizaciones juveniles que la hicieron posible”. El Secretario General del Partido, Fabien Roussel, lamentó que una vez más el gobierno se negara “a atender las enormes demandas del movimiento de protesta”. Sobre este hecho, el propio presidente francés consideró públicamente que “no era recomendable manifestarse”, prohibió la realización de algunas marchas y ordenó reprimir las movilizaciones. En este escenario, el titular del PCF denunció que en su país se asiste a “una erosión de las libertades civiles” y advirtió que la extrema derecha encarnada en la Agrupación Nacional, pretende manipular el descontento para llevar agua a su propio molino.
“En Orleans la movilización sirvió para recordar que la ultraderecha no ofrece soluciones para los trabajadores y puede conducir a lo peor, como lo demuestran los atentados terroristas racistas en Trappes y La Verrière”, puntualizó al respecto a esa advertencia al aludir concretamente a los ataques islamófobos que dejaron un saldo de una persona asesinada y varias heridas. “Reiteramos nuestra solidaridad con las víctimas y sus familias”, subrayó Roussel y fue claro al remarcar que Francia “precisa igualdad y solidaridad, no violencia alimentada por la ultraderecha y los numerosos medios de comunicación que difunden su discurso de odio”. Pese a la represión ordenada desde el Palacio Elíseo y a la reacción neofascista, el espíritu de rebeldía no aminora en el pueblo. Redoblando la apuesta, el secretario del PC Francés convocó a “la movilización sostenida contra la extrema derecha y a la ruptura con las políticas gubernamentales que protegen y sirven a los intereses capitalistas”.
En ese sentido, destacó que es necesario “adoptar decisiones ambiciosas, comenzando por producir en Francia, abordar el costo del capital y mejorar la remuneración de los trabajadores”, como además “garantizar la viabilidad de los servicios públicos para satisfacer las necesidades del país y afrontar el desafío climático, en lugar de alimentar dividendos para los ricos y la guerra”.
Por lo tanto, añadió que “los comunistas continuaremos el debate frente a empresas, en los institutos y en los barrios” e hizo centro en la necesidad de ampliar aún más el enorme cuadal de movilización “a través de huelgas y junto con los sindicatos si el gobierno no responde a las demandas legítimas que se están expresando con firmeza”.
En la agenda inmediata convocó como prioridad para el jueves 5 de noviembre “a una gran jornada de movilización en los centros de trabajo, con la participación de estudiantes de secundaria y universitarios”, puesto que destacó que para resolver esta situación “la unidad de la clase trabajadora y la juventud será crucial”.